Compendio de historia argentina para uso de escuelas y colegios · Capítulo real 2 de 16

CAPÍTULO I

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

CAPÍTULO I

£1 descubrimiento

1492 á 1515

1 América — 2 Diversas hipótesis sobre los primeros pobladores — 3 Cristóbal Colon — El Convento de la Rábida — Los Reyes Católicos— 4 Ei Puerto de Palos— Partida de la Escuadrilla— El viaje— £¿ Descubrimiento — 5 Nuevos descubrimientos i esploraciones de Colon i otros navegantes — Viaje de Magallanes al Sud— 6 Nombre de América—7 Cortés i Pizarro sojuzgan los imperios de Méjico i el Cu^co,

1 — Mucho se ha escrito i discutido para averiguar el oríjen de las poblaciones americanas, i las diversas hipótesis sentadas sobre esta cuestión, no han arribado hasta la fecha á dar una solución satisfactoria al asunto.

Unos suponen que cada raza típica ha tenido sus progenitores propios, sin que esto importe, dicen, desconocer la unidad de la especie humana ; otros aceptan las razas autóctonas ó aboríjenes de cada rejion, habiendo el hombre aparecido en todas partes, según las

cotulieioncs para la vida, amarillo en Asia, ne^io en África ó rojo en América, etc., i que las cruzas han debido producir las variedades ó especies subordinadas que conoceraos.

No faltó quien apoyándose en las doctrinas de PlatcUj AristóteJes i Solón, hallase la cuna déla humanidad en unos países situados al occidente do Europa que llamaron la Atlántida.

La idea mas aceptada es la del Jénesis de los hebreos, que coloca á la primera pareja en el Asia por creación directa de Dios, siendo Adán i Eva los únicos projenitores de toda la especie humana.

Aceptada esta teoría, viene entonces la cuestión de cómo pudo poblarse la América, suponiendo las emigraciones del antiguo mundo á los paises que Colon estaba destinado á descubrir,

2.— El pasaje de los asiáticos por las tierras fríjidas del norte (Estrecho de Behring), es una de las opiniones mas jeneralmente recibida, sin que dejen de ser igualmente aceptables las siguientes:

Las costas africanas presentan hacia el oeste, islas i archipiéhigos como el de Canarias, Cabo Verde i otros, que pueden serlos restos de tierras que unieron al África con la América sobre las islas de Barlovento, habiendo desaparecido dichas tierras por hundiiiiieníos ii otros cataclismos <:|ue son tan propios de la naturaleza del gl(»bo que habitamos.

Después del diluvio, observa Ü. Antonio de

Ulloa en su obra «Noticias Americana'^» paj. 333, la navegación lia sido posible sobre el modelo de la arca de Noc i los vientos (brisas) que en toda época soplan hacia el oeste en aquellas rejiones, pudieron fácilmente establecer la comunicación entre los europeos i los habitantes del occidente.

Esmui posiDle, dice W. Irving, que un bnjel estraviado haya perdido de vista los anüguos continentes, i cruzado i arrastrado por las tempestades el inmenso desierto de las aguas, con mucha anterioridad al invento de la brújuia; pero ni volvió ni pudo revelar jamas los secretos del Océano.

La Etnolojia también ha concurrido con sus demostraciones á establecer las semejanzas de costumbres entre los naturales de América i los hebreos, entre el qui'^'hua que era el idioma masjeneral en Améi-ica, i la lengua hebiáica, notándose entre ambos, vocablos i frases idénticas i grande semejanza en la estructura de estos idiomas.

Es sabido de todos, que entre las ruinas americanasque acreditan un estado mui avanzado de una civilización anterior, se han hallado obras de construcción i monumentos que se lelacionan mui intimamente con las arti-s del Ejipto i de la India.

Las creencias relijiosas mas ó menos están fundadas sobre una teogonia idéntica respecto de las dos entidades, el bien i el mal, que en lo antiguo se disputaban el dominio de la creencia.

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Pero hay mas que esto.

El siglo IX, los noruegos descubrieron un país al que llamaron Vinland, los escandinavos descubren Groenlandia, i estos mismos en unión con los normandos repitieron en el siglo siguiente sus viajes de esploracion i colonización en aquella parte de la América del ISÍorte, establecimientos que indudablemente no pudieron sostenerse por las dificuUades.que oporn'a una larga i penosa navegación, no menos que por la inclemencia del clima.

Refieren las crónicas, que Colon habló en la isla de Madera con un piloto cuya nave los vientos hablan arrojado á inaiensas distancias al oeste, donde habia unas tierras que pronto sirvieron de oríjen á las creaciones fantásticas de Cathay, la Especería, San Brandara, Cipango, Jauja i las tierras del Preste Juan.

Aun se asegura que Martin Behein formando parte de una espedicion africana, habia desembarcado accidentalmente pocos años antes en las costas de América.

Estas verdaderas creaciones de la imajinacion, influyeron mucho para que el espíritu aventurero se lanzase en la via de los descubrimientos ó esploraciones que prometiesen este resultado.

Las repúblicas de Jénova i Venecia, que gozaban de una grande prosperidad, gracias al activo comercio que sus naves hacían con la ludia, con el auxdio de la brújula que en el siglo XII habia descubierto el piloto napolitano Havio Gioia, despertó pronto el celo de

los portugueses que luego pudieron considerarse como ios señores de la navegación, dejando asi raui atrás el recuerdo de los antiguos fenicios.

Desde estos momentos, la ciencia i arte de gobernar una nave i cruzar vastas estensiones del océano, íué la aspiración de todos i el timbre de major gloria que podian exhibir hasta las jentes mas acomodadas.

La España, que también se habia lanzado en la senda de las esploraciones, íué proato la rival del Portugal, i los descubrimientos realizados por ambos pueblos, fueron hechos que á competencia se producían á cada instante.

Mientras los portugueses bajo el patrocinio del infante Don Enrique i del Rei Don Juan II, descubrían Puerto Santo, la isla de Madera,, los archipiélagos de Cabo Verde i de las Azores, i Bartolomé Diaz llega al Cabo de las Tormentas, que Vasco de Gama habia de doblar pronto, España que ja era una monarquía fuerte por la unión de las coronas de Castilla i Aragón i conquista de Granada, realizaba también importantes descubrimientos, como el del archipiélago de las Canarias i otros, entre los cuales debemos colocar como él mas importante, el de Améiica, realizado por Colon, de quien pasamos á ocuparnos de un modo especial.

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Cristóbal Colon

3.— Este navegante era natural de la República de Genova donde nació en 143G, muriendo en Yalladolidel 20 de Majo de 150G, á la edad de 70 año?.

Colon, hijo de padres pobres, no recibió en sus primeros años mas enseñanza en la náutica, que la que da el ejercicio continuado déla navegación, pues habia viajado lepetidas veces al Levante, Norte, Inglaterra, Guinea, etc.; pero dotado de un espíritu perpicaz, observador profundo, i aventajado estudiante en las mezquinas condiciones que sus [)adres.> humildes artesanos, podian proporcionarle, llevó sus miradas mucho mas lejos de lo que lo habían hecho lo.s demás navegantes de la época. Estuvo en íntima relación con Toscanelli, hombre de vastos estudios que le facilitó cartas náuticas i papeles importantes. Estudió á Marco Polo, Nicolás Coiiti í Bartídomé Parestrello con cuja hija se casó en Lisboa, heredando en consecuencia todos los instrumentos i papeles de este navegante, i con tal acopio de conocimientos, deriotejos i cartas, su espíritu halló ensanche á sus nobles ambiciones.

Aunque desde los priuieros momentos él se preocupase mas de hacer un viaje á la India sin rodear el África i tomando el camino del occidente, pues que ya suponía la esfericidad de la tierra para llegar por el rumbo opuesto al misuio punto á que los demás llega-

ban por una vía contraria, parece cosa averiguada, que no era estraño á la idea de nuevos descubrimientos, i que los fantásticos Cathay i Cipango hablan tomado consistencia en su espíritu.

Desde luego, podia imajinar que la parte conocida de la superficie de la Tierra, no llegaba á un décimo de su totalidad, i que en las inmensas rejiones desconocidas podian existir nnevas islas í continentes, de cuya existencia tenía por lo menos mui fundadas sospechas, según los datos que antes hemos consignado.

Buscó los recursos necesarios para realizar su empresa, primero en Jénova, después en Venecia, Inglaterra, Francia i Portugal, i finalmente en España i en todas partes fué Tratado de visionario, hasta por los cosmógrafos i titulados sabios de los países que babia recorrido: se le argüía con las ridiculas teorías sobre los antípodas, «pues que nadie podia vivir con la cabeza para abajo», sin queaun se supiera que no iiabia abajo ni arriba.

Abatido el grande hombre con tantos contratiempos, acaso llegó á pensar si seria un loco como lo llamaban, pero la Providencia que le había deparado una obra tan grande, tal vez quiso probarlo en el sufrimiento sin dejar que jamas le faltase la fé en la empresa grandiosa de que estaba encargado.

Lleno de amargo desaliento, se separó de los Reyes Católicos que estaban con sus ejércitos sitiando á Granada, i á quienes preocupaba mas la resistencia de Boabdil i lucha en-

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carnizada de dos civilizaciones i razas diferentes, que de mandar jente que el abismo iba á tragar, segiin los escasos conocimientos que se tenian sobre la coinosgrafía de nuestro planeta. Por otra parte, el Tesoro no podia sufragar gastos en empresas problemáticas cuando acaso faltaban fondos para responder alas necesidades de la guerra.

De paso para Francia, de donde era llamado, Colon llegó al Convento de la Rábida en Andalucía, donde habia dejado ásu pequeño hijo Diego, con el digno prior del convento, frai Juan Pérez de Marchena que con justicia comparte con Colon ante la historia, la gloria del descubrimiento de América.

Este digno sacerdote, con mas talento que sus contemporáneos i con igual fé que el mismo Colon en la empresa que queria realizar, hizo demorar en el convento al abatido navegante, i se puso personalmente en marcha, para rogará los monarcas españoles prestasen oido á las pretcnsiones de Colon.

Acojido Maichena favorablemente por los rej^es, Colon volvió á abrir negociaciones, i después de nuevas dificultades que hubieron de hacer fracazar el proyecto, consiguió al fin, en 17 de Abril de 1492, arribar á estas estipulaciones:

Colon seria nombrado Almirante i Virei para sí i sus sucesores, de todas las tierras que descubriese, i tendría la décima parte de cuanto se adquiriese en las tierras descubiertas.

Merece también que consignemos en este iu-

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gar, el nombre de frai Diego de Deza que mucho influyó en el éxito de esta empresa.

4.— En el pequeño Puerto de Palos, en Andalucia, pueblito de armadores, se dio principio á la construcción de tres pequeñas embarcaciones ó carabelas, dos por cuenta del Gobierno, i la tercera armada por Martin Alonso Pinzón que con sus hermanos quiso tomar parte en la espedicion. Se dice que Colon creyó mas conveniente los buques pequeños, porque el poco calado le facilitaba entrar por los rios i aproximarse á las costas. Conviene recordar que estas embarcaciones eran casi equivalentes á nuestras balleneras por su escaso, tonelaje, que carecían de entre-puentes i que sus vergas estaban destinadas á cargar velas latinas, lo que hace mas admirable la resolución de aquellos navegantes que sobre tan débiles esquifes iban á desafiar los ondas i borrascas de mares desconocidos que el misterio revestía de mayores horrores.

El 1^ de Agosto, la pequeña escuadrilla estaba en condiciones de hacerse á la vela, tripulada por 120 hombres, contando desde el Almirante hasta el último grumete, i j entes casi todas que iban contra su voluntad i solo acatando una orden superior.

La capitana, á la que se había dado el nombre de Santa María^ quedó bajo el mando inmediato de Colon, la Finta mandada por Martin Pinzón i la J^iña por Vicente Yañes.

Después de llenar las prácticas relijiosas que eran comunes en aquellos tiempos para

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los fervorosos creyentes corao Colon, de confesarse i comulgar en el convento de la Rábida, donde se celebró una tiesta solemne á la Virjen María, los nuevos argonautas se hicieron á la mar el dia 3 de Agos(o de 1492, dejando en el pueblo de partida el asombro por io arriesgado de la empresa, i la consternación en las familias de los que tomaban parte en ella.

Colon llevó desde su partida un diario de viaje que su primer biógrafo, el padre Las Casas, dice haber tenido á la vista.

El 9 de Agosto, Colon arribó á la isla Gomera ó Capraria, una de las Canarias, donde permaneció haciendo algunas reparaciones á la Pinta^ hasta el 6 de Setiembre en que se hizo nuevamente á la vela, comenzando recien su estraordinario viaje de descubrimiento.

Desde este momento, todo es desconocido páralos audaces navegantes, i la imajinacion se abisma en consideraciones sin fin.

Si Colon inspirado por Dios, del que era pequeño efluvio el jénio que lo impulsaba á empresa tan grande, tenia fé en sus resultados, esta misma té estaba lejos de darle la certidumbre, i apenassi por una secreta intuición podia esperar un algo de que todos dudaban en orden al descubrimiento de islas ó continentes que formaban su verdadero punto de mira.

La tripulación, dudaba, temia, i hasta murmuraba. Las brisas que empujaban las naves eran motivos de alarma, porque su constancia

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en soplar al oeste anunciaban las dificultades del regreso.

Los mirajes i espejismos á que el deseo daba formas casi tanjibles de realidad, para manifestarse luego en simple ilusión, torturaban lairaajinacion de aquellos hombres que mas de una vez maldijeron el momento en que abandonaron el bogar.

Las señales engañosas de proximidad de tierra que ellos suponían, por la vejetacioa marina que hallaron en abundancia, eran nuevos motivos de desagrado, porque la desilusión los atormentaba mas cuanto mayor fué la ilusión que esperimentaron.

La desviación de la aguja magnética que se notó por primera vez en este viaje, á 200 leguas oeste de la Isla delHierro, les parecía un signo marcado de que la Providencia se oponía á tan temeraria empresa:, i aunque el mismo Colon no supo esplicarse el fenómeno, pudo con razones especiosas calmar el alarmado espíritu de su jente. La brújula se habla apartado de la dirección de la estrella polar, 5á 6 grados al oeste, variación que aumentaba á medida que se recorría mayof camino.

La distancia recorrida era tanta, que tuvo que ocultarlo á su jente, haciendo sus anotaciones precisas en el diario secreto.

Las señales de tierras próximas comenzazaron á hacerse raui sensibles: ya eran bandadas de pájaros que no vuelan lejos de las costas, ó juncos i maderas que flotaban en las

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aguas. En la noche del dia 11 de Octubre se vio una luz lo, que hizo que la escuadrilla se mantuviese á la capa en previsión de las tierras próximas cu3^as señales eran tan evidentes.

El dia 12 al amanecer, se presci\tó á la vista de los asombrados navegantes, una isla cubierta de frondosos arboles i poblada por jentes desnudas i de culis pintado de varios colores, que en tumulto afluían á las costas á contemplar el estraño fenómeno que por primera vez se les ofrecía á la vista.

Colon acababa de descubrir un mundo sepultado entre las ondas de los mares.

La isla era una de las Bahamas ó Lucayas que pronto fué bautizada con el nombre de San Salvador, á la que los naturales llamaban Guanahani, i está situada en 24'á25^ lat. norte, i 38^ lonj. oeste sobre el meridiano de la isla del Hierro.

La navegación habia durado setenta dias desde la salida de Palos, pero solo 33 desde la partida de las Canarias.

Colon creyó haber descubierto las Indias por el rumbo del occidente, i desde luego se llamó Indias Occidentales á las nuevas tierras, é indios á sus natm-ales.

Se observa que desde 1492 en que se descubre el Nuevo Mundo, hasta 1497, no hubo espedicion alguna con escepcion délas de Colon, que hace su tercer viaje en este año, i el hecho se esplica mui bien: estos viajes ni daban beneficio inmediato, ni se tuvo conocimiento

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de la importancia del descubrimiento hasta después del tercer viaje de Colon.

5.— Desde 1497, i por espacio de veinte años, las espediciones privadas ú oficiales, en pequeña ó grande escala, se multiplicaron para descubrir i esplorar los nuevos paises.

El espíritu aventurero halló un ancho campo ásus especulaciones, i desde Colon i Magallanes que buscan gloria, hasta el último armador que trata de enriquecerse_, todos tienden sus miradas al Mundo Nuevo que tan vasto campo ofrecía á todas las empresas.

Colon repitió sus espediciones al mar délas Antillas llegando en el cuarto i último viaje en 1502, á tocar la tierra firme en la parte sud del istmo de Panamá.

Las espediciones se multiplicaron, i su cosió i equipo no solo fué la obra de los gobiernos de las principales naciones del Viejo Mundo, sino la obra del esfuerzo particular,

Alonso de Ojeda, Vicente Yañes Pinzón, Alonso Niño, Diego de Lepe, Rodrigo de la Bastida, siguen las huellas de Colon, verificando importantes descubrimientos.

Giovanetti Cabotto padre de Sebastian Cabotto que mas tarde debia esplorar nuestros riosde la Plata i Paraná, salió de Bristol en 1497 con cuatro embarcaciones costeadas por el Comercio de aquella ciudad, i tuvo la gloria de esplorar el primero las costas del Labrador en la América del Norte. Alvarez Cabral descubre después el Brasil (Los españoles sostienen que Pinzón descubrió este país),

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que llamó Santa Cruz, i sucesivamente González Coelho, González Avila, Hernández de Córdoba, Grijalva i Poncode León que descubre la Florida, abren nuevos horizontes á la ciencia i al comercio con sus descubrimientos i exploraciones.

Vasco Nuñez de Balboa que en 1513 esplora las re^íiones del Istmo de Darien ó Panamá, descubre asombrado el 25 de Diciembre, nn mar inmenso que mira al occidente i cuya existencia aun no habia sido ni sospechada: era el Grande Océano ó Pacífico, como es mas jeneralmente nombrado. Conocido este nuevo descubrimiento, todo el empeño de los navegantes fué hallar un pasaje al mar indicado, i es en prosecusion de este objeto que Solis, García, Pinzón i Hernando de Magallanes, salen sucesivamente para estudiar las costas australes, consiguiendo el último, en 28 de Noviembre de 1520, hallar una salida al Pacífico por el Estrecho que lleva su nombre,

Creyendo que las tierras de la India ó costas del Asia debian hallarse cerca, se internó en el mar del occidente, llegando después de grandes penurias, dilatado viaje y cruentos sacriticios, á tocar el archipiélago de Felipinas, donde perdió la vida á manos de los séilvajes en Metan cerca de Zebú en 1521.

El resto de la espedicifm al mando de Sebastian Elcano, continuó la marcha, consiguiendo realizar un verdadero viaje de circunnavegación en ios tres años que duróla espedieion.

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6.— Hemos dicho que Colon creyó que las tierras descubiertas foi-maban parle del sistema de las Indias en las costas del Asia, i que por eso les dio el nombre de Indias Occidentales, error que una vez conocido, pudo correjirse poniéndole el nombre de Colombia en honor de su descubridor. Sepamos ahora porqué se llama América.