Cuentos aragoneses · Unidad 20 de 57

Unidad 20 · CUENTOS ARAGONESES 57

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

CUENTOS ARAGONESES 57

—Tire usted la cuerda un p)oco, sin fuerza. — Güeno,

(El ascensor baja, el portíero abre y salen).

El padre (al portero). — Muchas gracias, caballero. Ahi €n la casa del hojalatero vivimos. Ya nos laviearán ustés cómo himos salido. No nos himos movido nada.

♦^♦♦■"■♦♦«♦♦«♦♦•ííhP^^^ÍÍÍISS^^^

La comedia de Roqae

— ¿Se piué entrar? — Adelante. — Alabao sea Dios. — Por siempúr© sea alabado.

— ¿ Ya no s' acuerda usté de mí ? '

— Tú eres Roqfue, 'Cl hijo del albañil de mi ])adre. — No siñor, que soy nieto. — Bueno, y ¿ qué quieres ?

—Pues venía a icile a usté qu' hi compuesto una comedia.

(La noticia le sorprendió, dados los antecedentes de la persona).

— ¡También tú!

— Sí, siñor; se hace lo que se piuede; y como los jornales están tan malos y las criaturas comen y comen, piues hi cogido y m'hi puesto a hacer una comedia,

— Pero hombre...

— ¿Pues no las hace usté? ¡Pues lo que ha^a otro hombre, lo hago yol

— Bueno, Roque, no te enfades; m'e alegro de tenerte p'or compañero.

CUENTOS ARAGONESES 59

— Sí, siñor, sí. Y yo v^aía a contále a usté la comedia, a ver si le gustaba.

— ¿No la tieJi^s escrita?

— ¿Cómo la hi de tener si no sé escrebir?

— Pues entonces, cómo vas a escribir la comedia?

— Yo pongo la id^ea, y ©1 sacristán pon^ las letras. No se ría usté, que no hay pa qué «rise», qUe usté también cuando empezó pué ser que no supiá, usté escribir a gusto.

— Ni ahora tampoco.

— Ahí tiene tiisté. Yo, cuando vuelvo de cavar, me siento al amor del fuegq y me pongO' a discurrir mientras hace mi madre las farinetas. Y así, pensando, pensando, pues me sale. Y luego me voy a ver al sacristán y le digo : Pon ahí. Y él pone lo que le digo. I Y con una letra 1 jEsa sí que es letra 1 Comedia mejor escrita que la mía ya se pué usté echar a búscala.

— Vaya, Roque acabemos, que tengo que hacer.

— j Déjelo usté, que tiempio hay! ;

—¿Qué comedia es ésa? ¿Cuántos personajes tiene?

— ,Como personajes no tiene más que dos, y tampoco se les pué llamar personajes.

— Entonces ¿qué son?

— Dos «tocinos».

—¿Pero hombre', con dos cerdos vas a imaginar una comedia? ¿Cómo van a hablar?

—¡No hablan!

— ¿No dicen nada7

— Ni Jesús; ni este morro es mío.

— Chico, no te entiendo.

— Y es una comedia muy... moral, ¿nó se icé así?

— Si lo es...

' — !Co!mo que la hi compfuesto pa enseñar qUe no hay que espierar que caiga el pan del techo, qUe hay que saber ga,nálo.

—O níe expjlicas im obra, o te vas,