Cuentos cortesanos · Sección preliminar

Preliminares

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

casualidad faltará á mis Cuentos cortesanos esa garantía de la veracidad y exactitud de los sucesos que en ellos me propongo narrar. Esta desgraciada circunstancia podrá inspirar desconfianza al curioso lector; pero, en fin, ni yo le pongo un puñal al pecho para que me crea, siquiera le vea acostumbrado á tragar, cual verdades inconcusas, bolas mucho más inverosímiles, ni importa que por verdades las tome, si en su lectura encuentra honesto y agradable pasatiempo; pues confieso humildemente, que más temo que las mal pergeñadas escenas de las costumbres cortesanas que le ofrezco, produzcan en su ánimo efecto muy distinto, y que diga, como aquel poeta á quien un maridejo pedia unos versos para su costilla, y al que respondió:

— Tu mujer es una zorra. Replicando el cornudo:

— Eso no es verso. Y diciendo el otro:

— Pero es verdad. Pues esto temo yo que digas de mis cuentos, caro lector; que encuentres los retratos parecidos, aunque pintados más á lo Urbaneja que á lo Goya; porque á fé que sus originales merecen la péñola de aquel ingénio de lo picaresco, del catedrático ocioso de Lovaina, que floreció en el siglo XVII, y cuya fama con los siglos crece, y no la mal tajada pluma de este oscuro y pobre Ermitaño de las Peñuelas, á quien, si sobran voluntad y memoria, fáltanle, por desgracia, la sal ática, la chispa y el atildado estilo, que en tal género de cuentos son aderezo y salsa indispensables para estimular el gusto, y abrir el apetito al delicado y sibarítico intelecto.

De todos modos, lector benévolo, como leyéndolos tengas la mitad del gusto que yo al escribirlos, me daré por muy satisfecho y bien pagado; que te juro, á fé de verídico, de imparcial y sencillote

narrador, que ni pretendo adularte, ni burlarme de tu credulidad , porque desconfiando de darte gusto, más que en el tuyo, pensaba en el mió al enjaretarlos tales y como los leerás, si para tanto tienes paciencia.

ERMITA DE LAS PEÑUELAS, á los veintiún dias del mes de Julio del año de gi-acia 1880.