Cuentos morales · Unidad 84 de 188

Unidad 84 · 184 LEOPOLDO ALAS

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con orden^ con medida; ya lo dijo la Sabiduría: omnia in mensura, in numero, in jjondere disposuisti. El aire libre, el libre ambiente es cosa muy recomendable... pero con medida. ¡Oh, si hubiera contadores de aire como los hay para el agua y para el gas! Señores, yo lo confieso, cada vez que veo una cuerda me enternezco y bendigo á la naturaleza que la ha criado, ó por lo menos ha criado la primera materia que la industria aprovecha para hacer cuerda. ¡Una cuerda! ¿No ven ustedes en ella el símbolo de la sociedad?» Y callaba un momento D. Urbano, para hacer con toda intención mía. pausa, que él tenía por recurso retórico muy socorrido. En las comedias románticas de la época leía él muchas veces la palabra pausa, entre paréntesis^ y le causaba siempre excelente efecto. Pues bueno^ en sus discursos de la escuela hacía pausas, particularmente cuando cometía la figura de interrogación; y también le gustaba mucho cometer figuras, y atreverse con las licencias que le permitían^ en cierta medida, la gramática de la Academia y la retórica de Terradillos. Cada vez que decía: Lo he visto con mis propios ojos, se quedaba muy hueco y se tenía por un pillín, temerario como él solo en materia de pleonasmos. Y el infeliz, que no había roto un plato en su vida, tenía remordimientos gramaticales, y á media noche despertaba diciéndose: «Se me figura que ayer, en aquella solicitud á la Junta provincial de

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Instrucción pública... he abusado de las sinalefas.» Porque es de advertir que D. urbano escribía estas solicitudes en verso^ aunque disimulado por la forma de los renglones; era verso libre; siempre endecasílabos ú octosílabos, muy bien medidos (¡la dicha de medir!) por los dedos^ pero como no caían en copla^ la Junta de Instrucción pública no caía en la cuenta, y tomaba por prosa la poesía.

Si D. Urbano escribía así, no era por faltar al respeto á los señores vocales, sino por el gusto de medirlo todo. «Mida usted sus palabras^» quería decir para él: «hable usted en verso.» ¡El verso, el metro! ¿ven ustedes? decía D. Urbano á sus párvulos; el metro es la poesía y el metro es la medida; luego la medida es la poesía, porque dos cosas iguales á una tercera son iguales entre sí.

Volviendo á lo de la cuerda, después de hacer aquella pausa para dar tiempo á los chicos á contestarle algo, si se les ocurría alguna objeción, cosa inverosímil, D. Urbano proseguía:

— Sí, señores; la cuerda es el símbolo de la sociedad, porque la sociedad es un vínculo de derecho, vinculumjuris, un lazo, algo que ata; y ¿con qué se hacen los lazos, las lazadas y los nudos? Con cuerda. Además, la cuerda no sólo es materia del lazo social, del vínculo, sino sanción para impedir ó castigar las transgresiones, y de aquí el trato de cuerda, loe azotes, las disciplinas. Esto,