Cuentos y diálogos · Unidad 12 de 22
ESCENA IV.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
PROCLO, ASCLEPIGENIA.
(Eumorfo asoma la cabeza de vez en cuando, ve, escucha y hace gestos de asombro durante toda esta escena.)
PROCLO.--¡Deslumbrante aparición! ¿Quién eres? ¿Eres mortal o diosa?
ASCLEPIGENIA. (Alzando el velo y descubriendo el rostro.)--¿No me reconoces, Proclo?
PROCLO.--¡Asclepigenia de mi corazón! ¡Cuán bella estás! Como el medio día vence al albor de la mañana, tu beldad de hoy vence a la beldad con que hace quince años resplandeciste en Atenas. No dudo que tu alma se habrá mejorado y hermoseado también.
ASCLEPIGENIA.--No lo dudes. También mi alma se ha mejorado y hermoseado.
PROCLO.--Sea mil veces enhorabuena. ¿Y de quién es tu alma?
ASCLEPIGENIA.--En su unidad es del Uno. En todas sus facultades, virtudes, potencias y demás atributos, es siempre tuya.
PROCLO.--¿Conque me amas?
ASCLEPIGENIA.--Te amo. Apenas supe que estabas aquí, he venido a buscarte.
PROCLO.--Ya no hay peligro.
ASCLEPIGENIA.--Lo veo.
PROCLO.--¿Viviremos juntos?
ASCLEPIGENIA.--¿Y por qué no? Poseo un magnífico palacio donde albergarte. Serás mi filósofo. Contigo, por medio de la contemplación, en alas del entusiasmo y del amor sin mácula, me arrobaré, me extasiaré y me perderé en el Uno.
PROCLO.--Así sea.
ASCLEPIGENIA.--Ahora tengo que dejarte. No puedo faltar esta noche en mi palacio, donde aguardo visitas. Ve a instalarte allí desde mañana.
PROCLO.--No aspiro a otra cosa.
ASCLEPIGENIA.--Como supongo que no te habrás venido sin los utensilios de tu profesión, mis criados se presentarán aquí con un carromato para la mudanza de todos los libros y trastos de hacer milagros, hablar con los muertos y atraer a los genios y demonios.
PROCLO.--Eres mi providencia terrenal. ¿Cómo pagar tanto cuidado?
ASCLEPIGENIA.--Amándome.
PROCLO.--Con el alma toda.
ASCLEPIGENIA.--Para despedida, te permito que me des un casto beso en la frente.
PROCLO. (Besándola con timidez respetuosa.)--Es la vez primera que la tocan mis labios. ¡Cuán regalado favor!
ASCLEPIGENIA.--¡Adiós, amadísimo Proclo!
(Vase)