Cuentos y diálogos · Unidad 11 de 22

ESCENA III.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

DICHOS, MARINO.

MARINO.--Una dama, que, si bien envuelta en velo argentino, deja traslucir que está dotada de majestuosa hermosura; una dama, cuyo traje de seda y cuyas joyas riquísimas manifiestan lo elevado de su clase, acaba de bajar de una silla de manos y se halla en la antesala aguardando que la recibas. Parece una diosa por el ritmo y la nobleza de su andar entonado y por el olor de ambrosia con que satura en torno el ambiente. ¿Le digo que aguarde?

EUMORFO.--¡Venerando maestro! La galantería exige que recibas luego a esa dama. Yo aguardaré en otro cuarto.

PROCLO.--Bien está. (Señalando a Eumorfo la puerta de la izquierda.) Entra en aquel. (A Marino.) Di a la dama que no se detenga.

(Vanse Eumorfo y Marino.)