Cuentos · Unidad 30 de 58

Unidad 30 · TERCERA PARTE. 1.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

TERCERA PARTE. 1.

a Selvas de Angola, Setiembre de 1870.

Sr. D. N. Barrientos.

¡Loado sea Dios! Escribo esta carta encima de un bambú, donde tengo mi habitación por estar aquí másventilada. Mi traje consiste en una trusa de paño adornada con un rabo postizo, y mi cuerpo está pintado al óleo, con un color pardo oscuro, para evitar las picaduras de los insectos y darme cierto parecido con los habitantes de esta selva. Gestas se ocupa en hacer el plano de esta nueva ciudad , y una mona de costumbres alga libres ine hace muecas desde una palmera inmediata.

Por mi última carta sabrá Y. el feliz éxito del viajehasta nuestra partida para el bosque. Pues bien; nos internamos en él, siguiendo el curso de un caudaloso ar-

GESTAS, 6 EL IDIOMA DE LOS MONOS. 15;^

royo, que Gestas recordaba vagamente conocer, y anduvimos errantes siete dias, durante los cuales Gestas faé arrojando la ropa, y yo adopté el uniforme que he descrito. Inútil es decir que liemos tenido que pasar grandes fatigas para abrir sendas en ciertos terrenos erizados de malezas; pero gracias al fuego y al hacha, hemos vencido los obstáculos: el instinto maravilloso de Gestas nos ayudó en grandes peligros, ya para huir la acometida de un rinoceronte ó adivinar la presencia de algún tigre, ó evitar la mordedura de una serpiente venenosa.

Los primeros orangutanes nos recibieron hostilmente, molestándonos con una lluvia de cocos, en la cual pude apreciar la solidez de la armadura de mi paraguas , que está intacto; en vano les haciamos señas en su idioma, dirigiéndoles discursos elocuentes; Gestas empezaba á desesperar, cuando un dia, al vadear un arroyo, hizo un ademan de alegría y trepó con suma ligereza á un árbol, perdiéndose de vista entre su ramaje: no puedo entrar en minuciosos detalles, porque sería mi carta interminable; en aquel árbol se habia criado Gestas, allí encontró á su madre viuda, con diez hijos, y el reconocimiento se efectuó por medio del olfato. Aquel encuentro nos puso en relación con el ágil pueblo orangután, y la familia de Gestas me obsequió alojándome en su árbol.

Mis presentimientos no eran vanos: los orangutanes se civilizan fácilmente; ha bastado que yo edifique una especie de choza-nido sobre mi bambú para que todos se construyan otra, improvisando una ciudad sobre los árboles; he abierto cátedra de todo cuanto sé, y la ilustración cunde admirablemente, porque casi todos los oran-

gutanes explican lo que aprenden, sólo por la satisfacjcion de imitarme. Tenemos en el dia unos quinientos profesores. Todas las mañanas herborizo seguido de nais alumnos, y siempre encuentro algún maestro de botánica rodeado de los suyos.

Los sabios no son nuevos entre los orangutanes; el mismo dia de mi llegada estuve hablando con un mono viejo, depositario de la ciencia del pueblo. Me asombré de hallar en su idioma el refrán nuestro , donde quiera que fueres^ haz lo que vieres^ el cual consideran como la esencia de la sabiduría. También me extrañó que miéntras nuestros sabios han creido enaltecer al género humano y dado un paso hácia el progreso asegurando que los hombres descienden de los monos, los sabios de aquí afirman con orgullo más legítimo, que los monos descienden de los hombres.

No me fatiga mi tarea; el afán de redimir esta raza degradada me presta aliento; ¡igualdad ante la naturaleza! Hé aquí mi divisa; harto tiempo ha dominado en la tierra la aristocracia de los hombres.

Gestas, cuya superioridad reconocen todos sus compatriotas, ha emprendido la tarea de suavizar las costumbres, y ha elegido compañera; la noche de la boda hubo baile con orquesta de violines é iluminación á la veneciana. Los solteros son aquí muy mal mirados, por lo cual me veré en la precisión, para conformarme con las costumbres de esta selva, de sacrificarme á la ciencia uniéndome á la madre de Gestas, que aunque jamona, está bien conservada. Suyo afectísimo,

Crisüstomo. »

II.

Seis meses después uu ministro inglés contestaba de este modo á una interpelación en la Cámara de los Lores :

«Voy á complacer al honorable sir Prater explicando la conducta del gobierno respecto del reino selvático de Angola. Tiempo hacía que veníamos observando la rápida formación de aquel pueblo , que pasaba prodigiosamente de la vida animal al estado civilizado; cuando el pueblo orangután, en uso de su soberanía, quiso constituirse en la forma monárquica, elevando al trono á uno de sus conciudadanos más ilustres, el gobierno creyó útil á la política del país aconsejar al trono el reconocimiento de S. M. Gestas I, y enviar un representante á aquella corte. En efecto; era conveniente aprovechar el desden con que habían recibido todas las potencias las notas de D. Crisóstomo, primer ministro y padrastro del monarca, y celebrar con el nuevo Estado un tratado de comercio favorable á nuestra industria, á la cual estaba reservado el honroso cometido de vestir y armar á un pueblo que carecía de trajes y de armas. Gracias á nuestros esfuerzos, los orangutanes mondan las frutas con cuchillos ingleses; su ejército usa carabinas fabricadas en Birmingham, y los subditos de S. M. Gestas I han ganado en respetabilidad y decoro con la adopción del gorro blanco, que hoy constituye su traje nacional. En íiuanto á las alusiones de sir Prater, sólo contestaré que nuestro digno representante , Mr. Cuckoo , no tiene medios de impedir que la industria particular explote la

afición de los orangutanes á las bebidas alcohólicas, y trate de introducir entre ellos el uso del opio; en cambio el ilustre lord omite los servicios que prestan la Sociedad Bíblica de Londres, distribuyendo grátis sus libros, y la Sociedad de la Templanza, remitiendo sus estatutos al doctor Crisóstomo é invitándole á crear unasucursal en aquel apartado reino. Inglaterra, ademas, no puede negar á aquel país nada de lo que pide, porque Iosorangutanes , ricos en marfil y polvo de oro , pagan al contado.

Lord Prater, Insisto en creer bochornoso que Inglaterra haya enviado un representante ante una corte irracional.

El Presidente. Suplico al orador que se exprese en términos más convenientes respecto del soberano de una. nación amiga.

Lord Prater. Retiró la palabra irracional, y llamaré corte zoológica á la de S. M. Gestas I : creo que el señor presidente hallará esta calificación más parlamentaria; ademas, no es mi ánimo ofender á aquel monarca, puesto que soy miembro de la Sociedad protectora de Iosanimales.

{El Presidente agita la campanilla.)

Diré que Inglaterra ocupa los buques que destinaba 4 impedir la trata de los negros, en intimar el trato con los monos. Y pido que se abra una información para, averiguar si el orangután que poseemos en el jardin Zoológico pertenece á la familia Real de S. M. Gestas I, en cuyo caso deben hacérsele en la jaula los honores de-