Cuentos · Unidad 55 de 58

Unidad de lectura 55

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

El Doctor se habia apoderado de la cabeza de Miguel, en la cual cada vez tenía que resolver mayor núfaero de problemas : parecia aquélla un globo terráqueo en manos de un aprendiz de Geografía : Angel participaba del malestar de su hermano, que seguía amodorrado : Trigémino, muy afligido, dudaba de su ciencia, y empezaba á sospechar que habia descompuesto la máquina humana más perfecta y complicada. Su conciencia le acusaba con gritería descomunal de haber ahogado en gérmen una raza, y se comparaba á una fiera que hubiese devorado á Adán antes del nacimiento de sus hijos.

— ¡Señor Miguel, señor Miguel! exclamaba el Doctor dándole golpecitos en la frente; pero el desdichado Miguel no respondia.

Por fin aquella extraña dolencia hizo crisis : Angel dormía tranquilamente, soñando que se habia separado ■de su hermano por justicia, habiéndole sido adjudicada la mejor parte del cuerpo, cuando le despertó un grito salvaje y se encontró de pié en medio de la calle dando saltos peligrosos y oyendo á Miguel que lanzaba voces subversivas.

Entónces, como siempre, habia en Madrid una conspiración próxima á estallar : las autoridades , creyendo empezado el motín, se encerraron en sus oficinas, y los

conspiradores echaron el cerrojo á sus puertas, diciendoalegremente : — Ya se están batiendo los amigos. — Mi^ guel en tanto atravesó la solitaria villa dando gritos, sin hacer caso de las súplicas de su hermano, que no pudiendo contrarestar su fuerza nerviosa, duplicada por la locura ó el delirio, le decia suavemente :

— Pero dime siquiera á dónde vamos.

— ¿Dónde hemos de ir? respondia Miguel : al viaducto.

XI.

Miguel estaba loco y tenía la monomanía del suicidio-, Angel mismo, después de haberse librado con trabajo de aquella peligrosa expedición, tuvo que pedir una camisa de fuerza, y su situación se hizo tan intolerable como la del hombre á quien se condenase á vivir sujeto á un potro desbocado.

Trigémino habia enflaquecido tanto, que las personas que visitaban su Museo saludaban antes que á él á algunos esqueletos.

Miguel- Angel estaba alojado en su misma casa, y el Doctor sólo pensaba en su curación y en su asistencia.

— ¿Estaré equivocado, exclamaba viendo la dificultad de gobernarse un solo cuerpo por dos distintas voluntades, al considerar á Miguel-Angel un progreso en la escala de los seres? ¿ Creará la naturaleza los monstruos con el único fin de que se exhiban en las ferias? Pero no,.

Miguel-Angel no es el primer tipo de su especie ; la Historia registra el caso de otros policéfalos. Si éste se desgracia otros vendrán á reemplazarle.

La fuerza muscular de Miguel-Angel hacía muy peligrosa su manía : sujeto á las ligaduras, lograba á veces volcar la cama ó arrastrarla hacia el balcón : las voces de Angel avisaban el peligro, no siempre muy á tiempo, pues el sueño le rendía, y Miguel aprovechaba su descanso con la sagacidad propia de los locos.

Ni el Doctor ni Perfecta podían penetrar en la habitación : Miguel, confundiendo á ésta con Blanca, se exasperaba al verla, y cada vez que aparecía Trigémino, gritaba con todo su vigor :

— ¡Al asesino, al asesino!

Angel, cadavérico y abatido, envejecía por instantes, como si la vida física de aquel cuerpo se reconcentrase en el loco ; parecía, al verlos , que ademas de la locura y la razón, había entre ellos otro abismo : la diferencia de naturalezas y de edades.

El Doctor no llamaba en su auxílíío á otros médicos, por saber que era inútil la consulta.

Una mañana se levantó muy temprano para encargar en el mercado de pájaros una jaula en que encerrar la cabeza de Miguel, cuando oyó gritos en la calle y el murmullo de mucha gente aglomerada.

Al asomarse Trigémino al balcón, sobre su frente calva se erizaron moralmente los cabellos.

Miguel, que había sin duda logrado desatar sus ligaduras, colgado de los hierros del balcón inmediato, decía, suspendido en el aire y con voz ya casi sofocada.:

— Vengan, señores, á ver la ejecución de Miguel-Angel. Vengan á ver el ahorcado que se rie de sí mismo.

En efecto, el desdichado loco pudo darse en la cuerda el extravagante placer de sobrevivir algún tiempo al suicidio, porque liabia tenido la no ménos extraña precaución de ahorcarse con el pescuezo de su hermano.

{Ilustración Española y Americana, 1878.)

wm Mimm i migüei-íigei.

De loB muchos monstruos dobles cuya existencia afirman las liistorias, el que, por ser relativamente moderno y por su mayor analogía con Miguel- Angel, me llamó la atención, es el que cita Feijóo , por haberlo leido en un libro de Gaspar de los Reyes Franco, médico de la ciudad de Carmena. Hemos consultado dicha obra, Elisius jucundarum qucestionum campas, etc., impresa en Francfort, en 1G77, y el párrafo á que se refiere Feijóo es el siguiente:

«En el año 1552 nació en luglaterra, no lejos de Oxonia, según refiere Riolano, hijo, en su libro Demonstro París nato ^ cap. VI, un monstruo de dos cabezas y cuatro manos, pero con un solo abdomen, y el cual no tenía duplicadas las demás partes inferiores.

))De estos gemelos, dice, mientras uno estaba despierto, el otrodormía; miéntras uno mostraba su faz risueña, el otro aparecía triste y macilento. Vivieron quince días, pero uno de ellos sobrevivió un día al otro.

))Es memorable la historia que Héctor Boecio , en el libro li de su Historia de Escocia, y Jorge Buchan , en el libro iii de la misma historia, refieren de un monstruo semejante, nacido en Nortumberland, el cual tenía dos cabezas y cuatro manos, siendo comunes las partes inferiores. El Eey hizo educar é instruir con esmero á este monstruo , especialmente en la música, en que hizo admirables adelantos, y hasta aprendió algunas lenguas. Era patente en él la discordia, que provenía de la diversidad de volun-

tades en los dos cuerpos, pues disputaban algunas veces cuando les agradaban objetos diferentes. Otras veces se consultaban uno al otro. También era notable que cuando se les hacía daño en la parte inferior de las piernas, ambos cuerpos sentían el dolor; pero si se les pinchaba én la parte superior ó en otro sitio se les hacía daño, solamente á uno de ellos llegaba la sensación del dolor. Esta diversidad se hizo evidente en la muerte; pues habiendo muerto uno de los cuerpos muchos dias ántes que el otro, el sobreviviente se fué descomponiendo después simultánea y paulatinamente. Este monstruo vivió veintiocho años, y murió siendo ministro de Escocia Juan Prorego.

))Pablo el Diácono habla de otro semejante, que nació después de la muerte del emperador Teodosio. Desde los miembros inferiores hasta el ombligo era un niño perfecto ; desde este punto hacia la parte superior se dividía en dos cuerpos, con dos pechos, dos cabezas, de las cuales se veía al uno comer y al otro ayunar, y miéntras una cabeza estaba despierta se apoderaba el sueño de la otra, y con frecuencia disputaban, golpeándose mutuamente, con cuyo motivo, ya uno, ya ambos, lloraban.

«También Alberto Magno hace mención de otros dos niños, asimismo monstruosos, que eran de complexión absolutamente distinta y de condiciones evidentemente opuestas ; pues miéntras uno en algún caso estaba furioso y colérico, el otro permanecía manso y pacífico.

«Enrique de Gandavo escribe sobre otros dos, que alternativa y mutuamente reñían ; pues siendo el uno piadoso y devoto , el otro era vicioso ; y miéntras el uno quería orar, el otro tenía afán de aventuras amorosas. Se observó, en cambio, todo lo contrario en aquella muchacha de que hace mención Paroeus de Licosthene, la cual fué notable por la belleza de todos sus miembros; hermosura sin otra excepción que tener dos cabezas, las cuales experimentaban á un tiempo mismo el deseo de beber, comer, dormir, hablar, etc.

))Por lo demás, Aldobrando refiere muchas historias de monstruos semejantes , 3^ remitimos á él al lector, como asimismo á Buchaman, lib. iii de Reb. Scoticis ; tsunhien Felipe Camerario reunió varios ejemplos de monstruos, tomados de Beda y otros, cent. II, cap. Lxvii.»

Podría añadir otros datos muy curiosos á los que preceden: los monstruos dobles nacen con frecuencia, y no hace muchos meses