Cursos de lojica y etica segun la Escuela de Edimburgo por Jose Joaquin de Mora · Sección preliminar
INTRODUCCIÓN
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INTRODUCCIÓN.
estos efectos se hubiera conseguido, si no se hubieran estudia» do atentamente las sensaciones, y su analojia con los cuerpos de que provienen.
Del mismo modo, el estudio de loque pasa en nuestro entendimiento debe conducirnos a la rectificación de sus operaciones, al acertado ejercicio de ellas, al modo de conseguir con ellas la verdad, que es el objeto de la razón. Es licito, pues, cl-eer que si logramos comprender las diversas operaciones de la facultad que piensa, los inconvenientes que se les oponen, los medios de evitarlos, y las causas que las mejoran o corrompen, cotiseguiremos uña colección de reglas capacéá de guiarnos en el ejercicio de la razón, y de emplearla acertadartiehte en la investigación de las verdades que nos interesan . Esta ciencia es la Lojica.
Operaciones hemos dicho, y no facultades, porque la Lojica es uno de los ramos prácticos de los conocimientos humanos, y como tal, solo estudia lo que existe, en lugar dé qué la Metafísica, ciencia puramente especulativa, aspira a cónoceV el orijen de loque existe, y careciendo de medios adecuados a tan alta empresa, se abandona a las vacilaciones de los sistemas'y de las hipótesis. Para examinar hechos, nos bastan los sentidos y la conciencia: pero donde falta la materia ptU mera de las observaciones, todo trabajo mental no es mas que una ilusión infructuosa. Es imposible pasar del estudio de los hechos, perteneciente a la Filosofía, al de sus causas y principioá, sin caer en el abistno de las cuestiones sobre el espirita y la materia, y sin hallarse en la precisión de indagar el modo de obrar reciproco de estos dos poderosos ajenies. Reid y Steward han encontrado la verdadera catisa de las dificultades en que está envuelta esta antigua y ruidosa cuestión. Según ello», las ideas qiie dispiertan en nosotros las palabras inateria y espíritu, son puramente relativas. Si se pregunta Ib qtie éñtiendo por materia, solo puedo esplicanUe diciendo: lo que tiene éstension, figura, niovimiento, color, suavidad o dureza, cálot ó frl0; es decir^ solo puedo definir la materia enumerando las
Eli ENTENDIMIENTO.
calidades de ella que me son conocidas. No es la materia, no es. el Cuerpo lo que yo percibo con los sentidos, sino un cierto numero de propiedades, que creo inherentes a una sustancia, cuya naturaleza no tengo medios de averiguar. Lo mismo sucede CQU el espiritu. Carecemos de la idea inmediata de su ser, pero sabemos lo que es percepción, pensamiento y voluntad, operaciones que suponen la existencia de algo que piensa, percibe y quiere. La Lojica se aleja de estas encumbradas especulaciones, porque siendo su objeto una utilidad práctica, solo puede emplear nociones de cosas reales, hechos arraigados en el convencimiento. Por esto analiza lo que pasa en el entendimiento, sin elevarse a la consideración de las causas. Enseña, por ejemplo, que la percepción es una modificación de la intelijencia, mui diferente de otra modificación que se llama juicio. Después procura hallar los medios de rectificar las operaciones, cuyos caracteres ha distinguido.
Su ministerio es, pues, distinguir y luego aplicar. Por tanto la Lojica examina primeramente los diversos modos con que obra la parte intelectual del hombre, y después señala a cada uno de estos modos de obrar el camino que debe seguir para no estraviarse. Tales son las dos partes en que se divide este> curso.