La evolución de la literatura castellana en Filipinas: los poetas · Unidad 12 de 18

Unidad 12 · LOS POETAS FILIPINOS

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LOS POETAS FILIPINOS

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Se nos caen las flores de la frente

Y se hunden en la nada nuestros sueños,

Y un 'grito lloroso ó maldiciente Rompen los labios antes risueños.

¡Esa es la ley! No tiene el Paraíso La duración tan larga del Infierno; El placer es lo amorfo, io indeciso,

Y el dolor lo efectivo y sempiterno. '_-'' Todo con hiél se amasa y mixtifica;

Hasta el mismo recuerdo venturoso Nos hiere, nos azota y crucifica, Cuando lo evoca el corazón ansioso...

En los cielos del alma se eternizan Las tinieblas nocturnas: las auroras Palidecen muy pronto y se eterizan Al igual que las nubes voladoras.

¡Esa es la ley! Son cortos los amores : É infinitas y grandes las angustias: Dentro del corazón las nuevas flores Son siempre menos que las flores mustias.

Triunfa lo obscuro, lo que duele y quema; Hartmann y Schopenhauer no han mentido: Todo placer es negación suprema,

Y el dolor lo real no desmentido.

¿Reir? ... ¿Cantar?... Dos máscaras, dos mitos Para esquivar lo que es inevitable... ¡Los niños cantan cuando van solitos Á través de la noche formidable!...

Claro está que cuando se tienen las condiciones de Guerrero, que sobre haber nacido poeta conoce bien el diccionario y la gramática de la lengua castellana, dejarse influir por otros es pecado venial; que, al fin y al cabo, tos poetas personalísimos del mundo han sido siempre muy pocos; pero el pecado se agrava cuando el que teniendo que escoger modelos en que inspirarse, acaba por adoptar los que menos le convienen. Es, indudablemente, el colmo de la equivocación, ya que se prefieren los hispano-americanos y franceses, admitir sin reservas á Rubén Darío y á Verlaine, por no citar otros; y mayor equivocación todavía irse de bruces al decadentismo, á expensas de la propia personalidad, pero, sobre todo, del sello étnico, por decirlo así, que el poeta debe poner en sus más genuinas producciones. He aquí un soneto que será todo lo modernista que se quiera, pero que en Guerrero significa un lamentable descenso. Se titula Impavidum ferie nt ruin ce. . , y es como sigue:

26 \\\ K. RETANA

Ei dolor es maestro. Ei dolor, en sí mismo, transmuta las fragantes ánforas de Epicuro en las solemnes cráteras de un insigne estoicismo donde se bebe fuerza para el mañana obscuro.

A la lírica luna del sentimentalismo se prefiere el relámpago feroz de un ceño duro, y á unos labios de rosa, sabios en tarín fismo, el beso de Epicteto, más ilustre y más puro.

Queda el ánima así, serena en el camino, oyendo aullar los vientos de todas las angustias y sufriendo sus golpes cual sufría Epicteto,

que, obediente al imperio del dedo saturnino, vio sin llanto en los ojos almas y rosas mustias y murió en la sapiencia del único secreto...

Esto (fechado en Octubre de 1908) no parece ya del auícr de tantas otras cosas bellas; no parece escrito por el que a) invocar la Musa Nueva, decía (en 1902):

Musa de nuestros días de combate, que alienta, y fortifica, y apostrofa, y esgrime, cuando el miedo nos abate, como una espada su valiente estrofa...

Guerrero evoluciona; hase dejado seducir por los cohetes plañideros del modernismo; pero no es lo peor que corra riesgo de echarse á perder; lo peor es que con su personalidad sobrepujante en Filipinas va arrastrando á los demás poetas, muchos de los cuales, por no tener las condiciones de Guerrero, caen en sensibles ridiculeces. Faltos de personalidad, echan mano del primer poeta desesperado que les deslumbra, y con tomarles palabras y frases é hilvanarlas de modo que caígan en verso, creen que hacen poesía, poesía ardiente, erótica, revolucionaria, etc. Es notabilísima, por lo desatinada, esta amalgama de palabras y frases de Espronceda, aderezada por un joven ,/adelfo" (!), cuyo nombre no hace al caso:

Lágrimas mías os daré á torrentes Lloradas en mi lóbrego retiro,, Causadas por pasiones bien ardientes, Por un amor que sin cesar deliro.

Ya han pasado los deliciosos días En que era para mí todo placeres: No sabía de crápulas ni orgías, Ni conocía el mundo y las mujeres.