Descripción de las plantas que Antonio Josef Cavanilles demostró en las lecciones públicas de año 1801, precedida de los principios elementales de la botanica · Unidad 18 de 71
Unidad 18 · $. VI. DE LA FECUNDACION.
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$. VI. DE LA FECUNDACION.
Hemos visto que hay sexós en todas las especies de plan= tas, y que hasta que la parte mas sutil de estos se toque y una íntimamente quedan estériles los huevecitos , sin salir de aquel estado informe que tienen en el ovario: sin adquirir la nueva organización y vida que despues comunican á las plan-= tas que nacen de semillas, Así pues aquella accion importan= te y necesaria de las flores, por la qual se vivifican y organizan los huevecitos , se llama fecundación. Para lograrla se sir= ve la naturaleza de varios medios. En las Banksias y Embotrios , Cuyo estilo es mucho mas largo que las flores , queda aprisionado el estigma en la estrecha cárcel que forman los quatro estambres , hasta que fecundado se desprende , endereza y alarga. En la Parietaria cuyos estambres son mas cortos que el estilo, vemos saltar de sus anteras con elasticidad el polen para que llegue al estigma, En la Broiera fenícea nota-
mos que sus flores se doblan hácia la tierra para que el polen caiga de los estambres , y corra sin riesgo á su destino , de= fendido por las cinco lengiietas que se reunen á manera de tubo. En otras, cuyos filamentos son demasiado largos , los observamos doblados hácia el estigma en el momento de la fecundacion. En fin son tan varios como admirables los medios de que se quiso valer el Criador para manifestar su sabi= duría , dirigidos todos á asegurar esta importante operacion, tan notoria en todos los vivientes, como dificil de explicar.
A dos se pueden reducir las opiniones recibidas para ex= plicar de donde provenga la nueva vida y organizacion. Por= que ó existia ya en uno de los sexós baxo alguna forma desconocida lo que con el tiempo aparece como á semilla ver dadera; ó sin preexistir en ellos resulta tal por la reunion de las fuerzas de sus padres.
Algunos como Morland y Hill pensáron que el embrion de la semilla preexístia oculto en el polen de la antera, y que desde aquí pasaba por los vasos del estilo hasta penetrar en la cavidad del ovario. Esta opinion que en el Reyno animal envuelve dificultades insuperables, es casi absurda en el ve= getal. Porque concediendo que el tal embrion atropellando obstáculos llegase 4 la puerta del ovario ¿cómo se explicará el que penetre y ocupe allí su debido lugar ? ¿ Por qué motivo se detendrá á la puerta como en la Areca; y subirá hasta el ápice, como se observa en el Cólchico ? ¿Por qué guar - dará una posicion derecha en las Compuestas; colgante en la Cardancha , obliqua en el Espárrago, y transversal en la Anguilaria? No bastará el decir que se amolda á las disposicio= nes preexistentes en el ovario; porque estas jamas pueden mudar la forma primordial que debe traer consigo el preten= dido embrion, hijo de las anteras.
Otros al contrario dixéron que el embrion se debía úni= camente al órgano femenino donde estaba ya formada la planta en miniatura, y que allí dormia , por decirlo así, hasta que lo desenvolviese el esperma masculino. Esta idea lisonje= ra á la imaginacion exáltada repugna á la razon y á la experiencia. Porque es inverosímil que un punto invisible en cierre el incalculable tesoro de embriones que se han de desenvolver mientras permanezca la especie ; y que en él exista el tronco, ramos, flores , y quanto adorna con el tiempo á una magestuosa Encina , al Cariocar £zc. Ademas si ni tiene fuerzas ni vida, como es muy cierto , hasta que se le comu=
niquen por la mixtion de espermas , ¿4 que se reduce su preexistencia sino á una masa informe, qual vemos en los hue= vecitos antes de la fecundacion ?
La experiencia destruye tambien esta opinion, porque en las fecundaciones híbridas se vivifican los huevecitos , que convertidos en semillas, producen individuos parecidos en parte al padre, y en parte á la madre que les diéron el ser; lo que no puede atribuirse 4 ser desiguales las porciones de es= perma. Koelreuterio, segun dice Gartner, de quien he tomado la doctrina de este artículo, mostró el método de con= vertir una planta natural en otra, y de volver despues esta á su forma primitiva ; cuyos hechos contradicen y destruyen la teoría de la preexistencia de los embriones ; que nunca se deben confundir con los huevecitos ó masa informe contenida en el ovario antes de la fecundacior.
Siendo pues inverosímil la opinion de la preexistencia de los embriones en alguno de los padres , es preciso recurrir á lo que dixéron los antiguos para: encontrar la causa que da al huevo nueva vida y organizacion ; esto es, á la mezcla de los espermas masculino y femenino. Corrobora á esta opinion la ley general de los vivientes, cuyas especies tienen los dos sexós; las diferencias de los hijos parecidos unos á su padre y otros á la madre; las plantas dióicas, cuyas yemas solamente renuevan el sexó de donde las separáron, y solo por la cópula producen semillas para multiplicar individuos de ambos sexOs: y en fin las plantas híbridas cuyo aspecto participa de las formas de sus padres