Descripción de las plantas que Antonio Josef Cavanilles demostró en las lecciones públicas de año 1801, precedida de los principios elementales de la botanica · Unidad 22 de 71
Unidad 22 · DE LOS CARACTERES Y SISTEMA.
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cut das 4 grande profundidad , ni las expuestas 4 los gases hydrógeno y azótico, como hizo ver el Profesor Achard; y por lo mismo sin duda propuso Humboldt el método de ace= lerar la germinacion por medio del ácido muriático oxigena= do. Pero el citado Carradori ha hecho ver con experiencias decisivas que el oxigeno es indispensable para la germinacion, y que por no poderlo recibir las semillas enterradas á grande profundidad, ó metidas del mismo modo en el agua, que= daban sin producir las plantas correspondientes *.
Suele suceder que al enterrar la semilla presenta esta el Rejo hácia la superficie , y la Plumilla hácia el centro de la tierra ; mas muy en breve se truecan las direcciones , toman= do cada órgano la que le corresponde.
DE LOS CARACTERES Y SISTEMA.
Los órganos del vegetal y cada una de sus partes integran tes se pueden considerar como á letras , que combinadas de mil modos , forman signos para conocer y distinguir las plan= tas: de estos nos valemos para distribuirlas en grupos, que lla= marémos géneros; para reunir despues los géneros en órdenes, y para formar últimamente las clases ó divisiones superiores y primarias, con el fin de hacernos un sistema , tan indispensable en el reyno vegetal, que sin él no se puede dar paso con seguridad *. Este edificio para ser útil debe tener cimien= tos sólidos; y por consiguiente géneros formados con exácti= tud, y á vista de sus especies , las que deberán resultar del exámen atento y detenido de los individuos. Estos nos muestran sin reserva sus órganos, porque todos pertenecen á su esencia individual ; mas vemos alteraciones freqiientes y va= riedad en los vitales; y al contrario órden , constancia y uniformidad en los de la fructificacion.
Hemos dicho que los antiguos ignoráron la fecundacion se= xúal de las plantas, y que los modernos del último siglo de= mostráron su existencia, y el empleo de cada órgano. No bien se hizo este descubrimiento , quando todos recurriéron á la fructificacion para sacar de sus partes caracteres fixos , porque observáron mayor constancia y uniformidad en ellos que en los restantes del vegetal. Exáminólas todas con cuidado aquel
1 Véase el Diario de Física del mes de Vendimiario año zo. 2 Nisiin erdines redigantur plante, et velut castrorum acles distribuan=
tur in suas classes, omnia fluctuari necesse est. Cesalp.
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hombre privilegiado y. .el gran Linneo ,' que ilustró: su: siglo- y la ciencia encantadora de los vegetales , y escogió los dos se= xós para formar sus Órdenss y clases , y. el resto de la fructi= ficacion para los géneros. Tuvo la desgracia de morir sin ver la asombrosa multitud de plantas que hoy tenemos, y sin co= nocer los útiles descubrimientos posteriores á su muerte. Apareció con lunares su sistema , unos que podian dorarse con fa= cilidad , otros nacidos de haber visto pocas especies de muchos géneros , y aun estas secas y en mal estado ; y otros. en fin inevitables , porque se propuso. encadenar las produccio= nes del reyno vegetal para conocerlas todas , y medir con sus fuerzas débiles las incalculables de la naturaleza : escollo. que todos intentan evitar sin conseguirlo. Multiplicó las clases sin necesidad: prefirió el número y proporcion de los estambres á la insercion, separando las Didínamas de las de quatro estam= bres: recurrió al nombre vago de Nectario, con el qual so-= lamente logró el ofuscar los caracteres: apoyó su sistema en órganos á veces tan menudos , que no se pueden discernir sim microscopio: destrozó las afinidades naturales. ;
Así se explica mi Maestro y estimado amigo de Jussieu, partidario acérrimo , y aun xefe del método ó sistema que llaman natural *. Es preciso confesar que son fundadas muchas de sus observaciones, cuyo número podia haber aumentado añadiendo, por exemplo, que las Palmas debiéron hallarse en sus respectivas clases; y no en una nueva, inútil é inconse= qiiente 4 su sistema sexúal: que de la Monadelfia- arrancó multitud de géneros: para sembrarlos en clases impropias: que separó géneros contra sus mismos principios como el Sida del Napxa , la Altea de la Álcea; y que al contrario reunió otros que debian conservarse separados , como lo hizo Tournefort. Pero para apreciar los mencionados. cargos, examinémoslos en particular. pe
1. Multiplicó las clases sin necesidad.
Es verdad innegable que hoy reconocen los mas adictos al sistema sexÚlal ; pero no olvidemos que murió Linneo antes de realizar las mejoras que se proponia. Su mismo hijo empezó á hacerlas , suprimiendo la Polysamia como perjudicial ; y el sucesor Thumberg no solamente «adoptó dicha supresion , Si= no que borró del número de Clases la Gynandria , Monaecia y Diecia ; confirmando despues Olao Swartz la opinion
1 Eula Introduccion á su Plantarum genera pág. XII, XXXII, XXXII.
de estos discípulos de Linneo'en quanto á la Monecia , Dia cia y Polygamia. Porque si á la verdad en todas estas clases hay estambres, cuyo número, libertad ó union determinó el mismo Linneo , no hay razon plausible para separarlos de aquellas 4 quienes pertenecen por sus Caracteres. Por esto las he suprimido yo en el sistema de esta obra.
2. Prefirió el número y proporcion de los estambres á la insercion, separando las Didinamas de las de. quatro es= tambres.
Distingamos el número, de la proposicion. Esta la creo perjudicial 4'la ciencia, y de ella resulta la separacion de géneros que deben pertenecer 4 una misma clase , y por lo mismo reputo muy bien fundada la observacion de Jussicu en este asunto. Si observamos las verdaderas Verbenas (que son las de quatro estambres) notarémos en ellas con claridad el carácter que obligó á Linneo á colocar al Vitex y un buen número de géneros en su Didynamia ó clase 14.? En muchos es imperceptible la desigual ó proporcion de los estambres, y por lo mismo he suprimido yo esta clase, y reducido sus géneros.4 mi quarta clase. Estas mismas razones me han obli= gado á suprimir la Tetradynamia ó clase 15.” de Linneo, de la que he formado la primera seccion de mi sexta clase. Y á la verdad si la proporcion ó desigualdad de los- estambres fuese fundamento sólido para formar clases , podriamos sepa= rar de la quinta los Convólvulos , Ipomeas, y aquella multitud de géneros que tienen estambres desiguales: arrancar de la décima las Oxálides con sus semejantes que tienen cinco cortos , alternando con otros cinco mas largos : y así de las demas clases la multitud de géneros que deberian formar otras nuevas por los mismos idénticos principios de desigualdad y proporcion en que fundó Linneo sus clases 14.* y 15.
Así pues no hay duda en que la proporcion, ó bien sea la desigualdad de los estambres , fue un carácter arbitrario y débil para establécer sobre él las mencionadas clases. No su= cede así con el número , tan despreciado por los defensores de familias , que llegó 4 decir uno de los mas sabios : Nadie duda que es nulo el valor que resulta del número de estambres. Estimo, como es justo, el mérito de este Profesor y sus tareas para ilustrar la ciencia ; pero su proposicion es sobrado general; porque Smith, Thumberg, Swartz, Jacquin, LT Heritier, muchos Botanicos franceses , y la mayor parte del resto de la Europa piensan de otro modo, y miran como carácter
fundamental al número de estambres. No se ha de regular es= te por tal qual aborto que observamos en las flores, sino por el número ordinario y general. Es cierto que muchos géneros, notados con cuidado por el mismo Linneo para el gobierno de los que los estudian, padecen excepciones notables; pera tambien lo es, que no habria ninguna , si aquel autor célebre hubiera hecho lo que cierto. promotor del método de familias ; si los hubiera puesto al fin de su sistema con el tí= tulo de Incerte sedis genera , Ó intercalado con la nota de genera precedentibus affinia. Entonces cotejadas las listas de ambos autores se veria qual de sus sistemas tiene mas lunares y mas excepciones : entonces se veria que el sexúal podia com= pararse á un mapa continental con tal qual islote sin comuni= cacion ; y que el de familias parecia un archipiélago de islo= tes con tal qual porcion de continente. No tenemos, dicen, bastantes datos para unir las familias ; no se han descubierto aun las plantas que deben formar los eslabones que nos fal-= tan; y á pesar de ello, y mirando sus posibles imaginados como á hechos que han de existir, quieren que se abandone el sistema sexúal , seguro y fácil, y que se adopte el que ca= lifican de natural , mostrándose en esto intolerantes.
Digo califican , porque su sistema es artificial , como lo es el de Linneo, y serán quantos se imaginen. ¿Por ventura la insercion de los estambres respecto del pistilo , la situacion de la corola , y el número de cotiledones en el embrion son mas naturales que el número de estambres y de estilos ? Y si la naturaleza los produce todos , segun las leyes que quiso dar á cada individuo , ¿ dexará de ser artificio humano el abs= traer unos de otros, y el combinar los abstraidos para formar un carácter compuesto , una clase, un órden, un género, una especie ? Nada de esto es natural , ni tienen estos universales otro ser que el que les da nuestro espíritu; porque la natura= leza solamente produce individuos *.
Parece aventurado el calificar de esencial el número de los cotiledones por exemplo , y negar la misma dignidad al de los estambres, porque ambos lo son del individuo : y si el de los estambres varía , tambien parece inconstante ó mal
r La Marck diceen la pág 631 del segundo tomo de su Diccionario : ,, Ces a quatre sortes de divisions [ Classes; Ordres ou Sections ; Familles 5 Genres); sy Ces coupes si utiles, et méme si nécessaires pour nous aider dans l'étude s» des plantes, ne sont assurrément point 1 ouvrage de la nature : elles sont s.trés artificielles ; et ce sera toujours une pretention fort vaine que de
s, Vouloir les donner comme naturelles, de quelque maniere qu' on parvien= sv» Me a les former.”
“CvIt determinado el de los Cotiledones. Creyóse hasta estos dias
que las semillas de la Nimphea eran monocotiledones , y el Señor Decandolle acaba de demostrar * que son dicotiledo= nes , y que se equivocáron los Carpólogos , tomando al ver= dadero embrion por cotiledone. Este embrion presenta un fe= nómeno nuevo en el reyno vegetal , pues tiene un tegumen= to propio, y dentro de él estan los dos cotiledones. ¿No pu= diera verificarse lo mismo en muchas semillas reputadas hoy dia Monocotiledones , y desmoronar así el método de familias? Segun piensa Gartner es muy arriesgado el pronóstico de los futuros cotiledones que deben desarrollarse , si se funda en la inspeccion y exámen del Embrion de la semilla , porque se ha observado variar en:los Musgos , Cúscuta y otras plantas: Link añade que no hay ninguna monocotiledone. De manera que segun vamos viendo hay sobrado fundamento para temer una ruina en el principio fundamental de las clases naturales.
3». Recurrió al nombre vago de Nectario, con el qual solamente logró el ofuscar los caracteres.
Las voces vagas son perjudiciales á las ciencias, y por lo mismo lo es á la Botánica el nombre de Nectario , como dixe en la página LXIL. Abusó de él Linneo, extendiéndole á significados muy diversos, que debió explicar con nombres diferentes. No debe confundirse el Espolon de la Capuchina y del Antirrino con los filamentos ó cerditas de la Wachen= dorfia y Commelina ; la corona central del Pancracio y Sile= ne con la dilatacion que se nota en los basas de los filamen= tos del Gamon y varias Campánulas ; las escamitas del Sedo ó Siempreviva con las glándulas del Grielo y Tabernomontana. En fin los apéndices , las excavaciones , los tubérculos y otras partes que se suelen encontrar en.varias flores , deben explicarse con nombres peculiares , si se ha de proceder con claridad : y por lo mismo es muy justa la observacion de Jussieu en quanto á la inutilidad y uso pernicioso de la voz Nectario.
4. Apoyó su sistema en órganos á veces tan menudos que no se pueden discernir sin microscopio.
Verdad tan cierta como perdonable el defecto, quando llegase á serlo, pues lo perdonó el mismo que lo supuso , ¿9= noscenro temen vitio , dixo, molestiam tantummodo et erro= ris mectum inducente. Y á la verdad, ¿cómo podria calificar
1 Bulletin des sciencies. Frimaire an. 1o núm. 57 pág. 68,
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seriamente de defectuoso el sistema sexúal porque apoyaba á veces en órganos muy menudos , quien edificó el suyo so= bre otros casi invisibles ? Porque invisibles son sin el socorro de un fuerte microscopio las formas de los Cotiledones, la di= reccion del Rejo, la presencia ó ausencia de la Clara en mul-= titud de semillas. Véanse las de mis Gesnerias (Icon. número 676 , 677), apenas discernibles sin microscopio , y CotéJense sus órganos internos con los estambres de mis Acalyfas pilosa y monostachya (Icon. núm. 65 3,654), para palpar esta verdad, y convencerse de que es mas facil contar los estambres , que anatomizar el meollo, y asegurarse de sus órganos.
5. Destrozó las afinidades naturales.
Este es el defecto capital en sentir de los defensores del sistema de familias, defecto que jamas le perdonarán á Lin= neo, por haber reconocido este la importancia del sistema natural. Pero distingamos los. límites de la Botánica y de la Fisiologia vegetal, que aunque hermanadas los tienen muy diversos. Se trata solamente en aquella de conocer y distinguir las plantas por los órganos aptos para ello: solamente se bus= ca facilidad y. seguridad , sin que por esto se desprecien los conocimientos y luces que le suministra la Fisiologia vegetal. Confesáron Gertner y el mismo de Jussieu que el sistema de Linneo era el mias fácil ; pero le negáron la solidez y aquella sabia y sublime teoría que brilla en los suyos , útil'á la ver= dad para completar el conocimiento de los vegetales , pero propia y peculiar de la Fisiologia. Los que hoy dia sostienen el sistema sexttal disponen los géneros en órdenes y clases, atendiendo únicamente á los órganos masculino y femenino; pero procuran al mismo tiempo agotar los recursos que les ofrece el 'interior.de la semilla, para saber las relaciones que por ella tienen las plantas colocadas en clases diversas. Así pues si algunas Gramas de seis estambres se hallan en diferente clase que las de tres , porque así lo exige la confor= macion de los órganos de la generacion; muy presto se nota para su mayor inteligencia , que por los de sus semillas pertenecen á una misma familia ó tribu. Al contrario los par= tidarios del sistema natural empiezan por decir que las Gramas forman una familia, y despues añaden que algunas tienen seis estambres. Unos y otros se hallan al fin con los mismos cono= cimientos del vegetal , con la diferencia de que unos empie= zan por la fácil y visible, y los otros por la mas dificil de la Fisiologia vegetal.
Recórdémos que no es tan sólido el principio fundamental del número de los cotiledones: que es corto el de las verda= deras familias: que muchas de las establecidas por un Profe= sor las desecha ó mutila otro: que los géneros de algunas se trasladan á otras, como acaba de hacer el ciudadano V ente= nat; que hay aun gran multitud de géneros sin determinacion fixa, y otros intercalados como afines. Estas observaciones parecen demostrar, que lejos de despreciarse el sistema sexúal como á perturbador de afinidades , debe preferirse al Carpológico y al de familias para la enseñanza pública , hasta que en estos se llenen los vacíos que hoy vemos, se realice aquella fingida cadena sin interrupcion de vegetales , y se lleve 4 su deseada perfeccion la obra empezada con tanto ardor, en beneficio de la ciencia.
Deben pues conservarse los órganos sexúales que adoptó Linneo : el masculino para formar las clases, y el femenino para distinguir los órdenes. Pero para que sez útil el sistema, es preciso apoye sobre cimientos sólidos ( solidez siempre pro= porcionada á nuestras fuerzas débiles ), y exige por lo mismo géneros formados con exáctitud. No la tienen todos los de Linneo , 1.” porque hizo algunos á vista de esqueletos mal conservados , ó de tal qual especie viva , habiéndose descu= bierto despues muchas, que demostráron ser inexácto- el ca= rácter antiguo : 2.” porque creyó que habia géneros naturales; siendo todos el resultado de nuestro espíritu despues de con= templar las plantas , y por lo mismo artificiales : qe porque afirmó erradamente que el género constituia al carácter, quando en realidad es este el que le da todo su ser: 4.2 porque puso entre las notas del caracter genérico algunas accidentales á la fructificacion. Con todo es bien notorio que hizo muchísimos sumamente perfectos, y que él fue el primero que supo realizar lo que ignoráron los antiguos , lo que bosquejó Bauhino, é intentó en vano perfeccionar Tournefort, esto es, el expresar con precision todos los caracteres parciales de cada género, y fixar los límites para distinguirlo de los otros. Tam= bien se debe a este hombre original la útil idea de señalar á ca= da género un carácter parcial; pero suficiente para distinguirlo de los demas de su órden , como lo vemos en su Systema plantarum publicado por Reichard, Murrai y otros.
Buscó los caracteres genéricos en la fructificacion que resulta del Cáliz, Corola, Receptaculo, Estambres, Pistilo, Pericarpio y Semilla, y en ella debe buscarlos quien desee
acertar , porque en ella sola existen los caracteres simples y compuestos. | :
Carácter simple ó parcial es el que resulta de la conside= racion de alguna parte de la fructificacion con exclusion de las otras , como las aristas en las Gramíneas 5 las alas ó pliegues en las semillas de las Aparasoladas.
Carácter compuesto es el que resulta de la combinacion de dos Ú mas partes de la fructificacion.
Carácter genérico es el que resulta de la combinacion de todas las partes de la fructificacion.
Deben despreciarse como á inútiles y perjudiciales los res= petos ó modificaciones de cada órgano, quales son la propor= cion de sus formas accidentales , su tamaño É$zc. , porque pu= diendo estas variar en las especies , se hallaria defectuoso el carácter genérico, como sucedió á varios de Linneo. Así pues al hablar del Cáliz, por exemplo, se explicara si es libre ó adherente ; permanente ó deciduo; de una ó mas piezas ; de dos ó mas divisiones; sin medir el tamaño; sin añadir que tenga vello ó borra , ni explicar la forma mas ó menos aguda de sus divisiones £c. Lo mismo se debe hiacer proporcional= mente al hablar de los demas órganos.
Se han de sacar los caracteres del número, forma esencial, y situacion de los órganos; notando que la situacion , ó bien sea insercion , es mas constante que el número y la forma.
Formas esenciales son las peculiares y constantes en todas las especies de un género , como el terminarse las anteras de la Adelfa en un hilito ; las del Brezo en dos cuernezuelos ; las de la Mutisia en dos cerditas colgantes de la base 8c.
Habrá tantos géneros quantas sean las diversas fructifica= ciones.