Doctor Sutilis (Cuentos) · Unidad 15 de 26

ESCENA SEGUNDA

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

Cardaña. La estación. Mucho frío. Muy poca gente en el andén. Un viejecillo ochentón, apoyado en muletas, rendido de fatiga, se arrima á una columna de hierro y mira con ansiedad hacia la parte de Pinares, por donde va á llegar el tren. Llega el tren. Nadie se apea. ¡Un minuto de parada! grita una voz. Suena inmediatamente una campana, luego un silbido y el tren emprende la marcha.

EL VIEJO

¡Dios mío! ¿Qué es esto? Nadie, nada... ¿Se habrá dormido? No, imposible. Es que no viene. ¿Dónde se ha quedado? Si debía llegar ahora, sin falta... ¡Enfermo, enfermo por el camino!... ¡Mi Nicolás, Nicolás!... Nada; no viene... y ya se aleja el tren... ¡No viene... no viene!... ¡Dios mío!...

EL JEFE DE LA ESTACIÓN

¿Qué es eso, señor Paco? ¿Qué le sucede? ¿Le han arrojado ya de su casa esos caballeros _mandones_?

EL VIEJO

No... si ahora no es eso... No es la casa... Es mi hijo... Nicolás, que vuelve de Cuba muy enfermo, deshaciéndose... y debía llegar en este tren... ¡y nada!

EL JEFE

Calma, hombre; vendrá mañana.

EL VIEJO

No, no; ¡me da el corazón una desgracia!... ¡Hoy, hoy, era hoy!... Algo le pasó en el camino.

EL JEFE

Vaya, que es usted el rigor de las desdichas. Pero ¿qué hay de eso? ¿Es verdad que le han vendido á usted la huerta y la chozuca por mal pagador, por rebelarse contra el comisionado?... ¡Ja, ja! Usted, señor Paco, siempre tan... faccioso. ¿Pero no sabe que el que no paga la contribución... la paga de todas maneras?

EL VIEJO

Yo no podía pagar. ¡Les abandoné mi pobreza! Pero de mi rincón no me han echado todavía... ¡Ni me echarán! Quiero mi cama en mi choza para mi hijo, que viene enfermo de Cuba...

EL JEFE

¡Pero si le han vendido la choza, si ya no tiene allí nada suyo más que la cama!... Usted lo dice, usted se lo abandonó todo.

EL VIEJO

Irritándose.

Sí; lo abandoné porque no podía pagar trimestres y más trimestres... Me pedían un dineral... Una injusticia... Mientras pude trabajar, pagué á regañadientes, pero pagué; ahora, solo, baldado, inútil, sin trabajo... apenas como... y he de pagar... ¿Con qué? ¡Rayos! ¡Mi casa, la huerta!... Se la llevaron, bueno; ya es de otro... ¡Rayos! Pero si Nicolás llega enfermo, ¿dónde le meto? ¡Vive Dios! ¡En mi choza, en su casa!

EL JEFE

Juicio, juicio, señor Paco. Con los mandones no se juega. No haga usted un disparate. Y salga, que esto se queda solo y yo me voy arriba.

EL VIEJO

Saliendo de la estación hacia el pueblo.

¡Dios mío! Pero ¿dónde está mi hijo? ¡Enfermo!... ¡Abandonado en el camino!... ¡Muerto, acaso muerto!