Don Álvaro, o, La fuerza del Sino · Unidad 21 de 41
ESCENA IV.
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DON ÁLVARO y DON CÁRLOS, con las espadas desnudas.
D. ÁLVARO.
Huyeron... ¿Estais herido?
D. CÁRLOS.
Mil gracias os doy, señor; sin vuestro heróico valor de cierto estaba perdido; y no fuera maravilla: eran siete contra mí, y cuando grité me ví en tierra ya una rodilla.
D. ÁLVARO.
¿Y herido estais?
D. CÁRLOS.
(_Reconociéndose._)
Nada siento.
(_Envainan._)
D. ÁLVARO.
¿Quiénes eran?
D. CÁRLOS.
Asesinos.
D. ÁLVARO.
¿Cómo osaron tan vecinos de un militar campamento?...
D. CÁRLOS.
Os lo diré francamente; fué contienda sobre el juego. Entré sin pensarlo ciego en un casuco indecente...
D. ÁLVARO.
Ya caigo, aquí á mano diestra...
D. CÁRLOS.
Sí.
D. ÁLVARO.
Que extrañe perdonad, que un hombre de calidad, cual vuestro esfuerzo demuestra, entrára en tal gazapon, donde solo va la hez, la canalla más soez, de la milicia borron.
D. CÁRLOS.
Solo el ser recien llegado puede, señor, disculparme: vinieron á convidarme, y accedí desalumbrado.
D. ÁLVARO.
¿Conque há poco estais aquí?
D. CÁRLOS.
Diez dias há que llegué á Italia; dos solo que al cuartel general fuí. Y esta tarde al campamento con comision especial llegué de mi general, para el reconocimiento de mañana. Y si no fuera por vuestra espada y favor mi carrera sin honor ya terminada estuviera. Mi gratitud sepa, pues, á quién la vida he debido, porque el ser agradecido la obligacion mayor es para el hombre bien nacido.
D. ÁLVARO.
(_Con indiferencia._) Al acaso.
D. CÁRLOS.
(_Con expresion._) Que me deis vuestro nombre á suplicaros me atrevo. Y para obligaros, primero el mio sabreis. Siento no decir verdad: (_Aparte._) soy Don Félix de Avendaña, que he venido á esta campaña solo por curiosidad. Soy teniente coronel, y del general Briones ayudante: relaciones tengo de sangre con él.
D. ÁLVARO.
¡Qué franco es, y qué expresivo! (_Aparte._) me cautiva el corazon.
D. CÁRLOS.
Me parece que es razon que sepa yo por quién vivo, pues la gratitud es ley.
D. ÁLVARO.
Soy... Don Fadrique de Herreros, capitan de granaderos del regimiento del Rey.
D. CÁRLOS.
(_Con gran admiracion y entusiasmo._)
¿Sois... ¡grande dicha es la mia! del ejército español la gloria, el radiante sol de la hispana valentía?
D. ÁLVARO.
Señor...
D. CÁRLOS.
Desde que llegué á Italia, solo elogiaros y prez de España llamaros por donde quiera escuché. Y de español tan valiente anhelaba la amistad.
D. ÁLVARO.
Con ella, señor, contad, que me honrais muy altamente. Y segun os he encontrado contra tantos combatiendo bizarramente, comprendo que sereis muy buen soldado. Y la gran cortesanía que en vuestro trato mostrais, dice á voces que gozais de aventajada hidalguía.
(_Empieza á amanecer._)
Venid, pues, á descansar á mi tienda.
D. CÁRLOS.
Tanto honor será muy corto, señor, que el alba empieza á asomar.
(_Se oye á lo lejos tocar generala á las bandas de tambores._)
D. ÁLVARO.
Y por todo el campamento, de los tambores el son convoca á la formacion. Me voy á mi regimiento.
D. CÁRLOS.
Yo tambien, y á vuestro lado asistiré en la pelea, donde os admire y os vea como á mi ejemplo y dechado.
D. ÁLVARO.
Favorecedor y amigo, si sois cual cortés valiente, yo de vuestro arrojo ardiente seré envidioso testigo. (_Vánse._)