Don Álvaro, o, La fuerza del Sino · Unidad 38 de 41
ESCENA VIII.
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MELITON.
¡Al infierno!... ¡buen viaje! Tambien que era del infierno dijo, para mi gobierno, aquel nuevo personaje. ¡Jesus, y qué caras tan!... me temo que mis sospechas han de quedar satisfechas. Voy á ver por dónde van.
(_Se acerca á la portería y dice como admirado._)
¡Mi gran Padre San Francisco me valga!... Van por la sierra, sin tocar con el pié en tierra, saltando de risco en risco. Y el jaco les sigue en pós como un perrillo faldero. ¡Calla!... hácia el despeñadero de la ermita van los dos.
(_Asomándose á la puerta con gran afan; á voces._)
¡Hola!... ¡Hermanos!... ¡Hola... Digo!... No lleguen al paredon, miren que hay excomunion. Que Dios les va á dar castigo.
(_Vuelve á la escena._)
No me oyen, vano es gritar. Demonios son, es patente. Con el santo penitente sin duda van á cargar. ¡El Padre, el Padre Rafael!... Si quien piensa mal, acierta. Atrancaré bien la puerta... pues tengo un miedo cruel.
(_Cierra la puerta._)
Un olorcillo han dejado de azufre... Voy á tocar las campanas.
(_Váse por un lado, y luego vuelve por otro como con gran miedo._)
Avisar será mejor al prelado. Sepa que en esta ocasion, aunque refunfuñe luego, no el Padre Guardian, el lego tuvo la revelacion. (_Váse._)