Don Álvaro, o, La fuerza del Sino · Unidad 5 de 41
ESCENA IV.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
MAJO.
¿Adónde irá á estas horas?
CANÓNIGO.
Á tomar el fresco al Altozano.
TIO PACO.
Dios vaya con él.
MILITAR.
¿Á que va al Aljarafe?
TIO PACO.
Yo no sé, pero como estoy siempre aquí de dia y de noche, soy un vigilante centinela de cuanto pasa por esta puente... Hace tres dias que á media tarde pasa por ella hácia allá un negro con dos caballos de mano, y que Don Álvaro pasa á estas horas, y luego á las cinco de la mañana vuelve á pasar hácia acá, siempre á pié; y como media hora despues pasa el negro con los mismos caballos llenos de polvo y de sudor.
CANÓNIGO.
¿Cómo?... ¿Qué me cuenta usted, Tio Paco?...
TIO PACO.
Yo nada, digo lo que he visto; y esta tarde ya ha pasado el negro, y hoy no llevaba dos caballos, sino tres.
HABITANTE 1.º
Lo que es atravesar el puente hácia allá á estas horas, he visto yo á Don Álvaro tres tardes seguidas.
MAJO.
Y yo he visto ayer á la salida de Triana al negro con los caballos.
HABITANTE 2.º
Y anoche, viniendo yo de San Juan de Alfarache, me paré en medio del olivar á apretar las cinchas á mi caballo, y pasó á mi lado, sin verme y á escape, Don Álvaro, como alma que llevan los demonios, y detrás iba el negro. Los conocí por la jaca torda, que no se puede despintar... ¡cada relámpago que daban las herraduras!...
CANÓNIGO.
(_Levantándose y aparte._) ¡Hola, hola!... Preciso es dar aviso al señor marqués.
MILITAR.
Me alegrára de que la niña traspusiese una noche con su amante, y dejára al vejete pelándose las barbas.
CANÓNIGO.
Buenas noches, caballeros: me voy, que empieza á ser tarde. (_Aparte yéndose._) Sería faltar á la amistad no avisar al instante al marqués de que Don Álvaro le ronda la hacienda. Tal vez podamos evitar una desgracia.