Don Luis Osorio o Vivir por arte del diablo · Capítulo real 8 de 21

ESCENA IX

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

ESCENA IX.

Dichos, Doña Inés, Don Luis y Juana, que salen por la puerta donde llamaba don Diego.

Luis. Que calle es bien

ó cargue el diablo con todo.

Inés. Ah! mi hermano!

Luis. No tembléis,

Inés. Tin coche.

(la fuente se transforma en coche, en el que entran doña

Inés y Juana.)

ESCENA X.

Don Juan, Don Diego, Don Luis.

Luis. Volad,

y do sabéis aguardad.

Atrás (á los dos.) es bien que espercis.

Die. Miserable! (echando mano á la espada.)

Juan. Idos, don Diego,

que yo me quedo con él.

(don Diego parle tras el coche ; la fuente queda en su

lugar.)

ESCENA XII.

Don Luis y Don Juan, que tiran de las espadas y co¬ mienzan á batirse.

Luis. Paréceme, seor doncel,

que os mezcláis en este juego.

Juan. Tomad el primer envite.

Luis. Quiero y doblo, voto vá'

Joan. Con vos el demonio está.

Luis. Quién es este que compite con mi espada?

Juan. Quien vá á dar

en el infierno contigo.

Luis. Mucho dura tu castigo!

Juan. A mi! Qué importa matar con traición á un vil traidor?

A mi el infierno!

ESCENA XIII.

Dichos; por los bastidores , por los escotillones , por to¬ das las parles practicables de la escena , aparecen hom¬ bres armados.

Luis. Insensato!

Vive Dios, que no le mato por desprecio á tu furor!

Vive... mas mira.

( cierra con los que le acometen y desaparece llevándose¬ los delante por el fondo.)

ESCENA XIV Don Juan.

Dios mió!

Mi frente en sudor se anega, y mi espíritu se ciega en ardiente desvario!

En dónde estoy? Dónele están?

. desaparecieron! oh!

ó tal vez se los fingió . ’ ; j

mentido ensueño á mi afan!

Mas esta espada desnuda!

Terrible fascinación envuelve mi corazón en las nieblas de la duda!

Si de nada me serviste, don misterioso y fatal, vuelve á las manos del mal de donde impuro saliste!

Infierno! Ya entre los dos, rompiéndola, rompo el lazo!

Yo tu protección rechazo por la protección de Dios.

( rompe la espada y la arroja, yéndose por la derecha.)

MUTACION. El Prado de Recoletos en Madrid; arbo¬ leda larga en telón corto; á la izquierda la embocadura de la calle del Prado; á la derecha la hostería de la Cruz con una muestra alumbrada por un farol en que se vé: «Hostería de caballeros »

ESCENA XV.

GAVILAN.

Esaqui: sin duda alguna oh. protectora hostería! al fio le vé el hambre mia á los rayos de la luna: mediante á su blanca luz, cual alhagüeña visión, miro noble blasón; sobre un pastel, una cruz!

A fé que mano maestra fue la que puso al trabajo del alimento debajo...

Gran pensamiento es la muestra!

Entremos... Mas no! Es preciso que antes de darme á entender para pedir de comer, me dé de quien soy aviso.

Antes era Golondrina; mas aquel tiempo pasó, y en Gavilán se trocó mi esencia pobre y mezquina.

Fui valiente entre valientes, si antes cobarde alguacil, mas pasé miserias mil y un desuso atroz de dientes.

Oro tengo, y mas espero por el alma que vendí,

Mudemos de nombre... si.

Y... cuál nombre?.. Don dinero.

Y pues corren por igual el dinero y la nobleza, y es lo mas vil la pobreza, y es lo mas noble un caudal, me declaro caballero lo mas noble de la villa, qnc tengo sangre amarilla y me llamo don dinero.