Don Luis Osorio o Vivir por arte del diablo · Capítulo real 7 de 21
ESCENA V
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 2 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
ESCENA V.
Dichos, Lacayo l.°, ídem 2.°, ídem 3.1>
Lac. l.° Señor... .
Cab. l.° Que ocurre, Tristan:
Lac. l.° Para vuecencia este pliego dejó un lacayo.
Lac. 2.° {al Caballero 2.u) Otro igual, señor, para vos rae han dado.
Lac. 3.° Para vos. (á don Luis. Vanse.)
ESCENA VI.
Dichos, menos los lacayos.
Cab. l.° Es singular, {leyendo.)
«Al marqués de Rostro en puño.»
Cab. 2.° «Al conde del Tremedal.»
Luis. «Al noble de quien se ignora de dó viene y á dó vá.»
Cab. l.° Firma aqui don Luis Osorio.
Cab. 2.° Y aqui.
Luis. Y aqui.
Cab. l.° Por San Juan,
que esto raya en aventura!
Cab. 2.° Veamos qué os dice.
Luis. Escuchad: {lee.)
«Hidalgo, pues de mi nombre en la corte se murmura, y de mi existencia oscura no hay uno que no se asombre, darme quiero á conocer, por si consigo aclarar si al bandido que han de ahorcar
hay quien se atreva á prender.
Para jugar os emplazo; para combatir os reto; y aunque enemigo os aceto, vuestra amistad no rechazo.
Aguarda en la Hospederia de la Cruz al dar las doce de esta noche, quien conoce vuestra clara valentía,
Cab. l.° Lo mismo
que vos leisteis, leí.
Cab. 2.° Otro tanto dice aqui.
Luis. Iréis?
Cab. 2.° Cómo no! Al abismo á ver al diablo, bajara si tal plazo me pusiera.
Luis. Y vos?
Cab. l.° Con la muerte fuera si á cenar me convidára.
Luis. Haréis mal si no asistís.
Cab. l.° Mas los lacayos se fueron.
Luis. Quizás tres demonios fueron mensageros de don Luis.
Cab. l.° Mas antes...
Luis. Si, nuestra apuesta.
Os aguardo, caballeros , y aunque vayais los primeros la mesa hallareis dispuesta.
Cab. l.° Pues hasta luego.
Luis. Hasta luego;
mirad que no he de faltar.
Cab. 2.° Procurad con vos llevar
á la hermana de don Diego, {vanse por el fondo.
ESCENA VH.
Don Luis.
Si, miserables reptiles, al fui á encontrarme vais, vosotros los que empleáis contra mi las lenguas viles.
Topos, ciegos, grey villana... no faltaré por quien soy; mas lo que habéis de ver hoy no lo contareis mañana.
Reid, reid cuanto pueda vuestra oscura necedad; reid, que una eternidad para gemidos os queda.
Siento acrecer mi furor... caliente sangre respi™--- y teñido en sangre miro cuanto me cerca en redor...
Un espíritu gigante mi ardiente espíritu anega, é impuro reflejo ciega mi pupila vacilante.
Genio del mal, que invisible junto á mi vives eterno, deja tu escondido infierno y hazte á mis ojos visible.
# ESCENA VIH.
Dicho, el Genio dei, mal por un escotillón.
Gen. Heme aqui! Qué quieres?
Luis. Quiero
llegar junto á doña Inés.
ó vivir por arte del dinlHo.
Gen. Espera, que está á los pies orando de Dios.
Luis. Espero,
Aun ora?
Gen. No; hacia su lecho
se dirige temblorosa.
Luis. Tiembla?
Gen. A su pesar rebosa
impuro amor de su pecho.
Luis. Por quién siente amor?
Gen. Por ti:
en la Iglesia te encontró y desde entonces te amó.
Luis. Seguirá mis pasos?
Gen. Si.
Luis. Hazme llegar hasta ella.
Gen. Rejas que el paso impedís, haced que ponga don Luis sobre vosotras su huella.
[las dos rejas bajas de la casa se doblan transforman dos e en puente.)
Luis. Marcha invisible ante mi, espíriut tentador, y sirva su impuro amor á cumplir lo que ofrecí.
(entran por el puente que torna á ser rejas,)
ESCENA IX.
Don Juan, Don Diego, por el fondo.
Juan. Esa es mi historia, don Diego; gasté mi postrer ducado, y pobre y desesperado á ampararme de vos llego.
En la corte habéis favor, pues la suerte se me cierra, buscadme un puesto en la guerra donde morir con honor.
A punto con vos he dado.
Die. Siempre bien á mi venis y tendréis lo que pedís, y aun mas que pedís, sobrado.
Mas, tal os trata la suerte?
Juan. A ser otro que quien soy, gran poder me asiste hoy, mas temo una eterna muerte.
Sin esperanza acudí al diablo.
Die. Y el diablo os dió...?
Juan. Don Diezo, loque pidió mi insensato frenesí.
Die. Don Juan, si no os conociera por prudente y alentado, según lo que habéis hablado quizá por loco os lubiera.
Juan. Teneis razón; loco estoy
desde que mi pobre hermana...
Die. Callad , don Juan; aun insana me aqueja esa herida hoy.
Mas esperad; la venganza á las manos se nos viene, y aquesta carta mantiene de mi furor la esperanza.
Juan. De don Luis Usorio?
Die. Sí.
Juan. Os cita á la hospedería de la Cruz. Lo mismo fia en otra que tengo aqui.
«Hidalgo, pues de mi nombre (lee.)
en la corte se murmura...»
Para una misma aventura al par nos cita ese hombre.
Die. Supongo que iréis.
Joan. Si tal.
Esta noche ha de morir aunque le venga á asistir todo el poder infernal.
Die. Morirá; masantes quiero que reposéis en mi casa en tanto que el tiempo pasa.
De impaciencia, don Juan, muero.
Vamos. Ah!
(se detiene mirando á las celosías, d través de las cuales se vé el reflejo de i¡na luz.)
Juan. Qué fué?
Die. Una luz
tras los cristales advierto...
Juan. Esperad!
Die. Oh! mi honor muerto!
Por el Dios que está en la Cruz no es, donjuán, la sombra aquella de un hombre? *
Juan. Si, vive Dios!
Die. Oh! funesta de los dos
ha sido, don Juan, la estrella.
Vil hermana!
Juan. Ved, don Diego...
Die. Dejadme pasar, donjuán.
Juan. Si os engañáis...
Dié. Por Satan
que estoy de cólera ciego.
Abrid , abrid! ( llamando á la puerta.)
Luís, (dentro.) Tengan modo, y esperen ó váyanse.
Die. y quién
se atreve...?