El arbolado y la patria · Capítulo real 6 de 16
CAPÍTULO VI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 2 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPÍTULO VI
Condiciones económicas del cultivo del almendro ^^^
1. Formación del almendral, — Donde es común la asociación de cereales y almendros, se plantan éstos en barbecho, á fin de que cobren mucha fuerza inicial y no se desmedren el pri-
() ) Los datos que han servido para este trabajo, son debidos á la inteligente intervención de D. Jaime Lloret, 1). Guillermo Cifré (antes Coli), D. Eduardo ¡Soler y D. Juan Lloret, principalmente, quienes en Villajoyosa, Pollensa y Relleu, han logrado vencer con suma habilidad las grandes dificultades con que se tropieza siempre que se trata de resolver á conciencia, en el terreno de los hechos, un problema de economía rural entre labradores que no llevan ningún género de contabilidad. Han contribuido también á este trabajo, contestando interrogatorios sobre los diversos extremos que abraza, D, Miguel Domenge (Manacor), D. Miguel Fluxá (Palma de Mallorca), y D. Ramón Obrador (Felanitx).
En la oposición entre marina y sierra, regadío y secano, tomamos como tipos, respectivamente, á Villajoyosa, población situada á orillas del mar, y Relleu, distante del mar unos 14 kilómetros en línea recta y á 620 metros de altitud poco más ó menos. En esta última localidad prospera muy bien el almendro en secano: las auranciáceas fructifican en exposiciones meridionales, pero no lo bastante para que puedan explotarse industrialmente. El almendro se cultiva en aquella sierra hasta los 800 metros de altitud, merced á la propiedad que tienen las variedades «pestañeta» y <marcona> de no florecer hasta el mes de Marzo: todavía, sin embargo, se hiela cada cinco años, por lo cual, resulta su cultivo poco económico, y le sustituyen
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mer año por causa del otro cultivo. En Villajoyosa los ponen á distancia de doce pasos, entrando, por tanto, 150 pies por hectárea: en Relien, de 60 á 80, seg-ún la calidad ó riqueza del suelo. El vivero suele ser de almendras amarg*as, que dan mayor robustez al árbol; y se sacan de él los plantones entre los tres y los diez años (según la variedad, la temperatura, los rieg-os, etcétera), con una altura, generalmente, de metro y medio. Cuestan real y medio cada uno en la sierra, dos ó tres reales en la marina. El presupuesto de plantación lo calculan en ésta á razón de seis á diez reales por pie. Más barato es en la sierra: un hombre abre catorce hoyos en un día, con un jornal de cinco reales, saliendo, por tanto, cada uno á nueve céntimos de peseta: otro jornal basta para plantar 22 ó 23 almendros, que es decir, un coste de seis céntimos por cada uno. Conviene tener en cuenta, y sirva esta observación para los cálculos ulteriores, que el jornal de cinco reales no está en proporción con los productos de ese cultivo ni con las necesidades de los braceros, y no podrá sostenerse mucho tiempo. En veinte años, ha subido el precio de la almendra un 100 por 100; al paso que el precio del jornal ha permanecido casi estacionario, habiendo aumentado únicamente en un 20 por 100: antes se pagaban á peseta, ahora á cinco reales: á dos y medio el jornal de mujer para recolectar. Agregúese que esejornal no es permanente, y se comprenderá por qué emigran á África los jornaleros alicantinos, y por qué principia á sentirse escasez de brazos en aquella marina. No tendrán otro remedio los propietarios que subir el tipo del jornal.
Luego de plantados los almendros, si la tierra es de secano, hay que regarlos una ó dos veces con agua llevada á lomo, á
con ventaja la vid y el olivo. Se le encuentra aún á los 1.000 metros de altitud, pero ya como árbol maderable ó de adorno, siendo tan escaso el fruto que produce (1.000 pies, medio hectolitro de almendra) que no entra en el cómputo del arrendamiento.
razón de cuatro cántaros por pie, cuyo coste varía con la distancia. Tres años después, se injertan de almendro dulce: planeta (principalmente la variedad llamada micaleta) en las comarcas cálidas y templadas; marcona y costereta, en las frías, porque tardan más en florecer y resisten mejor las heladas. Un hombre injerta de 40 á 50 pies en un día, y recibe seis reales de jornal, por ser su trabajo más delicado que el de ahoyaré cavar, y no hallarse al alcance de todos los jornaleros. Algunos labradores plantan ya los almendros injertados, porque adelanta la formación del almendral un año por lo menos.
Formado el almendral con plantas injertadas, tarda, en los regadíos de la marina, siete años en dar un producto equivalente al valor de los cereales (trigo y maíz) que se cosecharían en el mismo terreno desnudo de arbolado. Sigue creciendo desde los ocho á los diez y seis años: se halla en la plenitud de su vida y en el máximum de su producción (triple de la de los cereales), entre los diez y seis y los treinta y seis años: desde esta edad va declinando hasta los cincuenta años, en que su producción principia á ser inferior á la del cultivo cereal.
El desarrollo del almendro es más lento en los secanos, y por lo mismo vive más. En las Baleares, equiparan su duración á la del hombre: producen el equivalente de una cosecha de cereales, por término medio, á los catorce años de plantados: á los cuarenta años, llegan á su apogeo, que se extiende hasta los sesenta. En Relien se calcula que los 40 ó 45 pies que ocupan un jornal de 48 áreas, producen, al sexto año de plantados, tres barchillas ó dobles decalitros de almendra.
En el primer período de la vida del almendro, no permanece ociosa la tierra: siguen cultivándose en ella, lo mismo que antes, hortalizas ó cereales, si la tierra es de regadío; cereales, si es de secano. La producción de patatas, habas, melones, y aun maíz, en la huerta de Villajoyosa, no desmerece de un modo sensible en los primeros años: destierran el trigo, porque retarda considerablemente el desarrollo del árbol: no así en los pueblos
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de sierra. En los secanos de la isla de Mallorca, meng^ua la cosecha de trigo en un 10 á 15 por 100, durante los primeros catorce ó quince años que el almendro necesita para igualar la renta del trigo cultivado á su pie.
2. Gastos del cultivo del almendro, — El siguiente cálculo estít hecho sobre la base de un jornal de tierra (29 áreas, 80 centiáreas) de primera clase, de Villajoyosa.
Apertura de las regueras, en Octubre, un jornal, 5 reales. — Riego de Octubre ó Noviembre: agua, 15 reales: jornal del regador, 5 reales.— Reja detrás del riego: yunta, 18 reales; medio jornal para cavar el pie del árbol, los rincones y aletas, 2 }i reales.— Otro riego y otra reja en Diciembre ó Enero, 45 V2 reales. Nueva reja en Marzo, y con ella medio jornal de cavador para quitar las hierbas malas y atablar el suelo, 21 reales. — Doscientos capazos de estiércol cada cuatro años, que valen, inclusos los gastos de acarreo, 120 reales, ó sea, por año, 40.— Recolección y transporte, de 1 á 2 reales por barchilla, 60 reales: un hombre (5 reales) y dos mujeres (á 2 ^i reales) recolectan el fruto de 15 á 20 almendros por día: en tierras inferiores, de 30 á 35. Gastos de mondar la almendra ó quitarle la cascara exterior, á 8 céntimos de peseta barchilla, 20 reales.— ^oteZ; 232 reales.
Algunos, los menos, dan un tercer riego en Marzo, lo cual supone un aumento de 20 reales al anterior presupuesto de gastos. También á veces benefician al almendral con una cuarta reja, para matar las malas hierbas.
En el anterior cálculo no se ha tomado en cuenta la contribución (1). Tampoco los gastos de poda, que en las tierras de secano suelen igualar al valor de la leña resultante, y en las^ de regadío le son algo inferiores. En la marina, se verifica esa operación cada tres ó cuatro años; en la sierra, cada dos, el año que el suelo está de rastrojo, é inmediatamente después de co-
(1) En Relleu, 100 reales por hectárea: en Villajoyosa, 160.
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g-ido el fruto. Constituye un oficio especial, que requiere g-ran inteligencia, mucha práctica y espíritu observador, dotes que pocos reúnen, por lo cual, los buenos podadores escasean bastante y sus servicios son muy solicitados. Esto no obstante, el jornal de limpiar y podar se paga tan sólo á 6 reales, lo mismo que el de injertar, que no constituye una especialidad. Un hombre limpia y poda en un día 35 almendros: atacan de preferencia las ramas chuponas ó tragonas, que ellos llaman reyes, porque no producen: todavía repugnan la operación las mujeres, como hace veinte años los hombres, creyendo que cortar ramas, sobre todo si son grandes, es disminuir la renta.
En los secanos de Relien recogen muy cuidadosamente las aguas correntías en días de lluvia, abriendo zanjas desde las laderas incultas y torrentes, y dirigiéndolas á veces desde grandes distancias, á los bancales: derrámanse por éstos el año que están sembrados, para que sirvan á los cereales y á los almendros juntamente; pero si están de barbecho, á fin de no desperdiciar el agua, la conducen directamente al pie de los almen - dros, reteniéndola por medio de caballones circulares. — Además, en Agosto, dan una reja al almendral, á fin de meteorizar la tierra y fortalecer los árboles, preparando la formación de los nuevos brotes que han de llevar la cosecha del año siguiente.
3. Productos de este cultivo. Comparación con el de cereales,— Reduciré esos productos á los cuatro siguientes:
I. La madera de los árboles que se mueren ó cortan, y que se destina, á causa de su mucha dureza y resistencia, á labrar dinteles de puertas, peldaños de escalera, husillos de molinos de aceite, obras de tornería, etc.; y la lefia que resulta de la poda. Cuando los propietarios no han de consumir toda la que obtienen como combustible directo, fabrican carbón con ella. En secano, 35 árboles producen Créales de leña, lo mismo que cuesta la operación: en regadío, excede siempre en algo los gastos que ocasiona ésta.
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II. La cubierta exterior del fruto {epicarpio y mesocarpio), que es verde, y se llama en la provincia de Alicante pellorfa. Por cada cahiz de almendra de secano, produce la pellorfa de 15 á 16 libras valencianas de ceniza; 18, y aun más, si la almendra procede de tierra de regadío. En los secanos de la sierra, calculan poco más de cuatro arrobas de ceniza por hectárea al año. Se destina á la fabricación de jabón: los vendedores la adulteran á veces, mezclándole tierra, á fin de que pese más, pero los jaboneros de Alcoy gradúan la riqueza alcalina de su lejía, y por la proporción de sales que contiene la justiprecian. Hace algunos años, este producto cubría los gastos de recolección; pero la adopción de la sosa del comercio por la industria jabonera ha originado la depreciación de la ceniza de pellorfa, la cual se vende hoy á 8 ó 10 reales arroba. Representa esto, próximamente, la mitad del coste de la recolección. En buenos principios, esta ceniza debiera restituirse al suelo, enterrándola en el almendral, á fin de no empobrecerlo de potasa.
III. La cubierta media, cascara dura ó leñosa de la almendra (endocarjno), que en el país clásico de este cultivo denominan escorfa. Su aplicación es como combustible. Su valor cubre los gastos de abrirla ó romperla, para obtener el ultimo y principal producto, que es el siguiente:
IV. La almendra ó semilla propiamente dicha, llamada almendro^ y también galló ^ con numerosas aplicaciones á la co - ciña, repostería, confitería, medicina y perfumería. Unas veces, los cosecheros sacan por su cuenta el almendrón, y venden su cosecha en esta forma á los comisionistas; pero ya se van persuadiendo de que les conviene más vender á éstos la almendra sin partir, y así lo hace la mayoría.
En Villajoyosa se cultivan los almendros, por lo común, en tierras que puedan recibir dos ó tres riegos cada año: las tierras que disfrutan agua abundante no se destinan á almendral, sino á huerta. Esto supuesto, un jornal de tierra (29 áreas y 80 centiáreas) produce en la época de mayor desarrollo del árbol
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(entre los diez y seis y los treinta y seis años) 72 barchillas de almendra (la barchilla unos 20 litros), término medio anual, en tierras de primera y con esmerado cultivo fl). Debe tenerse en cuenta, sin embarg*o, que las heladas y las sequías destruyen á menudo algunos árboles, disminuyendo la producción, y que por eso, se considera buena ó regular cosecha la que rinde 48 á 60 barchillas, según los terrenos. Adoptando como cifra media de producción la de 60 barchillas por año, y como precio medio de cada barchilla 15 reales, resulta un rendimiento bruto de 900 reales. Contando la leña por la poda, y la ceniza de la cascara por la mitad de los gastos de recolección y limpia, y deduciendo 182 reales por los demás gastos, queda un producto líquido de 718 reales por jornal de tierra, ó sea^ 2.409 reales por hectárea. Cultivada de trigo y maíz esa misma tierra, da en arrendamiento de 240 á 280 reales. La relación, pues, entre el producto de los cereales y el de los almendros, es de 1 á 3. Esto explica la sustitución del trigo por el almendro que se está operando en la provincia de Alicante.
En secano, la producción es mucho menor, absoluta y relativamente. En la isla de Mallorca, la renta líquida del almendral oscila entre 240 y 280 reales por hectárea, según la localidad y la naturaleza del suelo. En todo caso, es superior en un 50 por 100 al producto que se obtiene del trigo en el mismo terreno. A esta cifra ha de añadirse el producto de los cereales, que es ge - neral cultivar asociados al almendro.
En los secanos frescos de la sierra, Relien, por ejemplo, la producción media es de unas 94 barchillas por hectárea (45 por jornal de 48 áreas), pero se paga mejor que la de regadío, por la razón que se dirá en el apartado 5, § 1.°: su precio ordinario es 18 reales. Una tierra poblada de almendros en plena produc-
(1) Como caso excepcional, se cita un almendro del Tros deis Capellans (Villajoyosa) que daba cada año 17 barchillas de fruto, ó sea, de 260 á 340 reales producto bruto por ano.
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ción y apta para el cultivo del trigo y cebada, se tasa á razón de 8.Ü00 reales la hectárea, y se calcula que produce al propietario una renta equivalente al 5 por 100 de ese capital, y otro 5 por 100 al colono, como equivalencia de su trabajo, abonos, contribuciones, etc. Adviértase, sin embargo, que en estas cifras van ya envueltos los dos líquidos del cultivo arbóreo y del cultivo cereal, de que ahora voy á ocuparme.
4. Asociación de cultivos. -—A los pocos años de plantado el árbol, debiera cesar todo otro cultivo en el almendral. Hemos visto que hay que dar á los almendros tres rejas en Octubre ó Noviembre, en Diciembre ó Enero y en Marzo: ahora bien, si el almendral se cultiva de trigo ó de cebada, esas labores son imposibles fuera de los barbechos, y hay que limitarse á la cava del pie; la tierra se acorteza, el aire no circula por las raíces, y la producción se resiente indefectiblemente: el año de barbecho, el árbol se ostenta muy lozano y poderoso, pero renta poco, porque siente los efectos del año anterior: al revés, el año de rastrojo, aparece menos robusto, los brotes nuevos para el año siguiente son menores, y sin embargo, da una gran cosecha, porque el árbol cobró gran fuerza con las labores de la barbechera. Hemos visto también que una reja en Agosto puede decidir de la cosecha del año siguiente: pues bien, hay que renunciar á darla, si el almendral se siembra de maíz. Además, los frecuentes riegos que éste requiere en verano, destruyen el árbol, y el árbol á su vez impide el desarrollo del maíz, dañándose mutuamente: el daño es menor en los secanos frescos de sierra, donde es posible la asociación de estos dos cultivos.
Esto lo saben los labradores, á quienes no ha escapado la observación de que los almendros crecen mucho más el año que la tierra del almendral queda de barbecho; pero la falta de terreno y de capital en proporción á la densidad de población, obliga á concentrar los cultivos todo lo posible^ considerando que si bien los almendros perjudican á los cereales y los cereales á los almendros, la disminución de cada uno de losdos frutos
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por causa del otro no llega al 50 por 100 ni el aumento de labores al doble, y por tanto, la asociación de los dos produce una renta superior á la que produciría solo ó aislado uno cualquiera de ellos. En los secanos de la sierra de Alicante, principia á adoptarse por algunos una componenda, que consiste en sustituir, para el cultivo de trigo en los almendrales, el sistema de año y vez por el de tres hojas, dejando cada año sin sembrar las dos terceras partes del suelo en vez de la mitad. Llaman á esto tersechar ó tercear.
En la isla de Mallorca, se calcula que la producción de trigo en los almendrales (de secano) disminuye en un 10 á 13 por 100 con relación á la que se obtendría en la misma tierra desnuda de arbolado. Ignoro la proporción en que disminuye la cosecha de almendra. De la renta líquida que produce un almendral, atribuyen algunos las cuatro quintas partes á los almendros y la quinta restante al trigo. Para esto, hay que dejar sin sembrar alrededor de cada árbol un espacio mínimum de 6 á 9 pies cuadrados, ó un metro: cuando no se hace así, los árboles padecen mucho, y aun llegan á perecer algunos como por asfixia: el trigo, dicen, sofoca^ ahoga al árbol. Además, hay que poner á los almendros una cantidad de abono mayor que si se cultivaran solos.
De todos modos, la asociación de uno y otro cultivo sólo conviene en tierras de buena calidad. En las inferiores, es opinión, entre muchos labradores de Mallorca, que sería preferible abandonar el suelo á los pastos naturales, que producirían tanto ó más que el trigo con menos quebranto de los almendros. Los cosecheros de Relien no siembran cereales en terrenos ñojos, ni en los muy pendientes, donde los bancales son estrechos.
La asociación de cultivos ha traído consigo la separación de derechos y de explotaciones, lo mismo que en Aragón con los olivos, frutales y moreras; lo mismo que en Valencia y Castellón con los naranjos; lo mismo que en Extremadura con las encinas. Es muy frecuente en la isla de Mallorca que el píopie-
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tario arriende el suelo para cultivar cereales, reservándose íntegro el beneficio del arbolado. La renta que pag-a el colono se compone ordinariamente de dos partes: 1.*, participación que toman los almendros en las labores que da y abonos que pone en la tierra para la siembra del trigo: 2.% una cantidad en metálico igual á la que se paga por tierras de pan llevar de la misma clase sin arbolado, deducido un 10 por 100. A veces, cuando la tierra es de ínfima clase, se suprime esta segunda partida, contándose las rentas por las labores y abonos. En los plantíos de almendros (regadío) de Villajoyosa, el arrendamiento toma generalmente la forma de aparcería: suele pactarse por tiempo de un año, y para cosecha determinada (verbigracia, habas): el propietario pone el agua y los abonos; el aparcero, los trabajos de cultivo, vigilancia, recolección y venta; la simiente se paga por mitad; el producto de esa cosecha anual se parte por mitad también entre los dos: el fruto del almendro cede en beneficio exclusivo del propietario. La siembra de habas en los bancales suele hacerse cada cuatro ó seis años tan sólo, y el producto bruto de cada cosecha se calcula en 150 pesetas por hectárea, si la plantación de los almendros no es muy espesa.
5. Causas que alteran ó modifican la producción de los almendros.—E\i los cálculos que preceden se ha tomado como base las condiciones medias en que se verifica la producción; pero no bien se desciende á los casos particulares, esas condiciones cambian de unos á otros considerablemente, y por tanto, el cálculo de producción fundado en ellas. Tres son, fundamentalmente, esas causas que hacen oficio de coeficientes de alteración en el precitado cálculo.
1.* Cantidad de agua que ha recibido el almendro. — Acontece en años secos: aj que los frutos son más menudos, menos voluminosos, y por tanto, al medirlos en labarchilla, quedan menos huecos entre fruto y fruto, y un mismo volumen pesa más que en los años abundantes, en que el fruto es más grueso y ocupa un espacio mucho mayor; d) que la parte leñosa de ese fruto,
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Ó sea, la cascara dura es más delgada y pesa menos, con relación al peso de la semilla ó almendra, que en años lluviosos ó de abundante riego. Consecuencia de esto: que los 5 cahices ó 60 barchillas de fruto produzcan unos años 15 arrobas de almendrón, y otros 11 solamente, y que el precio por barchilla cambie en esa misma proporción.— Esto mismo acontece en la relación de los almendrales de secano á los de regadío: la almendra de los pueblos de la sierra (verbigracia, Relien) se paga por esa razón un 5 á 10 por 100 más que la de los pueblos de la marina (verbigracia, Villajoyosa). El precio del fruto aumenta gradualmente con la altitud de la comarca en que se cosecha; si bien los gastos de transporte, que son mayores, compensan la diferencia.
2.^ La naturaleza del suelo.— En igualdad de las demás circunstancias, unos terrenos son más á propósito que otros para el cultivo del almendro. Así, por ejemplo, las tierras de primera clase ó de segunda delBrasal de la Canal (Villajoyosa), producen mayor cantidad de fruto que las tierras de primera ó de segunda de cualquiera otra partida de aquel distrito. El suelo en que prospera mejor este árbol es el calizo con mezcla ó fondo de grava menuda y arena, porque en tiempo húmedo, deja filtrar el exceso de humedad y las raíces no se pudren, y en tiempo seco, la retiene, impidiendo su rápida evaporación. En terrenos margosos é impermeables se da muy mal el almendro: son anegadizos en tiempo de lluvia y secos en veranó. Las comarcas clásicas de este cultivo y donde el almendrón tiene mayor estima, son Relien, Orcheta, Aguas de Busot y Villajoyosa, donde cultivan por lo común la micaleta; y Valle de Guadalest. Marquesado de Denia, Tarbena, Gijona y pueblos cercanos á Alicante, donde cultivan variedades de clase inferior á la citada.
3.^ La variedad de almendro que se cultiva. — Supuesta la identidad de todas las demás circunstancias, temperatura, humedad, naturaleza del suelo, labores, etc., unas variedades
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producen más en calidad, ó en cantidad, ó en cantidad y calidad, que otras. En los gabinetes de la Institución existe una colección de catorce variedades, que son las más usualmente cultivadas en la provincia de Alicante. Las cualidades económicas de cada una, según relación que debo, así como la colección misma, al Sr. D. Juan Lloret, agricultor de Villajoyosa, son las siguientes.
Ante todo, las variedades en cuestión han de clasificarse en tres grupos: almendra fina, comuna ó planeta y mollar ó amollar, haciendo caso omiso de la amarga (1). Son almendras finas la bal-le, la pestañeta y la marcona. Hay bal-le legítima ó más
/ fina y bal-le inferior ó menos fina: la primera hace poco fruto, pero muy rico en aceite y muy apreciado en las confiterías, que la pagan una peseta más por barchilla que el de otras variedades: no se exporta al extranjero, porque, según dicen, se enrancia pronto: la bal-le inferior hace más fruto, pero pierde en calidad lo que gana en cantidad: la primera es tardía en florecer y madurar, se halla desterrada de Villajoyosa, la cultivan en Kelleu, Sella y otros lugares de la montaña, donde produce más que en la marina. Todavía es peor la amollar del bal-le, que apenas se conoce ya fuera de Relien, y que se destina á los mismos usos que las anteriores, mezclándola con ellas en pequeña proporción. Las cualidades de la pestañeta son todavía menos recomendables que las del bal-le, pues adolece de sus mismos inconvenientes sin tener ninguna de sus ventajas: no
• sirve para la exportación y se consume toda en las confiterías, por lo cual se cultiva muy poco en la montaña y nada en la marina. La marcona es muy gustosa, pero tiene poca estima en las confiterías, por cuya razón, así como también por ser el árbol pequeño y de escasa potencia productiva, no está en gran
íl) Cavanilles dice que en la Hoya de Castalia (reino de Valencia) distinguían los naturales cinco variedades: pestañeta, bal-le, blancal, mollar y comuna.
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predicamento entre los labradores: en cambio, es tardío en florecer y resistente á las heladas, por lo cual, es apto para las comarcas montuosas y frescas: se cultiva en Trabe na, BoUula y Valle de Guadalest: su almendra se consume casi toda en Madrid. Afine á la almendra de bal-le es la costereta, aunque menos fina: resiste al frío más que la comuna ó planeta; su fruto no tiene estima en el extranjero, y se consume en las confiterías del país, y parte en Madrid. Su precio es ordinariamente el mismo que el de la planeta: algunos años se vende un real más caro por barchilla.
Son almendras mollares ó amollares, esto es, de cascara blanda, la blanqueta y la fornigueta. La dlanqueta, así llamada por su color, es de hermosa apariencia; cada fruto encierra generalmente dos almendras: tiene poco aceite, por lo cual carece de aplicación en confitería: se usa como postre, sacándola entera á la mesa sin abrir, por la gran facilidad con que se rompe sin esfuerzo ninguno. Se vende una peseta por barchilla más cara que la comuna. Se exporta mucho para Oran, Argel, Marsella, etc. Tiene el inconveniente de que da poco fruto, por lo cual, los cosecheros que forman almendrales nuevos se retraen ya de injertar con esta variedad, h^fornigueta^ así llamada por su aspecto, que parece agujereada y bordada por las hormigas, es de calidad inferior á la precedente y tiene menos estima en el mercado: cuando la planeta alcanza buenos precios, la mezclan con ella para venderla mejor. Hoy no se injerta ya de esta variedad, al menos en lainarina. Los pies que no se injertaron y luego, al fructificar, resultan ser de fornigueta, los conservan sólo en el caso de que hagan una regular cantidad de fruto y de que éste madure al mismo tiempo que la planeta.
La planeta (así llamada en Alicante; comuna en Villajoyosa) comprende cuantas variedades caen fuera de los dos grupos anteriores. Las variedades son numerosísimas, pero las más conocidas y cultivadas son: la micaleta y la trilleta. Entrambas dan fruto para la exportación. La micaleta^ que es entre todas
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la variedad que tiene mayor aceptación y la más generalizada en Villajoyosa, se usa mucho en confitería y figura en el comercio de exportación por mayor cifra que ninguna otra. Tarda el árbol en dar fruto más años que las restantes variedades, pero se hace más corpulento y produce mayor cantidad de fruto. La trillet comprende la gruesa, la menuda y la punteta, todas tres inferiores á la micaleta: la madera es más quebradiza, el árbol menos corpulento, pero es más rápido en adquirir todo su desarrollo: además, sobre todo la punteta, da gran cantidad de fruto, por lo cual se injerta mucho de ella, como de la micaleta, no obstante ser el fruto de calidad inferior al de ésta, en sabor y en volumen. Últimamente, hay una subvariedad denominada ^iVo^i^m^nlQ planeta^ por ser más achatada que las anteriores, de fruto precoz y muy exquisito; pero da poco almendrón por barchilla, relativamente á las demás variedades comunas ó planetas, por lo cual, tiene poca estima entre los especuladores ó comisionistas.