El desafío del diablo y Un testigo de bronce : dos leyendas tradicionales · Unidad 14 de 50

Unidad 14 · 56 EL DESAFIO DEL DIABLO.

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56 EL DESAFIO DEL DIABLO.

fue aquel, y con mas prisa concluido, aunque con mas cuidado conducido, á manos del bizarro bandolero.

Un ladino mancebo, tosco y astuto, largo én malicia si de porte bruto,

se encargó del mensaje,

preparando con tiento en su memoria una fingida historia

del término y motivo de su viaje. Cuyas dos cosas juntas,

carísimo lector, como que tienen

de misterio sus puntas,

al caso en este número no vienen,

y á mas siendo (á mi juicio) mas perfectos los relatos y escritos

do las causas se ven por los efectos, porque escusan prefacios infinitos. Informarte prefiero, y se me antoja á vuelta de esta hoja

de lo que sucedió con los billetes,

y á ello es fuerza lector que te sujetes aunque la relacion quede algo coja.

ESC GS ESAS ASA RR

IX.

lin la noche de aquel dia, noche negra y melancólica en que todo en torno calla y todo en torno reposa:

en que tardía la luna

por el horizonte asoma

entre cenicientas nubes

que su luz pálida entoldan, y en que á renovar convidan dulces y antiguas memorias, el aislamiento del alma,

la soledad silenciosa,

la tranquilidad del mundo

y el misterio de las sombras, de pechos en su ventana está Beatriz absorta

en secretos pensamientos

y consigo misma á solas.

El codo en el antepecho,

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la sien en la palma apoya

de una mano, y la otra mano, dejada á voluntad propia, arranca el húmedo césped

que en el antepecho brota con la humedad de la lluvia y en la union de las baldosas. Mas no cual la noche última hoy en lo que piensa ignora; no se elevan sus ideas

en cadena nunca rota, naciendo unas do otras mueren, y donde unas se evaporan

las otras patentizándose

mas ó menos luminosas

cual brotan de un manantial una, diez, ciento, mil gotas; no, que esta noche bien sabe lo que piensa y lo que llora. Todo el dia en su aposento

se estuvo encerrada y sola pretestando una dolencia, mas de su hermano la cólera temiendo y las invectivas;

y Carlos que al plan que forja mucho su ausencia conviene para que no lo conozca, pretestando al par negocios, pasó la jornada toda encerrado en su aposento devorando su zozobra.

Asi todo el dia tuvo

SEGUNDA PARTE. 59

libre Beatriz, y en penosas reflexiones malgastándola, hasta que la noche lóbrega por la enmarañada sierra tendió su manto de sombras y ella salió á la ventana. Zumbaba en las ramas sorda la voz del viento, doblando y estremeciendo las hojas, y los picos de las peñas

á lo lejos, y las copas

de los árboles fingian

mil visiones espantosas; enormes masas sin luz

en cuyas enormes formas la imaginacion mil fieras apariciones coloca.

De este nocturno paisaje.

la relacion misteriosa

con sus ideas contempla,

y no tan encantadora

la sonrie su esperanza

cual pensó la noche próxima; y el mar de su porvenir mas recio viento alborota. Las palabras de su hermano, la resolucion briosa

del bandido, guerra abierta entre ambos á dos denotan. Ofensas hay por en medio que su hermano no perdona, secretos hay que el bandido