El himeneo en la tumba, o, La hechicera : drama fantástico en cuatro actos y en verso · Unidad 18 de 23
Unidad 18 · EN LA TUMBA
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
EN LA TUMBA
Si acaba vuestra pasión, partidme mi corazón,
Elvira, por vuestra mano.
Elv. Oscar, en vano os cansáis ; solos estamos aqui ; si no decís que me amais, este loco frenesí de mi pecho desterráis.
Esto solo mi amor puro de vuestra pasión reclama; delante del cielo juro, que al que no diga me ama no me uniré, os lo aseguro.
Ose. Ese fatal juramento
ya destruye mi esperanza, aumenta mi sentimiento, y ya en mi cabeza siento toda la infernal venganza, revocadlo por piedad, porque arrastra de si en pos tormento, infelicidad, por toda una eternidad la desgracia de los dos.
Revocadlo, basta tener de aquestos secretos luz; mirad que me puede hacer mas angustias padecer, que Dios padeció en la cruz!
Elv. Yo mi suerte lloraré
de todo el mundo olvidada; á solas maldeciré mi existencia malhada, mas no lo revocaré.
Pediré en mi soledad por vengar vuestra falsía, al Señor, que por piedad os dé la felicidad en pago de mi agonía.
Ose. Elvira, no puedo mas!., yo arrostraré mi destino, después compadecerás mi desventurado sino, y á mi me disculparás.
Prefiero la muerte, si, á causar yo tus enojos; mi vida llegó hasta aquí; no importa, si conseguí ser inocente á tus ojos.
Por medio del juramento que ya pronunciaste, Elvira, alientas mi sufrimiento, y la venganza de Alcira te dará nuevo tormento.
No siendo tu esposo ya,
¿de qué me sirve la vida?
Mi desdicha acabará, la muerte mejor sera que existencia maldecida.
Con súplica lastimera por vencerte en vano clamo; y resulte lo que quiera, desprecio ya á la hechicera.
Oye, Elvira: ¡yo le amo!
(Al decir Oscar estas palabras, cae muerto por una he¬ rida del pecho: un rayo que viene á entrar detrás del pevetero: este se hunde, y sale un grupo de nubes negras y rojas; Marta aparece sobre él con la antorcha roja:' to¬ do será á la vez y muy pronto; truenos.)
Elv. Oscar! Oscar!.. ¿Quién le hirió?..
Mab. Tú le has herido, mugcr; tú le hiciste parecer; su destino se cumplió.
Instrumento te hice yo de su suerte desgraciada: ya su alma condenada ha descendido al averno, y yo al bajar al infierno respiro!.. Ya voy vengada}..
( baja la elevación y sube el pevelero.)
ESCENA XIII.
Elvira, Oscar, muerto: á poco, Pelayo, guerreros, caballeros, payes y damas.
Elv. Oh!., maldición sobre mi! . oi tus voces sinceras, tus palabras verdaderas, y necia, no las crei!
Y te obligué de tal suerte que nada ya reparaste, y tú, mi Oscar, arrostraste por mi ceguedad la muerte!
Ya... qué me resta? Morir, ó triste siempre llorar!..
¿Qué consuelo puedo hallar?
Solo dejar de existir.
Fel. Oscar!..
Elv. Su cadáver frió
está; no turbes su sueño; él era de mi amor dueño...
Pel. Muerto Oscar!...
Elv. Que desvario!..
ya tranquilo en paz reposa á todo tormento estraño; en esa vida no hay daño, seré en la tumba su esposa.
Pel. Elvira!., corriendo voy á buscar á su asesino.
Elv. Ksto mas, cielo divino!..
Pelayo, espera!.. Yo soy!..
Todos. Cielos!.. •
Elv. Ay!., si!., le maté
por tanto amarlo quizá!..
No existe remedio ya!..
Yo su herida desgarré...
Más al mirarle, preveo
que es fuerza que yo sucumba!...
(le toma la mano, arrodillándose .)
Seré tu esposa en la tumba, bendiga Dios mi himeneo!
Sobre tu cadáver frió... juro que tu esposa soy; contigo al sepulcro voy...
Pel. Venid, señora! (la le-anta.)
Elv. Dios mió!...
(cae desmayada enbrazos de las damas. Cae el telón.)