El poema de las mieses; cantos de amor, de esperanza y de duda; precedidos por una elegía de Leopoldo Díaz · Unidad 18 de 28

Unidad 18 · 104 CARLOS ORTIZ

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104 CARLOS ORTIZ

Toda la perfección del a.rte griego Se encuentra en su escultórica ^ca.beza Llena de luz, de sombras, y poesía;

Sus cabellos ondeados Son negros cual la noche de mi duelo,

Y es tanta su belleza Que el pintor de las vírgenes no habría Titubeado en tomarla de modelo,

Y al ver en su semblante. De infantil inocencia rebozante. Tanto candor angélico pintado ;

Al mirar fascinado La belleza reír en sus mejillas. Se piensa ante su espléndida hermosura Arrojarse a sus plantas de rodillas

Diciendo embelesado : "¡Salve, llena de gracia, virgen pura!"

NOCTURNO

En alta noche yo medito. El viento Solloza una canción. El firmamento Florecido do esti-ellas se dilata; Tiende su ^'uelo audaz el pensamiento

Y el raudal del ensueño 5?e desata.

La Pampa se adormece. En el cielo cada a^tro se estremece

Y tiembla en las tinieblas infinitas; Vierte su luz la luna y me parece

Que al^ien deshoja blancas mar^ritas.

En su azul palidez las nebulosas Se dirían praderas luminosas De lirios y jazmines, Donde revuelan niveas maripoí^as, Donde juegan aleares serafines.

Y me brinda la noche sus hala^ros. Las flores de la pampa sus fragancias,

Y tus pupilas de destellos vaíros

Guían mi alma al través de la^ distancias Como la estrella de los reyes magos.

HAZ DE FLORES

Suzón, cantan las aves; ¡despierta! ya su brocho Abre la Aurora, rosa de ensueño y poesía; Como un inmenso párpado de tiniebla, la Noche Se aleja, y resplandece la pupila del día.

Despierta, y que tus párpados se replieguen vencidos Por la luz bajo ei arco somurio üe tus cejao; iLny ñinmos en ios bosques, gorjeos en los nidos í. en torno de la¿ llores revuelan ias abejas.

Despierta, hoy es tu día; mi ié])ii homenaje ie iruigo, y e6 pur t^ü que a tu vcxic<tiia ihijj^o ; bon iiuies que en ei grato niLsíeriu Ael loiiaje i>u;>que para uejaiie ñus beous en un ramu.

Suzón, dicen que dejas que todo amor sucumba. ¿Por qué viven tan poco las rosas de tus huertos? buzón, ¿es cierto/, aicen que es tu pecuo una tumba Que guarda los despojos de tus amores muertos.

Recibe este haz de flores, que suave aroma exhala; Son jazmines tan blancos como tii blanca sien; Son pálidos miosotis y rosas do Bengala, Y lirios, albos príncipes del lírico Ivubén.

Y junto a una azucena, virgen de los vergeles, Una grácil gardenia se estremece conftisa ; Y en medio de estas ñores revientan los claveles. Como lo8 rojos versos de una sangrienta musa.