El poema de las mieses; cantos de amor, de esperanza y de duda; precedidos por una elegía de Leopoldo Díaz · Unidad 25 de 28

Unidad 25 · MARGARITA

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

MARGARITA

Mon ame est une fleur effeuillée par la vie.

Mi alma florecía como una margarita. Sus hojas eran todas ilusiones en flor; ¿Quién arrancó sus pétalos? ¿Quién la dejó marchita? ¿Quién preínintó a mi alma si la quería o noí

Al viento del olvido voló su última hojita, Con un murmullo triste, más triste que un ''adiós''; Más triste que el suspiro que brota en la infinita Nostalgia de una virgen por un perdido amor.

La vida, la implacable, tus pétalos arranca, ¡Oh! alma, ¡oh! margarita divinamente blanca Que abrías tus hojitas como una estrella en flor;

Para saber si la amas la vida te deshoja: —¿Me quieres? — ¿No me quieres?

Al caer tu postrer hoja Con un rumor sombrío dijo a la vida: *'no".

A LA ELECTA

Al rayo de la luna entre las frondas, Que da un beso de luz a los capullos, ¡Oh! blanca electa de pupilas hondas, Te canta tu poeta sus arrullos.

Yer^uen sus copas candidas los lirios, Príncipes albos del floral imperio. Ven excelsa visión de mis delirios, A las frondas pobladas de mi^tovín

Como senos de vírgenes, sus broches Erig-en las gallardas azucenas. Ven, mi pálida, círtrella de mis nocJicí;, De las noches profundas de mis penas.

Tu regia planta besarán las ñores Para alfombrar con pétalos tus rastros ; Y un nimbo sideral, con sus fulgores Para tus sienes tejerán los astros.

Y erguida ante las trémulas magnolias, Más blanca que sus vírgenes capullos, Oirás cómo te cantan en las folias Las brisas con cólicos murmullos.

I Oh ! cómo envidiarán esas tranquilas Flores del cielo, fúlgidas esferas. El fulgor de tus mágicas pupilas Donde vagan, ensueños y quimeras!

172 CARLOS ORTIZ

Hay rumores de besos en los álamos: Ven, haremos con rosas blanda cuna; ¡ Oh ! el sagrado misterio de los tálamos i A la luz sugestiva de la luna !

Hay en todo un acento que te nombra Con la armonía de una voz secreta; Y me parece ver en cada sombra Deslizarse tu pálida silueta.

Hay suspiros florales: las corolas Parece que palpitan con mis cantos ; Tal vez mis rimas, huérfanas y solas, Les revelan, ¡ oh ! virgen, tus encantos .

Les dirán que má.s fresca que la rosa Que acarician los céfiros traviesos, Es tu pequeña boca voluptuosa, Tibio nido de arrullos y de besos;

Que hay en tu cuerpo de atractivos raros La virgen palidez de la avalancha ; i Oh ! envidia de los mármoles de , Paros, De los divinos mármoles sin mancha;

Que pareces tan pálida y tan mística En^oielta en la corola de algún lirio ; ¡Oh! mi celeste lámpara eucarística ] Encendida en mis noches de martirio!