Elementos de zoología · Capítulo real 2 de 49
CAPITULO III
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
CAPITULO III
El fenómeno esencial que se nos presenta en las fun¬ ciones de nutrición, es la absorción: ésta se puede ve¬ rificar cxperimcntalmcnto por medio del endosmómetro inventado por Dutrochet. El aparato consiste en un tubo abierto por sus dos extremidades, y á uno de los orificios ensanchado se amarra una membrana ani¬ mal, como un pedazo de vejiga urinaria, v. g.: esta ex¬ tremidad se coloca en un recipiente que contenga agua destilada, mientras el interior del tubo está ocupado por una solución gomosa ó cualquiera otra de densidad superior á la del agua; en este caso se ve que la colum¬ na líquida sube en el interior del tubo, lo que es debi-
do al paso del agua al través de la membrana: este fe¬ nómeno es el de la endósmosis. Si, al contrario, llena¬ mos el tubo con un líquido menos denso que el del recipiente, la columna desciende porque el líquido va pasando al través do la membrana, y se produce lo que llaman una exósmosis. La palabra osmosis signilica cualquiera de estas dos direcciones de la corriente. Becquerel dice que cuando dos líquidos heterogéneos están separados por una membrana orgánica ó por un espacio capilar, hay osmosis y da nacimiento á una corriente eléctrica capaz de producir efectos químicos y mecánicos. Onimus asienta que en muchos casos la interposición de una sustancia albuminosa entre los dos líquidos puede determinar los mismos fenómenos elec¬ tro-químicos: estas experiencias de laboratorio pueden dar explicaciones satisfactorias de varios actos que se observan en la economía animal, entro otros, de los en¬ venenamientos producidos por el intermedio de las vias respiratorias, de la piel ó de la mucosa del tubo digestivo. Al hacer estas experimentaciones en un ani¬ mal, debe uno cuidarse de elegir un modo de aplica¬ ción apropiado á la clase de veneno empleado: un ve¬ neno no volátil, como la estricnina, obrará bien por su absorción cutánea ó mucosa, miéntras el ácido sulfídiico ei1 dosis moderada pedia muy bien no hacer da¬ ño ninguno, porque después de haber atravesado estas membi anas pasará por la circulación al pulmón, don¬ de se eliminara á causa de su volatilidad: este mismo gas respirado producirá la muerte, porque pasará di¬ lectamente á la sangre e irá a alterar ciertos elemen¬ tos importantes para la vida.
Tomemos una rana, cuya piel absorbe perfectamen-
te, y coloquémosla en una solución do enmato de pota¬ sa, de manera que solamente la mitad posterior del cuerpo esté en contacto con el líquido: después de al¬ gún tiempo apliquemos sobre la lengua del animal una gota de solución de percloivuro de hierro, y veremos aparecer una mancha negruzca; esta coloración es de¬ bida á la combinación del hierro con el ácido eianídrico, y demuestra de consiguiente que id eianato de po¬ tasa lia ¡lasado al través de la piel para entrar en los vasos sanguíneos que lo han llevado hasta la mucosa bucead. Si, en lugar de eianato de potasa, empleamos una disolución fuerte de cianuro de potasio, ó mejor de estricnina, la rana se morirá, aunque ni una gota del agente tóxico haya penetrado en su boca.
La osmosis no se debe confundir con la filtración: en La primera los dos líquidos sufren una presión igual, mientras en la segunda hay en uno de ellos una pre¬ sión superior que lo. obliga á pasar mecánicamente al travos do la membrana.
La osmosis es la única función de nutrición muy manifiesta en los animales inferiores. En los superio¬ res esta función so compone do otras muy variadas, y se ejecuta por órganos á veces bien diferentes entre sí, á lo menos en apariencia; pero esta diferencia no debe engañar y hacer creer que las funciones son distintas:, así es que la respiración se verifica por medio de pul¬ mones, de tráqueas ó do bronquios ó aun por la piel nomodificada, y sus resultados quedan idénticos como lo veremos adelante.
Volvamos ahora á la nutrición, ó más bien dicho, á su condición esencial, la absorción, que veremos des¬ pués completada por la exhalación y la asimilación.
Los órganos de absorción son la piel, las mucosas y unos vasos especiales. En cuanto á los dos primeros, ya los liemos visto en experimentos. Los vasos se dis¬ tinguen en vasos linfáticos y venas. Un vaso linfático, y no hay región del cuerpo (pie no los contenga, con¬ siste en un tubo de paredes delgadas con coyunt uras á modo de rosario: en cada estrechamiento existen inte¬ riormente unas válvulas en forma de sacudios, cuya concavidad está abierta en la dirección de la corriente de la linfa y que, pediendo deprimirse para dejar pa¬ sar este líquido, se abren al contrario y obstruyen el calibre del vaso cuando la linfa tiende á retroceder. Los vasos linfáticos, ántes do llegar á los troncos prin¬ cipales, atraviesan unos cuerpccitos llamados ganglios linfáticos: estos órganos en forma de riñon reciben va¬ rios vasos aferentes y de su hilo ó concavidad sale un vaso eferente destinado á recibir el líquido después que en el interior del ganglio ha sufrjdo un cambio en su constitución; efectivamente, la linfa contiene entonces un número mayor de lcucocitas ó glóbulos blancos. Esta modificación es debida á la acción de una agiómeración de folículos cerrados contenidos en la masa fibro¬ sa del ganglio y en derredor de los cuales circula la linfa en unos intervalos huecos. Al terminar los lin¬ fáticos, todos vienen a reunirse en troncos comunes más amplios, que son la gran vena, ó mejor, canal lin¬ fático derecho, y el canal torácico de que nos ocupare¬ mos al hablar de la digestión.
Las venas presentan también, pero con menos regu¬ laridad, unas nudosidades que corresponden á una ó varias válvulas interiores semejantes á las que acaba¬ mos de señalar en los linfáticos.
Mientras más laxo, más permeable, mas provisto de vasos sea un tejido, más fácil será la absorción, como se puede observar en los pulmones, en el tejido celu¬ lar, en las mucosas; lie conocido una enferma que des¬ pués do diez minutos de haberse aplicado un suposi¬ torio con acíbar, sentía perfectamente en la boca la amargura de esta sustancia. Por el contrario, un teji¬ do ya saturado de líquido, ó apretado como el de los huesos opone mucho obstáculo á la absorción. En cuan¬ to á los líquidos, los menos densos serán absorbidos con mayor facilidad; y para las sustancias sólidas, la condición indispensable para que sufran la osmosis es que sean solubles: si disolvemos en agua dos materias de solubilidad desigual, la más soluble pasará con más facilidad que la otra, y se verificará entonces el fenó¬ meno que llaman diálisis ó separación de las dos sus¬ tancias disueltas en un mismo vehículo.
Estos preliminares nos ayudarán á comprender el resultado final de la Digestión.