Elementos de zoología · Capítulo real 6 de 49

CAPITULO IX

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO IX

Aparato re la circulación. — El corazón, en los mamíferos y las aves es un órgano compuesto de una reunión de músculos cuya anatomía no está aún per¬ fectamente conocida (Beaunis et Bouchard), y que cir¬ cunscriben cuatro cavidades que son dos aurículas en la parto superior o base, y dos ventrículos en la infe¬ rior o cúspide: las dos cavidades de un mismo lado co¬ munican entre sí por un orificio aurículo ventrícular, mas no las cavidades de un lado con las del otro: to¬ maremos el corazón del hombre como tipo (v. fig. 7) y acabaremos su descripción. En el orificio aurícula ventrieular izquierdo se halla una válvula formada por dos láminas dejando una abertura angulosa que ]e fia hecho dar el nombre de válvula mitral: á la par¬ to derecha tres láminas triangulares se encuentran por su extremidad y constituyen la válvula tricúspide; es¬ tos velos membranosos están detenidos por músculos especiales insertos en las paredes internas de los ven¬ trículos y cuyos tendones vienen á fijarse sobre el bor¬ de libre de las válvulas, de manera que les permiten abrirse en la dirección aurículo-ventricular y las de¬ tienen casi horizontales cuando la impulsión de la san¬ gre tiende á rechazarlas en el sentido opuesto, para que puedan obstruir cuando se necesite los orificios su¬ sodichos. Las paredes de las aurículas son bastante-

delgadas; las del ventrículo derecho que tiene que ha¬ cer alguna fuerza son más gruesas, pero las más ro¬ bustas son las del ventrículo izquierdo, cuyo papel es lanzar la sangre á grandes distancias. La forma del corazón es la de un cono de cosa de un decímetro de diámetro: su base está dirigida Inicia arriba y á la de¬ recha, su punta liácia abajo y á la izquierda; el borde izquierdo es oblicuo de arriba y abajo y de derecha á izquierda, y el derecho es casi horizontal y descansa sobre el diafragma: en la práctica y para facilitar las descripciones se supone el corazón vertical como lo es, v. gr., en un caballo. Este órgano está situado en la parte inferior y anterior del pecho, entre la base de los pulmones y debajo del izquierdo. Está envuelto en el pericardio, bolsa serosa análoga al peritoneo de (pie hablamos ya, constituido por una membrana fibrosa forrada interiormente de endotelio; entre sus hojas vi¬ ceral y parietal existe una poca de serosidad que faci¬ lita los movimientos de espansion del corazón. En los cuadrúpedos este órgano viene a corresponder poco más ó menos al nivel del codillo, un poco Inicia ade¬ lante.

Del corazón salen unos vasos ó tubos llamados ar¬ terias, compuestos de varias túnicas: la interna es cndotelio-fibrosa, la media es elástico-musculosa y la ex¬ terna fibro-celulosa: el elemento elástico permito á las arterias conservar su calibre siempre abierto, y de ahí viene la gravedad de las hemorragias por sección de estos vasos. Al corazón vienen á dar otros vasos lla¬ mados venas que carecen de túnica elástica, no tenien¬ do mas que una endotelial, una musculosa y una celu¬ losa; estos canales cuando quedan vacíos de sangre se

cierran por el contacto recíproco de sus paredes. Vea¬ mos ahora el trayecto de la sanare cuando sale del corazón para entrar en el sistema arterial y derramar¬ se por todos los órganos.

La arteria principal es la aorta: este conducto volu¬ minoso nace cu el ventrículo izquierdo, y á este nivel tiene val vulitas sigmoides cu forma de medios cestos que impiden á la sangre retroceder. La aorta sube (aorta ascendente) y á corta distancia de la base del co¬ razón se encorva para formar el cayado, después de lo cual desciende denominándose primero aorta torácica y luego abdominal: esta última, siempre pegada á la co¬ lumna vertebral, termina un poco abajo del nivel del ombligo. Del cayado nace á la derecha el tronco braquiocetálico que suministra la arteria subclavia dere¬ cha cuyas ramificaciones so dirigen al brazo del mis¬ mo lado y la carótida primitiva derecha cuyo territorio es la parte derecha de la cabeza: á la izquierda nacen aisladamente la carótida -y subclavia del mismo lado. De la porción descendente torácica de la aorta se des¬ prenden las arterias intercostales y algunas otras, y eSte vaso atraviesa el diafragma para penetrar en el vientre. La aorta abdominal da nacimiento de arriba á abajo á las divisiones siguientes: l9, el tronco celiaco cuyas tres ramas se dirigen al bazo, hígado y estóma¬ go; 2?, la mcscntérica superior que riega las primeras porciones del intestino; 39, las renales ó vasos de los riñones; 49, la mesentérica inferior destinada al resto del intestino. Al llegar á su término, la aorta ventral continúa con una rama mediana (sacra media) , muy delgada en el hombre pero gruesa en los animales de vola grande, y presenta una bifurcación para las dos

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arterias iliacas primitivas cuyas subdivisiones se re¬ parten en los miembros inferiores.

Las arterias terminan como tubos muy delgados que se unen con el principio de las venas mediante los ca¬ pilares, pequeños vasos que parecen formados por la continuación de la túnica interna sola y permiten una fácil osmosis al través do sus delgadísimas paredes: hay que notar que cada órgano de secreción tiene un doble sistema de capilares, el uno que tiene solamente el objeto que acabamos de indicar, y el otro que sirve para retener la sangre el tiempo suficiente para que la glándula pueda recoger los elementos de su secre¬ ción.

Inversamente de las arterias, las venas comienzan en los capilares por minúsculos delgados que ¡se van i ouniendo para formar vasos mas gruesos y, finalmen¬ te, desaguar todos en un par de venas voluminosas que se avocan en la aurícula derecha y son las dos ca¬ vas, superior é inferior. Toda la sangre venosa de las partes superiores del cuerpo alimenta la vena cava superior; la sangre de las regiones inferiores en gene¬ ral está vertida en la cava inferior; pero el bazo, pán¬ creas, estómago é intestinos, están provistos do venas que se reúnen para formar la vena porta (pie entra al hígado, se subdivide en él y después vuelve á reunir sus ramificaciones en un vaso único, la vena supra-hepática que comunica con la cava inferior debajo del diafrag¬ ma, en donde atraviesa el borde posterior del hígado.

Las venas están situadas en general más superficial¬ mente que las arterias y son más numerosas: por lo común estos vasos están reunidos con el nervio de la región en una vaina fibrosa.

Acabamos de ver rápidamente la gran circulación; estudiaremos ahora la pequeña, ó sea la que se verifi¬ ca entre el corazón y los pulmones. La sangre venosa llega por las venas cavas á la aurícula derecha: de esta cavidad pasa al ventrículo derecho que al contraerse la lanza á la arteria pulmonar; el líquido, detenido por el alzamiento de la válvula tricúspide, deprime las sigmoideas de la arteria y penetra en ella sin po¬ der volver al ventrículo porque estas valvulitas se abren y cierran el paso. La arteria se divide en dos troncos, uno para cada pulmón. Una vez que la san¬ gre se ha revivificado al contacto del aire, cuatro ve¬ nas pulmonares la conducen á la aurícula izquierda, de donde pasa al ventrículo del mismo lado, en donde está detenida por el levantamiento de la válvula mitral y puede do consiguiente pasar fácilmente á la aorta por el mismo mecanismo que observamos en el ventrículo derecho.

Para hacer caminar la sangre que lia llegado á las aurículas ampliadas pasivamente por la presión del líquido, los ventrículos se dilatan (diástole) y la reci¬ ben en su cavidad: después se contraen por un movi¬ miento de sístole y la arrojan á las arterías. El núme¬ ro de sístoles en un minuto varía con la edad, el estado de agitación 6 de reposo, las emociones; en un hombre adulto y sano se cuentan como setenta y cinco ú ochen¬ ta: las del ventrículo izquierdo, sincrónicas con las del derecho, se registran fácilmente por las pulsaciones de una arteria superficial colocada sobre algún hueso (muñeca, sienes, dorso del pié), y es lo que se llama tomar el pulso. Las sístoles impulsan la sangre en las arterias y éstas á su turno se contraen sobre la

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oncla sanguínea para facilitar y activar su progresión: de estos vasos la sangre pasa á las venas, en el inte¬ rior de las cuales hay válvulas que la impiden retro¬ ceder; es aspirada por las ampliaciones del pecho en la respiración, impelida por la contracción de la túni¬ ca muscular y la compresión causada por las dilata¬ ciones rítmicas de las arterias colaterales, y obligada á caminar por la afluencia continua de nuevas canti¬ dades de sangre, hasta que por fui vuelve al corazón. Se calcula que en el hombre bastan veintisiete sístoles ventriculares para que la masa total de la sangre eje¬ cute una revolución completa: este líquido recorre treinta centímetros por segundo en las gruesas arte¬ rias y un tercio de este espacio en las venas.

CAPITULO X

Circulación en la serie animal. — Esta función difiei e mucho en las diferentes clases do animales, aun¬ que su resultado venga á ser siempre idéntico, es de¬ cir la nutrición y la desasimilacion.

En los mamíferos y las aves la circulación de la sangre es parecida á la del hombre: es doble porque la sangre pasa dos veces por el corazón y atraviesa dos sistemas de capilares, y es completa porque toda la

sangre venosa se arterializa. En esta definición que esla que se adopta generalmente, hay algún inconve¬ niente porque no da una idea exacta de lo que pasa: seria más propio decir que la circulación es completa cuando la sangre está toda contenida en vasos, y al contrario incompleta cuando en parte se verifica en cavidades que no sean vasos: por otra parte, se le lla¬ ma circulación completa cuando toda la sangre venosa se arterializa: pues este es un fenómeno que se llama hematosis, y es mejor decir en este caso que la hema¬ tosis es completa. Así es que deberíamos decir: mamí¬ feros, aves, circulación doble y completa y hematosis completa; reptiles, circulación doble y completa y he¬ matosis incompleta;1 peces, circulación simple y com¬ pleta y hematosis completa; moluscos, circulación sim¬ ple é incompleta y hematosis completa; crustáceos, circulación simple ó incompleta y hematosis completa; insectos, como en los crustáceos. Antes de pasar á otras clases, diremos que los mamíferos y las aves tienen sus aurículas comunicadas por una abertura llamada agujero de Botal, antes de su nacimiento.

En los reptiles2 la circulación es como acabamos de decir. El corazón tiene dos aurículas y un solo ven¬ trículo. de manera que la sangre arterializada en los pulmones se mezcla al volver al ventrículo con la ve¬ nosa y es mixta la que pasa á la aorta: esto es bajo el punto de vista teórico, pero en realidad la sangre ve¬ nosa pura no existe mas que en las venas y en la au¬ rícula derecha; en el ventrículo se vuelve mixta y en

1 Batracios, circulación doble y completa y hematosis incom¬ pleta.

2 V. figura sétima.

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este estado pasa á la arteria pulmonar y á la aorta; en fin, la sangre arterial pura se encuentra cu las venas pulmonares y en la aurícula izquierda. Hay dos ca¬ yados aórticos, y éstos, al encorvarse, se reúnen para formar la aorta descendente: lo demás de la circulación no presenta cosa muy notable. En los crocodilos1 hay sin embargo una excepción interesante: su corazón tie¬ ne cuatro cavidades porque el tabique interventrieular, aunque provisto de perforaciones, es completo: la san¬ gre circula al principio como en los mamíferos, pero del ventrículo derecho sale, al mismo tiempo que la arteria pulmonar, otro vaso llamado canal arterial que va al encuentro de la aorta descendente: de esta dispo¬ sición resulta que las partes anteriores del cuerpo re¬ ciben sangre arterial del cayado, mientras las poste¬ riores son alimentadas por sangre mixta.

Los batracios al nacer respiran como los peces, por branquias, y aun algunos conservan estos órganos du¬ rante toda la vida: esta particularidad influye sobre la circulación que al principio se parece á la délos peces y después á la de los reptiles: tomaremos, por ejemplo, una Salamandra acuatica. di estado de atepocate ó larva, este batracio tiene un corazón con una aurícula y un ventrículo y no recibo mas que sangre venosa: del ventrículo salen tres arterias branquiales y de la última do ellas una arteria que va á los pulmones aun .no permeables al aire: cada arteria y vena branquial comunican en su nacimiento por una anastomosis; po¬ co á poco la aurícula se va dividiendo en dos cavidades

1 Como esta palabra es conforme á la etimología y adoptada por la Academia, la prefiero á la de Cocodrilo, que es una corrup¬ ción de ella.

y las anastomosis se adelgazan liasta que las branquias hayan desaparecido: entóneos todo el sistema vascular branquial está aniquilado, los vasos pulmonares se han ido desarrollando en proporción, el corazón está compuesto de tres cavidades y la circulación se parece á la de los reptiles. En los batracios que no pierden nunca sus branquias, los dos órdenes de vasos persis¬ ten á la vez, y el animal puede tener una vida real¬ mente anfibia.

En los peces (v. fig. 8) no existe más que un cora¬ zón derecho ó venoso, es decir, compuesto de una aurí¬ cula y un ventrículo que reciben sangre venosa: del ventrículo, provisto de un número variable de válvu¬ las, nace un bulbo arterial que suministra ramos para las branquias: la sangro venosa pasa sobre este apara¬ to respiratorio para arterializarse y después los vasos branquiales se reúnen para formar una aorta cuyas ramificaciones se dirigen Inicia adelante y hácia atrás para repartirse en todo el cuerpo.

IjOS moluscos tienen al contrario de los peces un co¬ razón aórtico ó izquierdo: la sangre venosa, después de haber pasado en senos y parte en venas, viene á derramarse cu una red vascular sobre las paredes del órgano respiratorio y es trasmitida al corazón que continúa la circulación por medio de un verdadero sistema de arterias. Una complicación particular nos es presentada por los moluscos cefalópodos, aunque fisiológicamente la circulación sea igual: en estos ani¬ males en la base de cada branquia se observan unos senos venosos de donde la sangre pasaá las branquias: después de haberse oxigenado este liquido, se derrama en unas aurículas arteriales y, finalmente, las aurícu-

las lo trasmiten á un ventrículo único, mediano, pro¬ visto de dos aortas. En los moluscóides encontramos un vaso principal que comunica con un sistema mus¬ cular muy sencillo: la circulación puede vorilicar.se de una manera oscilatoria, es decir, alternativamente en sentidos opuestos, pero como existe un verdadero co¬ razón, á lo menos en las salpas, es de creer «pie no hay diferencia en la circulación do estos invertebrados vía de los moluscos ordinarios.1

Los crustáceos tienen un corazón dorsal que consta de una sola cavidad (v. fig. 0). que recibe la sangre arterializada en las branquias y por un sistema de arterias la distribuye al cuerpo: no existen venas, pero la sangre cargada do ácido carbónico circula en los intersticios orgánicos y llega toda á un gran seno venoso situado entre las patas, de donde se dirige al aparato respiratorio.

Los insectos no están provistos sino del aparato cen¬ tral de impulsión que se lia llamado vaso dorsal: este órgano está formado por varias bolsitas abiertas Inicia atrás y á los lados y algo parecido á un vaso linfático de los vertebrados superiores; él recibe por sus orificios laterales y posteriores, la sangre venosa que ca¬ mina de atrás Inicia adelante y, en fin, sale por la ex¬ tremidad anterior del vaso dorsal: de ahí retrocede y se derrama en todos los intervalos interorgánicos del cuerpo, encontrando por todas partes unos tubos res¬ piratorios donde recibe el contacto del aire, baña los órganos para llevarles los elementos de nutrición y

1 Los Briozoarios carecen de sistema circulatorio seo-un Claus.

cargar con los tic dcsasimilacion, y vuelve otra i'cz á entrar al vaso dorsal. — En la figura 10 se puede ver un corazón de araña un poco más perfecto, de manera que recuerda lo que liemos visto en los crustáceos.

La circulación es muy variable en los anélidos y es imposible dar ideas generales sobre ella: liay ordina¬ riamente arterias y venas, y aun algunas veces se ob¬ servan capilares, pero la existencia del corazón es muy dudosa. En los anillados inferiores, como la solitaria, no se puede decir que haya una circulación verdadera, y los vasos laterales que algunos naturalistas conside¬ ran como sanguíneos, son descritos por otros como ór¬ ganos de excreción o canales aquíferos, análogos á los órganos segmentarios de los gusanos ordinarios.

Llegamos á los últimos peldaños de la escala y en¬ contramos animales de estructura bastante diferente en cuanto á su complicación. En los erizos de mar observamos A'asos viscerales y cutáneos 1 y en las ho¬ loturias.2 En las medusas los canales sanguíferos comunican por sus extremidades con las últimas rami¬ ficaciones del tubo intestinal, disposición llamada flebenterismos y que lia valido á estos animales el nombre de Celenterados. En las hidras, lo mismo que en los protozoarios, no se conoce una verdadera circulación, y es probable que el fluido nutricio está acarreado en todo el cuerpo por los movimientos del animal.

1 Y una especio do corazón on forma do bolsa.

2 Además del anillo vascular periesofágico, hay un vaso dor¬ sal y otro ventral sobre el esófago.