Elementos de zoología · Capítulo real 37 de 49
CAPITULO LX
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 3 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO LX
Clase le los reptiles. — Los reptiles son verte¬ brados de temperatura variable: su respiración es aérea y su bematosis incompleta. La piel os escamosa. Existen 4, 2 ó ningún miembro: el modo de andar es por reptacion, es decir, arrastrándose. El cráneo no tiene más cpie un cóndilo occipital, y la mandíbula in¬ ferid se articula ordinariamente con el cráneo median¬ te un hueso cuadrado. Las costillas, generalmente numeiosas, se unen á un esternón que no falta más que en las serpientes. La forma del cuerpo de las vérte¬ bras varía mucho, y en un mismo reptil suelen cnconti ai se cacicales biconvexos, biplanos ó cóncavo— con¬ vexos, según la región que se examine, pero la última forma es la más frecuente. En las tort ugas [fig. 60] se observa un carapacho constituido por un espaldar y nn peto formados por la dermis osificada y unida con las costillas ensanchadas, la extremidad de los apófisis espinosos, el esternón y los cartílagos costales. Las piernas de los reptiles difieren según su modo de vi¬ vir: en las tortugas terrestres tienen la forma de co¬ lumnas y en las marinas se convierten en nadaderas; el lagartijo las tiene propias para correr, y el geco pre¬ senta en los dedos unas dilataciones que le permiten trepar en las paredes lisas y aun andar en el cielo de las viviendas; el camaleón de África tiene los dedos
divididos en dos linces laterales y puede, como los jiericos, abrazar firmemente los objetos, lo que, auxiliado por su cola asidora, lince de él un animal esencialmen¬ te trepador; el dragón de Java tiene las últimas costi¬ llas salidas como varillas y sosteniendo un repliegue de la piel en forma de ala, con la cual se ayuda para saltar de rama en rama; los antiguos Pterodáctilos po¬ seían un quinto dedo de la mano, muy largo y destina¬ do probablemente á dar inserción á un ala cutánea que les sirviese para volar á muy cortas distancias. El en¬ céfalo de los reptiles es análogo al de las aves, y como en ellas, los lóbulos ópticos son muy desarrollados, pero los hemisferios son más pequeños. El tacto acti¬ vo es bastante embotado, porque la piel está cubierta con una epidermis córnea amoldada sobre unas emi¬ nencias de la dermis que le dan un aspecto escamoso; el pigmento está como en los mamíferos, depositado en la capa interna de la epidermis: en las tortugas ca¬ da pieza se separa fácilmente de las vecinas, merced á lo delgado de la epidermis que las une: se ve perfec¬ tamente esta disposición en las serpientes que la mu¬ dan entera, y se nota entonces que esta membrana cu¬ bre hasta la córnea del ojo: en los caimanes y crocodilos la dermis contiene chapas óseas cubiertas por pigmento y epidermis: las escamas de los escincoídcos y calcidídeos son en parte óseas. Aunque la vista no presente nada de particular, es probable que los reptiles son miopes ó á lo menos no ven muy lejos, porque su cris¬ talino es casi esférico:1 en el fondo del ojo existe un peine en los saurios: algunas veces hay tres párpados,
1 Sin embargo, este defecto debe ser en parto conegido por la aproximación del lente á la retina.
y otras ocasiones, como en las culebras, estas membra¬ nas no existen: los crocodilos, tortugas y saurianos tienen un hueso esclerotical. La oreja externa es nula ó casi nula: el tímpano, visible en algunos, no se dis¬ tingue en otros: hay tres canales semicirculares, un vestíbulo y un caracol rudimentario sin artículos de Corti, pero con celdillas criníferas y mancha acústica. Las fosas nasales son poco desarrolladas, muy senci¬ llas, y el olfato probablemente imperfecto. El gusto debe ser casi nulo: se ha visto una tortuga comer colocpiíntida con la misma satisfacción que lechuga, y he observado un ofíbolus que se tragó sin repugnancia un lagartijo en estado de putrefacción: la lengua de las lagartijas es corta, ancha, escotada en la punta; la de las culebras es larga, subcilíndrica y bífida en su extiemidad; la del camaleón de África es muy protráctil y terminada por una cúpula oblicua siempre empapa¬ da en una mucosidad que le hace adherir los insectos contra los cuales el raptil la lanza como un dardo.
Ln general los reptiles son carnívoros, pero las igua¬ nas son folívoras, y Dumeril ha encontrado frutos en el estómago de un acrocordio: las tortugas terrestres son fitófagas. Las mandíbulas, muy dilatables en la mayor parte de los Ofidios, no lo son en los quelonios: estos últimos no tienen dientes: por lo común los dien¬ tes de los reptiles son cónicos y agudos, á veces dente¬ lleados: unas veces se alojan en alvéolos, pero casi siem¬ pre están aplicados ó en el filo ó en el lado interno de la mandíbula; de ahí los nombres de tecodontos, acrodontos y pleurodontos. Los más mastican, pero en los ofidios, que no lo hacen, la presa penetra en la boca por movimientos alternativos de la mandíbula supe-
o2\i
rior de un lado, después de la mandíbula superior opuesta, y en fin, de la inferior en su totalidad: cada una, caminando á su turno hacia adelante, mete sus dientes respectivos en una parte y la tira hacia atrás, y estos tres movimientos sucesivos se repiten hasta que el alimento ha desaparecido en la boca. No hay Arclo del paladar. Algunas serpientes están provistas de dientes con canal ó con surco por donde escurre un veneno secretado por unas glándulas especiales fv. fig. 59], ((ue tiene propiedades más ó menos funestas, se¬ gún las especies que lo producen: no puedo entrar en el mecanismo del aparato venenoso, que es muy deta¬ llado, y que describí por completo en “Anales des Se. nat., 3l':im'- serie, vol 17, pág. 57:" según \\ Ínter Blytli, el principio activo del veneno se obtiene coagulando el líquido por el alcohol que precipita la albúmina, fil¬ trando y evaporando á un calor suave; agregando des¬ pués acetato de plomo, que da un precipitado que se descompone por ácido sulfhídrico, y en fin, e\ apelan¬ do, queda entóneos 0.1 por 100 de agujitas cristalinas: Arman d G antier dice que este veneno contiene pto¬ maína. Los reptiles carecen de apéndice cecal y su in¬ testino termina en cloaca.
Ilay tres cavidades en el corazón; no volveremos so¬ bre la circulación y respiración que explicamos en un capítulo anterior: las hematías son elípticas. Los mo¬ vimientos son lentos, ó cuando son rápidos su eneigía no dura mucho: las serpientes se lanzan como flechas sobre su presa, pero no la pueden perseguii algún tiempo: los lagartijos corren velozmente, pero se pa¬ ran á cada instante, y perseguidos en un terreno sin agujeros en donde se metan, son fácilmente ati upados
por un hombre: esto proviene de su hematosis, algo parecida á la de los asfixiados, y que no les suminis¬ tra bastante calor para subvenir á movimientos efec¬ tivos duraderos. En los crocodilos hemos visto que las regiones posteriores del cuerpo reciben una sangre po¬ co oxigenada, y ellos son bastante torpes cuando se mueven en tierra; j^ero en el agua sus movimientos se vuelven violentos y rápidos, porque el líquido, pe¬ netrando en la cavidad peritoneal por dos canales cu¬ ya abertura se halla delante y á los lados de la cloa¬ ca, de cada lado de la raíz del pene ó del clítoris, lleva consigo oxígeno y lo pone en contacto inmediato de los vasos que lo absorben, tornándose así la sangre semivenosa en arterial. La respiración es lenta y en¬ trecortada: las tortugas, que no pueden ampliar su tó¬ rax, absorben el aire por deglución: los pulmones, aunque glandes, no tienen celdillas más que en sus pa¬ redes, y aun en los ofidios su parte posterior es un sim¬ ple reservatorio de aire sin células.
Los riñones están colocados como en las aves, y tie¬ nen una forma que varía con las familias, desde los que tienen sus diámetros casi iguales [lagartijos], hasta los que son largos y delgados [ofidios] : ciertos reptiles [tortugas] tienen una verdadera vejiga. Algunos au¬ tores niegan la presencia de la urea en la orina de los ofidios: hé aquí una análisis de víbora de cascabel, liecha por el Sr. Ismael Martínez, bajo la dirección de mi sabio amigo el profesor Vicente Fernandez:
Parte volátil ¡i 63°
0,0034
l ' rea .
Sustancias indeterminadas .
0,6800
0,0284
0.1400
0.0256
0,0440
1.0000
Los órganos genitales masculinos consisten en dos testículos con sus canales deferentes, abiertos en la cloa¬ ca: el pene, simple ó doble, tiene un surco mediano pa¬ ra el paso del licor seminal, y con frecuencia está ar¬ mado de puntas córneas como el de los gatos: este ór¬ gano se aloja en la base de la cola, de donde sale al momento de la erección. En las hembras, los oviduc¬ tos desembocan en la cloaca. Pocos reptiles son viví¬ paros; la mayor parte ponen huevos y los depositan en la tierra ó en la arena donde la humedad y el calor solar bastan para verificar la eclosión: sin embargo, se ha observado un pitón cautivo que sacó su cría enros¬ cándose sobre los huevos y produciendo una elevación de temperatura apreciable al termómetro [Duméril], Yo he visto en Francia los huevos de rliinechis scalaris aumentar progresivamente de volúmen á medida, que crecía el embrión, en un cajoncito con tiena hu meda, donde los conservaba mi buen amigo el Sr. Westphal-Castelnau para observar su desarrollo. Huber ha notado lo mismo en huevos de hormiga, y dice que tal vez crecen así los huevos que no tienen un cas¬ caron duro.
CAPITULO LXI
Clasificación.- — La clase de reptiles se divide en ocho órdenes, de los cuales damos aquí la caracterís¬ tica:
Pterodactilianos. — Último dedo de la ala alargado, para sostener un repliegue de la piel .
Quelonianos.— Un carapacho: dientes nulos, pico cór¬ neo: tímpano poco ó nada visible.
Enaliosaurianos. — Cráneo de sauriano: 4 patas en forma de nadaderas: esqueleto análogo al de los quelonios y de los campsianos.
Champsianos. — Cuerpo lacertiforme: tecodontos: dor¬ so con una armadura de chapas óseas: lengua adherente. hueso cuadrado soldado con el cráneo: abertura de la cloaca, longitudinal: dedos, 5-4: un solo pene.
Dinosaurianos.— Patas recordando las de los paqui¬ dermos: costillas con dos articulaciones: á lo menos
lleadosVertebraS SaCl aS ankilosaclas : dientes dente-
Saunanos.' Ordinariamente cuatro miembros, pár¬ pados y oreja externa visible: mandíbulas no dilata¬ bles: pleuro ó acrodontos: cloaca trasversal: piezas del cráneo no sueltas: dos penes.
GUptodermianos.—P iel dura dividida en cuadritos: oreja externa y párpados nulos: cuerpo alargado, ci¬ lindrico, obtuso en las dos extremidades: cola corta:
un indicio do surco lateral: ojos pequeños y cubiertos por la piel.
Ojidianos. — Miembros nulos: párpados ausentes: ore¬ ja externa invisible: mandíbulas más ó menos dilata¬ bles: pene doble: dientes en alvéolos.
Los saurianos y ofidianos tienen muchos puntos de contacto, y no es fácil dar una diagnosis muy exacta de estos dos órdenes.
El orden de Pterodactilianos es fósil: no entrarémos en los pormenores de sus divisiones.
El orden de Quelonianos se divide en cinco tribus: 1? Quer sitos. — Carapacho convexo, sólido: patas en forma de columnas: terrestres.
2;i Eloditos. — Carapacho deprimido, duro: patas pal¬ meadas: viven en los pantanos.
3? Potamitos. — Carapacho blando y deprimido: pa¬ tas palmeadas: habitan los rios.
4:.1 Talasitos. — Carapacho duro, deprimido: patas en
nadaderas: marinos.
Dermoquelitos.— Carapacho correoso: nadaderas:
marinos. ,
El orden de los Enaliosaurianos es fósil; tiene dos
tribus: , , ,
p.1 Plesiosauros. — Cuello largo: cabeza delgada: vei-
tebras biplanas. ,
2? Ictiosauros. — Cuello corto: cabeza grande: verte¬ bras bicóncavas. ,
El orden de Campsianos ó Crocodilianos cons a c e
tres tribus: . „
1? Caimanes. — Cuarto diente de la mandíbula infe¬ rior recibido en una foseta del maxilar superior: patas posteriores semipalmeadas.
2£-1 Crocodilos. — Cuarto diente inferior pasando en una escotadura del hocico: las patas posteriores pal¬ meadas.
3£l Caviales. — Primeros y cuartos dientes inferiores entrando en escotaduras de la mandíbula superior: ho¬ cico largo y cilindrico.
El orden de Dinosaurianos se compone de reptiles fósiles, entre los cuales no hay secciones bastante cla¬ ras para dividirlos en tribus.
El orden de Saurianos cabe en el cuadro siguiente:
escamosa: dedos libres: escamas, -i
ELEMENTOS I)E ZOOLOGIA
El órclen de Amfisbenianos ó Gliptodermianos no es susceptible por ahora de divisiones en tribus.
El último orden, ó el de los Ofídianos, está repre¬ sentado en el cuadro sinóptico adj unto. Estos reptiles han sido también clasificados por su fisonomía ó as¬ pecto exterior, pero de todas maneras hay todavía mu¬ cho que hacer para dar de ellos una taxonomía satis¬ factoria.
Dientes..
r sin áureo- los (Osos y macizos .
en las dos man- [ posteriores | c<m 1,11
di bulas los an-J ^ su ico .
teriores Icón canal djeq¡¡0ana ranura ante"
ranura (con un canai interior, solamente en una de las dos mandíbulas, lisos, maci¬ zos, sin canal .
Aglifodoutos.
Opistógllfos.
Protcróglifos.
SolenOglifos.
Opotcrodontos.
Antes de pasar á la enumeración de las especies, de¬ bo advertir que hay excepciones á los caracteres gene¬ rales que se acaban de indicar. Entre los Saurianos encontramos los Dragones y Camaleones, que son acrodontos, aunque el segundo sea un iguanídeo y el pri¬ mero un camaleonídoo, mientras las iguanas y los lagartijos son pleurodontos. Los miembros son gene¬ ralmente cuatro en los Saurianos, pero el Quirotes [calcidídeo] no tiene más que los anteriores, el liysteropus [escincoídeo] posee solamente los posteriores, y el orveto [escincoídeo] carece de los cuatro. En cuan¬ to á la oreja externa, ella es invisible en el Camaleón de África, los otocriptos, los frinocéfalos, algunos dra¬ gones, la Holbrookia y el Orveto. Como se ve, los ca¬ racteres sacados de estas particularidades tienen una importancia secundaria.
CAPITULO LXU
Orden de Pterodactili anos. — Estos singulares reptiles tenían probablemente una ala cutánea, y no unas nadaderas como lo lia supuesto un autor: perte¬ necen á la éjioca secundaria: probablemente volaban á la manera de los murciélagos, pero á cortas distancias si tenían la organización circulatoria de los reptiles actuales, y también podían trepar con las uñas curvas de sus cuatro primeros dedos: su estación era sin elu¬ da sentada. Se conocen, entre otros, los Pterodactylus longirostris, crassirostris y brevirostris, de los cuales se han heclio otros tantos géneros. Los Rhamphorhynchus carecían de dientes anteriores, y su cola era larga.
Orden de Quelonictnos.— Las quersitas ó tortugas de tierra tienen por tipo las tortugas griega y mora, co¬ munes en derredor del mar Mediterráneo. En Laiedo de Tamaulipas parece que se halla el Xerobates Bcilandieri, Agass., y tal vez en California el Testudo elephantopus, Harl., cuyo carapacho mide más de un metro do longitud. A esta tribu pertenece la enorme tortuga fósil llamada Megalochclys ó Colossochelys atlas, cuyo carapacho tenia 12 pies de largo, 6 de a - to, y por consiguiente cuyo cuerpo debía llegar a unos 18 pies de longitud. Las Eloditas son abundantes en México: citarémos las tortugas de pozo [emosternon
rostellum, Boc.; Cin. leucostomum, A. Dum.]; los ga¬ lápagos [Emys venusta, Gray; E. Bcrarclii, D. B.]; las Cístulas Europea y Carolincnse; la singular mata¬ mata ele cabeza triangular y muy deprimida; la Emisaura ó Quclidra Serpentina, que tiene una gran cola parecida á la de los caimanes. Las potamitas tienen algo duro el centro del carapacho, pero sus bordes son blandos y membranosos: el Gimnopodio del Ganges es su representante más antiguamente conocido. Las Talasitas ó tortugas de mar, tan abundantes en el Gol¬ fo de México, donde las he visto enormes, cuentan en su número las siguientes: las do Veracruz [Clielonia virgata, B. B.: Cli. maculosa, Cuv.]; en la Escuela Preparatoria de México existe un ejemplar embalsama¬ do, que tiene estas medidas: carapacho, longit., 1 “07: ancho, 0,m96: largo del cuerpo, 1,-83; los careyes [Eretmochelys imbrícala, L., del Atlántico; Er. Squammata, Agass., del Pacifico] cuyas escamas, libres hacia atrás, se levantan como tejas imbricadas. Las Dermo-
quelitas son también marinas: su carapacho, de consis¬ tencia de cuero duro, tiene chapitas análogas á las de los armadillos, y la nuca está acorazada: el Esfargis laúd, su única especie, llega á diez pies do largo.
0rden de Enaliosaurianos.— Estos reptiles fósiles, ya caracterizados, no nos han de ocupar mucho aquí: sus orinas íctioídeas los convertían en habitantes de los maies, y su íégimon era carnívoro, como lo demues¬ tran SUS mandíbulas bien armadas: los géneros prin¬ cipales son los Plcsiosauros y los Pliosauros de cuello alargado, y los Ictiosauros con formas de Cetáceos: es¬ tos últimos eran vivíparos, pues Pearce encontró en feommei setshire un ictiosauro común, en cuya pelvis
se veia un joven tic cinco y media pulgadas de longi¬ tud, mientras el adulto media ocho y medio pies. Campsianos [de C’hampsé, crocodilo en Egipcio] ó Crocodilianos. Entre las particularidades que separan estos reptiles de los Saurianos, cuya forma tienen, ci¬ taremos las que siguen: oreja externa á manera de tendedura longitudinal, con válvula: dos glándulas debajo de las ramas del maxilar inferior: dientes con gérmenes permanentes, (pie los reproduce cuando caen: diafragma incompleto y perforado en medio: pulmón mucho más complicado que en los Saurios. La tribu (le Caimanes contiene, entre otros, los C. de anteojos y el de hocico de espetón: no sé de fijo si existen en México, donde los confunden con los siguientes. Los Crocodilos se encuentran en las costas [Crocodilos Pa¬ cificas, Boc.]; el más antiguamente conocido es el Ci. del Hilo, cuyas momias se ven hoy todavía muy bien conservadas. Los gaviados pueden adquirir un tamaño mucho más considerable que los precedentes, peí o lo débil de sus mandíbulas los hace menos peligiosos. la múdela del Ganges es su tipo. La tribu de Dinosaurianos es otra que no conocemos sino al estado fósi • con aspecto de mamíferos pesados, tenían dientes de iguanícleos. Mencionaremos los Megalosauros de 30 á 40 piés, los Pelorosauros de 70 pies, y los Iguanodones de 60.— Saurianos. Los Iguanídeos son muy numerosos en México, como también en los climas cᬠlidos del Antiguo Continente; los paleogeos son acrodontos y la mayor parte de los neogeos son pleiuodontos. Los Dragones habitan en la India Oriental, sus membranas pleurales les ayudan a pasar íapidamente de un árbol á otro; las Iguanas [Iguana rhinoloplia,
Wiegm.] y los Cicluros [Ctenosaura pectinata, Wiegm.; Ct. acantkura, Gray] se comen en Tierra Caliente y su carne es muy delicada; los Camaleones [Tapaya orbicularis, Cuv.; Pkrynosoma taurus, Alt. Dug.; Batra-
chosoma asió, Cope] con sus formas de sapo y cuerpo erizado de puntas, son los más inocentes de todos; las numerosas lagartijas espinosas [Sceloporus spinosus, Wiegm.; Se. microlepidotus Wiegm.; Se. torquatus, Wiegm.; Se. scalaris, Wiegm.; Se. Dugesii, Boc.; ílolbrookia approximans, Baird], entre las cuales el mi¬ crolepidotus se hace notar por su abundancia en Chapultepec; los anolis [Anolis nebulosos, Wiegm.] ma¬ chos tienen un buche susceptible de inflarse bajo la influencia de la cólera ó del amor en estos animalitos impiesionables. Los traquidermídeos tienen en la par¬ te superior del cuerpo unos tubérculos en series tras¬ versales, y el vientre lleva escamitas cuadriláteras al¬ go mayores: los miembros y la cola son de tamaño mediano: la lengua no es protráctil, es bastante ancha
y jioco escotada: los dientes cónicos y pegados al lado de la mandíbula: se pueden dividir en Glit'odontos [Heloderma] y Aglifodontos [Xenosaurus y LepidoPhyma], aunque este último, según Cope, es más bien un lacertídeo. El Escorpión de Tierra Caliente [Heo einiahouidum, Wiegm.] tiene los dientes con sur¬ cos, peí o no se le ha descubierto glándula venenosa: íay todavía duda sobre si realmente su mordedura es peligrosa, lo que me parece imposible: este reptil pue¬ de tener dimensiones muy respetables; el Xenosaurus grandis, Gray, y el Lepidophyma flavimaculatum, A. Dum., son mucho más chicos y bastante raros. Los varanídeos son del Antiguo Continente, unos acuáti-
eos y otros terrestres: el tipo es el Taran ele las arenas. Los Gecotícleos son unos singulares Saurianos, cuyos decios, ensanchados en general, llevan por debajo unas laminitas que pueden hacer el vacío y permitirles adherirse á los cuerpos lisos: sus párpados son rudi¬ mentarios. Daremos como ejemplos la Salamanquesa [Phyllodactylus tubcreulosus, Wiegm.; Iíemidactylus Navarrii, Alt. Dug.], que son muy temidos, pero sin motivo, en muchos puntos del país. Los Cameleonídeos son del Anejo Continente y no cuentan más que con el género Camaleón, cuyo tipo es célebre por su propiedad de pasar del blanco gri siento al amarillo, al morado, al verde y al negruzco, y por la rara estruc¬ tura de su lengua, puntos sobre los que nos hemos ya detenido. Los lacertídcos son los más elegantes de los Saurianos: en Europa se hacen notables los lagartos de pared, el verde y el moteado; en México tenemos la lagartija llanera [Cnemidophorus sexlineatus,AA icgin., Cn. guttatus, Wiegm.], tan rápida que apénas se divi¬ sa cuando corre; los Ameivas se le parecen mucho.— Escincoídeos. Entre los mexicanos citarémos las aguj illas [Eunieces lynxe.Wiegm.; E. calliceplialum, Boc.; E. Dugcsii, Thonuisot], cuyas especies, á lo menos cuando jóvenes, tienen la cola azul celeste; ti Góngilo de África es muy parecido, pero más grueso; el Eslizón ó Seps de Europa tiene cuatro patitas apénas visibles, y el Orvcto ó Lueion es enteramente ápodo; el Escul¬ co oficinal de Egipto, antes empleado como medica¬ mento, tiene un hocico como de cerdo. Calcidideos. Entre éstos tenemos en la República los llamados es¬ corpiones [Gerrhonotus imbricatus, Wiegm.; Ger. liocephalus, AViegm.; Ger. taeniatus,VA iegm.j, que muei
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cien fuertemente, pero que no son venenosos como lo pretende el vulgo; parece que en Jalapa existe el Opliisaurus ventralis, Daud., que no tiene patas, y cuyo ano está colocado hacia la mitad del cuerpo.
Orden de Amfisbenictnos ó Grlyptodennos. — liemos da¬ do ya sus caracteres: la forma redonda de su cola les permite andar á voluntad, adelante ó atrás. Los trogonophis son africanos; en México hallamos el raro Chirotes canaliculatus, Cuv., con dos patitas cerca del cuello y ningún miembro posterior; entre las Amfis-
benas la blanca es suramericana y tal vez de nuestros Estados del Sur.
Orden de Ofidianos. — La sección de los Aglifodontos es numerosísima en géneros y especies. Citaremos las más comunes ó notables en México: las boas [boa imperator, Daud.] son las más grandes y de hermosísi¬ mos colores; pueden llegar á siete metros, siendo co¬ munmente de cuatro ó cinco de largo; tienen la cola prensil; las cenizas [Conopsis maculatus, Jan.; C. vanans, Jan.] inocentísimas y lisas como orvetos; el ali¬ cante ó cencoatl [Pityophis Deppei, D. B.] y el Tla¬ conete [Spilotes variabilis, Wagl.] tienen la reputación de mamar á las yacas y aun á las mujeres dormidas, cosa que les impide la conformación de sus labios y de sus dientes; las culebras del agua [Tropidonotus collaGgina meso melaría, .Jan.; Tropidonotus scaans, Cope] tienen dientes posteriores más largos que los anteriores; las Coronelías [Ophibolus doliatus, B. GC] tienen especies parecidas á la Coralina: la esbelta y elegante Salvadora Bairdii, Jan., algo parecida en colores á los tropidonotos. En el Antiguo Continente se hallan los enormes Pitones, los Acrocordios de es-
camas espinosas, y otras muchas especies. En la sec¬ ción de Opistóglifos encontramos: las Culebras vola¬ doras [Oxybelis acuminatus, Wied.], muy largas y delgadas; tienen el hocico agudo y son arborícolas; el Iíomalocranion coronatum, Jh G.. es un bonito ofidio pardo, con la cabeza, negra y un collar blanco; la Co¬ dorniz [Dipsas bisculata, Dum.], [iig. 61], es veneno¬ sa para los pequeños animales, como lo he hecho ver en una nota consignada en la Naturaleza. Estos rejotiles nos conducen á otros muy venenosos, los Proteróalifos, entre los cuales hallamos el famoso Coralillo [Elaps ful vi us, J). 15.] anillado de rojo, negro y ama¬ rillo; según el Sr. Sam. Garman, existe la Pelamis pin¬ tura, L., ó bicolor, Jlaud., en la costa del Pacífico; como exóticas mencionaremos las Cobras de Capello [Najas de la India] que tienen la propiedad de apartar sus primeras costillas de manera que la piel forma detrás de la cabeza una especie de toca adornada en una es¬ pecie con un dibujo en forma de anteojos. Eos Solenóglifos son aun más peligrosos: su mordeduia puede causar la muerte cuando el veneno está inoculado en una vena, en muy pocos minutos. Las \iboias do cas¬ cabel [Crotalus lugubris, Jan.; Cr. basiliscus, Cope, Cr. Jimcnezii, Alfr. Dug., ó Cr. polystictus, Cope] son célebres por la sonaja que llevan en la cola; el Nauyaqui ó Cuatro narices [Ancistrodon bilineatus, Giintli.; Bothrops atrox, Wagl.] habita la Tierra Caliente, donde inspira gran terror: entre los Solenóglifos extranjeros mencionaremos las víboras de Europa y el Ceiastes de Egipto, con cuernos en los párpados. Opoterodontos: esta división encierra ofidios pequeños, lisos y pa¬ recidos á los amfisbéniclos por lo romo de su extremi-
dad posterior: podremos indicar aquí una especie de Colinsa, que parece una lombriz, el Siagonodon Dugesii, Loe. [fig. 62]: se cita también como de San Luis Potosí el Stenostoma tcnuicolum, Garrn., que no co¬ nozco.
Utilidad y perjuicios de los reptiles. — Estos vertebra¬ dos son de poca utilidad: como se come la carne de las boas, de las iguanas y de las tortugas, daré aquí el análisis de la carne de culebra por tic Libra. [Y. Peí. y Fréray.]
Fibras musculares, vasos, nervi os . 13,36
Albúmina . 1,3-5
Extracto y sales . 4,93
Sustancia albuminosa del tejido celular 2,80
Grasa . 1,32
ASua . 76,19
100,00
También se comen los huevos de tortuga de mar: la piel de los Crocodilianos y la de las boas sirve para hacer botas, y en Morelia curten muy bien la do Cyclura pectinata, cuyo cuero es suave y susceptible de teñirse: el carey se saca de la concha de la talasita de este nombre: en fin, los reptiles se alimentan en geneíal de roedores ú otros animales perjudiciales. Pero muchos de ellos son muy nocivos: sin hablar de los voraces Quelidras, bien se sabe lo peligrosos que son los Crocodilianos para las gentes ó los animales que se bañan en las aguas infestadas por su presencia: en¬ tre los Saurianos, ninguno es venenoso, pero en los Ofidianos encontramos las funestas familias de los pro-
teróglifos y de los solenóglifos, y basta nombrar la ví¬ bora de cascabel ó el Nauyaqui, para despertar los temores más bien fundados: contra los efectos de su veneno se lia aconsejado el ácido fénico, el ioduro de potasio iodurado, el alcohol, etc.; lo mejor es hacer in¬ mediatamente una ligadura, suficiente para impedir la circulación venosa, arriba del punto mordido: ésta se afloja un poco de vez en cuando, para permitir al veneno pasar por pequeñas porciones en el organismo que las va eliminando progresivamente, y se repite es¬ ta operación durante 36 ó 48 horas; al mismo tiempo se administra al entermo bebidas iuertementc alcohólicas,
alguna infusión teiforme de huaco [Aristolochia pardi¬ lla], y se procura que haga ejercicio; también se deben aplicar unciones abundantes de aceite y cataplasmas emolientes. Cuando se llega á tiempo, es raro que no se consiga un buen resultado; pero si acude uno taide, puede resultar la muerte ó alguna parálisis bas¬ tante duradera.
Nota. _ Los Labyrinthodon ó Mastodontosauros
son animales fósiles que tienen caracteres de transi¬ ción entre los reptiles y los batracios: no haremos mas que mencionarlos, pues su descripción no cabe en una
obra elemental como ésta.