Elementos de zoología · Capítulo real 13 de 49

CAPITULO XIX

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO XIX

La médula espinal tiene la forma de una cuerda al¬ go deprimida: se le notan un surco anterior y otro pos¬ terior en toda su longitud: en los puntos do donde nacen los. nervios de los miembros superiores y de los inferiores que se enlazan para formar lo que lla¬ man plexos, la médula es más gruesa que en el resto de su extensión y ella termina en un filamento delgado (filum termínale) ó ligamento que la fija á las últimas

vértebras: el plexo de los miembros inferiores comien¬ za Inicia la segunda vértebra lumbar y á causa de su forma lleva el nombre de cola de caballo. La médula ocupa casi todo el buceo del canal formado por lás vér¬

tebras y está envuelta en una continuación de las me¬ ninges cerebrales: se nota que el líquido cefalo-raquicliano es muy abundante en esta región. En la médula la sustancia nerviosa blanca es exterior y la gris queda al interior. Todo el cordon medular se compone de seis haces: dos anteriores, dos laterales y dos posterio¬ res, que se continúan con las pirámides de los mismos nombres. Al llegar al bulbo raquídeo, los haces ante¬ riores se entrecruzan de manera que el izquierdo for¬ ma la pirámide anterior derecha y recíprocamente, y ganan después los pedúnculos cerebrales correspon¬ dientes para terminar la porción anterior en los cuer¬

pos opto-estriados: estos cuerpos son el punto de se¬ paración entre la esfera animal y la psíquica, siendo localizada esta última en los hemisferios cerebrales. Los haces laterales se confunden con las pirámides del mismo lado, atraviesan la protuberancia anular, siguen el haz innominado y terminan en los cuerpos estria¬ dos. En fin, los haces posteriores acaban parte en los cuerpos restitormes y parte en el talamo óptico.

Los cordones posteriores de la médula conducen las sensaciones y los antero-laterales, los movimientos; la sustancia gris es la porción activa. Esta sustancia se presenta en el centro de la médula, en una sección trasversal, bajo la forma de una mariposa: las extre¬ midades anterior y posterior de las alas so llaman cuernos anterior y posterior: las dos mitades de la médula comunican entre sí sobre la línea mediana en

el fondo de los surcos por medio de una delgada co¬ misura gris atravesada en toda su longitud por el ca¬ nal delgado, •continuación del cuarto ventrículo, tapi¬ zado interiormente por el ependimo.

La médula es el sitio de la escito-motricidad; el puente de Varolio, el de la sensitivo-motricidad; el cerebro, el de la ideo— motrieidad: volveremos sobre estos p untos.

Cuarenta y tres pares de nervios se desprenden1 del mielencéfalo; doce son craneales y treinta y uno son espinales: estos últimos salen por unos agujeros de conjugación que resultan de la unión de las vértebras entre sí, forman plexos en algunas partes y por fin se ramifican en todo el cuerpo. Su terminación varia: parece que algunos acaban en forma de red sobre los músculos lisos; otros rematan en placas de Rouget sobre las fibras musculares estriadas; otros terminan en los corpúsculos de Meissner (papilas), de Pacini (dedos), de Ivrause (mucosas y piel) que son dedica¬ dos a la sensibilidad táctil. Cada uno de estos nervios es un nervio mixto, es decir, conductor de Insensibili¬ dad y al mismo tiempo de la motrieidad: su conexión con la médula se verifica por dos raíces, la anterior ó motriz y la posterior ó sensitiva que están en unión con los cuernos anterior y posterior de la sustancia gris, y antes de unirse para formar el nervio mixto

1 Cuando se dice que los nervios so desprenden ó nacen do los centros nerviosos ó van á encontrarlos, no so debe entender al pié de la letra, sino como una figura útil para describir su tra¬ yecto: en realidad cada porción del nervio so forma en el punto donde la vemos por diferenciación de los tegidos, y poco á poco van apareciendo en toda su extensión los otros puntos del cordon que se unen entre sí: lo mismo se puedo decir de los vasos, etc.

la raiz posterior presenta un ganglio compuesto en gran parte de celdillas bipolares.

lili sistema nervioso de la vida orgánica ó sistema ganglionar. ó gran simpático, so compone de una série de ganglios colocados á los dos lados de la colum¬ na vertebral y de algunos plexos que resultan del in¬ trincamiento do los tilamentos nacidos délos ganglios: los ganglios comunican entre sí por conectivos ner¬ viosos, y también con la medula espinal por unas ra¬ mas recurrentes que establecen una anastomosis entie la vida orgánica y la vida animal: la porción periférica anima los vasos y todos los órganos que no están so¬ metidos á. la voluntad. El gran simpático se une con la médula en el nacimiento de las raíces anteriores: es regulador de todos los actos vitales, sobre todo, va¬ so motor, v mantiene en estado de tonicidad al sistema vascular; si so corta, se ve que la sangre llena los va¬ sos V circula en ellos más rápidamente; si la sección no interesa más que un filamento, el órgano a que vie¬ ne á dar se hiperemia y la sangre pasa más rapó ¬ te á las venas sin haber tenido tiempo de recojei tod el carbono de desasimilacion. Estas observaciones ex¬ plican cómo la división do una rama del gian sil ‘ tico aumenta y modifica la secreción de la glándula que la recibo. La acción de esta parte del sistema ner¬ vioso facilita Ja nutrición, dándole a la sangie e iem po necesario para depositar en los tegidos los elemen¬ tos asimilables y para cargarse del carbono) uio. q resultan do la desasimilacion. Vemos pues, q gran simpático preside á las funciones c o nu d miele, icéfalo á los movimientos y sensaciones aun-

-i n r> forme realmente más

que todo el sistema nervioso no toioh.

que una sola entidad con propiedades variadas y triple funcionamiento.

Como al hablar de los entroncamicntos describire¬ mos las formas del sistema nervioso propias de cada uno, no diremos sino dos palabras sobre ellas para completar esta parte de la anatomía.

Los osteozoarios (fig. 21) tienen un mielencéfalo y un gran simpático más ó menos complicados pero anᬠlogos, ó lo que hemos visto en el hombre que toma¬ mos por tipo. Los entomozoarios (fig. 22) lo tienen en forma de cadena ganglionar y ventral. En los malacozoarios (fig. 23) hay generalmente dos ó tres gan¬ glios principales pero no otros que formen cadena. Los actinozoarios (fig. 24), en los cuales se ha podido descubrir un sistema nervioso, lo tienen compuesto de un circulo de ganglios comunicando por conectivos ó de un anillo. En fin, en los protozoarios parece cjue no está diferenciado, sino esparcido en todo el sarcodes al estado molecular: por lo demas, como la sustan¬ cia nerviosa no parece indispensable para la produc¬ ción de fenómenos de movimiento como lo prueban las leucocitas, ciertas esporas vegetales, la sensitiva; podemos comprender que un protozoario viva de la misma manera sin sistema nervioso, y que su protoplasma tenga propiedades generales vitales como un embrión de ave vervi-gracia, que vive ántcs de la di¬ ferenciación de su sistema nervioso.

Daremos ahora una idea sucinta de la fisiología del sistema nervioso. La sensibilidad general está mu¬ cho más desarrollada en los animales superiores que en los inferiores, á causa de la mayor complicación y perfección de los órganos por medio de los cuales ella

ELEMENTOS 1)E ZOOLOGIA.

se manifiesta: así es que se lia visto á un cangrejo ocu¬ pado en devorar á un compañero de cautividad, ser atacado por otro más robusto que le abriera el carapa¬ cho y comenzara á comérselo sin que el primero aban¬ donara su presa ni diera muestra de dolor. Claro es que todos los animales poseen la sensibilidad á los contactos, pero parece que á medida que van siendo más inferiores, la sensibilidad al dolor (analgesia lisiológica) va disminuyendo para desaparecer con la ex¬ tremada simplificación del sistema nervioso, y se pue¬ de creer que los animales colocados en los últimos peldaños de la escala no tienen conciencia del dolor y sólo poseen la sensibilidad suficiente para sus necesi¬ dades de nutrición y de reproducción. En el hombre la sensibilidad está más localizada y cada una de sus modificaciones tiene un órgano especial para ejercerse, de donde resulta que es más delicada y perfecta. Es¬ ta propiedad reside en los centros nerviosos, pues si se corta un nervio se ve que hay parálisis de la parte en donde se ramifica, pero no arriba de la sección, es decir, en el lugar en donde hay todavía comunicación con el centro: el nervio no es, pues, sino un simple conductor. Cuando se divide la médula detrás del bul¬ bo, la escito-motricidad persiste sola: el animal, bajo la influencia de. una oscitación exterior, verifica movimientos automáticos, inconcientes, peí o no manifiesta dolor ni da- pruebas de voluntad: á estos movimientos se les da el nombre de reflejos, y como se ve, ellos tie¬ nen su origen en la médula espinal; hay entonces trasformacion de las sensaciones en. movimientos, impre¬ siones cambiadas en actos. Si se corta la cabeza de una rana y se pica ligeramente la pata izquierda del ba-

tracio, este solo miembro se moverá (ley de unilateralidad de Pflüger); si la escitacion es más intensa, las dos patas se contraerán (ley de simetría); aumentando la energía de la escitacion, veremos «pie el movimien¬ to se propaga más (ley de irradiación); en iin. cuando la impresión llega a un grado excesivo se observan acciones musculares de todo el cuerpo (ley de genera¬ lización de los reflejos); pero para estas experiencias es menester no dejar pasar mucho tiempo después de la decapitación del animal, porque entonces los tejidos muscular y nervioso han perdido sus propiedades y ya no son susceptibles de reacción, han muerto; en estos casos vemos, pues, que la porción de médula donde termina el nervio sensible, obra como centro y rechaza Inicia la periferie por conducto de la porción ni o ti i z la escitacion recibida. (Separemos ahora el ce¬ rebro del bulbo raquídeo, quedando esto en conexión con la médula espinal, y veremos que el animal así operado, no solamente ejecutará movimientos reflejos, sino que dará también muestras de dolor: se puede ve¬ rificar fácilmente esta vivisección extrayendo simple¬ mente el cerebro. Las consecuencias de lo que precede son: que si el animal cuyo sistema nervioso central está intacto externa voliciones y produce movimientos capaces de sustraerlo al peligro que lo amenaza ó al dolor que sufre, las facultades intelectuales se mani¬ fiestan exclusivamente por medio del cerebro, pues de lo contrario las veríamos puestas en juego en los casos en que liemos extraido este órgano: por ésto dijimos que el cerebro servia para la ideo-motricidad; el bulbo raquídeo, para la sensitivo-motricidad; la médula es¬ pinal, para la escito-motricidad. Las impresiones se

cambian en sensaciones en la protuberancia y se trasforman en percepciones en el cerebro por medio del cual el alma las manifiesta bajo la forma de acciones coordinadas para un fin determinado.

Todas estas generalidades se apoyan sobre experi¬ mentos positivos, pero con frecuencia los hechos vie¬ nen á contradecirlas, de manera que se puedo afirmar que estamos aún muy lejos de conocer bien la fisiolo¬ gía del sistema nervioso.

El cerebro es insensible á los excitantes químicos 6 físicos: se le puede picar ó cortar sin que el animal dé señas de sentirlo; pero sus lesiones profundas ó su ablación producen un estupor general y determinan un aislamiento intelectual que reduce al sugeto en ex¬ periencia al estado de máquina sensible y susceptible de reacciones vitales, mas no psíquicas, espontáneas, pues los hemisferos son los órganos por los cuales la inteligencia obra sobre el cuerpo.

Parece probable que todas nuestras sensaciones son debidas á vibraciones (movimientos) especiales de los cuerpos, trasmitidas á los órganos que afectan según la estructura propia de cada uno de ellos; las vibra¬ ciones de los cuerpos luminosos no impresionan más que el ojo; las del aire, el oído, etc. A primera vista la sensación del gusto no parece susceptible de expli¬ carse así, y sin embargo, coloquemos sobre la lengua una lámina de cobre y debajo de ella otra de plata ó de zinc, y al momento en que establezcamos el contac¬ to entre las dos piezas metálicas percibiremos un sa¬ bor ácido: pongamos en relación la punta de la lengua con el polo positivo de una pila y el occipucio con el negativo, la impresión será ácida: volteemos los polos

y ella se tornará alcalina: cierto es que liay aquí una acción eléctrica, pero ¿qué cosa es la electricidad sino un modo particular de movimiento? Tal vez podamos aplicar esta teoría á las sensaciones del olíalo: en cuan¬ to al tacto, no parece que haya dificultad en conceder que depende de una pura impresión mecánica rcductible á vibraciones más ó ménos repetidas, más ó ménos intensas.

Analizados en sus últimos elementos histológicos los órganos de los sentidos, constan todos de varillas ó bastoncillos cuya base recibe nervios directa ó indi¬ rectamente y que están cubiertos por celdillas de pro¬ tección, como lo verémos más adelante. Por experien¬ cias muy delicadas se ha probado que las sensaciones táctiles duran cosa de ^nhr de segundo; las auditivas sV; las visuales A; pero que esta duración depende también de la mayor ó menor intensidad de las exci¬ taciones.

Hay nervios sensibles á la luz, otros á los sonidos, a los contactos, a los olores, a los sabores: ellos son la parte activa de lo que llamamos los cinco sentidos. El primer fenómeno que observamos en los animales in¬ feriores es la sensibilidad: á medida que nos elevamos en la escala, vemos aparecer el oído y la vista aunque muy rudimentarios (medusas); en fin, el olfato y el gusto vienen á completar la serio en los animales su¬ periores: estos sentidos se van perfeccionando á medi¬ da de su aparición sucesiva. Los excitantes naturales del tacto son las vibraciones de los cuerpos, su aspe¬ reza, su temperatura, su peso; los del gusto y del ol¬ fato son los sabores y los olores; los del oído y de la vista son los sonidos y la luz, pero los fenómenos en-

tópticos y enfáticos producidos por otra clase de exci¬ taciones de los nervios acústico y óptico demuestran que para ciertas percepciones los excitantes naturales no son indispensables; los nervios del ojo ó del oido excitados por la electricidad, v. g\, dan lugar á sensa¬ ciones de ruido ó de luz perfectamente claras.

Los nervios del tacto son los que salen de la médu¬ la espinal por las raíces posteriores, parte del trifacial, el glosofaringeo y el neumogástrico; los del olfato son los olfativos ó del primer par; los de la vista son los ópticos ó del segundo par; los del gusto forman parte de los trifaciales ó del quinto par; los del oído son los acústicos ó del octavo par: cada sentido, además de sus nervios especiales, puede tener otros de tacto ó de mo¬ vimiento. Por orden de sucesión y considerando su origen aparente ó emersión del encéfalo, se cuentan en la base del cerebro y bulbo los doce pares de ner¬ vios siguientes:

1<? Olfactivos. — Sensibilidad especial (olores).

2” Opticos. — Sensibilidad especial (luz).

39 Motores oculares comunes. — Movimientos del ojo.

49 Patéticos. — Mueven el globo ocular oblicuamen¬ te hácia arriba. ■

59 Trifacial. — Sensibilidad táctil y especial: su pri¬ mer ramo preside al gusto en los dos tercios anterio¬ res de la lengua (lingual), pero se vuelve motor si se corta el hipogloso: su segundo ramo se distribuye en la piel de la cara.

6” Motores oculares externos. Mueven el ojo ha¬ cia afuera.

79 Faciales. — Músculos de la cara; motores.

89 Acústicos. — Sensibilidad especial (sonidos).

99 Glosofaringeos. — Sensibilidad especial de la par¬ te posterior de la lengua, paladar, etc., (gusto).

109 Neumogástricos. — Sensibilidad táctil de las mu¬ cosas laríngea, pulmonar y estomacal.

II9 Espinal. — Motor; principalmente para los mús¬ culos vocales.

129 Gran hipogloso. — Movimientos de la lengua.

Hemos visto que los nervios mixtos nacian por dos raíces: cuando se corta la raíz posterior, el nervio co¬ rrespondiente pierde la facultad de trasmitir las im¬ presiones, y no puede comunicar el movimiento si se secciona la raíz anterior; como estas raíces nacen de los cuernos de la sustancia gris de la médula, resulta de la división de los cordones anteriores ó posteriores de este órgano, la pérdida del movimiento ó de Insen¬ sibilidad en todas las regiones que están inervadas por la porción de médula inferior á la sección: es fenóme¬ no conocido ya de Hipócrates y Galeno que sabían que la compresión de la médula lo producía (A. Ricliet).

Por el entrecruzamiento délas pirámides anteriores y la comunicación con los cuerpos opto-cstriados, po¬ demos comprender cómo la lesión de uno de estos cuerpos produce la parálisis en el lado opuesto del cuerpo.

El gran simpático es normalmente poco sensible, y las impresiones viscerales son percibidas, conocidas en el encéfalo mediante las anastomosis del sistema nervioso de la vida orgánica con la médula.

Sabemos ya que la sensibilidad es muy embotada en los animales inferiores: las hidras parecen insensi¬ bles á los olores, á los ruidos: lo son muy poco á la

luz y a los sabores; pero un contacto algo fuerte ó la .acción de sustancias irritantes provocan sus contrac¬ ciones.

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Tacto. _ El tacto pasivo (acción de tocar ó impre¬

sión simple del contacto) y el tacto activo (palpamien¬ to) ó razonado son los modos de ejercerse de la sensi¬ bilidad táctil: ella nos permite darnos cuenta de la forma, dimensiones, pesantez (sentido muscular de algunos autores) y temperatura de los cuerpos; por ella sentimos las presiones, los choques, y si éstos son demasiado enérgicos, la impresión pasa al estado ó grado de dolor. El sentido del tacto tiene por sitio la piel y las mucosas: ya sabemos que existe en todos los •animales.

La piel del hombre (v. fig. 25) se compone de der¬ mis ó corio y de epidermis. La dermis ó cútis es una membrana compuesta do tejido conectivo: su cara ex¬ terna está cubierta por la epidermis, y la interna ó profunda descansa sobre los músculos, huesos ó cartí¬ lagos de que la separa una capa más ó ménos gruesa destejido adiposo: la cara superficial es muy vellosa, y ¡debe este aspecto á una infinidad de papilas ó peque-

ñas eminencias blandas, cónicas, simples ó compues¬ tas, conteniendo vasos sanguíneos ó corpúsculos del tacto que las hacen muy sensibles. Los corpúsculos de Krause (fig. 25) se observan sobre todo en los pun¬ tos de sensibilidad muy delicada (lengua, labios, elítoris) y constan de una expansioncita encorvada de un tubo nerviosa con médula, envuelta en una continua¬ ción de la membrana de envoltura y rodeada de protoplasma con granulaciones. Los corpúsculos de Meissner (fig. 25), contenidos en las papilas, están formados por un elipsoide de tejido fibroso con núcleos, en donde termina un filamento nervioso enroscándose y perdién¬ dose en la trama susodicha. En los dedos se ven tam¬ bién otros corpúsculos llamados de Pacini (fig. 25) y que consisten en una ámpula compuesta de varias ca¬ pas y dejando en medio un hueco donde se aloja una terminación nerviosa. Las papilas están recibidas en depresiones correspondientes de la cara profunda de la epidermis. En el espesor del cútis, además de vasos sanguíneos y linfáticos y de los nervios, so observan unos órganos de secreción, ó más bien de excreción, que son las glándulas sudoríparas: cada una consiste en un tubo doblado sobre sí mismo y formado casi en su totalidad de celdillas de un epitelio que es la continuación de la epidermis invaginada: la glándula se alarga después en un canalículo parte en espiral, parte recto, que viene á abrirse á la superficie de la epidermis en unos poros visibles con una lente ordi¬ naria y colocados en series sobre unas eminencias en forma de líneas salientes. Con estas glándulas se ob¬ servan unas bolsitas debidas también á un hundi¬ miento de la epidermis y de consiguiente formadas de

tejido epitelial: en su fondo existe una pequeña emi¬ nencia ó papila destinada á segregar el peló como el bulbo dentario secreta la dentina; para este objeto la " papila recibe unos vasos arteriales que le llevan los elementos córneos: á los lados del folículo se advierten unas glandulitas sebáceas cuyo producto se introduce entre el pelo y su vaina: esta última da inserción á unos pequeños músculos oblicuos. que al contraerse erizan el pelo, enderezando el folículo entero. Los pe¬ los de toda dase (véase: mamíferos, generalidades), las plumas, las uñas, los cascos, los cuernos buceos, los dientes del ornitorinco, las barbas de la ballena, son productos todos idénticos y secreciones ó fancros debi¬ dos á la actividad del bulbo ó papila contenida en el folículo: la sustancia córnea dispuesta en capas esta toda sembrada de corpúsculos especiales, á lo menos cuando lo permite el tamaño ó laforma.de estos Oiga¬ nos. La dermis del armadillo (Cacliicama no\ ememeta) contiene una gran cantidad de láminas óseas que vienen á tocarse cn el animal adulto y constituyen, junto con la epidermis gruesa y dura, una coraza re¬ sistente y flexible á la r ez. .

La epidermis se amolda sobre la dermis, y consta de tros capas que se confunden insensiblemente una con otra; la primera ó superficial, protegida por una muy delgada cutícula, está compuesta de celdillas po¬ liédricas; planas y sin núcleo ni cavidad, que caen bajo la forma de eseamitas y so renuevan constante.» , siendo sustituidas por las de debajo: la segunda capa está formada do celdillas menos deprimidas o casi de diámetros iguales y provistas de núcleos: la "ico. a o profunda consiste en celdillas alargar as, con nuc eo,

colocadas perpendicularmente á las papilas cutáneas, y llevando el pigmento; se le dice también red mucosa de Malpighi: el pigmento, variable en sus matices, es el que da á la piel el color que le vemos al través de la epidermis; los rayos morados del espectro solar tie¬ nen la propiedad de oscurecer el pigmento rojo ama¬ rillo, lo que explica la tez abronzada que adquieren los blancos en las regiones tropicales. En el camaleón de África (Chamaeleo vulgaris, Daud.) la influencia del sistema nervioso sobre la expansión ó la contrac¬ ción de las celdillas cromatógenas hace variar la colo¬ ración exterior que puede cambiar del ceniciento al verde, rojo, anaranjado ó negro. La epidermis se des¬ prende insensiblemente bajo la forma de escamitas muy pequeñas en el hombre; pero en las culebras, por ejemplo, cae toda entera en ciertas épocas así como en los batracios: en los saurianos esta membrana se sepa¬ ra en colgajos más ó menos grandes. La epidermis da paso al sudor por sus poros y resguarda la dermis con¬ tra la evaporación o las impresiones demasiado fuertes;

es muy gruesa en ciertas partes como el talón, y los

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frotamientos repetidos ó las compresiones continuadas le hacen adquirir un espesor considerable y formar ca¬ llos: los cangrejos la tienen tan impregnada de sales calcáreas que llega á constituir una verdadera coraza ó carapacho.

El tacto activo ó reflejado se ejecuta por medio de las manos en el hombre, los monos, el tejón del país: los elefantes tienen una trompa terminada pol¬ lina especie de apéndice como dedo con que cogen los objetos pequeños y palpan; en los insectos se observan unos palpos ó miembros articulados en la boca, que

sirven para el tacto junto con las patas y las antenas; varios moluscos briozoarios y. actinozoarios ejercen es¬ te sentido con unos apéndices llamados palpos. En fin, en muchos animales interiores existen pelos táctiles en diferentes partes del cuerpo.

Mientras más rica es una región en nervios y cor¬ púsculos del tacto, más delicado se vuelve este sentido: la punta de los dedos y la lengua, son partes que sir¬ ven de preferencia para esta función. Toda la piel es sensible á los cambios de temperatura, pero los labios, el dorso de la mano, el codo, parecen gozar de una ap¬ titud más grande para esto: «al contrario la mucosa bucal (¿costumbre?) soporta temperaturas que que¬ marían el dedo. Como todos los otros sentidos, el tacto puede ser víctima de alucinaciones, de impresiones subjetivas producidas sin duda por una afección a ve¬ ces indeterminable de los nervios que sirven para su funcionamiento habitual o por una peituibacion en las funciones délos centros ncr a iosos pi opios, lxespecto a los corpúsculos, se lia dicho que los de Pacini son sen¬ sibles á las presiones, los de Meissner y de Krause á los contactos, pero es muy difícil a\ei igual esta especializacion de las modalidades del tacto.

CAPITULO XX]

Gusto. — El gusto es el sentido por donde se comu¬ nican las impresiones producidas por los cuerpos sᬠpidos. El sirve para dar á los animales una idea anti¬ cipada de las cualidades de los alimentos, y les incita á admitir lo que les parece bueno y rechazar lo malo, evitándoles asi algún error funesto: el hombre lo tiene de tal modo pervertido por el abuso, que no puede serle de la misma utilidad que á los brutos. La lengua (fig. 26) es el órgano del gusto: ella consiste en una masa de músculos trabados en todas direcciones pora dalle los muy variados movimientos que le conocemos. Este órgano recibe una rama del quinto par (el lingual) y el glosofaringeo para las sensaciones de tacto y las gustativas, y el gran hipogloso preside á sus movi¬ mientos: es difícil determinar el nervio del gusto, pero parece que es el glosofaringeo acompañado por la cuer¬ da del tímpano: en efecto, estos nervios terminan en las papilas consideradas como especiales para este sen¬ tido. La mucosa que cubre la lengua es lisa en el hombie, el peno, y áspera en el gato y el buey, donde el epitelio es córneo y grueso: su dermis forma papilas de varias clases: las filiformes contienen vasos y ner¬ vios del tacto (lingual); las fungiformes tienen el as¬ pecto de pequeños hongos y reciben nervios del gusto junto con las caliciformes: estas últimas aparecen co-

mo salvillas 411c en la parte posterior de la lenguadoscriben una A' abierta Inicia adelante, y detrás de ella se observan criptas ó folículos mucosos. Aunque se atribuya la facultad de ser impresionados por los sa¬ bores ó varios puntos de la boca, parece probado que el sitio principal, si no único, del gusto es en las pa¬ pilas fungiformes, y principalmente en las calicifor¬ mes: en el epitelio de ellas se observan pequeños cuer¬ pos ovoideos compuestos de bastoncillos cubiertos poi celdillas de protección, y se pueden ver las terminacio¬ nes del glosofaringeo en los bastoncillos: éstos llevan en su extremidad un apéndice en forma de pelo ó de

crin que sobresale un poco del epitelio.

La lengua del hombre tiene una forma bien conoci¬ da; y así la encontramos en la mayor parte délos ma¬ míferos, aunque algunos como el armadillo (Cachicama novemcincta, L.), y sobre todo los I101 migúel os (i é mecophaga jabata, L., y Tamandúa tridactyla, L.), la tienen «togada y vermiforme: «te

ne ella también en los carpinteros, poio " ‘ ^

principalmente las granívoras, poseen

nea y asaetada; muchos reptiles la tienen b fula n la

pimía, y es muy protráctil en el camaleón de Afaca,

los peces tienen un rudimento do este oigan , <

gua de las ranas (Rana haleeina, Kalm

su borde anterior y el animal la voltea haca ate apa^

coger su presa, pero otros batracios la tienen . 1 6

hacia atrás ó en su totalidad (Pipa amenca^Se L

bien en forma de hongo (Spelerpes Bdlu. ,a

los insectos no hay lengua P^P'^'^erópédos; los encontramos en algunos molus • . - otros animales saborean con la mucosa i