Elementos de zoología · Capítulo real 12 de 49
CAPITULO XVIII
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 3 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO XVIII
Funciones de delación. — Para conseguir su ali¬ mentación, conservar su existencia y continuar la es¬ pecie, los animales tienen que entrar en relación con el mundo exterior, y 1<> hacen por medio de los senti¬ dos y de movimientos voluntarios en parte determi¬ nados por las sensaciones; éstas impulsan al animal á buscar los objetos que le agradan ó sirven, ó al con¬ trario, á evitar los que le son desagradables ó nocivos. Además de esta causa de movimientos, existe el ins¬ tinto que facilita el libre ejercicio do las funciones ha¬ bituales sin que la inteligencia se distraiga v fatigue por una atención continua á todas las acciones, y que sirve á los animales para verificar sin educación ó instrucción anterior, actos indispensables para la con¬ servación del individuo ó de la especie: todo en el instinto es cieg'o, necesario, invariable; todo en la in¬ teligencia es electivo, condicional, modificablc (Flourens, Just. et Jutell. anim.) En el organismo vivo observamos, pues, la sensibilidad, el instinto, la inte¬ ligencia, la voluntad y los movimientos, fenómenos que se manifiestan por medio de un sistema especial, el sistema nervioso: rarísima vez, si es que alguna, carecen los animales de sustancia nerviosa, como lo veremos al estudiarlos.
Los centros nerviosos y los nervios están constitui-
dos por un tejido particular, aunque podamos siempre reconocer en él la celdilla ó el plastídeo fundamental; las células están unidas por una trama de trabéculas •conjuntivas (neurog'lia) y comunican entre sí p01‘ fibrillas. Entre las celdillas se encuentran unas ovoi¬ des, bipolares ó fusiforme» cuya figura es alargada con dos extremidades terminadas por filamentos; otras son tripolares y parecen destinadas para la sensibilidad; muchas son multipolares y se cree que son las de mo¬ vimiento: las bipolares son simpáticas, es decir, que sirven para poner en relación la parte sensorial con la motriz. Cada celdilla de estas consta de una envoltu¬ ra propia, de un líquido con granulaciones y de un núcleo: hay autores que no admiten Inexistencia déla membrana externa y dicen que el plastídeo consta de un grumo de protoplasma granuloso conteniendo un núcleo nucleolado: se pueden observar bien estos cuer¬ pos (celdillas gigantes) en la sustancia gris de las cir¬ cunvoluciones rolándicas, en donde forman abundan¬ tes o-rupos. Los nervios parecen desprenderse de las células nerviosas: su elemento fundamental es una fibrilla delgadísima en la cual podemos reconocer toda¬ vía las tres partes de la celdilla: l9, una membranita de envoltura ó vaina de Scliwann; 29, una sustancia medular ó mielina con sus granulaciones,' unida á la membrana de S chivan n por una lámina delgada de tejido conectivo; 39, en el centro un hilo delgado ó ci¬ lindro de eje: las fibrilas así compuestas se reúnen en¬ tre sí en hacecillos envueltos en una perineura, y por su agrupamiento forman el nervio que proteje una cubierta general llamada neurilema: según algunos observadores, en los nervios mixtos existen fibras an-
ELEMENTOS DE ZOOLOCIA.
chas (|iie sirven para el movimiento, y fibras delgadas para la sensibilidad.
El sistema nervioso puede dividirse para su estudio en dos partos: sistema nervioso cerebro— espinal ó de la vida animal, y sistema nervioso ganglionar ó de la vida orgánica: distinción debida al lamoso llicliat. Ca¬ da uno de ellos tiene partes’ centrales (niiclencéíalo y ganglios) y partes periféricas (nervios) (v. lig. 21).
Comenzaremos por los centros nerviosos de la vida animal en el hombre, tomado por tipo como lo hace¬ mos en general. Constan del mielencélálo compuesto de encéfalo y médula espinal que están colocados en la cavidad formada por los huesos del cráneo y los del espinazo.
El encéfalo, encerrado en el cráneo, se compone de cerebro, cerebelo y médula oblongada ó bulbo raquí¬ deo, cubiertos por tres membranas ó meninges que se continúan en el canal vertebral para proteger la mé¬ dula espinal. Las meninges son tres: la primera ó du¬ ra madre es una fibrosa muy resistente y adherida por su cara externa á las paredes internas de la caja ósea craneana; en su parte superior y mediana ella se separa del hueso y forma con el periosteo, distinto en este punto, un canal angosto, triangular, curvo y cuya base mira hacia arriba, llamado seno venoso superior; hacia abajo la duplicatura de la dura madre se prolon¬ ga formando una lámina perpendicular (hoz cerebral) que se introduce entre las dos mitades del cerebro: hácia la parte posterior el seno venoso longitudinal se une con otro horizontal y semicircular en un punto llamado el torcular, y ahí también la meninge presen¬ ta el aspecto de un tabique trasversal que se extiende
103’
entre el cerebro y el cerebelo: este tabique ó tienda del cerebelo se osifica en algunos mamíferos, pero nunca en los ornitodelfos que tienen al reves la hoz cerebral ósea. La segunda meninge es la araenóides, membra¬ na delgada que está aplicada sobre la cara interna de
la dura madre y está formada de dos láminas entre las cuales se cria el líquido cefaloraquidiano; se admite generalmente que este líquido está contenido entre la araenóides y la pia-madre: tenemos, pues, aquí una verdadera serosa según la mayor parte de los anato¬ mistas. La última y más interior de las meninges es la pía— madre, membrana finísima íntimamente adhe¬ rida á la superficie del cerebro, del cual no se puede separar sin arrancar algo de sustancia nerviosa. La pia-madre y la araenóides acompañan á la dura-ma¬ dre cuando ella se replega para formar la hoz cerebral y la tienda del cerebelo.
El cerebro está contenido en el cráneo y se extiende desde la frente hasta el occipucio donde lo sostiene y
separa del cerebelo la tienda ya mencionada. Este óro-ano tiene la forma de una semiesfera más ó menos alargada en su sentido antero-posterior; él llena la cavidad que ocupa. Se le describen dos hemisferios, aunque no sea tal la figura de ellos, el izquieido ^ el derecho, separados por la hoz cerebral Inicia arriba, y reunidos en la parte inferior por una gruesa lámina de te °ido nervioso llamada cuerpo calloso ó mesolobo;
cada hemisferio se compone de un lóbulo anterior y
de otro mediano-posterior separados en parte por la escisura de Rolando; sobre el tercio anterior del segun¬ do lóbulo se observa la cisura de Silvio: la superficie de los hemisferios lleva muchas circunvoluciones que
ELEMENTOS IJK ZOOI.OCIA.
tienen el aspecto de gruesos gusanos. Volteando el cerebro y observando su cara inferior, se encuentra de adelante hacia atrás: la terminación do la aran escisura mediana, los dos lóbulos ol tactivos impropia¬ mente llamados nervios, el quiasmo ó decusacion de los nervios ópticos, el tuber cincreum de que pende un cuerpo en forma de badajo de campana llamado glán¬ dula, pituitaria que parece una glándula sanguínea: detrás vienen dos pequeñas eminencias que son los tubérculos mamilares, y en fin, dos gruesos cordones cuyo origen veremos después y se conocen con el nom¬ bre de pedúnculos cerebrales: además de estas partes se encuentran también nervios especiales que mencio¬ naremos en su lugar. Partiendo un hemisferio lo ve¬ mos compuesto exteriormente de una sustancia grisú cortical, y en el interior, de sustancia blanca: la cris es Ja acín a 3 la blanca sirve para poner en comuni¬ cación un hemisferio con el otro y cada punto de la sustancia gris con el centro: muy adentro existo una car idad cuyo piso esta formado por el cuerpo optoes triado ó el talamo óptico hacia atrás y la masa es¬ triada por delante; esta capa es demasiado importanto, v en su interior se hallan varios núcleos que seria muy largo describir: la cavidad que contiene los cuer¬ pos ojito— estriados se llama ventrículo lateral; hay, pues, dos, uno en cada hemisferio; entre ellos se ob¬ serva el tercer ventrículo limitado por una membrana doble 3^ comunicando con los dos primeros por unas pequeñas aberturas antero— laterales. Para no separar la indicación de estas cavidades, diremos de una vez clue hay un cuarto ventrículo comunicado con el ter¬ cero jior el acueducto de Silvio, do manera que todos
ELEMENTOS I)E ZOOLOGÍA.
componen un sistema único; el cuarto es triangular, ocupa la región posterior de la médula oblongada y se continúa con un canal muy estrecho que recorre to¬ da la médula espinal en su centro.
Detrás del cerebro se ve el cerebelo, alojado en la parte posterior é inferior del cráneo, debajo del cuer¬ no posterior de los hemisferios. El cerebelo tiene un lóbulo mediano alargado, el vermis, anillado como un gusano, y dos lóbulos laterales que llevan estrías en lugar de circunvoluciones: en su cara inferior y ante¬ rior está aplicado el bulbo raquídeo. Las dos mitades del cerebelo están reunidas por una comisura terciada como una faja delante del bulbo y llamada puente de Varolio ó protuberancia anular: esta región es el mesocéfalo: dos pedúnculos superiores unen el cerebelo con el cerebro, y dos inferiores lo ponen en conexión con las olivas. El cerebelo tiene también sustancia gris al exterior; al penetrar en la blanca ella dibuja elegantes figuras semejantes á una hoja de parra y que se conocen con el nombre de árbol de la vida.
La lámina formada en parte por los pedúnculos ccrebclosos superiores, lleva los cuerpos cuadrigéminos (bigéminos en muchos animales) ó tubérculos ópticos, de donde sacan su origen real los nervios ópticos, y junto con el cerebelo forma la bóveda superior del cuarto ventrículo.
Para concluir con el encéfalo, hablaremos de la mé¬ dula oblongada ó bulbo raquídeo. Esta porción des¬ cansa sobre la parte basilar del occipital y está cubierta por detrás por el cerebelo. Consta de dos pirámides anteriores, dos laterales y dos posteriores: estas últi¬ mas, limitadas Inicia afuera por los cuerpos restifor-
mes, forman los bordes del cuarto ventrículo, en el fondo del cual se ve una línea longitudinal con ravas oblicuas llamada calam us scriptorius, cuya extremidad inferior es conocida con el nombre de nudo vital por¬ que una herida en este punto produce instantáneamen¬ te la muerte. Entre las pirámides anteriores y las la¬ terales se observan las olivas, cuerpos oblongados donde terminan los pedúnculos inferiores del cerebelo y toman su origen los nervios de la faringe (palabra y degluticion): los cuerpos resti formes son el punto de partida de los de la respiración. Bajo el nombre do istmo se comprenden la protuberancia anular, los pe¬ dúnculos cerebrales y cercbclosos, los tubérculos cuadrigéminos,- etc.