Elementos de zoología · Capítulo real 16 de 49

CAPITULO XXIV

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 2 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO XXIV

Vista. — Las vibraciones luminosas impresionan un órgano particular, el ojo; el acto de lijar la vista con atención se llama mirar, y so ve simplemente cuando se liace sin intención especial. La sensibilidad á la luz es debida á los nervios del segundo par, ó más bien á sus núcleos cerebrales, pues el nervio es un puro con¬ ductor y su expansión un aparato analizador. El ojo es un lanero; la córnea y el cristalino son dependen¬ cias de la epidermis, y las envolturas son repliegues de Ja dermis diferenciadas en su evolución. Este ór¬ gano está formado de varias capas (v. fig. 30) que li¬ mitan cavidades llenas de líquidos, y está provisto de músculos especiales que le comunican sus variados movimientos: cada porción de ól recibe nervios parti¬ culares.

Las membranas que dan al globo ó cápsula ocular la forma casi esférica, son las siguientes: La más ex¬ terior es la esclerótica: es opaca, blanca, fibrosa, y pre¬ senta una abertura posterior para la entrada del ner¬ vio óptico, y una anterior que se continúa con la córnea trasparente: la córnea tiene la forma do un cristal de reloj convexo, y es diáfana, de manera que los rayos luminosos la atraviesan con facilidad. La segunda membrana es la coroides: está formada esencialmente de vasos dispuestos en torbellinos, y la cara interna,

que se puede distinguir con el nombre de Ruyiscbiana, consta de capilares y contiene una gran cantidad de pigmento negro que falta en los albinos, y también en la porción" llamada tapete de algunos vertebrados: la coroides, perforada Inicia atrás para el paso del ner¬ vio, se engruesa Inicia adelante y forma los procesos ciliarios que contiene un pequeño músculo circular, au¬ sente en los batracios y los peces: en el borde libre anterior de la coroides se inserta el iris, diafragma per¬ forado en su centro para dar acceso á la luz; este tabi¬

que tiene en su parte libre un anillo de tibias muscu¬ lares (pie la contraen, y en toda su extensión unas fibras irradiadas que sirven para dilatar la pupila o abertura central, de manera que puede ésta admitii más ó menos luz, según lo requiere la claridad de la visión : el iris sirve también para acromatizar el cris¬ talino y corregir su aberración de esfericidad, poique detiene los rayos luminosos que vendrían á caer sobre las partes periféricas, demasiadamente reíringentes c e esto cuerpo. 1 La tercera membrana es la retina: esta es la más esencial y está constituida por vanas capas que son las siguientes, comenzando por la caía exter¬ na del ojo: 1'-’, debajo de la coroides se ve la capa o membrana de Jacob, qoe consiste en conos : ci me ó bastoncillos, y está separada de la subyacente por la membrana limitante externa ; 2?, la capa granulosa ex¬ terna; 3?, la capa intermedia; 4?, la granulosa ...terna; 5C, la molecular; 05, la capa ganglio, .ar formada p

1 Los movimientos Col iris no

sin embargo, yo conozco una jo. en bastante las

agrandar su pupila espontáneamente), y experiencias para quedar muy seguro de lc i

.gruesas celdillas multipolares nucleoladas ; 79, en fin, la capa de fibras del nervio óptico, debida á la expan¬ sión de sus filamentos debajo de la membrana limitan¬ te interna. Tomando aisladamente un elemento, como un cono, se ve que comunica por un filamento con la capa granulosa externa; sigue su marcha continuán¬ dose con las otras hasta llegar á un ganglio, y por me¬ dio de éste viene á unirse ái un filamento del nervio cptico para ir a perderse en el nervio del mismo nom¬ bre. Todos estos elementos están unidos por una ar¬ mazón fibrosa muy fina.

El único punto de visión clara es la mancha amari¬ lla y su fosota central que esta en la dirección del eje óptico: en este punto no hay más que conos, más gran¬ des que en las otras regiones de la retina, y una capa ligera de las fibras correspondientes del nervio. Las

imágenes se pintan ahí como en una placa fotográfica, meiced á la erythropsina ó purpura retiniana, sustan¬ cia roja impresionable que se encuentra en la extremi¬ dad de los conos y bastoncillos, embutida cu la coroi¬ des; esta purpura fija las imágenes, pero como la luz la destruye, éstas se borran prontamente: se ha descu¬ bierto el modo de conservar estas especies de fotogra¬ fías, matando un animal en el momento en que ve un objeto fuertemente iluminado, y sumergiendo luego el globo ocular en un líquido especial: de este modo se puede \ ei , al examinar la retina, una representación, un retrato del objeto mirado. El epitelio de la coroi¬ des reproduce la erythropsina á medida que está des¬ truida. Según Schultze, los bastoncillos sirven para apreciar las diferencias de intensidad de la luz, y los conos para distinguir los colores : efectivamente estos

últimos faltan en los mamíferos y aves de vida esen¬ cialmente nocturna, mientras abundan en los animales que deben distinguir objetos vivamente coloreados. Keiiker cree que cada capa de la retina está impre¬ sionada por un color diferente, según su profundidad, '. causa de la longitud de ondas que varían por cada color.

La cuarta membrana es la hialoides, muy delgada y ' trasparente: de su cara interna se desprenden unas lᬠminas que constituyen los tabiques de unas celdas en que está contenido el humor vitreo, formando así un cuerpo como gelatinoso contenido en la cavidad poste¬ rior de la cápsula ocular. Hácia adelante, la hialoides se separa en dos hojas que envuelven en parte el ciis-

talino.

El cristalino tiene la forma de un lente biconvexo,

pero la cara anterior es más plana que la posterior: es muy trasparente y bastante denso : cuando se opaca, como en la catarata, intercepta la marcha de los rayos luminosos. Este cuerpo tiene su cápsula propia, cuya lámina anterior segrega los elementos de él, que con¬ sisten en fibras con núcleos hácia la periferia y fina¬ mente dentelleadas al intciioi.

Delante del iris se observa la cámara anterior, re¬ vestida interiormente por la membrana de Demours ó de Descemet, y conteniendo el humor acuoso segrega¬ do por el epitelio de los procesos ciliares. Entre el iris y el cristalino se ha admitido una cámara posterior que parece no existir al estado de vida del animal, pues el cristalino y procesos tocan la cara posterior

del iris.

Las fibras de la capa interna de la retina son expan-

siones del nervio óptico ó del segundo par. Estos ner¬ vios nacen délos tubérculos cuadrigéminos ; cada uno penetra en la sustancia cerebral, rodea extcriormente los cuerpos optoestriados, y viene á emerger al nivel de la cisura de Silvio: al llegará la cisura interhemis¬ férica, los dos se cruzan para formar un chiasma ó decusacion, de manera que el derecho va al < > j < > izquierdo, y reciprocamente, y salen del cráneo por unos aguje¬ ros especiales. Solamente la porción interna es la que se entrecruza, pero las fibras externas caminan direc¬ tamente de un tubérculo al ojo del mismo lado: se su¬ pone que la mitad externa de la retina de cada ojo está formada por estas fibras, y la mitad interna ¡ >or las cruzadas, y se explica de esta manera, por qué la lesión de uno de los nervios ópticos, á lites de su dccusaeion, no causa la perdida de la vista sino del lado externo del ojo correspondiente, y del lado interno del ojo del lado opuesto, de manera que la ceguera en este caso no es absoluta.

El globo ocular ocupa unas oquedades de la cara lla¬ madas órbitas, cuya composición huesosa verémos con el esqueleto: una especie de cojín de tejido celuloadiposo protege la cápsula contra los rozamientos sobre la parte esquelética, durante sus movimientos. Estos son producidos por seis músculos insertados sobre la esclei ótica por una de sus extremidades, y en el intcíior de la órbita por la otra: cuatro músculos rectos, uno superior, otro inferior, uno externo y otro interno, y dos músculos oblicuos, el mayor y el menor, pueden por sus contracciones mover el ojo en todos sentidos, é imprimirle una rotación interna ó externa sobre su eje

longitudinal.

ELEMENTOS PE ZOOLOGÍA.

Las partos blandas exteriores son los párpados con sus anexos. 1 Arriba de la órbita un arco de pelos ó cejas evita la llegada del sudor de la frente, ó la de los rayos verticales. Los párpados son dos pantallas que abrigan el ojo durante el sueño, y que por sus movi¬ mientos extienden las lágrimas en la superficie ante¬ rior de la córnea para conservarle su humedad y tras-

parencia, y barrer las basuritas que pudieran haber llegado á ella: se componen Inicia afuera de una piel exten si ble y suave, inmediatamente aplicada sobie dos músculos, uno circular (son dos en realidad, cu\ a ícunion, por sus extremidades, forma un eslintei), y otro elevador, que sirven para cerrar y abrir los par¬ pados: debajo de la capa muscular existe el cartílago tarso, destinado á mantener la forma del velo palpebral, y en la cara interna do esta lámina están aplica¬ das las glándulas de Mcibomio (mamíferos solos), cu¬ yos orificios, abiertos en el borde libre del párpado, dejan salir un humor mezclado con el de las glándu¬ las ciliares, y conocido con el nombre de lagañas; en esto mismo lugar so observo» l«s pestañas con sus fo¬ lículos v glándulas sebáceas; estos pelos sirven Pdetener los cuerpos extraños que pudieran tocai el g be ocular; en fin, la cava interna ó posterior del P< pado está revestida por una continuación de 'a pie que so adelgaza, para convertirse en mucosa palpebial, y sigue cubriendo la superficie del ojo. la conjuntiva deulo-palpebral.

en el fondo del repliegue snPen“ . ',1; „lándulaladesembocan los canalitos excretóles d - =>

Existen en los mamíferos las aves, la may01!^1^ clo ros

reptiles y los batracios, pero faltan en las su

■pientes y los peces.

grimal: este órgano es muy pequeño en los cetáceos y las focas, rudimentario en general en las aves, y gran¬ de en los reptiles. Observando con atención el ángulo interno del ojo, arriba y abajo de la carúncula roja que ocupa este lugar (rudimento de un tercer párpado), se divisan los dos puntitos lagrimales, (pie son las aber¬ turas de un par de canalículos horizontales que se abren en el saco lagrimal, colocado en el hueso une.'uis Las lágrimas producidas por la glándula lagrimal y la mucosa, son absorbidas por los puntos lagrimales, pasan al saco, y después á un canal nasal que descien¬ de perpendicularmente para desembocar en las fosas nasales.

Mecanismo de la a ision. — Demasiado conocidas son la marcha directa, la reflexión, la refracción y la absorción de los rayos luminosos, para explicarlas á unos lectores que supongo enterados do estas nociones de física. Si se coloca el ojo do un conejo albino, que es bastante diáfano por la falta do pigmento, en un agujero practicado en una pantalla opuesta á la luz, y se observa la cara posterior de este órgano cuya visual esté dirigida Inicia un objeto fuertemente iluminado, se verá reproducida en el ojo laimágen de dicho obje¬ to, y se verá volteada al revés. Tal es, efectivamente, el modo con que se pintan en nuestra retina los acci¬ dentes del mundo exterior: los rayos luminosos, des¬ pués de haber atravesado la córnea, la cámara anterior y la pupila, caen sobro el cristalino que los refracta fuertemente, es decir, los desvía do su dirección primi¬ tiva, aproximándolos á la dirección de la normal tira¬ da en el punto de incidencia de ellos, y de consiguien¬ te, inclinándolos un poco en la dirección de su centro;

al pasar de este lente orgánico al cuerpo vitreo qne es menos denso, los rayos vuelven á enderezarse algo, pero no lo bastante para restituirles la marcha recta; de ahí resulta que el rayo luminoso seguirá un cami¬ no oblicuo, viniendo á herir la retina hácia abajo el que penetró en la parte superior del cristalino, y hᬠcia arriba el que entró por su borde inferior; lo mismo sucede con los lados, y de consiguiente con todo el con¬ torno del espacio dejado libre por la pupila; de ma¬

nera que los conos luminosos objetivos, apoyados por su base sobre el cristalino, se reforman detrás de el

para formar conos oculares, cuya cúspide \ ienc á ter¬ minar en la retina. Se ve, pues, que lo alto de un ob¬ jeto se pinta liácia abajo, y su base hácia arriba de la retina. Recordemos ahora la posición de los conos y bastoncillos: ellos están dirigidos todos hácia el cen¬ tro del ojo, y podemos comparar cada uno a un ob¬ servador armado de un anteojo diiigido en el mo sentido que estos elementos: este observador, al usar uno de los conos de abajo que íccibe un ia> minos» de la parte superior del cristalino, vera es e rayo ó la imagen que ¿1 trae héc, a atrita, y lo mismo sucederá con los otros elementos que haran verpuntos do la imagen cada uno según su propia direc¬ ción: este mecanismo endereza ésta, y sin intervención ninguna de la inteligencia, líos deja seguios c e dadora posición dol objeto y de sus diferentes pu" en el espacio: este sentido no nos induce, pues, a em , y su órgano pinta las cosas tales como son en . ‘

dad. Do la retina, la impresión pasa por e nenio Op¬ tico á los cuerpos cuadrigéminos, y en n, a cele lo, donde se verifica la percepción ó conocimiento de ella.

El pigmento oscuro de la coroides sirve para absor¬ ber el exceco de luz, é impedir la reflexión de los ra¬ yos luminosos al interior del ojo, lo que ocasionaría una confusión en los límites de la imagen. Como los fenómenos químicos de que es el sitio, desarrollan ca¬ lor, la coroides se vuelve un foco de calefacción para los elementos de la retina: esta membrana secreta tam¬ bién serosidad que reemplaza la que el ojo exhala con¬ tinuamente, y produce, como lo vimos, la erythropsina. El pequeño músculo circular que liemos indicado en los procesos ciliares, es un instrumento de acomo¬ dación: se sabe, en efecto, que los rayos luminosos, emi¬ tidos poi un objeto cercano o alejado, no convergen en el mismo punto detras del cristalino, y de consiguien¬ te, cuando el ojo está dispuesto para la clara visión de los objetos próximos, no lo está para la de los dis¬ tantes, y recíprocamente. Entóneos interviene el mús¬ culo ciliaris. Al contraerse para ver un punto cerca¬ no al ojo, aumenta la convexidad de la cara anterior del cristalino, y de consiguiente, su poder refringente: la conv eigencia de los rayos luminosos os mayor, y la imágen, que sin esto vendría á formarse detrás' del ojo, que está normalmente organizado para ver de lé-

jos, se encuentra atraída Inicia adelante, en la superfi¬ cie (le la retina: si so agrega á esto un cierto grado de contracción del globo por sus músculos, para hacer ade¬ lantar su fondo, encontraremos realizadas las mejores condiciones para la visión distinta. La fatiga del pe¬ queño músculo de acomodación se verifica pronto en este caso, y es necesario dejar descansar el órgano pa¬ ra poder continuar la observación. Los présbitas y los miopes lo son principalmente, porque el cristalino es

demasiado plano y duro en los primeros, y muy con¬ vexo en los segundos; en los hipermétropos, el defecto puede provenir de una parálisis de la acomodación: pe¬ ro todo se puede corregir con el uso de anteojos, en cu¬ ya descripción no podemos entrar, y que se compren¬ derá fácilmente con la lectura de cualquier tratado de física.

La gota serena ó amaurosis es producida por una al¬ teración funcional ú orgánica de la porción nerviosa del aparato visual.

En cuanto á la impresión simple, observaremos al¬ gunos fenómenos curiosos. Todo el mundo sabe que cuando el ojo recibe un golpe, ó que se aplica fuerte¬ mente la punta del dedo sobre el globo, se perciben unas sensaciones luminosas (festono.- ) a \ cees ni un in tensas, á pesar de estar uno en la oscuridad o de man¬ tener cerrados los párpados: aquí tenemos con eviden¬ cia una trasformacion de vibraciones, y las impresiones táctiles se cambian en luminosas en la retina, poique esta membrana está organizada para dicha ™utaxuom Autores hay que admiten que los tros colores p n ntivos del espectro son el rojo, el amurillo y el azulWünsh, Young, Hclmholta y Maxwell dicen que son el rojo, el verde y el violado: esta última opmton pue¬ de ser exacta cuando se trata de la lux blanca analiza¬ da con un prisma, pero no lo es cuando se aplica a los colores ordinarios de los cuerpos ó de las pintmas. ei estos últimos, la mezcla de rojo y amarillo da el ana¬ ranjado, la del amarillo y azul el verde, y la del i ojo y azul el violado: se llaman complementarios de color los que reunidos con él reproducen el blanco pues bien, fijemos la vista sobre un cuadn o c e papel

rojo fuertemente iluminado, y miremos después una hoja de papel blanco; veremos en ella la imagen del cuadrito colorado estampada en verde, que es el color complementario del rojo: si al revés, hacemos la expe¬ riencia con un cuadrito anaranjado, su imagen en cam¬ po blanco nos aparecerá azul por la misma razón: se pueden variar los colores, y siempre darán el mismo re¬ sultado. Las teorías de este fenómeno son más ó me¬ nos hipotéticas, y no cabe en un libro elemental cornoéste, entrar en su discusión.

Las impresiones que la luz determina sobre la reti¬ na, son tanto más fugaces cuanto la impresión es me¬ nos fuerte, pero persisten siempre algún tiempo, mer¬ ced á la receptividad de la purpura rctiniana; así es que, contemplando una ventana llena de luz, y cerran¬ do después el ojo, ó mirando lumia un punto oscuro, vemos todav ía la reproducción brillante de la ventana. El caí bon encendido, al que hacemos describir un cír¬ culo que nos parece continuo, ha hecho sobre la retina al principio una impresión que aun dura cuando vuel¬ ve á su punto de partida, y con más razón persisten los de todos los otros puntos del círculo: esta explica¬ ción hace comprender fácilmente los sorprendentes efectos del fenakisticopio y del fantasmoscopio, jugue¬ tes cuya teoría es muy científica.

Los ojos generalmente grandes y salientes en los animales crepusculares, como ciertos primates, el teco¬ lote, etc., son i udinientanos, o faltan en los que viven en la oscuridad como el topo do Europa y el Proteo. Algunos tienen una membrana nictitante ó tercer pár¬ pado, ocupando el lugar de la carúncula lagrimal del hombre, y que el animal extiende como un velo tras-

párente sobre su córnea, cuando la . luz es demasiado fuerte. La pupila varía de forma; circular en el perro, es vertical en el gato; horizontal en el caballo y la ca¬ bra, semilunar en la raya; romboidal en el escafiopo (Scaphiopus Dugesii, Brocclii).

El cristalino de los peces es esférico, cuyos animales, como las aves, tienen una especie de peine, del cpie ha ' blarémos en su lugar. Los insectos tienen ojos (v. fig.

31) compuestos, y á veces también ojos simples, como los gusanos y las arañas, (v. fig. 32). Los Pectén (mo¬ lusco bivalvo) tienen estos órganos colocados en la base de los tentáculos del manto, de cinco en cinco. En las estrellas de mar y las medusas, también se obsei v an estos órganos en la punta de los brazos ó en la peiiferia de la sombrilla. Basten estas ligeras indicaciones, pues en cada cntroncamiento volverémos á encontrar estas particularidades, y las describirémos.