Elementos de zoología · Capítulo real 17 de 49

CAPITULO XXV

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

CAPITULO XXV

Sonidos fónicos.— Fonación es el modo sonoro de comunicación de los animales entre sí: es la a oz c e mayor parte de los vertebrados, y en los invertebra¬ dos se oyen estridulaciones ó ruidos más ó ménos mu sicales (grillo, chicharra): el esfinge átropos produce un zumbido sordo por el restregamieuto de las dos mi-

tades de la trompa, una con la otra (Ant. Dugos), ó por percusiones verificadas por las patas posteriores sobre una membrana tendida debajo del último anillo del tórax (Laboulbéne)? La voz varía mucho en los mamíferos, como lo prueba el balido del borrego, el mugido del buey, el relincho del caballo, el rugido del león, el ladrido del perro, el aullido del coyote, ó el trompeteo del elefante. Más diversa aún se observa en las aves. Los reptiles mugen á veces como los croco¬ dilos, pero la tortuga es muda, así como los saurianos en general, y las serpientes no hacen más que soplar con más ó menos fuerza; sin embargo, el alicante (Fityophis Deppei D. B.) ruge cuando está enfurecido, y he podido observar detrás de la abertura de la glotis,

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en la laringe, una laminita longitudinal y perpendicu¬ lar, que sin duda vibra con energía cuando el reptil hace pasar sobre ella una corriente de aire arrojada por el pulmón. Sobre los peces hablaremos en su lu¬ gar. En cuanto á los batracios, los anuros son los úni¬ cos que tienen una voz á veces muy estrepitosa, y que es muy diferente según las especies.

El grito es un sonido laríngeo, corto, sin modula¬ ciones; el canto es modulado; la voz es un sonido arti¬ culado, pero el hombre sólo posee un lenguaje verda¬ dero, la palabra, por medio del cual puede comunicar sus pensamientos.

La voz proviene de la laringe. En el hombre, este órgano está colocado en la parte anterior y superior del cuello, debajo de la piel: posteriormente está en contacto con la faringe y principio del esófago; su por¬ ción superior queda en relación con la lengua por el intermedio del hueso hióides, y la inferior se continúa

con la traquearteria. La laringe, más ancha Inicia arri¬ ba, forma un ángulo saliente Inicia adelante, promi¬ nencia llamada vulgarmente manzana de Adan. Varios cartílagos constituyen su armazón: arriba y adelante está el más grande, ó cartílago tiroides. A los lados internos y arriba del borde posterior del tiroides se observan unos pequeños aritenóides. El cartílago in¬ ferior es el cricóides, que tiene la forma de un anillo. Además de sus músculos intrínsecos, esta armazón ternillosa está revestida interiormente por una mucosa con epitelio vibrátil, que forma dos repliegues salien¬ tes tendidos de cada lado liorizontalmento: son los li¬ gamentos de la glotis, y el inferior recibe el nombre de cuerda vocal: se llama ventrículo al espacio inteiceptado por los dos ligamentos de un mismo lado, 3 glotis al intervalo entre las dos cuerdas vocales. He¬ mos visto ya que sobre la abertura superior de la la¬ ringe puede abatirse en el momento de la deglución un velo conocido con el nombre de epiglotis, cuya ba¬ se estriba sobre el hueso hióides: en cuanto al tubo laríngeo, ha sido descrito al hablar de la respiración.

Al salir de los pulmones por la tráquea el aire ha¬ ce vibrar las cuerdas vocales, como vibran las de un violin con el frotamiento del arco, o como las len0üe tas de un oboe por el soplo del músico: si las cuerdas vocales son gruesas ó algo flojas, el sonido será grave, y en el caso contrario será agudo: de ahí proviene a fuerte contracción muscular que se nota en lo» canto res cuando quieren proferir una nota 111113 alta, poi que necesitan entonces restirar mucho las cueidas vocales 3r reducir la abertura glótica: sin embaí go, pa¬ rece que los sonidos producidos por este único meca-

nismo serian demasiado débiles si no fueran reforza¬ dos por las cavidades de la faringe y fosas nasales.1 El metal de voz proviene del espesor mayor ó me¬ nor de los cartílagos, de su tamaño y consistencia, que dan lugar á un número diferente de armónicas que acompañan la nota fundamental. La amplitud de la voz es debida á la capacidad relativa del pe¬ cho, y de consiguiente, de los pulmones que pueden expeler un volúmen más ó ménos considerable de aire con una fuerza variable. Iiay animales cuya voz es estentórea, y esta particularidad es la consecuencia, mé¬ nos del tamaño de los pulmones, que de disposiciones anatómicas especiales: el mono vocinglero ó aullador posee un enorme hióides en forma de ámpula; el asno tiene unas cavernas tiroidianas que lie observado tam¬ bién en el jabalí (Dicotyles tayassu), y están abiertas en la laringe; en el orangután se ven dos grandes sa¬ cos debajo de la piel del pecho, que comunican con los ventrículos, y los gibones están provistos de un apa¬ rato análogo: todos estos órganos pueden compararse con los resonadores de Helmlioltz, y repercuten los sonidos producidos por las cuerdas vocales: sin embar¬ go, es muy posible que los sacos del orango y algunos gibones sirvan para emitir sonidos prolongados, va¬ ciándose poco á poco del aire que contienen.

1 En cuanto á la extensión do la voz, varía considerablemente: un cantor ordinario llega apénas A dos octavas; la Catalani abra¬ zaba tres octavas y media, y la fsilsson alcanzaba, como Carlota Patti, unas alturas extraordinarias.

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