Escritos científicos: ciencias naturales argentinas · Capítulo real 5 de 7
IV. Ñata oxen
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
Tal es el curioso nombre que Darwin da' a una variedad de la vaca, que se había producido y al parecer fijado en Buenos Aires, de que le dio noticia el doctor Muñiz en un estudio especial que le remitió, y cuyo borrador se encuentra entre sus papeles bajo el nombre de ^'Contestación a las siete cuestiones que en consulta se ha servido dirigir al infrascripto el señor don Enrique Lumh sobre la vaca ñata".
La teoría de la formación de las especies, por selección natural, ha debido por aquella época haberse e'stado incubando en la mente del audaz innovador, pues del "Viaje de un Naturalista" consta que en su visita a estos países, la Patagonia, las Islas de los Galápagos, etc., recibió la's. primeras sugestiones. "Muy interesante para mí, dice Darwin del estudio sobre la vaca ñata, y le recomienda con ese motivo le comunique los nuevos hechos que observe, en caballos, cerdos, y sobre todo, si los hijos de cimarrones vueltos a la vida civilizada se muestran reacios contra la domesticidad".
Carecería de interés hoy la lectura de aquel interrogatorio sobre la existencia y posterior extinción de una clase de vacas que se había propa'ga:do en laí^ estancias de Buenos Aires, si el hecho no se ligase con la teoría evolucionista que tanta cele-
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bridad ha adquirido después, y la memoria del doctor Miiñiz no contuviese varias noticias, a más de la parte de dicha memoria a que se refiere Darwin y cita en su "Viaje de un Naturalista".
Las YSLca's. ñatas habían sido introducidas en las estancias por los indios, que las traían en cambalache de las mercaderías de que se proveían en Buenos Aires. "Antes de la revolución, asegura el doctor Muñiz, eran los cristianos los que frecuentaban en tiempo de paz las tolderías. No les era permitido a los infieles introducirse al interior de la frontera sino bajo ciertas restricciones, que aunque simples en sí mismas, debían ser más mortificantes para el hombre de la naturaleza que las gabelas y los resguardos serían onerosos al comercio entre hombres civilizados".
A más de las mantas, jergas, plumas de avestruces, riendas, botas de potro, sal, ceñidores, tejidos, etc., que los indios cambiaban por tabaco, aguardiente, bayeta, espuelas, frenos y otras piezas de montura, cuchillos, etc., daban también ganado. Rara vez pequeño o en cría, lo más general grande y gordo como lo exigían los cambalaehistas. Por este medio, el ganado ñato, que componía según la unánime deposición de los antiguos hacendados de la Provincia (negociadores con los bárbaros) una gran parte, si no la mayor de sus rodeoe, se introdujo primero en los partidos más en contacto por el comercio con los indígenas. Así fué que del Pergamino, Rojas, Areco, Guardia de Lujan, Navarro, se propagó el ganado ñato al Sur, al Norte y hasta el interior de la campaña de Buenos Aires.
Preferimos la citación que hace en el "Viaje de un Naturalista", en propios términos, de la descripción de la vaca ñata, citando a Muñiz y adoptando sus ideas, por cuanto en la pluma de Darwin llevan ya el sello de aceptación científica.
"Encontré, dice, dos veces, en esta provincia
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(Buenos Aires), toros pertenecientes a una raza muy curiosa que llaman ñata o niata. Tiene con los otros toros la misma relación que el buldogo con los otros perros. Su frente es muy deprimida y muy ancha, la extremidad de las narices está levantada, el labio superior se recoge para atrás, la mandíbula inferior se avanza más que la superior y se' encorva también de abajo «para arriba, de tal manera que los dientes quedan siempre descubiertos. Los ojos se proyectan hacia adelante. Cuando marchan llevan la cabeza muy abajo, las patas de atrás son un poco más larga's, comparadas con las de adelante.... Don F. Muñiz, de Lujan, ha tenido la bondad de recoger, para remitírmelos, todos los datos relativos a esta raza; según estas notas, parece que ahora ochenta o noventa años esta raza era muy rara, y que en Buenas. Aires la consideraban como una curiosidad. Se cree generalmente que ha surgido en el territorio indio del Sud del Plata, y que ha venido a 'ser lai raza más común de estas regiones. Hoy mismo los animales criados al Sud, prueban, por su aspecto salvaje, que tienen un origen menos, civilizado que los ganados ordinarios. La vaca abandona su primer ternero si la molestan demasiado. El doctor Falcón me señala un hecho muy singular, y es que una conformación anormal análoga a la conformación anormal de la raza niata, caracteriza al grande rumiante extinto de la India: el Sivatecum". Todo lo anteriormente dicho es palabra por palabra tomado de las preguntas y respuestas, dadas por Muñiz a Lumb.
Con efecto, estos rasgos generales traen a la memoria del naturalista o del simple viajero la (imagen del bi.sonte, que los tratadistas de cría artificial del ganado vacuno ponen entre los antecesores de nuestra vaca europea. Darwin ha llamado atavismo la propensión contraria a la que produce
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variabilidad de los individuos de una especie, que hace r-eaparecer de vez en cuando el tipo primitivo de los antecesores, como en las cintas horizontales de las patas del potrillo en las Pampa's, Argentinas creyó ver recuerdos de las zebras, antecesores, según él, del caballo. La aparición de una forma de ganado doméstico en estas mismas pampas con cuello má's corto, con nariz más prominente, con cabeza más inclinada que el ganado europeo, induciría a la teoría del atavismo, abandono, como la perfección de las razas de frutas y 'de las flores se obtiene por el esmero cultivo y el asiduo cuidado de propagar los más perfectos tipos.
En el caso de la vaca ñata, que degradó la forma del ganado vacuno en la campaña de Buenos Aires hasta ser ñato la mayor parte del ganado, no hay término ni factor obscuro o dudoso alguno. El ganado había sido introducido en América por los eoníiuistadores españoles. Este ganado, por lo general overo, según el color predominante de sus actuales descendientes, era de origen holandés, a estar a la opinión de don Leonardo Pereira. Su aptitud para producir leche apoyaría esta conjetura. Como hoy tenemos tipos puros de la raza holandesa, podemos asegurar que todas las deficiencias del ganado criollo actual son degeneraciones adquiridas gradualmente a causa del abandono del ganado a sus propios instintos, en la dilatada extensión de las pampas sin límites, sin cercado, ni redil. Visitando el mercado de ganados que se estableció en 1867 en las cercanías de Chicago, pedíanme los ganaderos que les dijera cómo era el ganado de las Pampa's. Ruda tarea para quien poco se entiende en achaque de cría; pero haciendo un esfuerzo, empezaba a decir: ''cabeza enorme, cuernos grandes, patas largas, huesos prominentes. . . como aquel cjue viene ahí, me interrumpí. . . como aquel otro y aquel "... La risa gene-
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ral confirmó la exactitud de mi descripción. Spanishcalle, gritó uno. Era, en efecto, una porción de ganado de Texas, donde no se fabricaba mantequilla y se manejaba a caballo el ganado con lazo por rancheros o gauchos, conno en la República Argentina.
Sobre esta degeneración común al ganado abandonado a sí mismo en toda la América española, ]os indios- introdujeron otra mayor degeneración en las vacas que un siglo antes había librado a vida más salvaje todavía que el ganado tambero o criollo de la Pampa, tirando ya a recuperar la forma más característica del encorvado bisonte. Las pruebas las suministra aun sin proponérselo el doctor Muñiz. "Ahora setenta u ochenta años, dice en 1822, era sumamente rara aquella variedad en las estancias de Buenos Aires,. Posteriormente, cuando la comunicación de los cristianos con los indios pampas y ranqueles, principió a ser más libre y segura, el comercio de permuta facilitó la introducción de aquella clase de ganado". De que era una 'simple degeneración obrada por la incuria del salvaje, se encuentran indicios sobrados en la narración de Muñiz. "Se ha reconocido, dice, en cuanto a la índole, ser más arisco que el común. La vaca huye y deja el ternero cuando un peón se le acerca demasiado, costando mucho hacérselo tomar de nuevo". "No siendo la cría ñata ni tan corpulenta ni tan fuerte, como la común, y tenienpor por el contrario una fisonomía desventajosa y una apariencia contraída y como raquítica, se reputa en el país como inferior a la común. Por tanto, lejos de fomentarse, sólo se sostiene por el gusto particular de uno u otro hacendado. Es desechada del mercado por defecto en el cuero, siendo la cabeza tan corta en estos animales, el cuero sale redondo y corto en las quijadas, haciéndole perder su valor.".
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Otra degeneración en el ganado europeo, ya un tanto degenerado, la constituyó el ganado mocho, contemporáneo del ñato, "ganado también inferior al común, pues a más de carecer de cuernos que tienen siempre su valor, no son útiles para bueyes, ni casi para lecheras, siendo difícil manejarlos del cuello para estos servicios". Es constante que en las haciendas pampas de aquellos tiempos, esto-s animales y los ñatos eran más numerosos que los comunes^'.
Esta aserción dos veces repetida por observador tan discreto como el doctor Muñiz, por tan largos años, residente en las campañas al principio de este siglo, y refiriéndose a testimonios que alcanzan a setenta y ochenta años antes, es decir, a los principios del siglo XVIII, prueban hasta la evidencia que la ganadería en Buenos Aires descendió en el pasado siglo al último estado de degradación y barbarie, siendo los indios salvajes los importadores de razas nuevas degeneradas en que viene reapareciendo el toro salvaje, el bisonte, el auroch, como podría en los perros cimarrones de la Pampa reaparecer el tipo del lobo, parándoseles y aguzando las orejas, bien así como los perros de las calles de Constantinopla y el Cairo afectan las formas del chacal, su vecino y progenitor presunto. En este sentido son muy instructivos estos apuntes del doctor Muñiz, que de mucho han podido servir a Darwin, y de mucho más debieran servirnos a nosotros, que derivamos de la cría del ganado nuestra principal riqueza.
Hoy es más que nunca interesante llamar la atención sobre los defectos en la cría del ganado, que hacen precario su valor, y acabarán por perderlo del todo, si no se apresuran los hacendados a corregir la degeneración por abandono del ganado español, introducido en América desde hace
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cuatro siglos, y dejado a sí mismo siu los cuidados prolijos del hombre.
Como la clase de vegetación gramínea de las Pampas determinó la cría del ganado para aprovecharla, puede decirse de estos países que son esencialmente ganaderos; pero siendo la producción del ganado superior a la demanda para el consumo de la población relativamente reducida, ha sido como industria hasta hoy un negocio fallido, por cuanto la carne no ha podido ser exportada, sino en condiciones y en cantidad en extremo reducidas. Pudiera decirse que si hubiese habido en algunos países del mundo crías en grande de perros, la industria argentina habría llegado a ser la primera para proveerles de carne, pues que la carne tasajo que producen nuestros saladeros sólo era consumida por los esclavos del Brasil y de la Habana, los cuales empiezan a desecharla desde que se levantan brisas de dignidad por la abolición de la esclavitud. Data de este año, 1885, la apertura de todos los mercados del mundo para las carnes refrigeradas, y de fácil y económico transporte; pero tenemos por delante lo que el estanciero ignoraba hasta hoy, y es que el ganado que reproduce está degenerado, o bien por falta de cultivo especial, es poco adaptable a la producción de carne para los mercados europeos. Un animal vacuno es un conjunto de huesos, músculos, envueltos en un cuero como preservativo. En clima duro y en la vida a campo abierto creará un cuero grueso, fuerte y consistente: si tiene el campo por suyo adquirirá una osamenta reforzada y grande : si no tiene alimentación constante y necesidad de esfuerzos, la musculatura se reducirá al mínimum y así como por un efecto contrario se desenvuelve en los bueyes por el trabajo. El ganado argentino no es adecuado para la exportación como materia alimenticia, pues se transportan con él inútilmente
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millares de toneladas de huesos, de poco valor y relativamente una reducida cantidad de materia fibro'sa, pues para sesenta arrobas de carne corresponden tres osaturas. Terreno mal gastado, pastos mal aprovechados, fletes exorbitantes para encontrar repulsión en los mercados europeos, donde nuestras carnes hacen el mismo papel que las vacas ñatas en otros tiempos, y nuestra carne tasajo actual, pues las gentes cultas de Londres, los habitantes del Eastend, no aceptan tales carnes, reservándola los vendedores por lo ínfimo del precio para alimentar a las muchedumbres populares del barrio opuesto Westend, como ya sucede con las carnes de nuestros merinos, que no s.on por cierto tan ínfimas como la de los ganados vacunos, aunque sean inferiores a las de Inglaterra misma, las del Continente Europeo y las de Australia, que con recorrer triple distancia que las nuestras se llevan la preferencia.
Una viajera argentina, en carta de Londres, nos dice:
"El mercado de carnes es .uxagnífico. Buscamos la de nuestro Buenos Aires, sin encontrarla, lo que fué una buena suerte para ella, porque no puede sostener comparación con casi ninguna de las que se conocen, pues las hay de diversos países, y cada tienda de carne lleva el de su procedencia: United States, Australia, England, Continent, Russie, etc."
Tenemos, sin embargo, el remedio a la mano, y sólo falta aplicarlo con asiduidad y plan determinado para asegurar por siempre el producto de los campos argentinos. La cría del ganado Durham, en lugar de la vaca ñata, de la mocha y de la holandesa degenerada, nos abre de par en par, y de preferencia, los mercados del mundo. Los criaderos o cabanas existen ya por fortuna, en calidad y cantidad suficiente para operar en pocos años la necesaria desaparición del antiguo tipo dege-
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nerado o no adaptado para la alimentación. Como la oveja Ramhouillet ha exagerado por la selección la cantidad de lana en detrimento de otros productos, la vaca Durham es una artificial exageración de la parte carnosa 'del animal en detrimento de huesos, de astas, de cabeza, siendo reducidas a su menor expresión. Una razón más hay para cambiar el sistema de cría de ganado, aun después de estar cercados los potreros, y ésta la encontramos en el estudio del doctor Muñiz. "Cuando en las grandes sequías que experimenta esta Provincia, dice, como fueron en este siglo la mortífera del año 6, y la de los años 30 y 31, en que perecieron más de dos millones de vacuno por la absoluta falta de pasto más, que del agua, entonces el ganado se sirve de los labios para rastrillar como el caballo las ramitas más pequeñas y cualquier pajita que, por insuculenta y terrosa que sea, le pueda procurar una miserable refacción".
El geólogo Bravard, explicando la formación del terreno pampeano, la atribuye a las secas que desde ah inicio han asolado el país, depositándose polvos que trae el pampero, lo que se demuestra en la parte que cubre los esqueletos de los fósiles, los cuales están en el lugar donde murieron, sin fracturas ni señales de haber sido arrastrados o dislocados, hallándose la hembra cerca del macho, lo que demuestra que provenía de inanición, falta de agua o de alimento. El mismo fenómeno se ha producido en Ceará del Brasil hace pocos años, y se reproducirá aquí, sin que podamos levantar empréstitos de lluvia en el mercado de Londres, a pagarlos nuestros descendientes. Puede, pues, perecer el ganado todo en uno o dos años de seca; y solo el sistema de emparvar pastos de rcsei'va que ya observan los criadores inteligentes de ganados finos, puede salvar de aquel Dies irae la fortuna de todos, reduciendo la ganadería a unos cuantos
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animales salvados en circunstancias exeep(CÍonales. Todavía y para mostrar las aberraciones del gusto, o la indiferencia en cuanto a las degeneraciones que la vuelta a la vida salvaje puede venir produciendo en los animales domésticos, cierto autor cata de paso, como un hecho más reciente "la importación de la cclehrada ííría de ovejas pampas". Pues han celebrado cosas muy indignas los estancieros de aquellos tiempos ! Sabemos que hubieron vacas petizas en abundancia, acaso multiplicadas para recreo de la vista, siendo de poca cuenta o la cantidad de carne, o ed valor del cuero; celebrmos ahora sutcesivamente las crías de ovejas merino, negrete, rambouillet, cabeza negi'a, Lincoln, por sus productos obra de la inteligencia y de la civilización, en recompensa del trabajo, y con aplicación a las necesidades del hombre, pudiendo olvidarnos de aquellas degeneraciones que nos venían para nuestra vergüenza de los salvajes, y se adoptaban sin criterio ni propósito. (D. P. S.) .