Especies útiles de la flora salvadoreña médico-industrial · Unidad 344 de 346

Unidad 344 · EL BOMBYX MORI

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EL BOMBYX MORI

De todos los gusanos de seda conocidos, el único que se ha podido domesticar completamente es el Bombyx mori L., o gusano de seda de la morera, también llamado por los entomologistas, durante largo tiempo, Sericaria riori. Este es el gusano de seda por excelencia, el traido de la China, y en la actualidad las nueve décimas partes de la seda que consume la industría se obtienen de él. Pertenece a los bombicidae, una de las tamilias de los lepidópteros, en la que están comprendidos algunos de los mayores y más hermosos gusanos.

El B. mort nada tiene en sí que llame la atención; es de color. blanco ceniciento, el cuerpo del macho no mide “más de pulgada y media, el de la hembra es algo mayor y más robusto; cuando se metamortosea en mariposa, sus alas son cortas y débiles. La larva no tiene vellos. >

Como regla general, sólo produce una generación en el año, pero hay en cultivo razas bivoltinas y polivoltinas. Su alimento natural consiste en hojas de morera.

Las glándulas de la seda consisten en dos largos sacos, sólidamente envueltos, colocados a los lados del cuerpo, que se abren por un orificio común. Ese es el órgano hilandero. A medida que la larva se va acercando a la madurez, esos vasos se van llenando de un flúido claro y viscoso que, cuando queda expuesto al aire, se endurece inmediatamente, convirtiéndose en una masa sólida. Se saca buen partido de esta peculiaridad para preparar con el intestino del gusano que está ya en plena madurez, hilos para cañas de pescar y para otros usos en que

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se requiere ligereza, resistencia y flexibilidad. nos ocuparemos cun en este punto porque, en realidad, no pasa de ser muy sedario.

Cuando la larva ha alcanzado su completa madurez y está próxima a metamorfosearse en crisálida, comienza a tejer su capullo. Esa operación la verifica despidiendo de un modo simultáneo por las dos glándulas de que ya hemos hablado, un hilo continuo, que mide de setecientos a mil metros de largo, y lo teje moviendo constantemente la cabeza en forma circular, por espacio de tres días. Ese hilo es el que constituye la seda del comercio.

Hasta hace pocos años no se averiguó el procedimiento verdadero. Un naturalista italiano, Filippi, estudió cuidadosamente la vida y las costumbres del gusano en que nos venimos ocupando, y descubrió lo de las dos glándulas separadas, que contienen una secreción glutinosa, o resinosa, con el doble propósito de ayudar a salir el delgadísimo hilo viscoso y adherir los _dos filamentos cuando llegan a estar en contacto con la atmósfera, de modo que aparezcan como uno solo.

Dos o tres semanas después de haber completado el capullo en que ha quedado prisionero el insecto, se prepara éste a libertarse de su cárcel, y empieza por humedecer uno de los extremos del capullo para que le sea fácil separar las fibras y abrir la puerta de escape a la perfecta mariposa.

Casi inmediatamente después «de haber salido a volar se juntan los dos sexos. Al cabo de cuatro o seis semanas, la hembra pone los huevos, que ascienden, por lo general, a más de quinientos, y allí termina el círculo de la vida del interesante insecto, pues poco después mueren hembras : y machos .

Quizá en ninguna parte, ni en la misma China, se han ocupado con tanto. esmero en la cría y fomento del gusano de seda doméstico como en Francia, y entre las razas más reputadas que allí existen hay que citar las de Cevennes, del Rosellón, llamada también de los Pirineos, y la de los Alpes, de capullos amarillos o blancos. Todas elías, pero principalmente la de Cevennes, dan el filamento más limpio, más regular y más elástico de cuantos se conocen.

En Italia, la raza milanesa es la preferida, y con sobrada razón.

En China dominan las razas que producen capullos blancos. Las de Kiang-Sou y de Tché-King pueden competir con las francesas e italianas, y en un punto aventajan a estas dos: dan mayor rendimiento».

En el curso de esta obra he procurado, al tratar de las es-

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pecies útiles de nuestra Flora, especificar aquellas que prestándose a un cultivo fácil, rinden además productos valiosos a la industria, al comercio, a la economía doméstica. Es indudable que al hablar de la Morera, debo insistir en que el cultivo de esta planta y la cría del gusano de seda constituiría una buena industria para nuestra gente sin capital mayor, y sería origen de bienestar para numerosas familias que poseyendo algunas manzanas de terreno pueden dedicarse al cultivo de la morera y a criar en cuartos reducidos un gran número de gusanos, fabricantes asiduos de la preciosa fibra que sirve de paramento al lujo y belleza de la indumentaria.

Así, pocos brazos y brazos de niños y mujeres, hoy inactivOS, pueden emplearse en la cría del gusano y primera elaboración de la seda.

Nuestra industria cafetalera es la base de la riqueza agrícola del país; y ella es irremplazable, pues que en ella están invertidos grandes capitales y considerable extensión de terrenos. Pero es cierto que, caído el café en virtud de las fluctuaciones que en los mercados mundiales tienen los productos de la tierra y por otras causas, hay otras producciones de la tierra que pueden equilibrar la balanza económica, y esas producciones ya las he indicado en las páginas de este libro. Entre éstas se presenta ahora la industria sericícola. Según los expertos norteamericanos una manzana de morera produce seda el primer año por $20.25 oro americano; el segundo, $192; el tercero, $408.38; el cuarto, $725.63; el quinto, $1,543.88; el sexto, $1,943.82. Hay que anotar que la industria requiere poco dinero, pocos brazos y cómodo flete, puesto que la seda puede exportarse por medio de fardos postales. La libra de seda en Nueva York vale $8.00 oro americano.

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Algunas Informaciones Sobre las Nuevas Variedades y Especies de Cafés Brasileños y Cafés Africanos que Convendrían se Introdujeran en Centro América

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