Fábulas literarias · Unidad 3 de 5

PRÓLOGO — parte 3

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Un pintado Guacamayo Desde un mirador veía Cómo un extranjero payo (Que saboyano sería) Por dinero una alimaña 5 Enseñaba, muy feota, Dándola por cosa extraña; Es a saber, la Marmota. Salía de su cajón Aquel ridículo bicho; 10 Y el ave desde el balcón Le dijo: "¡Raro capricho! "Siendo tú fea, ¡que así Dinero por verte den, Cuando siendo hermoso, aquí 15 Todos de balde me ven! "Puede que seas, no obstante, Algún precioso animal; Mas yo tengo ya bastante Con saber que eres venal." 20 Oyendo esto un mal autor, Se fué como avergonzado. --¿Por qué?--Porque un impresor Le tenía asalariado.

FÁBULA XXXIX

_El Retrato de Golilla_

(_Si es vicioso el uso de voces extranjeras modernamente introducidas, también lo es, por el contrario, el de las anticuadas._)

De frase extranjera el mal pegadizo Hoy a nuestro idioma gravemente aqueja; Pero habrá quien piense que no habla castizo Si por lo anticuado lo usado no deja. Voy a entretenelle con una conseja; 5 Y porque le traiga más contentamiento, En su mesmo estilo referille intento, Mezclando dos hablas, la nueva y la vieja. No sin hartos celos un pintor de hogaño Vía cómo agora gran loa y valía 10 Alcanzan algunos retratos de antaño; Y el no remedallos a mengua tenía: Por ende, queriendo retratar un día A cierto rico-home, señor de gran cuenta, Juzgó que lo antiguo de la vestimenta 15 Estima de rancio al cuadro daría. Segundo Velázquez creyó ser con esto; Y ansí que del rostro toda la semblanza Hubo trasladado, golilla le ha puesto, Y otros atavíos a la antigua usanza. 20 La tabla a su dueño lleva sin tardanza, El cual espantado fincó desque vido Con añejas galas su cuerpo vestido, Maguer que le plugo la faz abastanza. Empero una traza le vino a las mientes 25 Con que al retratante dar su galardón. Guardaba, heredadas de sus ascendientes, Antiguas monedas en un viejo arcón. Del Quinto Fernando muchas de ellas son, Allende de algunas de Carlos Primero, 30 De entrambos Filipos Segundo y Tercero; Y henchido de todas le endonó un bolsón. "Con estas monedas, o siquier medallas (El pintor le dice), si voy al mercado Cuando me cumpliere mercar vituallas, 35 Tornaré a mi casa con un buen recado." --"¡Pardiez! (dijo el otro), ¿no me habéis pintado En traje que un tiempo fué muy señoril, Y agora le viste sólo un alguacil? Cual me retratasteis, tal os he pagado. 40 "Llevaos la tabla, y el mi corbatín Pintadme al proviso en vez de golilla; Cambiadme esa espada en el mi espadín, Y en la mi casaca trocad la ropilla; Ca non habrá nadie en toda la villa 45 Que, al verme en tal guisa, conozca mi gesto: Vuestra paga entonces contaros-he presto En buena moneda corriente en Castilla." Ora pues, si a risa provoca la idea Que tuvo aquel sandio moderno pintor, 50 ¿No hemos de reírnos siempre que chochea Con ancianas frases un novel autor? Lo que es afectado juzga que es primor; Habla puro a costa de la claridad, Y no halla voz baja para nuestra edad, 55 Si fué noble en tiempo del Cid Campeador.

FÁBULA XL

_Los dos Huéspedes_

(_Las portadas ostentosas de los libros engañan mucho._)

Pasando por un pueblo De la montaña, Dos caballeros mozos Buscan posada. De dos vecinos 5 Reciben mil ofertas Los dos amigos. Porque a ninguno quieren Hacer desaire, En casa de uno y otro 10 Van a hospedarse. De ambas mansiones Cada Huésped la suya A gusto escoge. La que el uno prefiere 15 Tiene un gran patio Y bello frontispicio, Como un palacio: Sobre la puerta Su escudo de armas tiene, 20 Hecho de piedra. La del otro la vista No era tan grande; Mas dentro no faltaba Donde alojarse; 25 Como que había Piezas de muy buen temple, Claras y limpias. Pero el otro palacio Del frontispicio 30 Era, además de estrecho, Obscuro y frío: Mucha portada, Y por dentro desvanes A teja vana. 35 El que allí pasó un día Mal hospedado, Contaba al compañero El fuerte chasco; Pero él le dijo: 40 "Otros chascos como ése Dan muchos libros."

FÁBULA XLI

_El Té y la Salvia_

(_Algunos sólo aprecian la literatura extranjera, y no tienen la menor noticia de la de su nación._)

El Té, viniendo del imperio chino, Se encontró con la Salvia en el camino. Ella le dijo: "¿Adónde vas, compadre?" --"A Europa voy, comadre, Donde sé que me compran a buen precio." 5 --"Yo (respondió la Salvia) voy a China, Que allá con sumo aprecio Me reciben por gusto y medicina.[4] En Europa me tratan de salvaje, Y jamás he podido hacer fortuna." 10 --"Anda con Dios. No perderás el viaje, Pues no hay nación alguna Que a todo lo extranjero No dé con gusto aplausos y dinero." La Salvia me perdone, 15 Que al comercio su máxima se opone. Si hablase del comercio literario, Yo no defendería lo contrario; Porque en él para algunos es un vicio Lo que es en general un beneficio; 20 Y español que tal vez recitaría Quinientos versos de Boileau y el Taso, Puede ser que no sepa todavía En qué lengua los hizo Garcilaso.

[Nota 4: Los chinos estiman tanto la salvia, que por una caja de esta hierba suelen dar dos, y a veces tres, de té verde. Véase el _Diccionario de Historia natural_, de M. Valmont de Bomare, en el artículo _Sauge_.]

FÁBULA XLII

_El Gato, el Lagarto y el Grillo_

(_Por más ridículo que sea el estilo retumbante, siempre habrá necios que le aplaudan, sólo por la razón de que se quedan sin entenderle._)

Ello es que hay animales muy científicos En curarse con varios específicos, Y en conservar su construcción orgánica, Como hábiles que son en la botánica; Pues conocen las hierbas diuréticas, 5 Catárticas, narcóticas, eméticas, Febrífugas, estípticas, prolíficas, Cefálicas también y sudoríficas. En esto era gran práctico y teórico Un Gato, pedantísimo retórico, 10 Que hablaba en un estilo tan enfático Como el más estirado catedrático. Yendo a caza de plantas salutíferas, Dijo a un lagarto: "¡Qué ansias tan mortíferas! Quiero por mis turgencias semihidrópicas 15 Chupar el zumo de hojas _heliotrópicas_." Atónito el Lagarto con lo exótico De todo aquel preámbulo estrambótico, No entendió más la frase macarrónica Que si le hablasen lengua babilónica. 20 Pero notó que el charlatán ridículo De hojas de girasol llenó el ventrículo, Y le dijo: "Ya, en fin, señor hidrópico, He entendido lo que es zumo _heliotrópico_." ¡Y no es bueno que un Grillo, oyendo el diálogo, Aunque se fué en ayunas del catálogo 26 De términos tan raros y magníficos, Hizo del Gato elogios honoríficos! Sí; que hay quien tiene la hinchazón por mérito, Y el hablar liso y llano por demérito. 30 Mas ya que esos amantes de hiperbólicas Cláusulas y metáforas diabólicas De retumbantes voces el depósito Apuran, aunque salga un despropósito, Caiga sobre su estilo problemático 35 Este apólogo esdrújulo-enigmático.

FÁBULA XLIII

_La Música de los Animales_

(_Cuando se trabaja una obra entre muchos, cada uno quiere apropiársela si es buena, y echa la culpa a los otros si es mala._)

Atención, noble auditorio, Que la bandurria he templado, Y han de dar gracias cuando oigan La jácara que les canto. En la corte del león, 5 Día de su cumpleaños, Unos cuantos animales Dispusieron un sarao; Y para darle principio Con el debido aparato, 10 Creyeron que una academia De música era del caso. Como en esto de elegir Los papeles adecuados No todas veces se tiene 15 El acierto necesario, Ni hablaron del ruiseñor, Ni del mirlo se acordaron, Ni se trató de calandria, De jilguero ni canario. 20 Menos hábiles cantores, Aunque más determinados, Se ofrecieron a tomar La diversión a su cargo. Antes de llegar la hora 25 Del canticio preparado, Cada músico decía: "¡Ustedes verán qué rato!" Y al fin la capilla junta Se presenta en el estrado, 30 Compuesta de los siguientes Diestrísimos operarios. Los tiples eran dos grillos; Rana y cigarra, contraltos; Dos tábanos los tenores; 35 El cerdo y el burro, bajos. Con qué agradable cadencia, Con qué acento delicado La música sonaría, No es menester ponderarlo. 40 Baste decir que los más Las orejas se taparon, Y, por respeto al león, Disimularon el chasco. La rana por los semblantes 45 Bien conoció, sin embargo, Que habían de ser muy pocas Las palmadas y los bravos. Salióse del corro y dijo: "¡Cómo desentona el asno!" 50 Este replicó: "Los tiples Sí que están desentonados." --"Quien lo echa todo a perder (Añadió un grillo chillando) Es el cerdo."--"Poco a poco 55 (Respondió luego el marrano); Nadie desafina más Que la cigarra, contralto." --"Tenga modo, y hable bien (Saltó la cigarra); es falso; 60 Esos tábanos tenores Son los autores del daño." Cortó el león la disputa, Diciendo: "¡Grandes bellacos! ¿Antes de empezar la solfa, 65 No la estabais celebrando? Cada uno para sí Pretendía los aplausos, Como que se debería Todo el acierto a su canto. 70 Mas viendo ya que el concierto Es un infierno abreviado, Nadie quiere parte en él, Y a los otros hace cargos. Jamás volváis a poneros 75 En mi presencia: ¡mudaos! Que si otra vez me cantáis, Tengo de hacer un estrago." ¡Así permitiera el Cielo Que sucediera otro tanto 80 Cuando, trabajando a escote Tres escritores o cuatro, Cada cual quiere la gloria Si es bueno el libro, o mediano, Y los compañeros tienen 85 La culpa si sale malo!

FÁBULA XLIV

_La Espada y el Asador_

(_Contra dos especies de malos traductores._)

Sirvió en muchos combates una espada Tersa, fina, cortante, bien templada, La más famosa que salió de mano De insigne fabricante toledano. Fué pasando a poder de varios dueños, 5 Y airosos los sacó de mil empeños. Vendióse en almonedas diferentes Hasta que por extraños accidentes Vino, en fin, a parar (¡quién lo diría!) A un obscuro rincón de una hostería, 10 Donde, cual mueble inútil arrimada, Se tomaba de orín. Una criada, Por mandado de su amo el posadero, Que debía de ser gran majadero, Se la llevó una vez a la cocina, 15 Atravesó con ella una gallina, Y héteme un asador hecho y derecho La que una espada fué de honra y provecho. Mientras esto pasaba en la posada, En la corte comprar quiso una espada 20 Cierto recién llegado forastero, Transformado de payo en caballero. El espadero, viendo que al presente Es la espada un adorno solamente, Y que pasa por buena cualquier hoja, 25 Siendo de moda el puño que se escoja, Díjole que volviese al otro día. Un asador que en su cocina había Luego desbasta, afila y acicala, Y por espada de Tomás de Ayala 30 Al pobre forastero, que no entiende De semejantes compras, se le vende; Siendo tan picarón el espadero Como fué mentecato el posadero. Mas ¿de igual ignorancia o picardía 35 Nuestra nación quejarse no podría Contra los traductores de dos clases, Que infestada la tienen con sus frases? Unos traducen obras celebradas, Y en asadores vuelven las espadas; 40 Otros hay que traducen las peores, Y venden por espadas asadores.

FÁBULA XLV

_Los cuatro Lisiados_

(_Las obras que un particular puede desempeñar por sí solo, no merecen se emplee en ellas el trabajo de muchos hombres._)

Un mudo _a nativitate_, Y más sordo que una tapia, Vino a tratar con un ciego Cosas de poca importancia. Hablaba el ciego por señas, 5 Que para el mudo eran claras; Mas hízole otras el mudo, Y él a obscuras se quedaba. En este apuro, trajeron, Para que los ayudara, 10 A un camarada de entrambos, Que era manco por desgracia. Éste las señas del mudo Trasladaba con palabras, Y por aquel medio el ciego 15 Del negocio se enteraba. Por último resultó, De conferencia tan rara, Que era preciso escribir Sobre el asunto una carta. 20 "Compañeros, saltó el manco, Mi auxilio a tanto no alcanza; Pero a escribirla vendrá El dómine, si le llaman." --"¿Qué ha de venir (dijo el ciego), 25 Si es cojo, que apenas anda? Vamos, será menester Ir a buscarle a su casa." Así lo hicieron; y al fin El cojo escribe la carta; 30 Díctanla el ciego y el manco, Y el mudo parte a llevarla. Para el consabido asunto Con dos personas sobraba; Mas, como eran ellas tales, 35 Cuatro fueron necesarias. Y a no ser porque ha tan poco Que en un lugar de la Alcarria Acaeció esta aventura, Testigos más de cien almas, 40 Bien pudiera sospecharse Que estaba adrede inventada Por alguno que con ella Quiso pintar lo que pasa Cuando, juntándose muchos 45 En pandilla literaria, Tienen que trabajar todos Para una gran patarata.

FÁBULA XLVI

_El Pollo y los dos Gallos_

(_No ha de considerarse en un autor la edad, sino el talento._)

Un Gallo, presumido De luchador valiente, Y un Pollo algo crecido, No sé por qué accidente Tuvieron sus palabras, de manera 5 Que armaron una brava pelotera. Dióse el Pollo tal maña, Que sacudió a mi Gallo lindamente, Quedando ya por suya la campaña, Y el vencido sultán de aquel serrallo 10 Dijo, cuando el contrario no lo oía: "¡Eh! con el tiempo no será mal Gallo: El pobrecillo es mozo todavía." Jamás volvió a meterse con el Pollo; Mas en otra ocasión, por cierto embrollo, 15 Teniendo un choque con un Gallo anciano, Guerrero veterano, Apenas le quedó pluma ni cresta: Y dijo al retirarse de la fiesta: "Si no mirara que es un pobre viejo... 20 Pero chochea y por piedad le dejo." Quien se meta en contienda, Verbigracia de asunto literario, A los años no atienda, Sino a la habilidad de su adversario. 25

FÁBULA XLVII

_La Urraca y la Mona_

(_El verdadero caudal de erudición no consiste en hacinar muchas noticias, sino en recoger con elección las útiles y necesarias._)

A una Mona Muy taimada Dijo un día Cierta Urraca: "Si vinieras 5 A mi estancia, ¡Cuántas cosas Te enseñara! Tú bien sabes Con qué maña 10 Robo, y guardo Mil alhajas. Ven, si quieres, Y veráslas Escondidas 15 Tras de una arca." La otra dijo: "Vaya en gracia;" Y al paraje La acompaña. 20 Fué sacando Doña Urraca Una liga Colorada, Un tontillo 25 De casaca, Una hebilla, Dos medallas, La contera De una espada, 30 Medio peine, Y una vaina De tijeras; Una gasa, Un mal cabo 35 De navaja, Tres clavijas De guitarra, Y otras muchas Zarandajas. 40 "¿Qué tal? dijo; Vaya, hermana, ¿No me envidia? ¿No se pasma? A fe que otra 45 De mi casta En riqueza No me iguala." Nuestra Mona La miraba 50 Con un gesto De bellaca; Y al fin dijo: "¡Patarata! Has juntado 55 Lindas maulas. Aquí tienes Quien te gana, Porque es útil Lo que guarda. 60 Si no, mira Mis quijadas. Bajo de ellas, Camarada, Hay dos buches 65 O papadas, Que se encogen Y se ensanchan. Como aquello Que me basta, 70 Y el sobrante Guardo en ambas Para cuando Me haga falta. Tú amontonas 75 Mentecata, Trapos viejos, Y morralla; Mas yo, nueces, Avellanas, 80 Dulces, carne Y otras cuantas Provisiones Necesarias." Y esta Mona 85 Redomada ¿Habló sólo Con la Urraca? Me parece Que más habla 90 Con algunos Que hacen gala De confusas Misceláneas Y fárrago 95 Sin substancia.

FÁBULA XLVIII

_El Ruiseñor y el Gorrión_

(_Nadie crea saber tanto, que no tenga más que aprender._)

Siguiendo el son del organillo un día, Tomaba el ruiseñor lección de canto, Y a la jaula llegándose entre tanto El Gorrión parlero, así decía: "¡Cuánto me maravillo 5 De ver que de ese modo Un pájaro tan diestro A un discípulo tiene por maestro! Porque al fin lo que sabe el organillo A ti lo debe todo." 10 --"A pesar de eso (el Ruiseñor replica), Si él aprendió de mí, yo de él aprendo. A imitar mis caprichos él se aplica: Yo los voy corrigiendo Con arreglarme al arte que él enseña; 15 Y así pronto verás lo que adelanta Un Ruiseñor que con escuela canta." ¿De aprender se desdeña El literato grave? Pues más debe estudiar el que más sabe. 20

FÁBULA XLIX

_El Jardinero y su Amo_

(_La perfección de una obra consiste en la unión de lo útil y de lo agradable._)

En un jardín de flores Había una gran fuente, Cuyo pilón servía De estanque a carpas, tencas y otros peces. Únicamente al riego 5 El jardinero atiende, De modo que entre tanto Los peces agua en que vivir no tienen. Viendo tal desgobierno, Su amo le reprende; 10 Pues aunque quiere flores, Regalarse con peces también quiere. Y el rudo jardinero Tan puntual le obedece, Que las plantas no riega 15 Para que el agua del pilón no merme. Al cabo de algún tiempo El amo al jardín vuelve, Halla secas las flores, Y amostazado, dice de esta suerte: 20 "Hombre, no riegues tanto, Que me quede sin peces; Ni cuides tanto de ellos, Que sin flores, gran bárbaro, me dejes." La máxima es trillada, 25 Mas repetirse debe: Si al pleno acierto aspiras, Une la utilidad con el deleite.

FÁBULA L

_Los dos Tordos_

(_No se han de apreciar los libros por su bulto ni por su tamaño._)

Persuadía un tordo abuelo, Lleno de años y prudencia, A un tordo, su nietezuelo, Mozo de poca experiencia, A que, acelerando el vuelo, 5 Viniese con preferencia Hacia una poblada viña E hiciese allí su rapiña. "¿Esa viña dónde está? (Le pregunta el mozalbete), 10 ¿Y qué fruto es el que da?" --"Hoy te espera un gran banquete (Dice el viejo), ven acá; Aprende a vivir, pobrete." Y no bien lo dijo, cuando 15 Las uvas le fué enseñando. Al verlas saltó el rapaz: "¿Y ésta es la fruta alabada De un pájaro tan sagaz? ¡Qué chica! ¡qué desmedrada! 20 ¡Ea, vaya! es incapaz Que eso pueda valer nada. Yo tengo fruta mayor En una huerta, y mejor." --"Veamos, dijo el anciano: 25 Aunque sé que más valdrá De mis uvas solo un grano." A la huerta llegan ya; Y el joven exclama ufano: "¡Qué fruta! ¡qué gorda está! 30 ¿No tiene excelente traza?..." ¿Y qué era? Una calabaza. Que un tordo en aqueste engaño Caiga, no lo dificulto, Pero es mucho más extraño 35 Que hombre tenido por culto Aprecie por el tamaño Los libros, y por el bulto. Grande es, si es buena, una obra; Si es mala, toda ella sobra. 40

FÁBULA LI

_El Fabricante de Galones y la Encajera_

(_No basta que sea buena la materia de un escrito; es menester que también lo sea el modo de tratarla._)

Cerca de una Encajera Vivía un Fabricante de galones. "Vecina, ¡quién creyera (Le dijo) que valiesen más doblones De tu encaje tres varas 5 Que diez de un galón de oro de dos caras!" --"De que a tu mercancía (Esto es lo que ella respondió al vecino) Tanto exceda la mía, Aunque en oro trabajas, y yo en lino, 10 No debes admirarte, Pues más que la materia vale el arte." Quien desprecie el estilo, Y diga que a las cosas sólo atiende, Advierta que si el hilo 15 Más que el noble metal caro se vende, También da la elegancia Su principal valor a la substancia.

FÁBULA LII

_El Cazador y el Hurón_

(_A los que se aprovechan de las noticias de otros, y tienen la ingratitud de no citarlos._)