Fábulas literarias · Unidad 4 de 5
PRÓLOGO — parte 4
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Cargado de conejos, Y muerto de calor, Una tarde de lejos A su casa volvía un Cazador. Encontró en el camino, 5 Muy cerca del lugar, A un amigo y vecino, Y su fortuna le empezó a contar. "Me afané todo el día (Le dijo); pero ¡qué! 10 Si mejor cacería No la he logrado, ni la lograré. "Desde por la mañana Es cierto que sufrí Una buena solana; 15 Mas mira qué gazapos traigo aquí. "Te digo y te repito, Fuera de vanidad, Que en todo este distrito No hay cazador de más habilidad." 20 Con el oído atento Escuchaba un Hurón Este razonamiento, Desde el corcho en que tiene su mansión. Y el puntiagudo hocico 25 Sacando por la red, Dijo a su amo: "Suplico Dos palabritas, con perdón de usted. "Vaya, ¿cuál de nosotros Fué el que más trabajó? 30 ¿Esos gazapos y otros Quién se los ha cazado sino yo? "¡Patrón! ¿tan poco valgo, Que me tratan así? Me parece que en algo 35 Bien se pudiera hacer mención de mí." Cualquiera pensaría Que este aviso moral Seguramente haría Al Cazador gran fuerza; pues no hay tal. 40 Se quedó tan sereno Como ingrato escritor Que del auxilio ajeno Se aprovecha, y no cita al bienhechor.
FÁBULA LIII
_El Gallo, el Cerdo y el Cordero_
(_Suelen ciertos autores sentar como principios infalibles del arte aquello mismo que ellos practican._)
Había en un corral un gallinero; En este gallinero un Gallo había; Y detrás del corral, en un chiquero, Un Marrano gordísimo yacía. Ítem más, se criaba allí un Cordero, 5 Todos ellos en buena compañía; Y ¿quién ignora que estos animales Juntos suelen vivir en los corrales? Pues (con perdón de ustedes) el Cochino Dijo un día al Cordero: "¡Qué agradable, 10 Qué feliz, qué pacífico destino Es el poder dormir! ¡Qué saludable! Yo te aseguro, como soy gorrino, Que no hay, en esta vida miserable, Gusto como tenderse a la bartola, 15 Roncar bien y dejar rodar la bola." El Gallo por su parte al tal Cordero Dijo en otra ocasión: "Mira, inocente, Para estar sano, para andar ligero, Es menester dormir muy parcamente. 20 El madrugar, en Julio u en Febrero, Con estrellas, es método prudente, Porque el sueño entorpece los sentidos, Deja los cuerpos flojos y abatidos." Confuso, ambos dictámenes coteja 25 El simple Corderillo, y no adivina Que lo que cada uno le aconseja No es más que aquello mismo a que se inclina. Acá entre los autores ya es muy vieja La trampa de sentar como doctrina 30 Y gran regla, a la cual nos sujetamos, Lo que en nuestros escritos practicamos.
FÁBULA LIV
_El Pedernal y el Eslabón_
(_La naturaleza y el arte han de ayudarse reciprocamente._)
Al eslabón de cruel Trató el pedernal un día, Porque a menudo le hería Para sacar chispas de él. Riñendo éste con aquél, 5 Al separarse los dos, "Quedaos, dijo, con Dios. ¿Valéis vos algo sin mí?" Y el otro responde: "Sí, Lo que sin mí valéis vos." 10 Este ejemplo material Todo escritor considere, Que el largo estudio no uniere Al talento natural. Ni da lumbre el pedernal 15 Sin auxilio de eslabón, Ni hay buena disposición Que luzca faltando el arte. Si obra cada cual aparte, Ambos inútiles son. 20
FÁBULA LV
_El Juez y el Bandolero_
(_La costumbre inveterada no debe autorizar lo que la razón condena._)
Prendieron por fortuna a un Bandolero, A tiempo cabalmente Que de vida y dinero Estaba despojando a un inocente. Hízole cargo el Juez de su delito; 5 Y él respondió: "Señor, desde chiquito Fuí gato algo feliz en raterías; Luego hebillas, relojes, capas, cajas, Espadines robé, y otras alhajas; Después, ya entrado en días, 10 Escalé casas; y hoy, entre asesinos, Soy salteador famoso de caminos. Conque, vueseñoría no se espante De que yo robe y mate a un caminante; Porque este y otros daños 15 Los he estado yo haciendo cuarenta años." ¿Al Bandolero culpan? Pues ¿por ventura dan mejor salida Los que, cuando disculpan En las letras su error o su mal gusto, 20 Alegan la costumbre envejecida Contra el dictamen racional y justo?
FÁBULA LVI
_La Criada y la Escoba_
(_Hay correctores de obras ajenas, que añaden más errores de los que corrigen._)
Cierta criada la casa barría Con una escoba muy puerca y muy vieja. "Reniego yo de la escoba (decía): Con su basura y pedazos que deja Por donde pasa, 5 Aun más ensucia que limpia la casa." Los remendones, que escritos ajenos Corregir piensan, acaso de errores Suelen dejarlos diez veces más llenos... Mas no haya miedo que de estos señores 10 Diga yo nada: Que se lo diga por mí la criada.
FÁBULA LVII
_El Naturalista y las Lagartijas_
(_A ciertos libros se les hace demasiado favor en criticarlos._)
Vió en una huerta Dos Lagartijas Cierto curioso Naturalista. Cógelas ambas, 5 Y a toda prisa Quiere hacer de ellas Anatomía. Ya me ha pillado La más rolliza; 10 Miembro por miembro Ya me la trincha; El microscopio Luego le aplica. Patas y cola, 15 Pellejo y tripas, Ojos y cuello, Lomo y barriga, Todo lo aparta, Y lo examina. 20 Toma la pluma, De nuevo mira, Escribe un poco, Recapacita. Sus mamotretos 25 Después registra; Vuelve a la propia Carnicería. Varios curiosos De su pandilla 30 Entran a verle: Dales noticia De lo que observa; Unos se admiran, Otros preguntan, 35 Otros cavilan. Finalizada La anatomía, Cansóse el sabio De Lagartija. 40 Soltó la otra, Que estaba viva. Ella se vuelve A sus rendijas, En donde hablando 45 Con sus vecinas, Todo el suceso Les participa. "No hay que dudarlo, No (las decía): 50 Con estos ojos Lo ví yo misma. Se ha estado el hombre Todito un día Mirando el cuerpo 55 De nuestra amiga. ¿Y hay quien nos trate De sabandijas? ¿Cómo se sufre Tal injusticia, 60 Cuando tenemos Cosas tan dignas De contemplarse Y andar escritas? ¡No hay que abatirse, 65 Noble cuadrilla! Valemos mucho, Por más que digan." ¡Y querrán luego Que no se engrían 70 Ciertos autores De obras inicuas! Los honra mucho Quien los critica. No seriamente, 75 Muy por encima, Deben notarse Sus tonterías; Que hacer gran caso De Lagartijas, 80 Es dar motivo De que repitan: "¡Valemos mucho, Por más que digan!"
FÁBULA LVIII
_La Discordia de los Relojes_
(_Los que piensan que con citar una autoridad, buena o mala, quedan disculpados de cualquier yerro, no advierten que la verdad no puede ser más de una, aunque las opiniones sean muchas._)
Convidados estaban a un banquete Diferentes amigos, y uno de ellos, Que, faltando a la hora señalada, Llegó después de todos, pretendía Disculpar su tardanza. "¿Qué disculpa 5 Nos podrás alegar?" (le replicaron). Él sacó su reloj, mostróle, y dijo: "¿No ven ustedes cómo vengo a tiempo? Las dos en punto son."--"¡Qué disparate! (Le respondieron); tu reloj atrasa 10 Más de tres cuartos de hora."--"¡Pero, amigos! (Exclamaba el tardío convidado) ¿Qué más puedo yo hacer que dar el texto? Aquí está mi reloj"... Note el curioso Que era este señor mío como algunos 15 Que un absurdo cometen, y se excusan Con la primera autoridad que encuentran. Pues, como iba diciendo de mi cuento, Todos los circunstantes empezaron A sacar sus relojes en apoyo 20 De la verdad. Entonces advirtieron Que uno tenía el cuarto, otro la media, Otro las dos y veinte y seis minutos, Éste catorce más, aquél diez menos: No hubo dos que conformes estuvieran. 25 En fin, todo era dudas y cuestiones. Pero a la astronomía cabalmente Era el amo de casa aficionado; Y consultando luego su infalible, Arreglado a una exacta meridiana, 30 Halló que eran las tres y dos minutos, Con lo cual puso fin a la contienda, Y concluyó diciendo: "¡Caballeros! Si contra la verdad piensan que vale Citar autoridades y opiniones, 35 Para todo las hay; mas, por fortuna, Ellas pueden ser muchas, y ella es una."
FÁBULA LIX
_El Topo y otros animales_
(_Nadie confiesa su ignorancia, por más patente que ella sea._)
Ciertos animalitos, Todos de cuatro pies, A la gallina ciega Jugaban una vez. Un Perrillo, una Zorra 5 Y un Ratón, que son tres; Una Ardilla, una Liebre Y un Mono, que son seis. Éste a todos vendaba Los ojos, como que es 10 El que mejor se sabe De las manos valer. Oyó un Topo la bulla, Y dijo: "Pues, pardiez, Que voy allá, y en rueda 15 Me he de meter también." Pidió que le admitiesen; Y el Mono, muy cortés, Se lo otorgó (sin duda Para hacer burla de él). 20 El Topo a cada paso Daba veinte traspiés, Porque tiene los ojos Cubiertos de una piel; Y a la primera vuelta, 25 Como era de creer, Facilísimamente Pillan a su merced. De ser gallina ciega Le tocaba la vez; 30 Y ¿quién mejor podía Hacer este papel? Pero él, con disimulo, Por el bien parecer, Dijo al Mono: "¿Qué hacemos? 35 Vaya ¿me venda usted?" Si el que es ciego, y lo sabe, Aparenta que ve, ¿Quien sabe que es idiota, Confesará que lo es? 40
FÁBULA LX
_El Volatín y su Maestro_
(_En ninguna facultad puede adelantar el que no se sujeta a principios._)
Mientras de un Volatín bastante diestro Un principiante mozalbillo toma Lecciones de bailar en la maroma, Le dice: "Vea usted, señor Maestro, "Cuánto me estorba y cansa este gran palo 5 Que llamamos chorizo o contrapeso; Cargar con un garrote largo y grueso Es lo que en nuestro oficio hallo yo malo. "¿A qué fin quiere usted que me sujete, Si no me faltan fuerzas ni soltura? 10 ¿Por ejemplo, este paso, esta postura No la haré yo mejor sin el zoquete? "Tenga usted cuenta... No es difícil... nada..." Así decía, y suelta el contrapeso. El equilibrio pierde... ¡Adiós! ¿Qué es eso? 15 ¿Qué ha de ser? una buena costalada. "¡Lo que es auxilio juzgas embarazo, Incauto joven! (el Maestro dijo): ¿Huyes del arte y método? ¡Pues, hijo, No ha de ser éste el último porrazo!" 20
FÁBULA LXI
_El Sapo y el Mochuelo_
(_Hay pocos que den sus obras a luz con aquella desconfianza y temor que debe tener todo escritor sensato._)
Escondido en el tronco de un árbol Estaba un Mochuelo; Y pasando no lejos un Sapo, Le vió medio cuerpo. "¡Ah de arriba, señor solitario! 5 Dijo el tal escuerzo: Saque usted la cabeza, y veamos Si es bonito o feo." --"No presumo de mozo gallardo, Respondió el de adentro; 10 Y aun por eso a salir a lo claro Apenas me atrevo; Pero usted, que de día su garbo Nos viene luciendo, ¿No estuviera mejor agachado 15 En otro agujero?" ¡Oh qué pocos autores tomamos Este buen consejo! Siempre damos a luz, aunque malo, Cuanto componemos; 20 Y tal vez fuera bien sepultarlo; Pero ¡ay, compañeros! Más queremos ser públicos Sapos Que ocultos Mochuelos.
FÁBULA LXII
_El Burro del Aceitero_
(_A los que juntan muchos libros, y ninguno leen._)
En cierta ocasión un cuero Lleno de aceite llevaba Un Borrico, que ayudaba En su oficio a un Aceitero. A paso un poco ligero 5 De noche en su cuadra entraba, Y de una puerta en la aldaba Se dió el golpazo más fiero. "¡Ay! clamó: ¿no es cosa dura Que tanto aceite acarree, 10 Y tenga la cuadra obscura?" Me temo que se mosquee De este cuento quien procura Juntar libros que no lee; ¿Se mosquea? Bien está; 15 Pero este tal, ¿por ventura Mis fábulas leerá?
FÁBULA LXIII
_La Contienda de los Mosquitos_
(_Es igualmente injusta la preocupación exclusiva a favor de la literatura antigua o a favor de la moderna._)
Diabólica refriega Dentro de una bodega Se trabó entre infinitos Bebedores Mosquitos. (Pero extraño una cosa: 5 Que el buen Villaviciosa No hiciese en su _Mosquea_ Mención de esta pelea.) Era el caso que muchos, Expertos y machuchos, 10 Con tesón defendían Que ya no se cogían Aquellos vinos puros, Generosos, maduros, Gustosos y fragantes, 15 Que se cogían antes. En sentir de otros varios, A esta opinión contrarios, Los vinos excelentes Eran los más recientes, 20 Y del opuesto bando Se burlaban, culpando Tales ponderaciones Como declamaciones De apasionados jueces, 25 Amigos de vejeces. Al agudo zumbido De uno y otro partido Se hundía la bodega, Cuando héteme que llega 30 Un anciano Mosquito, Catador muy perito; Y dice, echando un taco: "¡Por vida del dios Baco...! (Entre ellos ya se sabe 35 Que es juramento grave): Donde yo estoy, ninguno Dará más oportuno Ni más fundado voto; Cese ya el alboroto. 40 A fe de buen Navarro, Que en tonel, bota o jarro, Barril, tinaja, o cuba, El jugo de la uva Difícilmente evita 45 Mi cumplida visita; Y en esto de catarle, Distinguirle y juzgarle, Puedo poner escuela De Jerez a Tudela, 50 De Málaga a Peralta, De Canarias a Malta, De Oporto a Valdepeñas. Sabed, por estas señas, Que es un gran desatino 55 Pensar que todo vino Que desde su cosecha Cuenta larga la fecha, Fué siempre aventajado. Con el tiempo ha ganado 60 En bondad, no lo niego; Pero si él desde luego Mal vino hubiera sido, Ya se hubiera torcido; Y al fin también había, 65 Lo mismo que en el día, En los siglos pasados, Vinos avinagrados. Al contrario, yo pruebo A veces vino nuevo, 70 Que apostarlas pudiera Al mejor de otra era. Y si muchos agostos Pasan por ciertos mostos De los que hoy se reprueban, 75 Puede ser que los beban Por vinos exquisitos Los futuros Mosquitos. Basta ya de pendencia; Y por final sentencia 80 El mal vino condeno, Le chupo cuando es bueno, Y jamás averiguo Si es moderno o antiguo." Mil doctos importunos, 85 Por lo antiguo los unos, Otros por lo moderno, Sigan litigio eterno. Mi texto favorito Será siempre el Mosquito. 90
FÁBULA LXIV
_La Rana y la Gallina_
(_Al que trabaja algo, puede disimulársele que lo pregone; el que nada hace, debe callar._)
Desde su charco una parlera Rana Oyó cacarear a una Gallina. "Vaya (le dijo), no creyera, hermana, Que fueras tan incómoda vecina. Y con toda esa bulla, ¿qué hay de nuevo?" 5 --"Nada, sino anunciar que pongo un huevo." --"¿Un huevo solo? ¡Y alborotas tanto!" --"Un huevo solo; sí, señora mía. ¿Te espantas de eso, cuando no me espanto De oírte cómo graznas noche y día? 10 Yo, porque sirvo de algo, lo publico; Tú, que de nada sirves, calla el pico."
FÁBULA LXV
_El Escarabajo_
(_Lo delicado y ameno de las buenas letras no agrada a los que se entregan al estudio de una erudición pesada y de mal gusto._)
Tengo para una fábula un asunto, Que pudiera muy bien... pero algún día Suele no estar la musa muy en punto. Esto es lo que hoy me pasa con la mía; Y regalo el asunto a quien tuviere 5 Más despierta que yo la fantasía; Porque esto de hacer fábulas requiere Que se oculte en los versos el trabajo, Lo cual no sale siempre que uno quiere. Será, pues, un pequeño Escarabajo 10 El héroe de la fábula dichosa, Porque conviene un héroe vil y bajo. De este insecto refieren una cosa: Que, comiendo cualquiera porquería, Nunca pica las hojas de la rosa. 15 Aquí el autor con toda su energía Irá explicando, como Dios le ayude, Aquella extraordinaria antipatía. La mollera es preciso que le sude Para insertar después una advertencia 20 Con que entendamos a lo que esto alude; Y según le dictare su prudencia, Echará circunloquios y primores, Con tal que diga en la final sentencia: Que así como la reina de las flores 25 Al sucio Escarabajo desagrada, Así también a góticos doctores Toda invención amena y delicada.
FÁBULA LXVI
_El Ricote erudito_
(_Descubrimiento útil para los que fundan su ciencia únicamente en saber muchos títulos de libros._)
Hubo un Rico en Madrid (y aun dicen que era Más necio que rico), Cuya casa magnífica adornaban Muebles exquisitos. "¡Lástima que en vivienda tan preciosa 5 (Le dijo un amigo) Falte una librería, bello adorno, Útil y preciso!" --"Cierto, responde el otro. ¡Que esa idea No me haya ocurrido!... 10 A tiempo estamos. El salón del norte A este fin destino. "Que venga el ebanista y haga estantes Capaces, pulidos, A toda costa. Luego trataremos 15 De comprar los libros." Ya tenemos estantes. "Pues ahora, El buen hombre dijo, ¡Echarme yo a buscar doce mil tomos! ¡No es mal ejercicio! 20 "Perderé la chabeta, saldrán caros, Y es obra de un siglo... Pero ¿no era mejor ponerlos todos De cartón fingidos? "Ya se ve. ¿Por qué no? Para estos casos 25 Tengo un pintorcillo Que escriba buenos rótulos, e imite Pasta y pergamino." Manos a la labor. Libros curiosos, Modernos y antiguos, 30 Mandó pintar, y, a más de los impresos, Varios manuscritos. El bendito señor repasó tanto Sus tomos postizos, Que, aprendiendo los rótulos de muchos, 35 Se creyó erudito. Pues ¿qué más quieren los que sólo estudian Títulos de libros, Si con fingirlos de cartón pintado Les sirven lo mismo? 40
FÁBULA LXVII
_La Víbora y la Sanguijuela_
(_No confundamos la buena crítica con la mala._)
"Aunque las dos picamos (dijo un día La Víbora a la simple Sanguijuela), De tu boca reparo que se fía El hombre, y de la mía se recela." La Chupona responde: "Ya, querida; 5 Mas no picamos de la misma suerte: Yo, si pico a un enfermo, le doy vida; Tú, picando al más sano, le das muerte." Vaya ahora de paso una advertencia: Muchos censuran, sí, lector benigno; 10 Pero a fe que hay bastante diferencia De un censor útil a un censor maligno.
FÁBULA LXVIII
_El Ricacho metido a Arquitecto_
(_Los que mezclan voces anticuadas con las de buen uso, para acreditarse de escribir bien el idioma, le escriben mal y se hacen ridículos._)
Cierto Ricacho, labrando una casa De arquitectura moderna y mezquina, Desenterró de una antigua ruína, Ya un capitel, ya un fragmento de basa, Aquí un adorno y allá una cornisa, 5 Media pilastra y alguna repisa. Oyó decir que eran restos preciosos De la grandeza y del gusto romano, Y que arquitectos de juicio muy sano Con imitarlos se hacían famosos. 10 Para adornar su infeliz edificio, En él a trechos los fué repartiendo. ¡Lindo pegote! ¡gracioso remiendo! Todos se ríen del tal frontispicio, Menos un quídam que tiene unos lejos 15 Como de docto, y es tal su manía, Que desentierra vocablos añejos Para amasarlos con otros del día.
FÁBULA LXIX
_El Médico, el Enfermo y la Enfermedad_
(_Lo que en medicina parece ciencia y acierto, suele ser efecto de pura casualidad._)
Batalla el enfermo Con la enfermedad, Él por no morirse, Y ella por matar. Su vigor apuran 5 A cual puede más, Sin haber certeza De quién vencerá. Un corto de vista, En extremo tal, 10 Que apenas los bultos Puede divisar, Con un palo quiere Ponerlos en paz: Garrotazo viene, 15 Garrotazo va; Si tal vez sacude A la enfermedad, Se acredita el ciego De lince sagaz; 20 Mas si, por desgracia, Al enfermo da, El ciego no es menos Que un topo brutal. ¿Quién sabe cuál fuera 25 Más temeridad, Dejarlos matarse O ir a meter paz? Antes que te dejes Sangrar o purgar, 30 Ésta es fabulilla Muy medicinal.
FÁBULA LXX
_El Canario y el Grajo_
(_El que para desacreditar a otro recurre a medios injustos, suele desacreditarse a sí propio._)
Hubo un Canario que, habiéndose esmerado en adelantar en su canto, logró divertir con él a varios aficionados y empezó a tener aplauso. Un Ruiseñor extranjero, generalmente acreditado, hizo particulares elogios de él, animándole con su aprobación.