Fábulas literarias · Unidad 5 de 5
PRÓLOGO — parte 5
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Lo que el Canario ganó, así con este favorable voto, como con lo que procuró estudiar para hacerse digno de él, excitó la envidia de algunos pájaros. Entre éstos había unos que también cantaban, bien o mal, y justamente por ello le perseguían. Otros nada cantaban, y por lo mismo le cobraron odio. Al fin un Grajo, que no podía lucir por sí, quiso hacerse famoso con empezar a chillar públicamente entre las aves contra el Canario. No acertó a decir en qué cosa era defectuoso su canto; pero le pareció que para desacreditarle bastaba ridiculizarle el color de la pluma, la tierra en que había nacido, etc., acusándole, sin pruebas, de cosas que nada tenían que ver con lo bueno o malo de su canto. Hubo algunos pájaros de mala intención que aprobaron y siguieron lo que dijo el Grajo.
Empeñóse éste en demostrar a todos que el que habían tenido hasta entonces por un Canario diestro en el canto, no era sino un borrico, y que lo que en él había pasado por verdadera música era en la realidad un continuado rebuzno. "¡Cosa rara! decían algunos; el Canario rebuzna; el Canario es un borrico." Extendióse entre los animales la fama de tan nueva maravilla, y vinieron a ver cómo un Canario se había vuelto burro. El Canario, aburrido, no quería ya cantar; hasta que el Águila, reina de las aves, le mandó que cantase para ver si en efecto rebuznaba o no; porque, si acaso era verdad que rebuznaba, quería excluirle del número de sus vasallos los pájaros. Abrió el pico el Canario, y cantó a gusto de la mayor parte de los circunstantes. Entonces el Águila, indignada de la calumnia que había levantado el Grajo, suplicó a su señor, el dios Júpiter, que le castigase. Condescendió el dios, y dijo al Águila que mandase cantar al Grajo. Pero cuando éste quiso echar la voz, empezó, por soberana permisión, a rebuznar horrorosamente. Riéronse todos los animales y dijeron: _Con razón se ha vuelto asno el que quiso hacer asno al Canario._
FÁBULA LXXI
_El Guacamayo y el Topo_
(_Por lo general pocas veces aprueban los autores las obras de los otros, por buenas que sean; pero lo hacen los inteligentes que no escriben._)
Mirándose al soslayo Las alas y la cola un Guacamayo Presumido, exclamó: "¡Por vida mía, Que aun el Topo, con todo que es un ciego, Negar que soy hermoso no podría!..." 5 Oyólo el Topo y dijo: "No lo niego; Pero otros guacamayos por ventura No te concederán esa hermosura." El favorable juicio Se ha de esperar más bien de un hombre lego Que de un nombre capaz, si es del oficio. 11
FÁBULA LXXII
_El Canario y otros Animales_
(_Hay muchas obras excelentes que se miran con la mayor indiferencia._)
De su jaula un día Se escapó un Canario, Que fama tenía Por su canto vario. "¡Con qué regocijo 5 Me andaré viajando, Y haré alarde, dijo, De mi acento blando!" Vuela con soltura Por bosques y prados, 10 Y el caudal apura De dulces trinados. Mas ¡ay! aunque invente El más suave paso, No encuentra viviente 15 Que de él haga caso. Una Mariposa Le dice burlando: "Yo de rosa en rosa Dando vueltas ando. 20 "Serás ciertamente Un músico tracio; Pero busca oyente Que esté más despacio." --"Voy, dijo la Hormiga, 25 A buscar mi grano... Mas usted prosiga, Cantor soberano." La Raposa añade: "Celebro que el canto 30 A todos agrade; Pero yo entre tanto "(Esto es lo primero) Me voy acercando Hacia un gallinero 35 Que me está esperando." --"Yo, dijo un Palomo, Ando enamorado, Y así el vuelo tomo Hasta aquel tejado. 40 "A mi palomita Es ya necesario Hacer mi visita; Perdone el Canario." Gorjeando estuvo 45 El músico grato; Mas apenas hubo Quien le oyese un rato. ¡A cuántos autores Sucede otro tanto! 50
FÁBULA LXXIII
_El Mono y el Elefante_
(_Muchos autores celebran solamente sus propias obras y las de sus amigos o condiscípulos._)
A un congreso de varios animales Con toda seriedad el Mono expuso Que, a imitación del uso Establecido entre hombres racionales, Era vergüenza no tener historia, 5 Que, al referir su origen y sus hechos, Instruirlos pudiese y darles gloria. Quedando satisfechos De la propuesta idea, El Mono se encargó de la tarea, 10 Y el rey León en pleno consistorio Mandó se le asistiese puntualmente Con una asignación correspondiente, Además de los gastos de escritorio. Pide al ganso una pluma 15 El nuevo autor; emprende su faena, Y desde luego en escribir se estrena Una histórica suma, Que sólo contenía los anales Suyos y de los monos compañeros; 20 Mas pasando después años enteros, Nada habló de los otros animales, Que esperaron en vano Volver a ver más letra de su mano. El Elefante, como sabio, un día 25 Por tan grave omisión cargos le hacía, Y respondióle el Mono: "No te espantes; Pues aun en esto a muchos hombres copio. Obras prometo al público importantes, Y al fin no escribo más que de mí propio." 30
FÁBULA LXXIV
_El río Tajo, una Fuente y un Arroyo_
(_Los escritores sensatos, aunque se digan desatinos de sus obras, continúan trabajando._)
En tu presencia, venerable Río, (Al Tajo de este modo habló una Fuente) De un Poeta me quejo amargamente, Porque ha dicho (y no hay tal) que yo _me río_. Un Arroyo añadió: Sí, Padre mío; 5 Es una furia lo que ese hombre miente. Yo voy a mi camino, no censuro, Y, con todo, ha fingido que _murmuro_. Dicen que el Tajo luego Así les respondió con gran sosiego: 10 "¿No tengo yo también oro en mi arena? ¿Pues qué? ¿De los Poetas os espantan Los falsos testimonios?.... No os dé pena. Mayores entre sí se los levantan. _Reid y murmurad_ enhorabuena." 15
FÁBULA LXXV
_El Caracol y los Galápagos_
(_Aunque se reúnan varios sujetos para escribir una obra, si carecen de ciencia, tan despreciable saldrá como si la hubiese escrito un ignorante solo._)
Aunque no es bueno el todo Si no lo son las partes, Y vale poco el Cuerpo En que cada individuo poco vale, Muchos que obras no estiman De los particulares, 5 Si estos las hacen juntos, Con respeto las miran al instante. Un Caracol terrestre Al caer de la tarde Salió a tomar el fresco, 10 Y a un Galápago vió, que iba de viaje. No se apresure hermano, (Le dijo por burlarse Del paso que llevaba) Añadiendo otras pullas bien picantes. 15 Diez Galápagos juntos Topó mas adelante, Que de un pequeño charco Pasaban a buscar otro mas grande. Y el Caracol entonces 20 A cuadrilla tan grave Dejó libre el camino, Diciendo Únicamente; "Ustedes pasen." Al Galápago solo Tuvo por despreciable; 25 Pero a los diez unidos Tuvo como a personas de carácter.
FÁBULA LXXVI
_La Verruga, el Lobanillo y la Corcova_
(_De las obras de un mal poeta, la más reducida es la menos perjudicial._)
Cierto Poeta (Que por oficio Era de aquellos Cuyos caprichos Antes que puedan 5 Ponerse en limpio Ya en los Teatros Son aplaudidos) Trágicos dramas, Comedias hizo, 10 Varios Sainetes De igual estilo. Aunque pagado De sus Escritos, Pidió, no obstante, 15 A un docto amigo Que le dijera Sin artificio Cuál de su aprecio Era más digno. 20 Él le responde: "Yo más me inclino A los sainetes." --"¿Por qué motivo?" --"Tenga paciencia; 25 Voy a decirlo... Óigame un cuento Nada prolijo. "Una Verruga, Un Lobanillo 30 Y una Corcova, ¡Miren qué trío! Diz que tenían Cierto litigio Sobre cuál de ellos 35 Era más lindo. Doña Joroba, Por lo crecido, La primacía Llevarse quiso. 40 Quiso, porque era Don Lobanillo Proporcionado, Ser más pulido. Mas la Verruga 45 Pidió lo mismo, Porque su gracia Funda en lo chico. "Esta contienda Oyó un perito; 50 Dióle gran risa, Y al punto dijo: ¡Vaya, Verruga, Que hablas con juicio! Sois todos tres, a la verdad, tan buenos, 55 Que bien puedes decir: _Del mal el menos._"
PRINTED IN ENGLAND AT THE OXFORD UNIVERSITY PRESS