Fábulas originales · Unidad 16 de 17
Unidad 16 · FÁBULA mi\.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
FÁBULA mi\.
Partidas de ruiíieSc
EL GALGO Y £L PODENCO»
Persiguiendo h un conejo de gran traza, jil ladrador podenco dijo el galgo : * - — «Galla, y no ladres tanto, mala raza>< • que maldito sea yo, si sirves de algo.
—118—
¿A qué venimos,)) prosiguió, «de caza, si en saliendo la espantas , mal hidalgo?)) —
.Siempre eJ ruin, (meseguirloenvano intenta, porqiic otro nn lo alcance^ el hien ahuyenta.
^.m^^mm¡7'>
IL.....
FÁBUiíl^Jl
^i eres ^éf»il» @é prudente»
'cro^a y ia ._yá¿?i
— «Galla', maldita rana,» — wi perro desde un hato prorrumpía , ' y ella car car y mas car car seguía , como quien dice : no me da la gaoa.
u..
—120—
(Esta rana, en invierno y en verano cantaba, por decreto sobrehumano, aunque jure algún sabio, echando un temo, . que nunca ha visto ranas en invierno.) — «¿Con que tésales,» dijo aquel, «del rio^ para venir á incomodarme al ha'io? Por Dios qucv.s(^ n^ hiciera tanto frió, anoche salgo, te sorprendo y mato.» — aCarcar car, carear car, «siguió la rana burlándose del perro con orgullo.
— «¿Y es posible que creas, »
le contestó la vana ,
«que en moviendo tú un pie, no me zambullo?
\Carcar cari carear car!! ))-«Maldita seas!»
clamó el perro , siguiéndola eoQJado.
La rana deconlado, ^
¡cataplunl se echó al rio;
mas como helado estaba por el frió,
sin concederla plazos,
sobre el hielo el mastin la hizo pedazos^
—121—
No insultes al mas fuerte , aunque libre , al huir , tengas el paso ; que si lo encuentras obstruido acaso t como la rana sufrirás la muerte.
'^ ^VTl í7^/vJ ^V^ ^ ''^ ^ /^ ^ /^ a
s^^í;^^v;^^^^yv^y^^v^^7J^X^v^^/V^y\^-^^^^;^^v^y
De pequeñas eausas grandes efeetoi»*
EL PASTOR \ EL INSECTO.
\ Cantando Gil , vio de un insecti) el nido, y 'le holló con pie rudo; y aunque oyó de mil tristes el jemido, siguió cantando, de piedad desnudo.
—12a—
Viendo el insecto hollados h sus hijos , subióse íx ía montaña, y en el chopo mas alto ayes prolijos lanzó, exhalando su impotente saña.
Era el tiempo en que/v^&n^s y nublados desatando los cielos, » igualan con los montes los collados copiosas nieves y abundantes hielos.
Por vengarse de Gil, cargó sañudo con un copo de nieve, carga mayor con que el insecto pudo. .¡De tan g^nde furor venganza leve!
/ Suelta el copo, al encono que le inñama, d^sde el altivo chopo ; y engruesado al bajar de rama en rama , fuese aumentando el invisible copo.
— 12V—
Va el jermcn infeliz de inmensa ruina de hoja en linja l);ijaiido ,
V un copo V oiro ropo nrremolinn,
V cien y mil, v auméntase rodando.
Ouje la moKi :1??cAja todavía; mas en ( recieriie cslraña, va un nionlc desalado parecia el decÜNe al hajar de la montaña.
El alio roble y la empinada encina, á su impulso arrollados, amenazaban convertir en ruina del pobre Gil apriscos y ganado».
\ Y al ver la mole, el insectillo en tanto , q'íie lo arrasaba todo, c
parodiando de Gil el íiero canto , tarareó esta caución allá ó su modo:
—125—
«[No hay venganza que un rum, si está ofendido,^
tomar no pueda en fxvgo,
cuando un copo de nieve desprendido
la causa llega á ser de tanto esíragolyy
^»<^
-:i:ÁikLA MI.
I>f^riilirir la liilaza.
LOS ALLML V ^ GÁMfflAKTE,
Viendo ;'i unos aldeanos (jfié injertaban en robles los manzanos: — «A qué son tan ridiculas misturas,» I(\*í dijo un caminante,
—127—
«pudiendo á cada instante comer bellotas , ó manzanas puras? »¿No echáis de ver que nacerán, idiotas, si vuestras esperanzas no son vanas, ya bellotas que sepan á manzanas, ya manzanas con dejos ^k^ellotas?»
Aunque en roble villano
injertéis, gran señor , algún manzano,
pese á tanta locura,
al ver sus frutos con un dejo doble,
se ha de saber que tiene vuestra hechura
de manzaifío la sien, y el pie de roble.
'^y^'
.i^ÜLA
Lili.
ETectoH fie In iiiJiiMtiel».
L'ií señor Je calidad, »
por dar, con má;;ia distinta, á* su vida variedad, se iha en verano á la quinla, y en, in>ierno á la ciudad.
—129—
Tras la casa del señor la de un labrador habia, ruin casa en que al labrador asi el yelo le atería, como le asaba el calor.
Por mas de cincuenta abriles fue casa de tanta mella nido de gorriones viles, y á la del señor desde ella pasaban después á miles.
Incomodado el usía , porque al asomar el dia lo^ gorriones con empeño con su chau chau , si dormia, le interrumpían el sueño,
—130—
La rasa del labiailur
furioso sin mas arrasa.
— ¿Tal sinrazón , diréis , pasa? —
Kra mas rico el señor,
> Nino ahajo la casa.
Sin casa va los gorriones (1.) anidar en los abriles, del olro á los mu rallones fueron después , mas (juc á miles los maldilos , i\ millones.
Y á cada instarile al señor cantándole el aleluya, le entraron en tal rencor , que cual la del labrador, tuvo que arrasar la suva.
-.131—
Jus^o premio al que inclemente pudo dejar sin consuelo á un labrador indijente. Siempre se ensucia la frente el loco que escupe al cielo.
FABLLA LIV. Prliiríiiio y ílii de ls%» eo0a«.
2L L;\3J1í\D©J1 V Lí^ j51©ÍF1SÍ5^. Primera partk. :
Juan plantó una morera,
que todo el que á algún tiempo la vcin,
con la fe mas sincera
loancj^o sus primores , prorrumpía :
—133—
—((¡Bien haya el hacedor de tai hechura! iQuéflor, qué tronco, qué hoja, qué verdura!
De seda unos gusanos
sus hojfjs agotaron , roedores ;
y con dardos insano**-^
dieron fin las ahejas á, sus flores ;
dejando el árbol de tan ruin manera ,
que Juan lo hizo cortar. ;A Dios moreral
Asi , en suertes no iguales , llegaron, con destino bueno ó malo , las flores á panales , las hojas á ser seda, á efijie el palo; pues os advierto que en mudanza tanta del rudo tronco Juan hizo una santa.
Y cual de la morera ^
tuvieron hoja y flor vario destino ,
— labelo la misma manera los hombres tienen encontrado sino : que el deslino es instable como el vi(»nl'i Mas basta de moral , > siga el cuent<».
SK(.rNlíA PAUTE.
A mi hlL^■l^ un dia
la «;cnle se aíioljM. de la i .iniín a .
dó festejar solia
la virgen que llamamos de la Bar^a :
santa que yo adoré , santa que aun er;j
la misma que hizo Juan de la morera.
Y á través de un concierto
que eivel templo sonaba en alto coro,
(bastante mal por cierto"^,
sin oir lo sonoro ó no sonoro .
■^135—
á una vela escuché , no sin trabajo , que decia á la santa por lo bajo :
— «¿Córao estamos, hermana?
Yo soy^ hija también de la morera.
En mi suerte tirana^ ••^,»
fui flor , llegué /i panal , y ahora soy cera .
¡Quién al ver la morera nos diria ,
que al ser lo que eres, lo que soy seria!»
— «Su desden me acongoja ,»
dijo el vestido de ía santa entonces ,
«llegue á seda desde hoja ,
y sus oidos para mí son bronces,
I Nadie creeria , al verme en la morera,
que de un sanio del tronco el traje fuera! >i
— «Calle el necio ropaje , -^
pues le doy taní.o honor , » dijo ia santa ;
—136— «y cuide no me ultraje la innoble cera con locura lanía. ¡Las parleras!... las muy — ¡Ave Maria! ¿Qué hay de común entre las tres ?» seguia.
«¿No ven,)) huí-^fiW dirienilo, que liasla el mismo cjicullor (jue mella labrado en aclo reverendo
me Iributa oblación con noble agrado?»— Y era verdad, que con amor profundo liasla oraba el buen Juan. ¡Cosas del mundo!
Si empieza la existencia
jos seres al nacer mostrando iguales,
en nuestra adolescencia
ya veis que unos son seres celes/iales,
ante los cuales los demás oramos.
¿Mas outil de todos ser6 el fin ? Veamos. *
-^137—
Tercera parte.
A la vela inflamada , ,
— «Llega,» dijo el vestido, «hermana mia,
y nuestra suerte airada
será asi igual hasta la turaba fria.»—
Llegó la vela el labio enrojecido ,
é inflamado á su luz ardió el vestido.
# Grujió entonces la seda; y arrojando las chispas á millares , fué ardiendo en ígnea rueda seria , blandón , imájenes y altares -; siendo al fin , calcinado su ornamento, juguete vil del ajitado viento. ,
—138—
¡.Isí ()i Id hinndua vida , s/ á nuos rl hado m Ídolos convierle. mu'iilras (jur ninlradn
la plebe es temploy htz llega la muerte,
ij roiifunde. <on hárbaros ejemplos, aras, nhdos . //^^ , (jalas y (emplos]