Fábulas originales · Unidad 2 de 17
Unidad 2 · 1^ ESCULTOR V LOS SOSTROKCOS.
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1^ ESCULTOR V LOS SOSTROKCOS.
Cierto escultor un dia , .viendo dos troncos, entre sí decía:
"^—(ij)e e9í(\^ zoquete vil, lleno de Iodo, un san RoqT-)e he de hacer con perro y lodo;
— 8— y este , aunque para santo mejor era , 'del templo servirá para madera.» —
Asi el hado cruel , que engaña á tantos, convierte, con tristísimos ejemplos, en madera de templos á los santos , y en santos la madera de los templos*
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FÁBULA IV.
Héseos locos»
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Del mar r^ ia ribera quejábase 'un pastor de esta manera: í.r¿«iOh qué sordas que tiene á mis congojas el cíelo las dVejas,
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pues no me saca de zagal de ovejas,
pati-luertas las mas, y algunas cojas!
¡Quién me diera , alhagando mi albedrio, i
dirijir por ejemplo aquel navio,
y á la playa arribar del indio ó morO,
para volver con él cargado de oro!
¡Por amigos tuviera y por amigas
entonces á señoras y señores ,
pese á cuantas ovejas y pastores
rumiaron yerbas, ó mascaron migas!
Mas ¡ay! la suerte fiera
me arrastra, sea invierno, sea verano ,
desde el monte al redil, y de este al llano;
y aunque oirías no quiera ,
me hace escuchar las simples avecillas ,
que por mas maravillas
que dicen que hacen los que de ellas cuenlan,
cada vez que las oigo, me revie^'ilan.- — »
Asi el pastor decia,
cuando el bajel ya apenas se veía ;
y su intenso dolor llegaba á lo^to,
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que sus mejillas inundó de üanto.
Era al morir el sol , según asienta
quien dijo que del ábrego la saña
removió aquella noche una tormenta
que ni ía oyó el pastor en su cabana.
Al otro dia su manada entera
condujo, como siempre , á la ribera , -^
y del mar acercándose á la orilla,
vio aquí y allí fragmentos de una quilla.
Buscando del naufragio i»iüicios ciertos,
halló al fin gavias , y después mesanas,
trinquetes desvelados , hombres m.uertos,
¡leves cimientos de esperanzas vanas!
Entonces se acordó de su navio ,
y viendo fin tan triste,
« ¡qué bien hiciste , oh Dios , qué bien hiciste
en coartarme , dijo , el albedrio!» —
Y sin ver q^ie á los muertos hacia agravias,
una fonrisa se asomó á sus labios ;
s'-escuchando las simples avecillas,
que hacían , S'^^gun dijo . maravillas ,
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tradujo de sus plácidos gorjeos :
Modera tus deseos.
Aunque pierdas , llorando , tus encantos, no halagues esperanzas indecisas : cada muerta esperanza, brota llantos : cada llanto vertido, enjendra risas.