Fábulas originales · Unidad 3 de 17
Unidad 3 · FÁBULA V.
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FÁBULA V.
Amar por las apariencias.
EL ALCOMOQUl Y U
Nació una enredadera al pié de:?)üíi alcornoque descarnado: vistióle de manera, g,ue fué en la primavera , sienJo un bodoque ruin, blasón del prado.
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Como propios primores, lucia el corcho vil ajenas galas; siendo con lanías flores envidia de pastores, V blanco del amor de las zasraias.
— ¡Oh qué árbol tan florido,
decian, quéjentil, qué primoroso! —
Elogio merecido,
pues gracias al vestido,
por Dios que el alcornoque estaba hermoso.
Mas llegaron sin cuento
del otoño las ráfagas sonoras,
y soplando violento,
dejó alcornoque el viento, v'
al que el ídolo fué de las pastoras.
—15—
¡Cuántas de esta manera,
Elvira^ adoran á un galán bodoque,
y hasta que el aura fiera
lleva la enredadera,
no advierten que han amado d un alcornoquel
FÁBULA VI.
lieceiones amarga*»
El padre , EL HIJO Y EL PERRO.
Bramaba el viento agitado, cuando subían ix un cerro un padre , á su hijo apoyado, y detras de ambos un perro.
—17—
Y con mortal pesadumbre el viejo desfallecido, cayó exánime en la cumbre, entre la nieve aterido.
Y — «marcha, al joven le dijo; no encuentres cual yo la muerte.» — «Pues adiós» — contestó el hijo; y huyó, temiendo igual suerte.
Mas desde un monte cercano, libre ya de todo empeño, vio que mas fiel el alano, quedó á morir con su dueño.
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FÁBULA VIL
In@(iifóeie»eia. de Ia@ leyes»
ELKmOÜE LOS BEODOS.
Tuvo un reino una vez tantos beodos, que se puede decir que lo eran todos , en el cual por ley justa se previno : Ninguno cate el vino.
—19—
Con júbilo el mas loco
aplaudióse la ley, por costar poco:
acatarla después, ya es otro paso;
pero en fin, es el caso
que la üeron un sesgo muy distinto,
creyendo que vedaba sclo el linio ;
y del modo mas franco
se achisparon después con vino blanco.
Estrañando que e! pueblo no ía entienda,
el senado á la ley pone una enmienda,
y á aquello de: Ninguno cate el vino,
añadió blanco , al parecer, con tino.
Respetando ía enmienda el populacho,
volvió con vino tinto á estar borracho,
creyendo por instinto ; mas qué instinto!
que el privado en tal caso no era el tinto.
Corrido ya el senado ,
en la seguiida enmienda, de contado ,
Ninguno cate el vino,
'fea blanco sea tinlo, les previno ;
re\ pueblo por salir del nuevo atranco.
—20— con vino tinto entonces mezcló el blanco; hallando otra evasión de esta manera , pues ni blanco ni tinto entonces era. Tercera vez burlado ,
— «No es eso , no señor , » dijo el renado; «ó el pueblo es muy zoquete, ó muy ladino: se prohibe mezclar vino con vino.» — ¡Mas cuánto un pueblo rebelado fragua! ¿Creeréis que luego lo mezcló con agua? Dejando entonces el senado el puesto, de este modo al cesar dio un manifiesto: (i La ley es red , en ¡a que siempre se halla descompiiesía una malla , por donde el ruin que en su razón no fía* se evade sv.spicaz)).... ¡Qué bien decia! Y en lo demás colijo que debiera decir, si no lo dijo; Jamas la ley en fren a al que d su infamia su malicia iguala: sise ha de obedecer, la mala es. buena; . mas si se ha de eludir^ ¡a buena es mala*
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