Florilegio medicinal: breve epítome de las medicinas y cirugía · Sección preliminar
Preliminares
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 8 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
FLORILEGIO M DE Ti NA Ij
Ó BREVE EPITOME
DE LAS MEDICINAS Y OIKUJIA
LA PEI MERA OBRA
SOBRE ESTA CIENCIA IMPRESA EN MEXICO EN 1718. SU AUTOR
EL P. JESUITA DR. JUAN DE ESTETNEFFER. TOMOII.
Precio: 75 c£nt@v£S.
MÉXICO.
IMP., LIT. Y ENCUADERNACION DE IRENEO PAZ, Callejón de Santa Clara número 6.
18S7.
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FLORILEGIO MEDICINAL
BREVE EPITOME DE LAS MEDICINAS Y CIRUJIA.
LIBRO SEGUNDO.
EL CUAL TRATA DE LA GOTA, VARIAS CLASES DE CALENTURAS, VIRUE1A Y SARAMPION.
CAPÍTULO h
DE LAS PARIDAS, Y DE LA LECHE Y PECHOS.
El modo de curar las enfermedades de las paridas es el mismo, como qued a dicho de las preñadas; observando que cuanto más tiempo hubiere del día del parto, más bien se podrán usar los medicamentos para sus enfermedades; y siendo muy corto el tiempo, y las enfermedades no fueren peligrosas, mejor será solo mantener á la enfermedad que curarla.
Y mientras purgan sangre, nunca conviene usar de purgas ni de sangrías; solo en caso muy apretado, como en un dolor de costado, 6 de un gairotillo; y entónc?g se hace con mucha discreción atendiendo alas fuerzas. Y lo mismo se entiende cuando están con el tiempo de la regla ó meses.
Después de ocho 6 doce días del paito, conociendo estar llena de humores malos, solo se podrá dar una purguita lijexa, nunca fuerte; por cuanto la esperiencia enseña^ que cuando a, las paridas después de siete 6 nueve dias, sobrevienen unos cursillos, son de salud; pero ai segundo, tercero 6 cuarto dia, son comunmente peligrosos. .
Una calenturilla hay, que comunmente da á las recien paridas, como al tercero ó cuarto dia; y llaman la calentura de la leche; porque entonces acude la sangre del útero á los pechos, y se genera copiosa , ente la leche. Y esta calentura sin curarla se quita ose deshace, cerca del noveno dia, en sudor y esto hay cuando precedieron bien las evacuaciones ordinarias.
Criase la leche en los pechos 6 en las mamilas, para el sustento de la criatura, y toma su origen de la sangre, la cual con la fuerza de las glándulas de dichos pechos se convierte en leche; cuya bondad consiste, en estar Cándida. 6 bien blanca, leve, é igual, en mediana consistencia ó punto; de manera que cogiendo una ó dos gotas de ella, soore la uña del pulgar; ni se explaya mucho por muy delgada ni se- pega demasiado contra la uña por muy espesa, ó gruesa; según el sabor, ha de ser algo dulce y no salada, mueno menos de mal olor.
Ofrécense varias veces diferentes accidentes 6 síntomas, así tocante á la leche, como á los pechos; de ios cuales en primer lugar se pondrá de la falta de la le he, en les pechos; y así habiendo falta de la leche, se ha de observar la causa, como cuando e3 por demasiado ejercicio, procurar el descanso, cuando es por muchos cursos 6 demasiado flujo de sangre, de
cualquiera parte del cuerpo que sea, procurar antes sosegarlos; así mismo si fuere por otra enfermedad; pero cuando fuere por falta de alimentos; será m°j->r remedio nutrir y ali"' mentar bien la persona. Y cuando no bastaren semejantes diligencias de aumentar la leche, como sucede en personrs muy cálida^ 6 muy frías, y secas, entonces fuera mejor, buscar 6 mudar otra ama 6 chichihua.
Para las personas, que de alguna manera fueren cálidas, á estas convendrá tomar leche ó guisos de leche, y echar en los mismos guisos muchas veces semillas de lechuga, 6 de melón ó de calabaza, como llaman el pipián, perj con muy pocas especies; 6 también es podrá añadirles de las semillas de las adormideras tostadas, y el uso de farro de la cebada limpia es también provechoso, y las habas. Fuera de esto, íomentar de cuando en cuando los pechos con el cocimiento del trigo ó de laavena. Baña á estos todo gétn rodé especie muy caliente y lo muysalado. Para la persona de complexión fria y seca, conviene beber de ordinario aguamiel, ó comer algunas veces hinojo fresco ó ¡sus semillas, O beber el agua cocida de hinojo ó de perejil, ó de orégano; usar de la sasla del mastuerzo fresco,
Padecen otras veces las mu'eres de demasiada abundancia, de la leche, como sucede los primeros dias, después del parte i tanto que los pechos por hincharse se estiran con mucho dolor, y con algún peligro de inflamarse los dichos pechos, 6 de cuajarse la leche y de pasarse en grumos.
Cura de esta enfermedad. — Para mitigar esta abundancia de leche, en particular en personas regaladas, conviene poco á poco acortarles el alimento, con mas dieta, para que con esto no se crie tanta abundancia de leche.
También á las personas á quienes tarda venir su regla ordinaria, procurar suavemente. con friegas y ligaduras en los muslos y con baños de pierna?, á que baje la regla, y con esto se repártela sangre la cual toda sube á los pechos, Y cuando
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se tardare mas también suelen sangrarse del tobillo, ó se pone una ventosa sepa sobre el empeine.
Comer ruda ó comino, ó semilla de cáñamo, 6 de culantro, sauze, lantén, que estos minoran la leche. O untar con zumo de lantén, no los mismcs pechos ó mamilas, sino alrededor algo mas arriba hacia Ja clavija, y háóip los sobacos del hombro, y hácia el hueso medio entre los pechos, que llaman en griego esternón; lo cual se ha de atender en todos los medicamentos, que astringen, repelen ó enfrian, porque no se dañeá la leche detenida en los pechos. Untando pues con el zumo de lantén lo dicho, poner allí mismo unas noj:is frescas de lantén en el verano, y algo entibiadas en el invierno.
Por mas eficacia para dicho fin; tómese de la harina de habas dos onzas, y del zumo de verdolagas onza y media, de aceite rosado; ó á falta de él manteca lavada tres on^as; y de vinagre media onza ó algo mas; de alumbre crudo en peso de un tomin hecho polvo; unir ó mezclarlo todo junto muy bien y untarse alrededor de les pechos como queda dicho del zumo de lantén.
Otros medicamentos hay que jumamente disipan como son los discusientes; y de estos se podrán aplicar también sobre los mismos pechos, para minorar la leche como es: lavar los mismos pechos con el cocimiento de habas y culantro. O con cocimiento de ruda, ó de culantro verde, y con todas estas diligencias, procurar suavemente f.-gar los pechos, de manerai que quede el pezoncito del pecho fuera, sin apremio.
En lugar de la ruda se puede usar también el cocimiento de la yerbabuena, ó de su zumo, mezclándole harina de cebada, 6 de los chochos, con una 6 dos cucharadas del oximiel, para tres 6 cuatro onzas de dicha harina; y del zumo 6 cocimiento fuerte de la yerbabuena, 6 de la ru fa, cuanto basta para el punto de emplasto, y este emplasto se aplica sobre los mismos pechos.
También se usan para disipar la abundancia de la leche ,
las lentejas cocidas en agua de la mar, ó ea agua con sal, y uego molidas las lentejas se aplican sobre un lienzo tendidas sobre los mismos pechos.
Para cuando la leche se cuaja en los pechos; lo cual se conoce estando duros los pechos, y apretando el pezón, sale la eche gota á gota, y no eu caño. Estando cuajada la leche por causa fria, es bueno cocer en aceite, ó á falta de él, en manteca de la yerbabuena 6 de la manzan lia, ó comino, como si se frieran para comer, después exprimirlo por un paño; y á dos onzas de este aceite, af adir media onza de cera blanca, para untar coa ello caüentito los pechos-. O fomentar los tales pechos, con el cocimiento de la yerbabuena ó de agenjos, ó de las hojas de la higuerilla, 6 de la yerba golondrina.
Y estando muy duros los pechos, fomentarlos con el cocimiento de malvas, manzanilla, y un poco de comino; también después del fomento se podrán aplicar las mismas yerbas así cocidas y tibias.
O usar para los pechos duros de esta untura: tómese del cuajo del Chivo, en peso de tr s tomines; del e tanate y del comino, y de la manzanilla, de cáda cosa un puño; dos onzas de cebada, una cucharada de anís; y todo esto medio molido, cocerlo sobre fuego o anso, en injundia de gallina, ó en tuétano de vacaa, como media libra, añadiendo al último como veinte hebras de azafrán remolidas, después de un buen hervor, exprimirlo recio por un paño, para untar los pechos con ello tibio, dos veces al dia. Otros tienden solamente cera blanca delgadainen e y la aplican sobre los pechos endurecidos de la leche.
Doliendo juntam ente los pechos con algún calor 6 encendimiento, por donde se puede inferir ser de causa caliente, lo cual no se halla, siendo su orígeu ó causa de frió como en la susodicha dureza de los pechos. En tal caso aplicar unos pa" fiitos delgados como defensivos mojados y entibiados en agua
algo envinagrada, ó mojar en dicha agua un migajon de pan y aplicarlo tibiecito, ese se ha de renovar ántes'que se seque hasta sentir algún alivio, 6 cocer las hojas de calabaza, dar baño tibio y poner la pasta con aceite rosado.
Cuando se inflarían los pechos 6 mamilas, que se conoce de un tumor colorado, con calor y dolor punsahte: el cual dolor al mas suave contacto se exaspera, también suele acompañar alguna calentura, y no deja de haber algún peligro de maliguarse en úlcera mala.
Cura general.— Su cura principal, hade ser reveler con una sangría de la vena del brazo del mismo lado; 6 cuando faltare la regla á la enferma, entonces se sangrará del tobillo, del mismo lado del pecho inflamado; pero habiendo embarazo 6 inconveniente de sangría, usar de friegas, ligaduras, 6 de ventosas de la cintura abajo hasta las pantorrillas.
Cura específica de la inflamación. — Én los medicamentos específicos 6 en les apositos, n» conviene usar de cosas que muy fuertemente repelen ó astringen. Y así cuando empieza la inflamación, poner un defensivo de agua rosada, ó del zumo de la yerba mora, ó chichiquelite, como tres onzas, y de un huevo laclara batida, y una onza de harina de cebada, y una onza del aceite rosado, y un poco de vinagre; aplicarlo tendido sobre un lienzecito, y renovarlo antes de secarse siempre algo entibiada. "
O tomar de la canina 6 estiércol blanco de perro molido, y hacer con agua ^go envinagrada un emplasto, y ponerlo tibio sobre los pechos inflamados.
O calentar hojas del saúco entre dos platos, hasta empezar á sudar y aplicarlas tibias repitiendo con nuevas. O cocer en vinagre el estiércol fresco de vaca, y añadir otro tanto de la harina de cebada, y aplicarlo tibio; á falta de la cebada tome se del maíz.
Para apostema 6 tumor nuevo en los pechos; tómense do-
onzas de harina de habas^ y una onza del polvo de la yerbabuena, con dos ó tres onzas de la mantequilla bien lavada hfrcer un emplasto para mitigar el dolor: y para disolver ó deshacer el tumor; tómese en lugar de la mantequilla aceite de comer.
Para las Hagas frescas del pecho poner encima verdolagas frescas, martajsidas y mezcladas con aceite rosado ó con manteca lavada; y no bastando esto poner yerba de la golondrina fresca, martajada; en el Invierno siempre entibiada.
Para las llaguitasdel pezón de los pechos; tómese albayalde ó en su lugar greda, ó almártaga en polvo muy sutil: remojarlo bien con leche de mujer y secarlo sin derramar la leche; y revolver con media onza de dicha greda, del polvo del incienso en peso de un tomín y medio, y volverlo á humedecer áiete polvo con agua rosada ¿«leche de mujer, como una untnrilla para untar varias veces las llaguitas.
Para las rimas ó sisun s: tómese aceite de almendras dulces; injundia de gallina á fuego manso derretida, con una poca de cera bianca; y untar las llaguitas varias veces tibiecito. También es buena la manteca del cacao, para dichas rimas del pecho.
Del cangro de los pechos, se verá en el cap. lo del libro II.
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CAPITULO II.
DE LA GOTA ARTETICA.
La gota artética 6 el dolor de los artículos, es un do^r que en varios intervalos 6 tiempos molesta; por el influjo de los humores, ya en los pies á unos, en donde se llama podagra ó gota del pié; á otros en las manos, en donde se llama chiragra 6 gota de las manos; ó siática, cargando sobre el hueso Ischias que es el h ¡eso del curdril; y de este último se tratará aparte en el capítulo siguiente.
Origínase esta gota artética de varios humores mas ó menos mezclados, y según esos humores, convienen sus medicamentos, así los purgantes cerno los demás. En particular la dieta, como: cuando se originare de la pituita, ó trialdades se guardará la dieta puesta en el cap. I. de este libro I. Originado el dolor de la cabeza de pituita. Cuando se originare la gota artética de sangre 6 de cólera; se observará la dieta puesta en el cap. 40 de este libro I, de la destemplanza del hígado. Cuando del humor melancólico, según la dieta puesta en el cap. 47 de este libro I, de la melancolía hipocondriaca.
Originándose el dolor de los artículos ó la gota, de la cólera ó sangre viciada; es el dolor muy agudo y viene como de repente, y se exaspera con el mas leve contacto, y mucho más aplicando cosas calientes, pero con frescas se suaviza y miti" ga. Cuando sobrepuja Ja sangre viscosa, se pone la parte dolorida tan colorada*, como si estuviera inflamada, con sus ve-
ñas muy hinchadas y con pulsaciones. Cuando excede la cólera, entonces cada tercer dia aprieta con mas dolor no tan hinchado: y el color tira algo á lo amarillo, el cual color al tacto desaparece pero vuelve luego.
Cuando proviene la pituita 6 humor frió la gota; entóncese percibe un dolor molesto y obtuso, sin calor solo cuando hay mucho influjo de los humores, entonces se siente el dolor más fuerte; la parte dolorida está blanda y pálida, y como sin movimiento relajada; y siente alivio con cosas calientes y mayor dolor aplicando cosas frescas.
Del humor melancólico rara vez se padece. Da flato cuando acaece; hay repentino dolor con distin jion, sin sentir peso, y fácilmente se disipa. También suele haber mezcla de los humores, y según aquella mezcla, hay variedad en las señales.
Cura general.— Por cuanto esta enfermedad se engendra, de fluxiones, conviene primeramente atenderá el'as, para divertir ó evacuarlas, ya por purgas, según la cualida 1 del humor que predominare, como queda dicho de la dieta de esta misma enfermedad. O siendo muy sauguíneo y robusto el paciente; también se evacuará con sangrías, ó ventosas sacadas; solo se ha de obs rvar que cuando actualmente padecen los dolores, entonces solo convieaen las purguitas leves y suaves; y cuando estas se dieren, por preservar; se podrán dar algunas más fuertes; parque ers el mismo dolor, se expusiera á que con más Ímpetu cargara la fluxión sobre la parte flaca.
Cura específica, y par í mitigar los dolores. — Después de dichas evacuaci >nes suaves en tiempo del dolor, aplicar 1» que más biea mitigare el dolor, como: leche tibia 6 mejor recien ordeñada encima del dolor, y a sea de mujer, ó de cabra » ó hacer una cataplasma ó emplasto de migajon de pan, en leche no cocido sino calentado, con unas yemas de huevo. O sacar pulpa de cañafistula, la cual se aplica templada, 6 por
sí sola, ó mezclada con leche y rnigajon de pan blaheo, y para que esta mixtura sea más eficáz, se añadirá para cuatro onzas de ella en peso de medio 6 de un tonvn de la alcaparrosa algo quemada y molida. O cocer uü puño de sal, en orina de muchachitos, ó con orina de la muía por sí sola; y fomentar con ella la parte ó artículo doliente. También hallan alivio aplicando por la mañaaa y en la noche, un pedazo de la pulpa de la carne de vaca cruda, sin lo mantecoso, y algo caliente. Cuando el dolor empieza en el dedo granda del pié, aplícasela clara de los huevos bien batida con una poca de sal, y unas gotas de vinagre con estopa, ó algodón embebida. O cocer malvas con sus raices en olla nueva con tanto de vino como de vinagre, á que se consuma la tercera parte; luego añadirle salvado, cuanto basta para espesarlo en forma de emplasto; y aplicarlo buenamente caliente, sobre un lienzo que alcance toda la parte doliente.
Para templar el ca'or; tórnense lantejuela* del agua, que crecen en los arroyos, cocerlas en leche, añadiéndoles un poco de manzanilla y de la harina de cebada, y apli.arlo templado, ó ranas vivas puestas por el vientre en la parte doliente, y ligadas con vendas para que no huyan hasta que mueran.
Al principio de la fluxión; hacer un emplasto de ollin y sal, con bas ante clara de huevo batida, y aplicarlo templado . O tómese queso fresco de oveja--*, aplicarlo en forma de emplasto, y renovarlo antes que se seque.
Mitiga también el dolor, arrimando un gatito chico, ó siendo de causa fria originado el dolor, tómese aguardiente con unas cuantas bebras de azafrán, y con pañitos que ocupen todo el dolor, aplicarlos mojados en ella tibiecito. Y para mayor eficacia, se le pudiera añadir, habiendo ocasión de botica, un poco del opio, desecho en dicho aguardiente.
Para resolver y mitigar el dolor, es buena la orina en la cual se ha apagado la cal viva; y asentada bien la cal, usar de
BE ClKN TOMOS
dicha oriuci, culada por un paño de lana tupido, para fomentar íibio la parte doliente ecn la dicha orisa. Aprovecha también el sahumerio del incienso, de la almáciga, de las cuentas del ámbar, del estoraque, de cualquiera do estos, con otro tanto de azúcar, se tomará de ello cuanto bastare para sahumar bien la ropa, y los artículos adoloridos; más eficaz se hace este sahumerio, añadiendo como la cuarta parte [respecio de lo demás] de la sandarca, que es una goma, que hay en las boticas.
Muy bueno es colgar también del alumbre crudo y molido sutilmente en una bblsiia de lienzo, sóbrela mismá carne del cuerpo. O muélase sal y alumbre muy sutil, de cada uno media onza, de ia nuez moscada, y clavos, cuanto pesa medio tomín, de c^da uno; y un puñito de rosa en polvo; cocerlo en un lienceciilo delgado 6 raro, en forma de bolsita holgaría, y refi egar con ella suavemente la parte doliente todas las mariones.
Para sacar y resolver el humor estraño, que ocupa como una bola á las coyunturas 6 artículos, cuando se ha padecido de la gota mucho tiempo, que llaman en griego Tophi^ y contienen un humor como una masa de ca!; tómese el asiento de lo orina, ó la arenilla 6 tierra, donde comunmente orinaa, y del estiércol de la gallina, sal de la mar, y lombrices secas, de cada cosa un puño; hervir todo en dicho asiento de la orina; ó en orina de muchachos; y con este cocimiento mojar un paño de lana, y ponerlo tibio sobre la p°.rte del tumor, continuando con elío.
Gota artética bagavunda.— Para los dolores vagos de los *ir_ tículos, ya en esta, ya en o¡ra coyuntura, e-; bueno tomar repetidas veces de la ceniza de la tusa quemada, en la bebida, ordinaria, ó en caldo, en peso do medio ó de un tomín. Y c cmo comunmente también padecen estos del mal de loanda, se podrá ver de esto también en el cap. 48, de este libro I, del raü de loanda.
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En todos estos medicameútos, se continúan más aquellos de los cuales se sintiere más alivio; porque no todos, prueban bien á todos. También les conduce la leche de burra, según se usa en la cura de la ética en el cap. 82, de este libro L
Para preservarse el que no vuelva tan recio, 6 que tarde más, sirven mucho unas fuentes en el brazo 6 pierna contraria y sana. Y con purgarse suavemente cada año 6 cada mes, en tiempo de la luna menguante. Y tomar del emplasto de dia palma tendida sobre badana, del tamaño que fuere el lugar dolorido, y llevarlo cotiuuamente aplicado, en particular refregaudo dicho emplasto con alcanfor, preserva mucho con las mencionadas evacuaciones, 6 con el saquillo susodicho en el alumbre.
DECIEN TOMOS
CAPITULO III.
DEL DOLOR DE LA SIATICA.
La Siática es un dolor que ocupa el cuadril sobre el hueso que en griego se llama Yscheos; y también ocupa algunas Teces el hueso sacro, ó 'a rabadilla y suele pasar á los muslos,|y á las pantorrillas hasta el pié; lo cual sucede por los nervios, que del cuadril y hueso sacro bajan hasta I03 pies, y es déla especie de Ja gota artética.
Este dolor se origina de fluxiones, aunque esas pueden acudir de muchas partes, las cuales suelen ser de la cabeza.
Su dieta y cura general se observa la misma, como queda o dicho en el capítulo antecedente. Usando de ayudas, purgas y vomitorios, según la calidad de los humores que predominaren; observando asimismo las señales dichas. En particular es provechoso, teniendo por mucha parte su origen de la sangre viciosa, después de una ú otra ayuda, 6 purguita 6 vomitorio, sangrar, no habiendo inconveniente mayor, la vena que llamatí sciatica, que se halla como seis 6 siete dedos debajo de la rodilla en la pantorrilla interior, que mira la otra pierna; pues solo sangrando esta vena, no suele necesitarse de otro medicamento.
Medieamentos específicos para la siática, originada defri
BIBLIOTECA MENA
6 causa fría.— Para mitigar el dolor d3 la síática, se aplican por de fuera en tiempo del dolor medicamentos resolventes y no repelentes; como fomentar la parte dolorida con tanto de agua caliente, como de vino. O aplicar salvado tostado 6 ceniza en una taleguita proporcionada, siempre tan caliente cuanto buenamente se pudiere sufrir. Lo mismo hace la sal sola calentada; 6 el mijo tostado, aplicado bien caliente, rociado con vino. O deshacer jabón en aguardiente fuerte y untarse á la lumbre. O pan recien sacado del horno, aplicarlo caliente y partido rociado con aguardiente. O untar el dolor con niel de cabra caliente, con una pluma de la ala de la gallina, 6 untar con aceite; ó á su falta con sebo, en que antes se haya frito salvia, ó ruda, 6 romero, antes bien remojados en vino, hasta que se consuma, y junto á la lumbre se ha de untar bien caliente. O poner solo la resina del pino en forma de emplasto. O templar con vino en forma de emplasto bastante estiércol de la liebre, ó déla paloma, 6 ponerlo caliente. O untar todo el lugar doliente con zumo de cebolla caliente y espolvorear encima pimienta molida, y otro tanto de salitre, y cubrir la untura con paños mojados en cocimiento caliente de comino, 6 en aguardiente. O cavar alguna cebolla y rellenarla con polvo del incienso molido y unas hebras de azafrán; tapada la cebolla otra vez, asarla debajo del rescoldo y luego molerla toda, y aplicarla bien caliente. O cojer dos puños de los huevos de las hormigas, y con una ó dos onzas de manteca, molerlo junto en un almirez muy bien y con un puñiro de sal, hecho en forma de emplasto con un poco de la tierra delgada del hormiguero, y aplicarlo caliente.
Mas eficaces son los medicamentos que secan la materia 6 humor fuera del cent ro, á la circunferencia: como poner ocho ó diez sanguijue as sobre]el lugar del mayor dolor, 6 [á falta de saguijuelas,] aplicar dos o cuatro ventosas sajadas. Tani-
DE CIEN TOJIOS
bien ayuda azotar la parte dolorida con ortigas frescas, hasta levantar ampollas y luego lavarla con agua salada caliente para quitar el escozor.
No bastando los dichos medicamentos, son muy seguros I03 cáusticos puestos en la misma parte dolorida; 6 como cuatro dedos encima de la rodilla, en ei lugar á donde comunmente se suelen abrir fuentes, del mismo lado adolorido. Y cuando se dan cáusticos de fuego, en la parte adolorida, se dan tres, ó cuatro botonazos de fuego, sobre donde tuviere más dolo¡ ; y se mantienen las dichas llaguitas abiertas algún tiempo con poner encima del ungüento amaril.o; ó untar hoja de col, ó lechuga, ú otra yerba fresca, con mantequilla, ó con mié1, hasta que por sí se cierren, renovando las dichas hojas cada dia.
También en lugar de los dichos botonazos de fuego, á hs que tuvieren miedo al fuego, se aplican cáusticos potenciales, como son los vejigatorios de las cantáridas, y levadura cómo se verá en el catálogo de los medicamentos en donde íq ponen varios cáusticos potenciales.
En lugar de éstos eáusticos se podrá usar de una yerba, qv e llaman en Sonora: Cura eme; ella sola martajada, y aplicada levanta en tiempo de dos horas, con poca diferencia, ampo- 1 las, porque es bien fuerte. Todos estos cáusticos, que levantan ampollas, se ponen del tamaño de una palma de la mano con poca diferencia sobre el cuadril dolorido.
Y las vejigas que levantaren, se cortan con tijeras, á que salga el humor, y luego todos los tlias se curan con las hojas^ y con su unto, como queda dicho de los cáusticos do fuego* hasta que la llaga sane por sí, que purga por un tiempo, como una fuente. Tamb ien se aplica uno de estos vejigatorios ó cáusticos, que levantan ampollas, para reveler en la pantcrrilla, en donde se suele sangrar la vena siática (como queda dicho) en el tamaño de una nuez grande.
TOFO XVI. — P. 2
Y cuando se coDjetnra, que dicho dolor tiene su origen de la fluxión, desde el cerebro; como habiendo precedido gran dolor de la dabeza.; entonces se ponen bien unos cáusticos, 6 vejagaíorios de tamaño de media nuez en la nuca, á los lados de un hueso que allí más sobre sale, algo más abajo: y curarlo al modo dicho.
Siática originada de calor.— Cuando procediere de calor (lo cual es raro), usar de cosas frescas, cerno se dice en la destemplanza del hígado, en el cap. 40, de este libro I. Así tocante las ayudas, y purgas, y sus unturas para el hígado, y lo demás. Y aplicar sobre la parte dolorida, un emplasto, ó cataplasma hecho de lechugas, 6 yerba mora, chichiquelite, fres-^ cas, y martajadas, y mezcladas con harina de cebada, siempre algo templado de calor.
VE CIEN TOMOS
CAPIÜLO IV.
DEL REUMATISMO.
El reumatismo se origina de las partes interiores del cuerpo, y comunmente proviene del hígado, de los humores serosos, ó gruesos, y hace sus efecios en las partes carnosas, y en la circunferencia del cuerpo. Por lo cual se diferencia del catarro, de que se habla en el cap. 13, de este libro I. Pues ti catarro solo se origina de la cabeza, y ocupa solo una, ú otra parte del cuerpo.
Se distingue el reumatismo de lo gálico; que estos humores gálicos, no son tan universales, ni continuos, pero más bien en la noche molestan, ni en lo general postran tanto, como el reumatismo, el cual obüga á hacer cama, sin poderse cas 1 menear; y fuera de esto hay otras señelss gálicas, como Uagrs gálicas, que más claramente lo disíinguen del reumatismo.
Se diferencia también de la gota artética el reumatismo! porque cuando cesa el reumatismo, no queda la debilidad en los artículos, como en la gota; tampoco en el reumatismo en el principio, no se siente alivio con las purgas, ni con los apositos, aunque sean para mitigar á los dolores, como en la gota.
Pronóstico.— Cuando el reumatismo viene con calentura; cesa en veinte, ó cuarenta dias, y entonces aprieta más recio, aunque comunmente no hay peligro; pero cuando viene sin calentura, no molesta tanto, pero dura mucho más tiempo, y sobreviniendo sudores espontáneos, son saludables.
Cura. — Para aliviar al reumatismo, conviene por todo su tiempo que durare, usar cada tercero 6 cuarto día, una ayuda, de malvas, bledo, lechuda, borraja, y un poco *de anís; cocerlo en dos cuartillos de agua, hasta quedar en un cuartillo y medio, y colándolo se le añadirá de miel, y manteca como dos onzas, y una poca de sal.
También en las personas sanguíneas, convienen unas sangrías de mediana cantidad, no estorbándolo la debilidad del estómago; por cuanto ellas no debilitan tanto al enfermo en este accidente, como en otros; pues en esta enfermedad sale siempre sangre corrompida.
La bebida ordinaria, será el agua de cebada cocida, 6 de la raíz de grama, y arozue. El vino daña.
En la declinación del reumatismo, que se conoce del alivio, o descanso mayor, en que se halla el enfermo; entonces se podrán usar unas purgas de hoja sen; tomando de su polvo en peso de un tomin, en agua de cebada, ó en caido en ayunas; A otras purgas puestas en el catálogo de los medicamentos para evacuar el humor melancólico, en caso que no haya calentura presente; cuando hubiere juntamente calentura; entonces será, mejor, usar de la ayuda diclva, y tomar unos autores, como es: una taza de atole con epazote, ó con piedra bezár, ó con la raíz de la contrayerba, 6 de la escorzonera.
También alivian unos sudorcillos, provocados con los sahumerio?, que se hacen debajo de la cubierta déla carca, con incienso; ó con copal; 6 con las cuentas del ámbar; 6 con romero; 6 salvia; pero para dar estos sahumerios, no ha de estar el enfermo con calentura.
DK CIEN TOMOS
CAPITULO V.
DE LAS DIFERENCIAS DE LAS CALENTURAS CONTINUAS.
Las calenturas en lo general se reducen á tres especies. La primera en simples, la segnuda en calenturas de putrefacción y la terce a en pestileneiales. La primera especie de las calenturas simples, sesubdivide en otras tres especies, la una es la calentura epheniera, la otra es calentura ó sinocho de sangre sin putrefaccien; la tercera es la calentura hetic 3.
La segunda especie de las calenturas de putrefacción, la cual toma su origen de humores corrompidos, en las venas y arterias; y según su variación, varian también sus especies; como ahora se siguen.
La ca entura de sangre con putrefacción, que en griego se llama sinocho; es calentura continua sin creciente ni menguante; y esta también se di:tíngue 6 subdívíde en la colérica, cuando excédela cólera y entonces e-tá la sangre más caliente y de'gada, y tiene mas fuertes les accidentes. Y en la sanguínea, en donde sobrepuja la sangre y son los accidentes mas templados. Sus señales y su cura de estas calenturas, se pondrán en su propio cap. 79 de este libro T.
Terciana continua es calentura, que tiene su creciente ca*. da tercer día sin intermisión total; y se origina de sangre ma ] i y colérica, con destemplanza caliente y seca del hígado. Cuya cura so verá en el cap, 70 de este libro I,
22 BIBLIOTECA MEXICANA
Cuotidiana continua que otros llaman latica, tiene sus crecientes en ciertas horas del dia, todos los dias aunque nunca cesa del todo; y se origina de sangre pituitosa; y de ordinario da á los chiquillos ó viejos y á los muy gordos, en los cuales abunda la pituita.
Cuartana continua porque siente su creciente cada cuarto dia, sin que se deje sentir la calentura los dias intermedios; y en estas mismas calenturas se hallan otras diferencias y distinciones, según varia sus accidentes como es: el causón que es una calentura continua y muy ardiente, cen sed continua aunque beban; y esta sed solo no la hay cuando se junta alguna tos; entonces como acude el hnmor de otra parte no es tanta la sed. Se origina 6 de cólera pura 6 con pituita mezclada,cercana al corazón; y convienen algunas señales con las de la calentura continua de sangre con putrefacción; pero en el causón vienen sus accidentes, en la primera calentura mas crueles y fuertes; de manera que el enfermo no cabe en la cama, y algunas veces con un modo de locura. Da las más veces en verano á gente moza y colérica; aunque también en otro tiempo del año; y entonces es mas mala porque da á entender mas mal aparato interior, y dando á gente de edad crecida peligran comunmente por la misma razón. Su cura se verá en el cap. 79 de este libro I.
Otra calentura continua hay colicuante; la cual á toda prisa consume lo mantecoso, y luego lo carnoso con cara hipocratica; ya por sudores, ya orines, ya otras evacuaciones; apareciendo lo oleaginoso en los cursos, los cuales son muy colorados, viscosos, espumosos y hediondos. Se origina de materia aere, tenue y colérica, y comunmente se le junta alguna malignidad pestilencial. Y es muy peligrosa.
Otra calentura continua que llaman horrífica, que da con repetidos horrores 6 escalosfrios; se origina de cólera y pituita serosa, sus medicamentos son como se dirá en el cap, 83 de este libro I, de las teicianas intermitentes, pero en esta
calentura por ser continuadoslos horrores ó escalosfnos, no es menester esperar que cesen los horrores, para dar medicamento. Y también esta especie es muy peligrosa.
Otra calentura continua que llaman asodes, es calentura mas ardiente que el camisón dicho, con mayores inquietudes, comunmente con hastío ó vómito. Y se origina de humor acr-e y colérico, que molesta la boca del estómago.
Su cura. — Esta se curaaíend'endo el humor colérico, según mas bien se inclinare por arriba ó por abajo, con vomitorio, ó purga ó ayud s que miran á evacuar la cólera, como se hallarán en el catálogo de los medicamentos ó la purgviilladel zumo fresco de granadas, que se verá en el cap. 79 de este libro I, de la calentura continua con putrefacción; la cual es muy propia para la cólera ardiente. Evacuada la materia se dan julepes frescos; ú orchatas de las pepitas de melón y délas adormideras; como se verlrn en el cap. 40 de este libro I. Y cuando hay mucha flaqueza, poner juntamente en el corazón y en los pulsos unos defensivos de agua de azar, ó de rosa con ur as hebras de azafrán molidas, con un t an tito de vinagre ó zumo de limón. También solas unas íajaditas de limón con azafrán se ponen bien en las pulseras délas manos. En lodo,, más se atiende la dieta, que se pondrá en el capítulo siguiente, de la calentura de sangre con putrefacción. Y esta especie también es peligrosa.
Otra calentura que llaman- elodes, es calentura con sudor continuo. Y se hace de gran humor podrido, ó maligno, que disuelve la sustancia del cuerpo. Convienen ayudas, y purgas suaves, y confortativos. Y también es de peligro.
La calentura epíala, es: cuando á un mismo tiempo, en unas partes del cuerpo se siente frío, y en otras calor. Esta se origina, ó de la pituita vitrea con colera; ó de sola la pituita vitrea parte corrompida, y parte no corrompida. En esta calentura se toma, por muchos dias, en ayuaas el agua cocida de flor de manzanilla tres partes, y del estáñate, C del ajen-
jo dos partes, con un terrón de azúcar, en cantidad de medio cuartillo.
Otra calentura que llaman lipiria; que es; cuando por de faera se padece frió, y por dentro arden de calor. Esta se ocasiona, cuando el estómago, ó los intestinos padecen erisipela; j contener frió por de fuera, casi, no pueden aguantar ropa de cubierta. A los cuales convienen confortativos frescos, como quedan puestas en la destemplanza del hígado en el capítulo 40 de este libro I. También unas ayudas suaves, para el humor colérico; ó ventosas sajadas en la región del estómago; ó sanguijuelas, en las venas almorranas; y si no feasta_ re, poner una ventosa grande, en la parte mas doliente y sajarla medianamente, sin lastimar venas. Sosegado el dolor, se dá una minorativa, como se ha puesto ea el capítulo 40, de este libro I. Da la destemplaza del hígado; ó la purguita del zumo de las granadas, como se dirá en el capítulo 79, de este libro I, de la calentura continua con putrefacción.
De la calentura sincopal, se dirá en el capítulo 76, de este libro I, de los c-xcidentes de las calenturas continuas.