Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Capítulo real 28 de 38

CAPITULO XIX

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 3 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

CAPITULO XIX.

DE LA RANULA EN LA LENGUA.

San Antonio de Padua, y Santa Clara son abogados para la ránula de la lengua,

Tja ránula es un tumor algo duro, que nace debajo de la lengua en la parte del frenillo, que impide los movimientos de la lengua. [Causa.) Origínase de una humedad viscosa y pituitosa, que baja de la cabeza, consumiéndose lo sutil de este humor, y algunas veces se le mezcla un humor melancólico.

Pronóstico.— Siendo nueva la ránula es fácil de curar; pero la antigua y de humor adusto, solo con la obra manual de cirujano se cura; y siendo de color obscuro tal ránula, como denegrida, mejores no tocarla poique no se encancere.

Cura especifica. — Para los chiquillos. — La ránula en los chiquillos (como es liorna y

nueva) suele bastar para consumir la dicha ránula, solo refregándola con sal de la mar» y polvo del orejano, o del poleo, ó del polvo de la cáscara de granada, me/clando partes iguales, tanto de sal como de uno de estos polvos dichos.

Para mayorcilos.— En los mayor ritos se podrá añadirá la sal molida, del polvo de agengibre, ó de la raiz de lirios, ó del pelitre, ó de la almáciga: de cualquiera de estos polvos que hubiere se añadirá tanto de sal como de los polvos. En la boiiea se halla un sal amoniaco, ó entre los plateros, que es bien eficaz y obra con seguridad, mezclando á este sal amoniaco en peso de un tomín, de los oíros susodichos polvos en peso de seis ó siete iomines, refregando con ello varias veces la ránula. También esos polvos dichos se suelen amasar con miel en forma de unturilla, con la cual se unta varias veces la ránula.

Para los mayores.— Mas fuertes para los mayores sou los medicamentos siguientes: Tome alumbre quemado, del cardenillo, del sal amoniaco, de cada cosa en peso de medio tomin, y del polvo de la raiz de lirios en pesodetomin y medio: todo esto bien molido y mezclado, se espolvoreará con un algodon (hecho como pincel) sobre la ránula; y se tendrá cuidado que mientras tuviere en la boca el sabor del medicamento, no se ha de tragar la saliva.

Lo mismo se puede hacer con el polvo de la caparrosa quemada y mezclada con otro tanto del polvo de la raiz de lirios ó do la al - maciga, no (rajando por eatórtces saliva.

Obra manval. — En cuanto la óbr'a manual me remito á un cirujano íi otra persona ejercitada en esto; solo se advierte, que curándose la dicha ránula en personas n Igo crecidas, entonces conviene, que precedan 'algunas evacuaciones, como purgas ó ayudas, para evacuar la pituita, como se ver á etlflre los medicamentos del catálogo, y en los muy sanguíneos se hará una ú otra sangría, y al

LlBHO II CAPITULO XIX.

rortar \a ránula, atender muy bien el que no se cuélela sangre dentro para el estómago.

CAPITULO XX.

DEL INCORDIO Ó BTBON.

San Rafael es abogado contra los encordios.

4*l incordio ó bubón, es un tumor ó inflamación de las parles glandulosas, en particular en las ingles. [Var ¿edad de especies.) Hay diferentes especies de los encordios. aunque todos se hallan en las ingles: unos son críticos, otros sintomáticos, ya gálico-, ya peslilenciales: solo estas dos últimas especies son contagiosas, no las primeras; lo cual se advierte, para que escusen usar ó juntar su ropa con la de los tales enfermos contagiosos.

Causa. — Unos incordios hay qiie se originan de un golpe ó herida recibida en los pies 6 piernas; [Secas ó tumorcillos en las ingles porque de esto suele sobrevenir un tumor en lasíngles, que comunmenlellaman secas. O tros provienen de la redundancia ó de la mala cualidad de los humores contenidos en el cuerpo, como humor gálico ó pestilencial.

Señales del sintomático. — El incordio sintomático originado de otra enfermedad antecedente, cuyos accidentes todos quedan en su fuerza, se conoce por el tumor en las ingles, con rubor, calor y dolor, tensión y con renitencia al tacto, y algunas veces con pulsación y calentura ephemera.

Del crítico,— Las señales del incordio critico son las mismas susodichas; pero con notable alivio de los demás accidentes de la enfermedad antecedente.

Del gálico.— ^\ incordio gálico tiene las frisares señales dichas del incordio sintomático; pero lleva su origen de la vi« venerea, el cual suele estar acompañado con

purgación ó gonorrhea, ú otras úlceras gálicas, ó con dolores de los miembros, que afligen mas de noche que de dia, con otras señales propias de humor gálico.

Del pestilenrial.—VA* señales propias del incordio pestilencial, fuera de las dichas del incordio sintomático, son los tiempos de ra epidemia pestilencial, con otros accidentes, de la peste.

Pronósticos. — Los incordins críticos y sintomáticos, no son lan difíciles de curar como los gálicos: pero los peslilenciales son tan peligrosos, que raros (siendo de color negro) sobreviven el cuarto dia.

Cura general. — En la cura general del incordio así crítico, cómo cuando se origina de redundancia de humores, 6 cuando hay sospecha de tener su origen del humor gálij-o, se ha de observar que en estas ocasiones no convienen medicamentos repercusivos que repelan, como queda dicho en el capítulo i de este libro II, sino solo se aplicarán tales medicamentos que mitiguen el dolor, y que ayuden á la naturaleza para éspeler como ahora se dirá.

Primeramente guardar con mucho cuidado la dieta, según la enfermedad ó el humor que hubiere ocasionado á tal encordio. mirando su propio capítulo según su origen.

Sangrías y purgas no convienen en este caso, sino muy rara vez, porque no se impida el movimiento de la naturaleza qnéio espelo de dentro para fuera; solo cuando estuviere adstringido el vientre, se echarán ayudas emolientes ó unas calillas para tener régimen ordinario.

Cura especifica.— Luego que empieza á conocerse el que Apunta el tumor ó encordio éñ las ingles, fomentar ó untar la región del tumor con aceile rosado, ó con aceite lavado en muchas aguas, ó con enjundia caliente repetidas veces, con lo cual se mitigará el dolor que suele haber; ó usar del aceile en que se haya fritóla flor de la manzanilla, ó del eneldo; ó hacer tal emplastro. (Emplas-

Dlií. INCORDIO O IJUBOX.

tro para los encordioi.J Tome harina do cebada y do las semillas de las-alholvas, y dj? la linaza si de ellas hubiere; ó á falta de e Has, tome de las raices ó de las semillas de las malvas. A estas junio como tres onzas bien remolido lodo, añadirles un puñito de la manzanilla, ó del eneldo, también echo polvo antes; y con dos onzas de la enjundia de gallina, ó de la mantequilla fresca, ó di la manteca de vaca, juntándole al fin do; yemas de huevo, se incorporará lodo muy bien en forma do emplastro, echándole tanto cocimiento de malvas cuanto bastare para que se reduzca á punto de emplastro, del cual tendido sobre un lienzo doblado, se aplicará tibio varias veces renovándolo.

Cuando se observare que el tumor tardare en salir, por la debilidad de la naturaleza, lo cual se infiere cuando han quedado accidentes penosos de la enfermedad pasada, aunque algo se hayan minorado; entonces conviene ayudará la naturaleza, y suplir lo que le falta, atrayendo por fuera con aplicar al rededor del tumor¡ ventosas secas ó sajadas: 6 aplicar allí mismo unas sanguijuelas ó *un emplastro de diachilon con gomas; ó en su falta, tome de la resina del pi^ no ó jabón negro; ó poner levadura del pan con enjundia añeja de marrano, ó con enjundia de león ó de oso.

Atraída la materia, procurar á que cuanto ántes se supure con los madurativos, como queda dicho en el capítulo 2 del este libro II, en donde juntamente se verá el modo, cuándo y cómo se abren, y cómo se curan y cicatrizan .

Cuándo convienen las pu-gas ó sangrías.— Después de supurada y evacuada la materia del tumor, entóneos conviene muy bien tomar una ü otra purga propia del humor que predominare; ó sangrarse según las fuerzas y plenitud .de sangre que tuviere el pariente, y estas serán de las venas del tobillo, para preservarse de la recaída.

Tumores del sobaco calientes.— Oíros tu-

mores como el incordio, suelen salir en los sobacos de los hombros, con las susodichas señales del incordio sintomático, los cual.-, se curarán al mismo tenor, como los incordios de las ingles.

Tumores del sobaco de humores fríos Alguna, aunque' rara vez, se ofrece un tumor en los sobacos de los hombros de materia fría, como de pituita ú otros humores fríos al modo de las estrumas ó lamparones; y ta I tumor se cura como queda dicho en el capitulo 13 de este libro II, de la cura de las es (rumas ó lamparones.

Secas ¿ras de los oídos.— Para las secas o lumorcillos, que se suelen ofrecer Iras de los oídos, es bueno aplicar ovligas frescas y bien machacadas.

CAPITULO XXL

DEL TÜMOR Ó SALIDA DEL OMBLIGO.

San Conrado Ermitaño, es abogado para el tumor ó salida del ombligo.

Cálese el ombligo A los niños, y algunas veces á los grandecitos, por los muchos gritos, ó por el mucho llorar, ó de algún golpe ó caida; y unas veces se hincha de aire y otras de agua.

Señales. — El lumor está patente, el cual, aunque se aprieta, no se disminuye, ni crece, ni se esconde, con lo cual se distingue de la quebradura del ombligo, como mas ;ibajo se verá; y poniendo cerca de dielio tumor una candela en la sala obscura, se ve el tumor traspálenle.

Pronósticos.— En los chiquillos, y ai principio, es fácil s*u cura; pero inflamándose ,, envejeciéndose, habiendo juntamente oteas enfermedades, no deja de tener peligro

Cura, general.— La dieta y guarda conviene la misma, como queda dicho en el capítulo 12 do esle libro II del edema: y cuando fuer e criatura que aun mama, la guardará la persona que le da de mamar.

LIBRO II CAPITULO XXI

25 1

Cara específica .—Por defuera se aplican á dicho tumor chochos amargos, 6 altramuces quemados, ó la uña, ó el casco de burro, limado y molido, y siempre se aplica algo caliente; ó poner encima del tumor, algo, calientes, lentejas cocidas y machacadas; ó tome alucema molida y con trementina, y un tanlito de la enjundia de gallina 6 de la mantequilla, formar un emplaslro para aplicarlo algo caliente, ó tome polvo de incienso y de la ciscara de la granada, ó de las agallas del ciprés ó del encino, y amasarlo con bastante clara de huevo batida; y tendido sobre un lienzo, aplicarlo tibio; ó lome acíbar del peso de un tomin, y del polvo de incienso ó del copal, en peso de cuatro tomines, y amasarlo con bástanle clara: de huevo batida, en la cual mistura se remojarán unas hilas y se amarrarán sobre el o mbligo.

Quebradura del ombligo.— También es buena la enjundia del oso ó del tejón, y de la miel parles iguales, y añadirle unos polvos de la suelda consuelda, y un poco de vino do uvas: con esto bien espeso se untará el lugar del ombligo; y esto sirve también para la quebradura del ombligo, la cual se distingue de los otros tumores del ombligo, porque sale y yuelve á entrar; pero siendo quebradura el ta! humor del ombligo, conviene ánles que se ponga este medicamento, el haber entrado dicho tumor, fajándose encima muy bien, y escusar cualquier particular movimiento