Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Capítulo real 27 de 38
CAPITULO XI
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 13 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO XI.
DE LOS EMPEWES.
San Alejo Cistérciense, es abogado contra los empeines.
^os empeines ó hérpes volátil, en latín impetigo, llegándose á endurecer, secar y hacer áspero el cutis con mucha comezón y prurito, se originan de humores mixtos, como serosos, acres y delgados; y unos hay benignos y otros fieros.
Señales del benigno— E\ benigno se conoce cuando el cutis en la cara ú otras partes, se exaspera con tinas pústulas pequeñas ó granitos, que algo colorean, y levemente , corroyen, pero mas en los lados, que enmedio del dicho empeine, y que levemente camina en figura redonda.
Del fiero.— El fiero, que tierra adentro llaman caballuno, tiene las mismas señales; pero exaspera mucho mas el culis, y suelo pelarse el lugar en donde se exulcera: esto puede pasar á lepra.
Cura general.— ha dieta que ha de guar liarse en esla enfermedad es, que humedezca, como queda dicho en la destemplanza
Uflllü II CAPITULO XI
tiel hígado, en el capitulo 40 del libro I para evacuar el humor colérico y melancólico, con ayudas y purgas señaladas para dichos humores, en el catálogo de los medicamentos; y hallándose el paciente muy sanguíneo, robusto, en buena y florida edad, también se podrá sangrar en poca cantidad.
Cura especifica de los benignos.— Como en todos los medicamentos se ha de observarla robustez, delicadeza ó dureza del paciente, asi mismo en esta enfermedad se atiende si son chiquillos, ó muy delicados; en estos tales es bueno solo refregarles los empeines con la saliva humana en ayunas, ó aplicarles aquel residuo que queda del panal de la miel, cuando se le ha secado la cera y la miel; ó refregar ó estrujar unas cochinillas de la humedad sobre los empeines.
Mas eficaz es elzumo de la pariqtária, que algunos llaman el pepinillo, ó el zumo déla col, ó de la verdolaga que con vinagre mezclado, y añadido un polvo del incienso, se untará el empeine con ello ó con aceite de yemas de huevos, comose dice en el catálogo de los medicamentos. También untándolos con sola la miel cocida, aprovecha; ó mezclar á la miel un poco de harina de habas y un tanlito de vinagre, y aplicarlo. Mas fuerte es untar el empeine con solo el zumo do cidra, ó de lima agria, ó deshacer en vinagre ó en los dichos zumos un poco de estiércol de liebre, ó zorra,, y untarse con ellos; ó untarse con la leche ó zumo de la yerba golondrina; ó con leche do higuera: ó muélase una onza de la semilla de la mostaza, y echarla por una noche en infusión de vino de uvas, con el cual vino colado se lava el empeine cada veinte y cuatro horas, dos veces.
Aceite de la piedra del vino.— Hácese un aceite muy provechoso para el empeine, de la piedra del vino, que otros llaman raspadura del vino, la cual se quema en un crisol ú olla, hasta que se ponga bien blanca, y luego puesto en una taleguila larga en for-
ma de un embudo, angosta ó puntiaguda por abajo, y colgada en un lugar bien húmedo como sótano, sobre una basija vidriada, ó vidrio de boca ancha, se reribe el. licor 6 aceite, que de la humedad derretida de la piedra quemada, de suyo cayere á goteare: con este aceite se untarán varias veces el empeine; y obsérvese, que no estilará en lugar no húmedo.
Cura especifica para los empeines fieros. — Pero estando el empeine rebelde, ó de los fieros, que algunos llaman caballunos, ó do mucho tiempo, entónces son menester medicamentos que mas sequen y limpien, como raparlós basta lo vivo, y echarles pólvora molida; ó hacer tal untura: (Ungüento para los empeines fieros). Tome greáa bien remolida y cernida media onza, de la alcaparro - sa y cardenillo, de cada uno lo que pesa medio tomin, de la raiz del eléboro; (que en la Taumára llaman cebadilla do la Sierra) y del azufre, de cada uno en peso de un tomin: moler cada cosa por sí. y con aceite rosado ó con aceite común, se amasarán dichos ingredientes ó polvos, cuanto necesitaren para formar de lodo urt ungüento, para untar varias veces con ello los empeines fieros y rebeldes.
O usar del ungüento que se puso para los empeines gálicos en el capitulóse del libro I, También es muy eficaz untar tales empeines fieros con orina de muger, mezclada co» la regla, á pocas veces suelen sanar.
CAPITÚTOXÍl
BE LA EDEMA-.
San Gregorio obispo, es abogado contra la edema.
¿ja edema ó tumor pituitoso, es un tumor oS apostema blando y frío, sin calor, y casi sin dolor, de color blanquizco algo amarilleando, y api etámlole los dedos, no sienten do-
DE LA EDEMA >
íor, y dejan dichos dedos que aprietan, unos cionalmente ancha y lar-a, según el -i
hoyilos, que [enlámenle vuelven á llenar Tampoco se percibe pulsación en las ede-
m as.
Pronóstico. — Hallándose la edema ó tumor pituitoso blando, entonces es benigno y sin peligro; pero siendo duro y con dolor, ■es peligroso.
Owa general.— En. cuanto la dieta y guarda, y lo mismo en cuanto al evacuar el humor pituitoso, se observará en esta enfermedad, como se dice del uno y del otro en el capitulo i del libro I que trata de! dolor de la cabeza, originado de la pituita.
Las sangrías no convienen en esta enfermedad: lo que mas importa es observar si óicha edema se ha originado de otra enfermedad antecedente, para acudir á curar aquella, según su propio capítulo, por cuanto quedando la causa en su sér, no se podrá quitar la edema, como efecto suyo que depende de ella. También conduce mucho tener cuidado de confortar el estómago.
Cura especifica.— -Para curar por medios <\steriores la edema, y para deponer la causa adjunta, se usará de los medicamentos repercusivos y adstringentes, al tiempo que empieza ó en el principio del tumor, suaves, y en el aumento mas fuertes. En el estado del tumor cuando ya no creciere mas, se curará con solos medicamentos resolventes, como mas por estenso se verán los dichos medicamentos en el capítulos de este libro II del flegmon; {En los principios de la edema), y para mas facilidad, se pondrán aquí algunas fórmulas, como hallándose el tumor en los principios ó cuando empieza, tome tanto de agua como de vinagre, y en cuerpos mas duros, una parle de agua y dos de -vinagré, y fomentar con ello tibio todo el tumor de la edema y* al rededor do ella; ó aplicar una esponja ó unos pafiilos mojados en dicho licor entibiado, y luego amararar dichos pafiiloi con una tienda propor-
liodel tumor lo necesitare, empezando uV la parle inferior, y acabando en la superior, apretando algo mas la benda desde abajo y aflojándola mas para arriba; y este modo de ama: rar importa mucho que se observe en todas las renovaciones de estos tornéelos ó curas.
Edema con erisipela.— También á esta agua envinagrada se podrá para mas eficacia, añadir un poco de alumbre, ó de sa! molida, lo cual servirá lambien para la erisipela edematosa; ó en lugar de la agua envinagrada, estando aún en los principios el tumor de la edema, hacer un cocimiento de manzanilla, rosa seca, agenjos, arrayan, de lo que de estos hubiere, como tres puños, y añadirles flor de la granada, ó de nueces del ciprés, ó capullo délas bellotas, de lo que de estos se bailare como cuatro onzas, de alumbre y sal de cada uno una onza: todos eslos ingredientes, unos molidos y oli os mojados, se cocerán suavemente en cuatro cuartillos de legía fuerte, añadiéndole al fin deí cocer, medio cuartillo de vinagre, después que coció hasta consumirse la mitad del humor: colarlo por u« paño, y aplicar esponja ó paños mojados en dicho cocimiento al modo como arriba queda referido.
No bastando esto, lome el agua en que se apagó la cal viva, la cual agua se ha de colar por un paño tupido de lana, añadiéndole después uo poco del cocimiento de arrayan, ó de los garvanzos, fomentando libio con ello el tumor de la edema, al modo susodicho.
En el aumento déla edema.— En e' aumento, ó cuando ya está creciendo y hinchándose el tumor de la edema, entonces se fomentará con el cocimiento de arrayán, ó de los garvanzos, añadiendo á dicho cocimiento un poco del polvo de azufre, amarrando los pañitos «nejados en osle cocimiento, de la misma manera arriva mencionada. Mas fuerte se hará tomando legi i fuerte
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hecha de las cenizas de la {Agitara', ¿ «re los sarmientos, ó del roble,*ó encino, ó de la col de la China; y á esta legía so añadirá un poco de aceite, otro poco de vinjigre, y un tantito de sal y de alumbre; ó cocer en di- «bn legía hojas de col, y majadas, aplicarlas en forma de emplastro. En el estado de la edema.— Llegando el tu-j
mor ó edema al estado, que se conoce cuando no va a mas en su crecimiento; entonces tome azufre y harina de habas, 'da cada uno una onza: estiércol délas paloma^ onza y media, y de la miel virgen ó del melado, una ó.dos onzas, añadiéndole lanío del cocimiento del orégano, ó de la manzanilla, ó de la yerbabuena, cuanto bastare para reducir los dichos poívos apunto de un emplastro blando, el cual se aplicará sobre todo el tumor, después de haber lavado ó fomentado la dicha parte con la susodicha legía.
Otóme azufre y sal, y en habiendo mirra también, de cada cosa partes iguales: molerlos muy sutil, é incorporarlos con enjundia, ó con aceite añejo dos tantos, como fueren los dichos polvos, y al fin se le. añadirá un poco de vinagre, con todo lo cual (mezclado muy bien) se untará toda la circunferencia del tumor, tibio, una ó dos veces cada día-. [Madurado el edema.) Cuando la edema quisiere supurarse, que raro sucede, usar do los medicamentos madurativos, como se ponen en el capitulo 3 de este libro II. [Endurecido el edema). Cuando se endureciere sin querer resolverse, ni madurarse, entonces se usen los medicamentos que se pondrán en el capítulo 14 de este libro II del escirro.
CAPITULO XIII.
QE LAS KSTRUMAS Ó LAMPARONES.
San Marcidso es abogado contra las estrumas ó lamparones.
¿jAS.estrurnas, lamparones ó escrófulas, 'son unos tumores en donde las partes glandulo-
sas se endurecen y de ordinario se ofrecen» en el cuello, (Cavsa.) por cuanto se originan de humor pituitoso 6 melancólico, el cual por estar encerrado en una membrana ó telilla, son difíciles para resolución. De estos hay unos benignos, que se, hallan sin do- . lor, sin inflamación, y de mediana dureza, que forman el tumor igualmente redondo: tales se originan de pituita y.melaneolía natural. Otros hay malignos, quemas se inclinan á lo de cancro, porque se le junta la fiera alrabile, que ocasiona inflamaciones y dolores pulsantes, con tumor ó lumores desiguales, que con cualquiera cura* se exasperan.
Pronóstico.— Los lamparones ó estrumas, que son blandas, tratables y recientes, son mas difíciles de resolverse, y mucho mas los malignos, que están llenos de venas, arterias y nervios, los cuales (por el mucho riesgo que hay en su cura) no conviene tocar, porque pasan comunmente en fístulas ó en úlceras cancrosas. También hay unos lamparones- con dolor, calor y algún rubor, y son fáciles de curar, porque muchas veces ó se maduran ó se resuelven; y así mismo se curan mas fácilmente en muchachos, que ya en mocetones, y mas difícil es en los viejos; y se observa que tales tumores crecen y menguan, al paso que crece ó mengua la luna.
Dieta y cura general.— La dieta y lo que toca las evacuaciones, así por vómitos, purgas ó ayudas, Son las mismas como queda dicho en el capitulo 1 del, libro I del dolor de la cabeza originado de la pituita, adonde me remito; solo se advierte, que dichas purguillas y ayudas, se han de repetir muchas veces por diferentes tiempos, por la abundancia y. rebeldía del humor de estos tumores. En particular conduce lomaren peso de un tomín, algo mas ó ménos, según la robustez del paciente, del polvo de la raiz de matlalistle, ó del zacuallicpán, con media onza del zumo de la raiz de lirios, atempe-
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DE LAS ESTRUMAS O "LAMPARONES.
raudo con almfvar ó melado. También son buenas las porgas que juntamente llevan del agárico. El liempo mas a propósito para lomar las purgas ea este accidente, es hallándose la luna menguante. Las sangrías no convienen en esta enfermedad, no habiendo otro accidente diferente que las necesitare, y solo en personas juntamente sanguíneas.
Cura específica.— Después de haber tomado varias purgas, ayudas ó vomitorios, aplicar por defuera sobre lodo el tumor una lámina de plomo delgada y agugereada; ó aplicar up emplastro hecho de la barina ó polvo de los chochos ó de las habas, amasado con bastante oximiel; y á falta del oximiel, tome miel virgen, con un tantito de vinagre; ó lome una cantidad del estiércol de las cabras cocido en vinagre, añadiéndole un poco de la enjundia de marrano ó de vaca, y aplicarlo en fornía de emplastro; ó tome de jabón fino raspado sutilmente media onza, de la sal de la mar en peso do un tomin, del vinagre fuerte, y del zumo del rábano, cnanto basta para humedecer el jabón con la sal, reduciéndolo en forma ó punto de emplastro, y aplicarlo; ó tome alholvas molidas, ó en su falta, d« las raices de las malvas bien majadas, cuatro onzas; y del salitre, y de la cal viva, de cada uno una onza; todo junto bien molido, se amasará con bastante miel en forma de un emplastro, y se aplicará sobre el tumor,- y para mas eficacia, se podrá añadir á- este. dicho emplastro un tantito del estiércol de paloma, ó de higos curados y majados, y últimamente un poco de manteca ó aceite.
Muy esperimentada es la cura siguiente: después de bien evacuada la pituita con las arriba mencionadas evacuaciones de purgas ó vomitorios, usar de la untura y de la mistura siguiente, que se compone de esta manera: (Untura ó aceite para los lamparones). Coger buena cantidad de las lagartijas, hervir ó freirías en aceite de comer, según la
cantidad de las lagartijas, que algo sohie salga el aceite, en .upa vasija de cobre, ú ollita bien tapada, ó fuego man«o hasta que se ponga el aceite de color algo obscuro, como negro: después esprimir dicho aceíle por un paño, y ponerlo al sol para que se asienten las heces, y con esto tal aceite untar todos los dias los lamparones.
En intermedio de oslas unturas se tomará de Ja mistura siguiente por cuarentena, ó mas dias, dando de ella por las mañanas en ayunas, pera muchachos en peso de un tomiu, y á los grandes desde dos hasta cuatro tomines en peso.
Mistura.— la mistura se compone de esta manera- Tome cincuenta ó ciento ó mas de lagartijas: cortarles las cabezas, las colas y los deditos, y sacarles todas las entrañas y arrojarlas: solos los cuerpecilos se echan en vinagre fuerte por dos ó tres dias: después se sacan y se secan al aire, ó al sol; y secas una vez, volverlas á echar en infusión en otro vinagre nuevo por dos ó tres dias, y volverlas á secar como ánles; las cuales bien secas se muelen en polvo, del cual polvo A proporción de una onza, se mezclará con cuatro onzas de miel virgen, antes por sitien despumada, y de esto se irá haciendo provisión para cuarenta ó mas dias.
Untura mas fuerte.— FJ aceite susodicho de las lagartijas, se hará de mas eficacia añadiendo á una onza del aceite, de alumbre crudo molido, en peso de dos tomines, y en peso de un tomin de la sal de la mar bien remolida, y embeber con este aceite un liencesito del tamaño del tumor, y aplicarlo, continuándolo muchos dias.
Carnéele las víboras— También conduce mucho para los lamparones, comer de la carne de las víboras ó culebras, quitados los intestinos, cuatro dedos de la parte déla cabeza, y otros cuatro de la cola: se guisan muy blandas, como se suelen guisar las anguilas, y procurar que sean dichas víboras ó culebras recien cogidas en territorios hú-
LIBRO H CAPÍTULO XIII
modos, que es mas seguro que el de las lagartijas.
Madurándose los lamparones.— Maduran (lose los lamparones, se abrirán y se curarán como queda dicho en el capítulo 3 de este libro II, hablando de otros tumores que se supuran, con los digestivos y encarnativos basta cicatrizarse. (Obra-manual ó cáusticos). Cuando no bastaren los medicamentos, enlónces solamente sirven los cáusticos ola obra manual; pero como esta necesita de mano esperimentada, solo se podrá remediar recurriendo á un cirujano esperimentado.
CAPITULO XIV.
DEL ESCIURO.
San/a Balvina es abogada contra el escirro
¿¿l escirro es un tumor duro, sin dolor y sin sentido, ó con muy poco, y se origina del humor melancólico ó de la misma melancolía.
Escirro esguisito, — El escirro, que se forma de sola la melancolía sin mezcla de otro humor, este tal tumor no tiene sentido ninguno, ni tampoco tiene otra cura que la obra manual del cirujano, y se llama escirro esquisilo.
Escirro no esquisito.— E\ escirro no esquisilo es, y se llama, aquel que tiene algún sentido ó dolor, y juntamente mezcla de humores viciosos, como de pituita ú otros.
Como se distingue el escirro no esquisito, de los oíros tumores.— Distingüese el escirro no esquisito del esquisilo, porque no tiene el color fusco, como de plomo, según tiene el escirro esquisilo. Del flegmon se distingue, porque bay dolor cuando es flegmón, y el escirro no tiene dolor. Del edema se distingue, porque el tumor de ella es blando al tacto, y el del escirro es duro al tacto. De la cslruma se diferencia y de otros semejan-
tes tumores, porque estos son movibles, y el escirro no se mueve. Distingüese del cáncer, porque el escirro no tiene venas levantadas como el cáncer.
Gura general.— La cura general, así ¡a (liela y guarda, como también los medicamentos que evacúen el humor vicioso, es ta misma como queda dicho en el capitulo 47 del libro 1 de-la melancolía hipocondriaca, jaropeándose ánles de las purgas, para preparar el humor melancólico; y cuando se conociere que bay mezcla de-humor pituitoso, como en el escirro no esquisito, se usarán mezclados unos medicamentos que purguen la pituita, como se veranen el catálogo de los
Las sangrías no tienen lugar en esta enfermedad; so.lo habiendo detención de ta sangre de espaldas, de ántes acostumbrada, seaplicarán unas sanguijuelas á dichas venas, ó se sangrará del tobillo, ó de la vena saphena, la cual se halla en el empeine del pié, como se dirá en el capitulo 52 de este libro II, y lo mismo se hará padeciendo la muger detención de su regla.
Cura específica.— A cualquiera dureza, de cualquiera causa que se originare, convienen cosas emolientes que ablanden, y que la materia contenida, según su cualidad, preparen para deshacerla; y como no es fácil conocer la cualidad de los humores y de la mezcla ó variedad de ellos, en el escirro no esquisilo se pondrán solamente unos medicamentos como generales, para aplicar sobre dichos tumores de los escirros no esquisilos y algo recientes.
Tome malvas cocidas en poca agua; y machacadas, se volverán á cocer en una porción de manteca de marrano; ó á falla de ella, en manteca de vaca y aplicarlas algo calientes sobre el tumor duro: después de un ralo se quitará esto, y se pondrá tal emplastro: Tome dos puños del estiércol de las palomas, y un puño de la harina de trigo añadiéndole tanto de vinagre lo que bastare
DES, ESCIURO.
para reducirlo A punto ó en forma de emplastro, que juntos y mezclados den. un hervorcillo sobre fuego manso, de lo enal ten dido sobre uu lienzo doblado de! tamaño del tumor seaplicaráen lugar del primcremplastro emoliente de las malvas; y asi se irán mudando alternativamente estos emplastros, ya del uno, ya del otro, por muchos dias, siempre libio; ó en lugar de este segundo emplastro, recibir el vapor del vinagre que para este fin se calienta en una vasija; ó por un,erabudo, ó por un calabacita (formado al modo de embudo) se fomente el lugar del escirro.
También en lugar de este vapor, se podrán calentar bien unos pedazos de la piedra de amolar, los cuales asi calientes, se rocian con vinagre, y con ellos aún calientes, se refriega benignamente el lugar del escirro: después volver á poner el dicho emplastro emoliente de las malvas alternativamente
En el int(ir*medio repetir las purgas dichas en la cura general, mientras se aplican estos medicamentos. Conducen también los medicamentos que por defuera se aplican para los lamparones del capítulo antecedente; (Noía). solo se advierte, que cuando el escirro se inclinare para supurarse, no se usen medicinas muy calientes, ú otras muy fuertes que lo irriten porque no se encancere.
CAPITULO XV.
DliL CANCHO Ó ZARATAN.
Son Placcio, y San Fiacre ermitaño, son abogados contra el cancro.
El cancro, ó cáncer, que los árabes llaman Zaratán, es un. tumor redondo, duro, ^desigual, de color lívido, fusco, como cárdeno, el cual tiene en su circunferencia al rededor venas hinchadas, y de aquí para allí levantadas, como unos pies de cangrejo, los cuales algunas veces no aparecen,
por esí.ir hondos: arde, y duele mucho, y es al laclo renitente, y siente el pacii-nie, que- se afirma tal tumor para adentro, á la parle en donde existe, corno si estuviera con unos clavos afianzado.
Especies y variedad del cancro — El cancro unas, veces es exulcerado, y otras no: el- no exulcerado unas veces está defuera patente, que se llama tumor, ó apostema cancroso: {Cáncer oculto.) otras veces está en las partes interiores del cuerpo escondido, como en las fauces, narices, útero y semejantes: á estos tales llaman cáncer oculto; y algunos llaman, también cáncer oculto al que no es exulcerado.
Causa— Origínase del humor melancólico adusto, ó del humor colérico, que por la adustion se pasa á atrabilis; y eslejde atrabilis comunmente se exulcera.
Señales del cancro que empieza.— El cancro, que no es originado de algún escirro, sino cuando por sí empieza, y al principio hay señales muy obscuras, porque empiezan del tamaño de un garvanzo, y esto unas veces sin dolor, y otras con dolor y calor, como sijse clávara una punta de aguja caliente: después va creciendo con bastante brevedad al tamaño de una nuez, ó huevo, ó mas grande. Lo que mas bien ayuda para conocer al cancro en sus principios, por cuanto entonces no se sienten Colores grandes, es observar la complexión del paciente, si es melancólico, ó si padece de atrabilis.
Señales estando en su crecimiento.— Estando ya crecido el cancro, se conoce ya patentemente por las señales dichas arriba en su definición.
Señales del cancro exulcerado. — Li\$ señales del cancro exulcerado son horribles, porque tiene sus labios duros, gruesos, hinchados, roidos é indiversos, vueltos y muy dolorosos, de color fusco, como entre negro y colorado: la materia ó sanies que purga es mucha, delgada, denegrida y hedionda'
LIBHO II CAPITULO XV.
ron fiebre lenta: del vapor que sale se halla H corazón, la boca y el cerebro muy mo'legi.iilo, con inquietudes y desmayos, en particular cuando ocupa los pedios. También un acabando luego con el paciente, se estiende y consume por todos lados.
lín esta enfermedad hay malos pronósticos; pues todos los cancros son apostemas gravísimas y peligrosas, y es mas acertado no ponerse en cura que curarse; porque los tales enfermos no curados, viven mas largo tiempo; y aunque por obra manual del cirujano bien esperto, en una pa: te se ha curado, corre riesgo de ocupar otra parle del cuerpo de la misma manera; solo al principio ántes de confirmarse puede ser curado Cura general.— En cuanto la dieta y otras evacuaciones de las purgas, ayudas y los demás confortativos, se observará lo mismo que queda dicho en el capitulo 47 del libro I de la melancolía hipocondriaca; y como comunmente abunda en esla enfermedad el humor melancólico, es menester reiterar mas veces purgas suaves allí citadas.
Cura específica.— Y habiendo supresior de la sangre acostumbrada, como la de las espaldas ó menstruos en las mugeres, se aliviarán con las sanguijuelas, ó con la sangría de los piés de la vena saphena ó del tobillo, como se dice mas claro en el capítulo 54 de este libro II del modo de sangrar. Mucho les conduce á estos enfermos la cura del acero preparado y mencionado en el susodicho capítulo 47 del libro I.
Después de bien evacuarlo el humor melancólico, se aplicarán en ios cancros que empiezan (pues los ya grandes y aumentados, no se han-de curar sino paliativamente, como mas abajo se pondrá) unos medicamentos que medianamente repelan el humor, y conforten la parle á que no reciba tan fácilmente el humor que acude, como es el zumo, ó cocimiento del Maulen, ó de la yerba mora, ó de la siempreviva, ó del culantro verde, ó de las verdolagas, ó lechu-
gas, ó poleo. En uno de estos zumos ó cocimientos, se mezclará polvo sutil, molido y cernido de la greta, la cual greta ántes de mezclarla se humedecerá tres ó cuatro veces con la leche de muger, y se secará otras tantas veces en el aire; ó (habiendo) mezclarle de la tutia preparada, ó del plomo quemado y lavado, como se verá su modo de quemar, en el catálogo de los medicamentos. Una porción de estos polvos y del zumo ó cocimiento susodicho, cuanto basta para el punto de un ungüento blando, se mezclará y se traerá á una mano en un almirez de plomo ó en un plato de peltre, mucho tiempo al sol, hasta que adquiera diferente color, mas obscuro de lo que ántes tenia, y con ello untar el lugar en donde empieza el cancro. Esla unturilla sirve también para reveler.
Ungüento de ranas.— O tome ranas verdes de buenas aguas, en bastante número, llenarles bien la boca con mantequilla fresca y lavada, echarlas así en una olla vidriada, y en el fondo agugereada, con unos agugeritos pequeños, la cual olla con dichas ranas se lape muy bien con barro. Otra olla vidriada se en tierra en la tierra hasta la boca, la cual boca ha de ser tan ancha, que quepan todos los agugeritos de la otra olla dicha, la cual se acomoda encima, y se embarra bien ajustadamente la boca de la olla de abajo con el fondo agugereado de la olla de arriba. Estando ya seco lo embarrado, se le echan brasas lentamente al rededor, para que se asen las dichas ranas, y destilará abajo en la olla enterrada, un aceite ó icor, el cual se guardará para hacer de él unturas para curar así el cáncro que empieza, como para mantener paliativamente el cáncer ya crecido.
Para mitigar el dolor.— Para resolver y mitigar el dolor, y que no pase adelante el tumor, lome de este dicho licor ó aceile de ranas una onza, añadirle del polvo que se hace moliendo dichas ranas asadas, ó en su
DEL CANCHO O ZARATAN.
lugar del polvo de la greta ó del plomo que uñado y lavado, como se verá en el catálogo, ó de la tutia preparada: de cualquiera de estos polvos se incorporará á una onza del dicho aceite en peso de un tomin, y menearlo, ó traerle á una mano mucho tiempo en un almirez de plomo, ó en un plato de pelire, y con ello unlar cada dia una ó dos veces el lugar del cancro, y amarrar. encima unas hilas ó pañito de lino. Así mismo A los principios del cancro es eficaz aplicado el escremento humano algo quemado y bien molido. También es bueno aplicar del polvo de los cangrejos de los rios, secados bien en el horno, el cual polvo se mezclará y se unirá con una poca de miel algo caliente. El mejor modo de preparar los cangrejos de rio, es tostarlos vivos en olla ó caso de cobre, estando el sol en el signo de León en la canícula, que es desde 23 de Julio hasta 23 de Agosto; pero se ha de advertir, que se han de contar 18 dias de luna y en el dia 18 de la luna se han de preparar, y luego se muelen: de esta suerte preparados, y tomada una cucharada cada dia, rociada con agua común, ninguno muere de rabia de cuantos muerden los animales rabiosos; y si ya há dias que mordió el animal, darle por la mañana una cucharada al enfermo y otra por la tarde, y una cantidad de dichos polvos con ungüento ísisbien infurtido cu vinagre fuerte.
Cura paliativa.— -Cuando ya estuviere el cancro en el aumento: ó que ya estuviere llagado, es mas seguro curarlo (como arriba queda dicho) paliativamente, que es mantenerse con suavizar los accidentes, y con mitigar los dolores, como es untarse con el licor ó aceite de dichas ranas por si solo, ó también mezclado con los polvos de la unture arriba mencionada. No habiendo forma de poder destilar dicho aceite de ranas, suplirá aunque no tan eficazmente,' el freir dichas ranas verdes en mantequilla fresca, y colado por un paño, se pondrá al sol para
que asienten las heces, y asi servirá en lugar del licor destilado; y ántes de usar di; i\ste licor por sí, 6 mezclado con los referidos polvos, siempre conviene el que ántes se menee, ó traiga á iina mano sobre plomo, como queda dicho, hasta que se ponga 0 mude de color mas obscuro. Con ello se untará por la mañana y á la noche, lavando la llaga ántes de untar con cocimiento de cardosanto verdadero, ó sin la piedra alumbre, cuando hubiere mucho dolor, ó con el cocimiento de la yerba golondrina; ó untarse con el aceite de las yemas de los huevos, según se dice en el capítulo 54 peí libro I, de las almorranas llagadas; ó tomar del zumo ó' del cocimiento de las hojas, del tabaco, meneado ó traído mucho tiempo en una vasija de plomo ó peltre, añadiéndole un poco de aceite rosado ó mantequilla fresca y lavada, y fomentar con ello el cáncer; y habiendo mucho dolor en la parte del cáncer, se usará en lugar de tabaco del zumo, ó cocimiento de la yerba mora ó chichiquelite.
Para mitigar los grandes- dolores, se podrá añadir á los zumos ó cocimiento referidos al principio de esta cura específica, la semilla de las adormideras machacada, ó fomentar el lugar dolorido con defensivos, ó paños humedecidos con leche de muger, recien sacada; pero no so ha de continuar con la leche, porqve se ensucia la llaga, estando llagado el cáncer. También aprovecha á las úlceras cancrosas lo de la grulla, según se verá en el capítulo 35 de este libro II.
Cancro lobo.— Hay otra especie de cáncro que llaman cáncro lobo, por lo hambriento, porque corroe y gasta mucha carne: en tal enfermedad se aplica inmediatamente carne de gallina, ó de carnero, ó de vaca, y sobre todo se amarra un paño de escarlata, y de esta manera no corroe la carne vecine del cuerpo, y se mitiga y ataja la corrosión. También mitiga esta corrosión el polvo de eneldo ó del escremento humano quemado.
LIBKO 11 CAPI TULO XV.
<y espolvoreado en dicha úlcera; ó amasados dichos polvos con zumo, ó cocimiento de la yerba mora, meneados y traídos mucho tiempo en vasija de plomo ó peltre, y aplicado libio. Para toda suerte de cáncer, es muy seguro el aceile de las jovabas, que vienen de Sonora.
CAPITULO XVI.
DE LA LEPRA.
San Deus Dedit papa, y San Lázaro el mendigo, son abogados contra la lepra.
La lepra ó elephantiásis, es un cáncro de todo el cuerpo, ó de cualquiera parte del cuerpo, de manera que basta los mismos huesos se inficionan por el suco impuro de que se mantienen.
Causa.— La causa antecedente de ella es la sangre con el humor melancólico, y la causa adjunta es la atrabilis ó sangre melancólica y sobreasada.
En cuanto las señales, por ser la lepra una enfermedad horrible, tiene muchas y varias, que por no alargar mucho este capítulo, solo se pondrán las de su principio, para poderse preservar; y de su aumento, por si se pudiere curar. Laj3 señales cuando está ya confirmada la lepra, como que ya entónces no tiene cura se omitirán.
Señales de la lepra que empieza.— Estando la persona tocada de la lepra, ó cuando empieza, hay las señales siguientes, aunque no todas juntas en una misma persona, como perdiéndose lo florido del color vivo del cuerpo, y que adquiere el culis en unos un, color denegrido, en otros como amarillo, y en otros blanquizco y como apagado; y á estos se les hace el tal cutis mas grueso y áspero, por llenarse de mucho humor, v en particular en la cara, manos y piés, haciéndose el sentido en estas partes mas torpe.
con un frío continuo en ellos, en particular de los piés, pero todavía con entero movimiento. También en esto tiempo salen varias berrugas en las manos, cara y en lo demas del cuerpo, en particular en la raya de la lengua: tienen alguna dificultad en la resipiracion, estitiquez continua del vientre, y eructación frecuente con el anhélito ó hálito hediondo, que hasta á los enfermos molesta; y 'habiendo estas ó unas de las señales, convendrá con todo el cuidado usar de los medicamentos preservativos, para que no vaya á mas, pues tienen aun esperanza de sanar.
Señales de la lepra aumentada.— Cuando ya ha crecido esta enfermedad, entónces fuera de las dichas señales; hay las que se siguen: se les hinchan los piés, manos y cara con varias apostemillas ó tumorcillos, qué sobresalen de color lívido ó cárdeno^ en particular en tos carrillos ó mejillas: los labios se ponen vueltos, las narices se hacen romas, y las aletas de las nances por engrosarse se obstruyen y tapan, rajándose en rimas, las cuales ocupan unas costras negras y sangrientas, estornudan mucho y amarillea lo blanco de sus ojos: se les caen los pelos de los párpados y de la barba, por su envenenada calidad que en estas parles se embebe, y en su lugar crecen otros, que salen muy chiquitos, que solamente en el sol se ven; y arrancándoles unos cabellos, queda en ellos como un pedacilo de carne; finalmente se ponen muy disformes: el cutis en unas parles del cuerpo engruesa, en otras se adelgaza; en unas se endurece, en otras se ablanda mas, y como" con algunas escamas se exaspera en algunos: también so les enflaquece el cuerrjo, en particular las pantorrillas: el culis de la frente se les estira tanto, que resplandece como la uña de Jos dedos, y miran fijando los ojos: las orejas se redondean, consumiéndose las carnes de ellas;. Cuando la lepra ya osla confirmada, hay otras mas graveü señales y mayores ac-
DE LA LEP1U
cidentes, y por no ser curable entonces, se escusa el ponerlas.
Pronostico— La lepra cuanto mas graves accidentes tuviere, tanto su cura será mas difícil; y ocupando las partes interiores, como intestinos ó huesos, no es remediable. La cura solo se podrá tentar ánles que salgan úlceras ó tumorcillos en el cutis, y ántes que se desfigure la cara mucho, como es cuando la cara solamente estuviere de un rubor como lívido ó descolorido, á modo de cárdeno.
Cura general.— Esta enfermedad, como queda dicho, mas bien se cura preservando; y así luego que se observaren unas ú otras señales de las que se apuntaron cuando la persona solo está tocada de este mal, se pondrá fodo cuidado en preservarse de un mal tan horrible, observando la dieta y guarda, como queda dicho-de la melancolía en el capítulo 47 del libro I, y purgarse con las purgas, y usar de los confortativos en dicho capítulo también citados: y conviene repetir los medicamentos purgativos al año, dos, tres ó mas veces, en particular en tiempo déla primavera ó en el otoño, como también conviene tener á la mano otras medicinas, como pildoras ó purgas allí mismo citadas, para evacuar lentamente dicho humor, cada mes ó cada semana.
Las sangrías en los robustos y llenos de sangre, la cual comunmente es adusta, también conducen una ú otra vez al año de la vena común, ó de todo el cuerpo en la cantidad proporcionada á las fuerzas del paciente; y por mejor habiendo supresión ó suspensión de alguna acostumbrada evacuación de la sangre de las espaldas, aplicar allí unas sanguijuelas; y si fuere la detención de la regla, se sangrarán de los tobillos ó de la vena saphena en el empeine de los piés. Cuáles son estas venas, se verá mas claro en el capítulo 54 de este libro II. Las fuentes, asi en los brazos como piernas, también son de gran fruto. Ha-
llándose el hígado o el brazo achacoso, usar de los medicamentos puestos en sus propios capítulos del libro S.
Cura específica. — Fuera de las evacuaciones dichas, conducen unos sueros de la lecha de cabra, clarificados, y tomados por algunos dias, infundiendo en, eljps upa noche ántes para cada vez del eléboro negro, que llaman en la Taraumára raiz, ó la cebadilla de la Sierra, en peso de medio tomin, lo cual por la mañana en ayunas se beberá colado con un terroncito de azúcar suavizado; y si pudiere beber dicho suero de la leche de burra, será mejor. También conduce de cuando en cuando ventosas sajadas en las espaldas, ó en las asentaderas, 6 en las pantorrillas. Así mismo aprovecha sacar el humor con usar polvos por las narices, y otras veces con sudorcillos ocasionados de algún ejercicio, como es caminar ó trabajar; y después limpiar el sudor, y untar todo el cuerpo con la enjundia de oso ó de zorra, ó á falta de esos, con la manteca do loro ó de cabra. Conduce también después de las evacuaciones generales, bañarse en el agua de la mar, ó en ojos de agua de azufre ó de piedra alumbre, untándose después del baño, para mitigar la acrimonia del humor, el cuerpo con mantequilla fresca, lavada ántes con varias aguas, y al último lavar la dicha mantequilla, con un poco ds vino y vinagre mezclado.
Los .medicamentos que por su propiedad resisten á este mal horrible, es uno de ellos la triaca romana ó de Toledo. También conduce comer la carne de las víboras ó culebras guisadas, con las advertencias puestas en el capítulo 13 de este libro II de los lamparones: y así mismo aprovecha el usar dé las lagartijas, ó de la mistura para los lamparones citada, por cuanto varios sanaron con ella.
Aspereza del culis.— Vara la aspereza del culis es bueno, estando en el baño arriba mencionado, que se refriegue el cútis sua-
LIBRO 11 CAPITULO XVI.
vemonte con azufro, ó con piedra pómes: ó con el hueso de la jibia, que usan los pialeros para formas.
Tumorcilto de la cara.— Para los tumorcilios que sak>n en la cara, estando encendidos ó inflamados, untarlos con el zumo de llantén ó de verdolagas, en el cual se haya deshecho un poco de acíbar; pero no habiendo en ellos inflamación alguna, se podrán usar los medicamenlos que por defuera se aplican en los empeines, según el capítulo 11 de este libro II.
Respiración difícil.— Habiendo respiración difícil, usar de los medicamentos dichos en el capítulo 25 del libro I del asma.
Uñas leprosas.— Para las uñas leprosas aplicarles cera y pez, partes iguales, y juntamente derretidas y mezcladas.
En la lepra ya confirmada, la cual no tiene cura, so usará de la cura paliativa con caldos de substancia, y también aprovecha algo el uso de la leche, como se dice en el capitulo 82 del libro I de la hética, en particular cuando el paciente se hallare con difícil respiración 6 con la voz ronca; y usar de los confortativos del corazón y de las piíimas, segur» se ponen en el capítulo 47 del libro I de la melancolía.
Y TI
capitulo xvil
DE LA pakotida.
Santa Ediltrudis, es abogada contra las parótidas.
¿»i parótida es un tumor preternatural, el cual se pono en las glándulas quo se hallan cerca de las orejas. {Diferencia de ellas.) Hay unas parótida? que salen en personas
que no han tenido ni tienen enfermedad aparte, y esas tales no son difíciles de curar: otras hay que salen en tiempo de una enfermedad, y de. estas unas sou críticas, otras sintomáticas, oirás de varios humores: unas
con dolor y otras sin él.
Parótidas críticas ó sintomáticas ó parótidas, de enfermedades malignas.— Cuál es parótida crítica, y cuál es sintomática, se verá mas claro en el capitulo 80 deí libro I de las calenturas pestilenciales, en donde se hallará juntamente la cura de las parótidas pestilenciales, originadas de cualquiera enfermedad maligna, como de tabardillo ó déla peste; por lo cual, habiendo parótida, estando con calenturas continuas y malignas, se observará la cura de ella según el
capítulo mencionado.
Señales cuando predomina la sangre— Mu ■
cho ayuda para la cura de las parótidas, saber cuál humor predomina en ellas; y así primeramente se ha de atender, la complexión del enfermo, y siéndo la sangre que ¡predomina, y el paciente sanguíneo, estará el tumor de la parótida colorado, con dolor, tensión y pulsación; también se siente un poco de peso en ella con calentura, y con otras señales que se ponen del fleg-
mon en el capítulo 3 de este libro II. La cólera.— Cuando predomina la cólera,
entónces será el tumor del color como entre amarillo, con mucho calor, y el dolor es como mordicante y pungente; siéntese en él muy poco peso, pero con calentura aguda ó fuerte: sed y amargor en la ¿toca, con otras señales que se pusieron en el capítulo 9 de
este libro II de la erisipela. La flema.— Siendo de mucha flema dicho
tumor, entónces lira el color del tumor á hiancora, y algo á lo colorado: tiene poco ó ningún dolor, el cual solo es gravativo/como que lo oprime un peso: con semejantes parótidas no so halla calentura, sino cuando se supura ó madura.
El humor melancólico.— Cuando se origina del humor melancólico, se halla el tumor
DE LA PAROTIDA.
duro, escirroso, de color obscuro ó lívido, y con poco ó ningún dolor.
Pronósticos.— Las parótidas que salen al fin de alguna enfermedad con mucho alivio de los accidentes que antes se han padecido, denotan ser criticas y fáciles de curar, y libran al enfermo del peligro; pero al contrario, cuando salen las parótidas, y juntamen te prosiguen los accidentes de la enfermedad, ó cuando se aumentan, enlónces peligra la vida, en particular siendo el tumor de color negro ó lívido. También es mala señal cuando las parótidas salen á los principios ó en el aumento de la enfermedad, porque denotan mucho aparato de mal humor, y eri tal caso no son críticas ni sintomáticas. También son peligrosas, cuando crecen de golpe muy grandes, y en poco tiempo, porque con facilidad sufocan al paciente, oprimiendo las fauces. Malas son también las grandes, cuando resisten en supurar ó en madurarse, porque no tiene otra terminación buena; solo algunas veces sucede en las criticas, que sin madurarse, sobreviniendo evacuación de cursillos, bien terminan. Las peores son las que retroceden para el cerebro, y las que pasan á gangrena ó estuvieren muy hondas.
Cura general.— %n la cura de la parótida
se ha de observar primeramente, si es crítica ó sintomática: cuando fuere crítica y creciere espontáneamente el tumor con alivio del enfermo, no necesita de purgas ni sangrías, ni otros medicamentos que la irriten, sino solo untarla con enjundia de galli na, .ó con aceite de almendras dulces, ó con mantequilla fresca lavada, ó tomar dos puños de la harina de cebada, un puñito do la manzanilla molida, y cocerlo junto con bastante agua y un poco de aceite ó de la mantequilla, para que quede en punto de un
No se usan repercusivos medicamentos. — Y en ningún caso se usarán medicamentos repercusivos ó que repelen en cualquier género de parótidas, porque no retroceda el humor á las partes interiores.
Llegando á madurar las parótidas, que se conocerá por las señales puestas en el capílulo 2 de este libro II, enlónces se abrirá el tumor y se curará con los digestivos y lo demás hasta cicatrizarse, como queda dicho en el capítulo 2 do este libro.
Parótidas sintomáticas— Las parótidas que fueren sintomáticas., según arriba queda referido en los pronósticos, á estas, es menester socorrer con medicinas, observando cuál de los humores predomina, atendiendo para conocerlo las señales susodichas, para elegir la cura y sus medicamentos propios.
De sangre.— La parótida en que predominare la sangre, so curará como se cura un fiegmon enj»I capítulo 3 de este libro II con solo los madurativos. (De cólera ) Siendo la cólera la que predominare, se curará como la erisipela en el capitulo 9 de este libro \\. (De la flema.) Cuando fuere de flema, se curará como queda dicho de la edema. en el capítulo 12 de este libro lí.
De la melancolía.— Predominando el humor melancólico, se usarán los medicamen-, tos puestos para el escirro en el capítulo 14 de este libro II. Y así cada cual parótida se curará según su cualidad y humor que en ella predominare; [En ningún género de parótida se kan de usar medicamentos repercusivos) solo que no se apliquen medicamentos repercusivos como queda notado.- y en habiendo mezcla de varios humores, se observará lo dicho de las especies mixtas que suele haber en la erisipela espuria, citada en el capítulo 9 de este libro II, Parótidas grandes y duras. -Cuando las pa'
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emplastro ó cataplasma, añadiéndolo al fin rótidas se endurecieren, usar de los emplasuna yema de huevo, este emplastro noso-l tros madurativos y emolientes de mas eficalamenle mitiga el dolor, pero también ayu-jeia, según la cualidad del humor lo indicada suavemente á madurar. f re, y siendo muy grande la parótida, no se
LIBRO II CAPITULO XVII
espera su total supuración, hasta que por sí se madure, por el riesgo de ahogar antes a! enfermo, sino so abre como queda dicho en el capitulo 2 de este libro II, en los casos cuando se abre el apostema 6 tumor antes de acabar de madurarse.
CAPITULO XV1H.
DEf. POLIPO.
San Trophinió y San Tharaco, son abogados contra el pólipo.
JJl pólipo es un tumor preternatural en las narices, que nace dentro de ellas, y comunmente tiene sus raices á la parle alta, pegadas á las ternillas ó á los huesos, y cuelga abajo. Tiene el nombro pólipo, porque es semejante al pescado que se llama pulpo, en latín pólipo: [Causa) nace de humores gruesos y viscosos del cerebro, que bajan á las narices: algunas veces se mezcla con alguna sangre, ó con humor melancólico.
Señales.— Sus señales son patentes, y ocupa ya una, ya las dos ventanas de las narices, con dificultad de respirar por el estorbo que hay. Cuantío el tumor ó carnosidad estuviere blanca, nace de Gema; y mezclándosele alguna porción de sangre; estará colorado y- al tacto blando, como esponjoso, con algunas venitas; pero estando dicho tumor de color obscuro, fusco o lívido, como cárdeno y al tacto duro, 'entonces se origina de humor melancólico; y en tal caso llena mucho las narices con hedor, y. no cuelga tan abajo como siendo originado de pituita: los tales tumores duros son cancrosos, y no conviene tentar á curarlos sino paliativamente con medicinas suaves, solo por mitigar los accidentes.
Pronóstico.— El pólipo blanco, blando y sin- dolor, admite mas bien la cura; pero los colorados, fuscos, oscuros, y que tienen mucho dolor, son difíciles do cura.
Cura general.— La dieta y cura general de las evacuaciones por purgas y ayudas, (siendo de flema su origen) será como queda dicho en el libro I capítulo 1 del dolor de la cabeza, originado de la pituita; y siendo originado del humor melancólico, se observará la dieta y las evacuaciones generales, como se dice en el capítulo 47 del libro I de la melancolía. Cuando el pólipo se origare de flema con mezcla de sangre, se usarán unas sangrías de los brazos, según las fuerzas y según lo sanguíneo que se hallare el paciente.
Cura específica.— Por defuera se aplicarán unos defensivos con pañitos mojados en el zumo de la yerbamora, ó de la palomina, ó untar dentro y fuera con aceite de almendras dulces, ó con mantequilla fresca; ó mezclar con una onza de la mantequilla fresca, media onza de agua rosada ú ordinaria y la clara y yema de un huevo, todo bien balido para aplicar ó untar con ello por dentro y fuera; (De mezcla de humores) y estos son medicamentos .suaves, para cuando el tumor tuviere mezcla de humores.
De pituita.— Síenáo blanco y blando el tumor, originado solo de pituita, untar todos los dias el tumor con aceite de comer algo caliente, y ponerle mechas ó hilas mojadas en el zumo de granadas agridulces, la cual granada, para dicho uso, sé maja con cascara y todo, y so esprime recio su jugo ó zumo, al cual se pone á hervir sobre fuego manso á que algo se espese, renovando la cura muchas veces.
La cura mas pronta de estos pólipos de la pituita es el cortar, y sacarlos con instrumentos propios; pero por la; falla que hay <;n tierra adentro, asi de estos dichos instrumentos, como de cirujanos esperimentados, se pondrán aqui unos medicamentos cáusticos, para ir poco á poco consumiendo dicha carnosidad. (Cáusticos potenciales.) Uno do estos es el polvo de la caparrosa bien re secado al sol, y el otro es el arsénico blanco
QBE. pólipo.
de esta manera preparado: El dicho arsénico sutilmente remolido, se remoja con aguardiente bien fuerte, y se seca á la som bra; así seco, se vuelve á humedecer con nuevo aguardiente, y secarlo otra vez; y de esta manera se repetirá por cuatro ó cinco veces.
De unos de estos polvos (para usar de eHos) se mezclará con otro tanto de miel virgen, y con tal mixtura se untará la carne crecida del pólipo, aplicando defensivos á la circunferencia por defuera con agua en vinagrada, en la cual se haya deshecho algo del bolo armónico, ó del bolo común, ó del barro fino, y colorado, para que no se inflame, ó encienda la parte vecina al rededor.
Pólipo cancroso.— Siendo el pólipo cancroso, usar de la cura paliativa al mismo tenor, como queda dicho en el capítulo 15 de* este libro II de la cura paliativa del cancro.