Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Sección preliminar

Preliminares

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

ALGUNAS ADVERTENCIAS

¿ÜJ ariéndome Dios, por su infinita misericordia, llamado y ordenádome por mis superiores, que me dedicasen la asistencia de los padres misioneros apostólicos de la compañía de Jesús, los cuales con mucho fruto trabajan fm la viña del Señor, para mayor gloria de Dios, en estas provincias de Topia, Sinaloa., Tepeguánes, Taraumara, Sonora y California, sin tener el consuelo de recurso ninguno de médico ni de botica, me ofrecí desde luego con especial alegría de mi corazón, y gran contento interior á ello: solo me ha ocasionado mucha tristeza mi insuficiencia para ello; en primer lugar la muy corta ciencia y práctica que me asiste para tantas enfermedades como á cada paso se ofrecen en segundo lugar, la mucha distancia y es tensión á que se dilata el campo apostólico de dichos padres misioneros, que cada dia ó año se ya dilatando mas y mas; pues hoy en dia distan, según los grados de longitud, como 13 grados, desde 249 hasta 262 grados, y según los grados de la latitud ó altura, dis tan como 12 grados, desde 22 grados, subiendo hasta 34 grados de altura.

En cuanto mi insuficiencia primera, desde luego me submito, y cedo la palma á otro cualquiera mas calificado en materia de ali viar; y curar las dolencias de los enfermos y valetudinarios; solo digo, que mi intento fué y es, suplir en donde no hubiere otro mejor.

También confieso, como lo dice su título de estos escritos ó breve epitome, que es sa-

cado de varios autores clasicos, (escepluando algunas medicinas propias de esta tierra) y reducido á un breve compendio, intentando suplir con esta mi insuficiencia, ruesla en segundo lugar por no poder humanamente bailarme en tantas y tan dilatadas misiones como verdaderamente deseara; fuera de que me hallé en alguna manera obligado & satisfacer el buen deseo de muchos padres misioneros que me lo pidieron é instaron me aplicase en semejante ejercicio, per el mucho bien que podrá resultar de ello en caridad del prójimo, no solo de los padres imponeros, sino también dolos pobies indios, á quienes administran.

De tas causas ó Untomas.— Hablando, pues, en general de las dolencias, es menester en ellas observar con toda diligencia, así las cosas que preceden, como las que se siguen: aquellas que preceden, se llaman las causa:', y las que se siguen, se llaman síntomas ó accidentes, que es lo mismo que los efectos de las enfermedades. Esto y lo demás solo digo á los que no tuvieren ocasión le llamar los señores doctores médico?, los cuales, desde luego aconsejo á lodos (habiendo ocasión ó medios para ello) los llamen con el empeño posible; pues hay mucha iiferencia en tener dfilante de sí un varón esperimenlado y científico, que cualquiera libro el mas selecto.

Causas csín'nsecas ó esternas. -Vroslguicndo de las causas susodichas, de ellas hay unas que so llaman eslrinsecas, porque se

ofrecen por defuera del cuerpo humano, al Variedad en, las evacuaciones — Las eva" cual alteran y varían sus dolencias, como'cuaciones se hacen de varios modos: ya seoson el aire, la comida y bebida; el sueño y Viólemele cuando la enfermedad seocasiodesvelo; el movimiento ó ejercicio y quiev^a de sangre ó por demasiada plenitud, ó tud; la evacuación y repleceion; los acciden- por la mala cualidad de ella; esta se avaeúa tes ó pasiones del ánimo, lodos estos casijeon sangrías, ó ventosas sajadas, ó sanguinecesarios, se ofrecen al cuerpo humano; los juelas. Los otros humores que con su mala cuales, así como siendo con medida y pro- ¡cualidad, ó cantidad enferman el cuerpo ó porción, conservan el cuerpo con salud; asi ¡parte de él, estos se evacúan unas veces por

también faltando ó cscediendo su proporción ó medida, ocasionan las enfermedades; y estas causas dichas, son las ordinarias, fuera de otras que casualmente se suelen o f rpccr -

Causas intrínsecas. — Otras causas hay in- con ejercicio proporcionado, friegas etc.,

cursos, otras por vómitos, otras por sudor, y

otras veces por orina.

Por sensible transpiración — Algunos humores malos ó pecantes, se evacúan insensiblemente con la sola dieta bien ajustada,

trínsecas, que son los humores interiores complexionales, los cíales hacen enfermar

interiormente el cuerpo y todas sus partes.

Síntomas ó efectos. — Las cosas que s;j siguen, se llamaji síntomas ó efectos los cuales se reducen á tres géneros; el uno de ellos se llama función dañada; el otro, cualidad inmudada; el tercero, esceunte, ó lo que sale inmudado. Y se alcanza á conocer lo enfermo dél cuerpo ó pas te, de él, atendiendo á la función ó acción lesa ó dañada; y observando la cualidad mudada, se llega á conocer la esencia de la enfermedad^ como también de lo que sale ó exeunte inmudado,

entendemos la causa de la enfermedad. Enfermedades de sola, destemplanza sin

humor ó materia, y otras con humor ó materia.— Y por cuanto h ty unas enfermedades de sola destempla riza y sin materia ó humor, y otras hay con materia ó hum )»•_, se observará que las; enfermedades de sola destemplanza, no requieren o!ra intención de cu-

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rarla, sino es templarla con su contrario; pero en las enfermedades que juntamente con la destemplanza hay materia ó humor pecante, estas necesitan primeramente el que se evacúe, 6 aparte dicho humor del cuerpo ó de la tal parte enferma, y luego viene bien e! templar el cuerpo o parte de él, con sus contrarios, para que quede en el temperamento conveniente.

pero este mal modo de evacuar solo tiene

lugar cuando menos que medianamente

predominare el humor pecante. ...

Por sangría.— Para evacuar por sangrías,

es menester observar cuáles venasen tales enfermedades conviene sangrar, qué cantidad y á qué tiempo, lo que se verá en sus propios capítulos: ahora se advierle que en las sangrías no haya demasiada facilidad, asi por el temperamento de estas tierras, como poi que los bastimentos que en ellas se hallan, no lo admiten, mucho menos en los naturales-, á los cuales comunmente asisto poca robustez de aguantarlas. Empero, cuando la enfermedad lo necesitare, tampoco no cabe demasiada resistencia, en pai ticular siendo la persona robusta en edad florida y en buen tiempo del año, con mucho aparato o plenitud de sangre; porque entónces no hay que temer mucho postramierilo de fuerzas; Antes sentirá la naturaleza alivio pronto, y se hallará mas dispuesta para vencer lo residuo del mal humor que quedare; y mucho mas convienen á sus tiempos las sangrías, cuando la ruflnraleza por acostumbradas sangrías se halla como habituada a ellas: fuera de que muchas veces donde se señalan las sangrías, es preciso atender á lo mas necesario; así mismo aun en esto es menester advertir que no se siganmyor inconveniente y resulte mas daño déla sangría

que provecho, como en algunos casos ó per sonas es contingente; conviene á saber, cuando la persona es muy fácil de desmayarse en tiempo de la sangría,)' entonces podrán suplir unas ventosas sajadas ó san gui-

Por sudores. — Con los sudores se evacúa el humor por la circunferencia del cuerpo, por lo cuates muy conveniente evacuarla primera región del estómago, Antes queso tomen sudores para sudar, ahora sea con al-

juelas. También hallándose muy^débil del guna purga ó purgas, ó ayudas etc., para

estómago, en tal caso conviene haber tenido, antes de sangrarse, régimen natural, ó ayudado con ayuda, calilla* ú otro medicamento; esceptuando algunas enfermedades violentas, como .es la apoplegia de sangre, el garrolillo ó esquilencía, algún flegmon, que amenaza ahogamiento y otras semejantes, que luego necesitan de evacuaciones de sangre, sin dar dilación alguna.

Por purgas ó vomitorios.— En cuanto la." purgas ó vomitorios, se administran bien, habiendo alguna señal de concoecion, como cuando eii la orina parece una neblina ó niebla eí) medio, que después baja al fondo; y otras cuando se conoce el hum< r ser movible, lo cual su consigue con ¡os jarabe.'.: apropiados para tal humor, conjp se ponen en el catálogo de los medicamentos. Algu

que haya mas seguridad y mas facilidad, para que con eso no embarase lo grueso del humor, el cual pudiera obstruir ó tapar los

poros del cutis, ó el paso del sudor.

Por ta orina.— Por orina también se evacúa el humor, como se dirá en sus propios capítulos de tal, ó tal enfermedad; pero es muy da notar, queántes queso usen tales medicamentos diuréticos, (que son los quo evacúan por orina) no se han de usar antes que se haya limpiado con algunas medicinas el estómago y el hígado, y algunas veees es muy conveniente el haber aliviado el cuerpo antecedentemente con algunos sudores, para que regularmente se adminisire.n dichos medicamentos diuréticos para evacuar ppr orina: mucho masse ha de atender esto, cuando el paciente padeciere, ó en

ñas yeces no se necesitan dichos jarabes. !olia ocas¡on hubiere padecido alguna de-

como cuando de sujo el humor estuviere dispuesto y bien movible para ser evacuado, y otras veces porque no da treguas la enfermedad violenta, entónces se acude i á lo mas necesario. Las purgas que están puedas ei; este libro, son generalmente de mediana eficacia; y así, cuando no obraren según el deseo ó según ¡o requiere, la enfermedad, podrá suplir, recibiendo una ayuda propia parata! enfermedad, ú otra ordinaria ánles de comer; ó untar el vientre, en particular el ombligo, conjunto sin sal ó con manteca de vaca, mezclándolo con otra tanta cantidad de lequ ■squite, que tiene virtud do ayudará obrar. También hay algunos que ya tienen sws purgas conocidas y esperimentadas en «US personas, para su complexión y robustez: estos bieu podrán usar de aquellas en 'ugar de estas, observando, sin embargo, las fuerzas presentes según las pasadas.

tención ó mal de orina.

Medic'mas alterantes.— Otras medicinas hay alterantes, que sirven para allerar ó alemperar las enfermedades que s'e hallan sin humor ó materia, como arriba queda dicho: en esto no hay mas que advertir d.e lo que se nota en sus propios capítulos de (as enfermedades desoía Ja destemplanza.

Doctrina í/e/iera/.-Parecióme aquí de mucha utilidad añadir afganos dogmas ó doctrinas, que generalmente se observan en las curas, como son las siguientes: Lo primero y principal es, la invocación de la clemencia oe.nue.stro Señor y la intercesión de Ioj Santos: Lo segundo, ayudar á la naturaleza en donde se inclinare, solo que no sea parparle noble, ó muy debilitada, ó con peligro de vida: Lo terrero, cuando no se conociere la enfermedad, entonces atiéndase con nías rigor al régimen y a la dieta: Lo cuarto, do los vomitorios y purgas y violen-

tas, como también de sangrías grandes, solo en la necesidad se usen con mucha discreción: Lo quinto, las medicinas que con alivio del enfermo se hallan aplicado, prosígase con ellas, hasta tanto que se conozca que aproveehan;y a! contrario, dejarlas ó miniarlas: Lo seslo, también es ordinario curar úri contrario con oli o contrario: Lo séptimo, a-

f'ariedad en los medicamentos que se ponen. — Pónense también muchos y varios medicamentos específicos, fuera de los medicamentos generales: lo uno, por si una cosa no ayudare, halla elección para proseguir con los medicamentos que mas bien obrare, hasta tanto que se cono/xa no aprovechar^ ó que necesite de medicamenlo mas efi-

tender mucho en las grandes enfermedades ^.az, pues siempre conviene empezar por los álos accidentes, ósintomasque sobrevienen remedios mas suaves, y subir poco á poco siendo violentos; acudir luego a atemperar á los mayores para lo cual sé procuró pqy corregirlos, aunque sea dilatando la enfer- ner en primer lugar los medicamentos ñus medad radical: Lo octavo, mantener al en- suaves, y luego los mas eficaces: lo otro, por fermo, que no pierda las fuerzas por desga- si una cosa no se hallare á la mano, como na en el comer, ayudándole con pistos ó acaece en muchas parles de oslas provincia», ayudas de substancia, y estos no sean indi- (aunque en otras hay abundancia y elección gestos, ó muchos de un golpe: Lo nono, e! <]« ellas) sucederá que halla alguna entre mucho desvelo del enfermo; acudir ctíañló ¿antas: y'éñ donde para un mismo medieaántesen conciliario sueño: Lo décimo, a-'niento so ponen varias yerbas ó ingredientes»

tiéndase mucho la complexión del enfermo, sus fuerzas ó el liempo del año, el temperamento de la tierra en que se halla; y según aquello, aplicarle los remedios: Lo undécimo, escudríñese bien el origen principal déla enfermedad, y acódase al lugar mas peligroso; y habiendo complicación de otras enfermedades, no descuidarse de ellas: Lo duodécimo, en los días críticos, no purgar ni sangrar sin particular necesidad: cuáles son, se ponen al Gn del capítulo 7(5 del li bro I.

Cuanto importa conocer bien la enfermedad.—Y aunque hay muchos dogmas buenos, me pareció ser estos bastantes, por no alargarme tanto en esto; pero atendiendo ser el juicio de las enfermedades tan difícil, y la ocasión tan instantánea, la cual da á discurrir mucho á los mas eminentes docto res, procuraré alargarme algo en este' libro, para dar á conocer cada enfermedad por algunas señales patognómicas ó fijas, y oirás mas probables, por donde se puede colegir y distinguir cuál sea la enfermedad; pues en ello consiste, que lo mas en la cura so acierte ó yerre, según dijo aquel: Dimidiumfaci, qni bene nobi habet.

si faltare alguna, ú otra de ellas, colóceos duplicar ó tomar dos ó tres tantos de lo que hubiere, esceptuaodo en las purgas, en donde es menester atender que unos ingredientes snn mas eficaces que otros, y no cabe semejante suplemento.

¡'úñense generalm-ent'e medicamentos case - ros y algunos de botica. Porqué se pone el modo de componer algunos medicamentos de botica. — \ aunque fué el intento notar solos los medicamentos caseros, (que llaman) por no hallarse prontos, sino muy distantes los medicamentos de boticas, sin embargo, se añaden algunos que solo se hallan en las boticas, ó entre las mercancías, para cuando hubiere ocasión de enviar por ellos, porque no siempre los medicamentos caseros son tan eficaces como los requieren algunas en fermedados, aunque para ayudar á los pobres también en esto, se ponen en un calalogo de los medicamentos, ó en un libro al fin aparte, el modo cómo se pueden componer, y hacer algunos medicamentos ordinarios,para cumplir mejor con mi deseo de servir á los que tuvieren falta de médicos*)' botica.

Y el modo de abrir fuentes, de sangrías de ventosas y de sanguijuelas.— Cófl el mismo intento se añade al fin del libro II, un apéndice, como es: abrir fuentes, el sangrar, poner ventosas, ó sanguijuelas. ■

MI i UIIUHI IHKIfíL