Florilegio medicinal de todas las enfermedades · Capítulo real 2 de 38

capitulo i

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capitulo i.

DEL DOLOR DE LA CABEZA.

Los sanios que, según el primer dogma notado en las advertencias, se podrán invocar [de los cuales como abogada universal es la Santísima Virgen,) se especificarán en los. márgenes, los particulares abogados para tales enfermedades, como San Crisóstomo, Santo Domingo Loricano, Santa Lidubina, que son\ abogados para el dolor de la ca beza.

En el dolor de la cabeza, así como hay variedad en las causas también hay diferencia en los dolores ó efectos, y consiguientemente según aquella variación, so varían también los medicamentos.

Se diferencia el dolor de la cabeza en ser paterno oesterno; esterno es, cuando al tocar la parte doliente ó levantando los cábelos se siente mas dolor, y tal dolor es mas a ci de i curar qU0 el interior, por ser solo otercutaneo.

uando al tocar por defuera aquella parte

no se aumenta su dolor, porque está debajo del cráneo, y muchas veces se estiende su dolor hasta las raices de los ojos, aunque unas veces duele por afuera y adentro.

Interno.— También se diferencia el dolor según su origen de donde dimana, como cuando duele la parte anterior de la cabeza, comunmente se origina del estómago ó de la madre por sus indisposiciones.

Diferencia según la parte de la cabeza - Cuando duele el lado derecho, es por la destemplaza del hígado. Cuando duele el lado «zquierdo es el vaso. Cuando el cerebro ó la parte posterior, suele provenir de 'os ríñones. Cuando duele toda la cabeza es comunmente de la calentura presente que ocupa todo el cuerpo.

Diferencia según el humor y complexión.- Otra diferencia hay según el humor que predomina ó peca, y de la complexión de la persona. »

Señales de la pituita. -Cuando es de la Pituita, entonces se padece fluxión del humor pituitoso, que cae al estómago coo desgano, hastío, crudezas y algunas veces con vómitos de flema ó crudezas; tienen la cara

comunmente descolorida y como entumida; menlos sus medicamentos, aunque caseros; no se siente calor extraordinario en la cabc-jlo cual así para acertar ó no errar, es neceza- la persona se halla como floja para cual- sario observar.

quiera cosa ó ejercicio, con mucho sueño y Y por cuanto para curar cualquiera enéste acunas veces es pesado. La orina blan- fermedad ó accidente, no solo bastan los cav cruda y en tal disposición es el dolor medicamentos aplicados, sino se guarda am U siente en la cabeza, obtuso, como un juntamente la dieta proporcionada, sin la

peso grave que oprime.

Señales del humor melancólico

cual muchas veces no solo no aprovechan Cuando los medicamentos, ántes dañan, se ponen

predominaelhumormelancólico,eslálasa- en este capítulo algo mas largamente la Uva como agria ó hay eructos agrios con des- guarda y la dieta, para cuando predominavelo- el color de la cara fulco ó denegrido, y ¡re el humor pituitoso: cuando predominare

comunmente padecen estitiquez; la persona está triste, tímida, muy pensativa, con sueños de difuntos y de cosas horrendas ó tristes, huye ó se esconde de la gente.

Señales de sangre. -Cuando proviene de

el humor colérico ó la sangre, se podrá ver su dieta mas estensa en el capítulo 40, déla destemplanza del hígado, y la del humor melancólico, en el capítulo 47 déla hipocondría melancólica, para escusar el repetir lo

sanare está la persona en lo ordinario jo- mismo en otros capítulos, en los cuales pre-

vial, con buenos colores y las venas llenas; entónces se siente el dolor también con algún peso, pero no tanto, como cuando proviene déla pituita, y cuando se junta á la sangre algo de la cólera ó de los vapores es-

dominaren semejantes humores.

De la dieta y guarda en general.— -La dieta ó guarda en general, no quiere decir la dieta (como la toman algunos) que es no comer ó comer poco, sino que se coma ó se be-

pirituosos, entónces es el dolor con polsojba á sus horas, atendiendo no solo ala canti-

Lnde de laf arterias déla cabeza, y co-ldad sino también á la cualidad delasviandas

Lnmente sueñan decosaScoloradas,conun ó bebidas. [Que es la dieta o la guarda J

dejamiento y estiramiento de las coyun- Ala guarda pertenece observar el temperauejamieui , , ^ ^ ^ ^ ^ ^ ge mu(Jan log en_

Teñalesdecólera.-^o es de cólera, termos de un lugar á otro ó »«¡n^ se siente amargo en la boca, con palidez en se puede, se procura artificialmente corr a ar como uno que padece tercianas,! gir el aireó el ambiente dañoso según lo con un dolor que punza como de lesnas ó requiere el efecto de la enfermedad. Para

agujas; hay desvelo en dormir ó sueñan cosas encendidas como de fuego etc., es pronto á enojarse.

el mismo fin se atempera el ejercicio corpo ral, el cual proporcionado sirve mucho paira mantener la salud. El sueño unas ve-

Señales de flato ó ventosidades.— Cuando de flatos se origina el dolor, es el tal dolor como estirante ó tensivo y con frecuente zumbido en los oidos; también suele observarse algún tumor, en donde á ralos aprieta el dolor mas ó menos.

Todas estas señales se han puesto para mas claridad, á que cualquiera pueda mas

ees conviene mas largo, y otras mas breve. El régimen del vientre, por lo acostumbrado, mas fácilmente toleran unos estitiquez, otros lo contrario. Finalmente, conviene atender á las pasiones ó inclinaciones del ánimo, de que el melancólico escuse en lo posible cosas tristes,- el colérico, aquello quo le pueda irritar y asi en lo demás, lo cual

lüaa.aque cuaiquiuid pucua r " ... i„ Hioiirt

fácilmente distinguir la raiz ú origen de |B|se especificará en particular en la dietaO enfermedad, para aplicar con mas funda-|guarda de cada humor por si.

LIBRO í CAPITULO I.

Dieta predominando la pituita.— Como volviendo á decir del dolor de la cabeza, cuando éste dimana del humor pituitoso, el cual es frío y húmedo, para éste conviene que sea la dieta calentando y secando.

el aire,—\o cual se conseguirá procurando el aire templado en lo caliente, que tire algo á lo seco, como dormir en alto, no regar mucho la vivienda, por la cual en el verano pase el ambiente templado, y en el invierno se templará el frío con sahumerios de buen olor, como es el romero, alucema, salvia, copal, estoraque etc., atendiendo siempre el que no sea tanto, que llegue á fastidiar al enfermo. Cerrar las puertas y ventanas al viento Sur, que es del mediodía, y al viento húmedo de llover; no admitir ios rayos de la luna al cuerpo, mucho menos a la cabeza, porque es muy dañoso al cerebro; también no es bueno que llegue el! rayo del sol, porque derritiendo ó fundienJ do los humores, causará mas fluxiones, por' lo mismo el aire destemplado ó muy frío del *orte no se admita, porque por la compresión ocasiona también fluxiones, en particular en estas tierras en donde se ofrecen aires muy fríos en medio dd tiempo caluroso. 1 |

Comida y bebida que aprovecha. -En los' alimentos del comer hay unos manjares tan templados, que en todas enfermedades mas o menos se pueden usar, de buen ju-o y de fácil diges» ion, como es la carne de carnero, I «le la ternera, de pollos, gallinas, capones y os mas géneros de pájaros monteses; peroí para las enfermedades originadas de pituita,1

Je que ahora se dice, es mejor que sean esas carnes asadas quo gU¡sadas> au

ambjen en mtermedio se dan guisadas, Asando con moderación de las especias, co- 10 GS la caric,a' ^fran, clavos de comer ueZ moscada, chile y manteca: solo cuan |

ni „ » " «-va. duiu cuan-

¡ *add enlT Pad°CÍeredesl^P'anzade. gado, ent6nccs no conducen los clavos, chile, ni nuez moscada.

Entre las yerba j que conducen es el peregil, epazote, pastinaca, yerbabuena, mastuerzo: de las legumbres la mas segura es el garvanzo. Por fruía, comer en conserva cáscarasde limón, ó naranja, ó de los duraznos, piñones y otras frutas que no sean muy aguanosas; también conduce mucho acabar ^comida con unos confites de anís, ó de hinojo, ó culantro. El pan sea bien cocido y levado con una poca de sal y anís. El aguapara beber de ordinario será cocida con un poco de anís ó hinojo en semilla, í Comidas dañosas en enfermedad causada de la pituita.— Las comidas que por frías ó difíciles de digerir dañan, son de la carne de vaca, de cerda, de venado, de liebre, de patos y semejantes, como también los estreñios de los animales, aunque en falta de otras cosas, como la suele haber por acá en j muchas partes de estas tierras desamparajdas. Si se comieren tasajos en una enfermedad larga, sean bien desalados, bien coj cidos y en menor cantidad que en buena salud se comian. Yerbas frescas como lechugas o verdolagas que solo algunas veces se admiten, no sean sino cocidas y con azúcar y vinagre aderezadas. También conviene ¡escusar lo que fácilmente llena á la cabeza con sus vapores acres, como son ajos, ceboj Has, mostaza, rábanos ó los que son de vapores gruesos como la leche, frijoles y ]as egumbres semejantes en particular las lentejas. Lo que generalmente conviene observar en todo comer es, que sea moderada

en la cantidad la comida, y la cena algo mas ligera que la comida; porque en el esceder en el comer se espone el estómago á indi- ¡Sest.ones, y al contrario, de muy poco cojmer se debilita mucho el cuerpo.

tJlTt° C°rporaL~^ moderación también es muy conveniente en el ejercicio en cuanto la enfermedad, o permitie" Q«e la demasiada quietud de sentado 6áe acos ado, entorpece y debilita al calor natural de donde so originan muchos humores

DEL DOLOR DE LA CABEZA.

superfluos y escrementicios; y al contrario, el demasiado ejercicio disipa y consume las fuerzas naturales; pero el ejercicio moderado despierta el calor natural y lo aviva, ayuda á la cocción al estómago, y es mas conveniente antes de comer; después de comer es mejor descansar ósea á lo menos el ejercicio muy ligero.

Sueno ó desvelo.-E\ sueño aunque en lo general cuando es muy largo es dañoso, por cuanto hace el cuerpo mas flojo, porque refrigerando, aumenta humores nocivos, en particular en el cerebro; así cuando es demasiado corto, entóneos se gastan aun los buenos humores; y así conviene en lo común medir el tiempo de dormir ó según la costumbre ó según la enfermedad lo pidiere En esta enfermedad de que se habla ahora, por ser originada de la pituita y por haber exeso de humedades en el cerebro, mejor es acortar el sueño ordinario y no alargarlo, huyendo mucho mas el sueno entre dia y no acostarse luego á dormir después de haber cenado, y sea con la cabeza] algo alta en uno ó en otro lado.

Régimen del cuerpo.-Lo que en todas las enfermedades se atiende, también en particular en el dolor de la cabeza se ha de observar á que el enfermo tenga régimen fácil del vientre ó estómago, y que la estitiquez no exeda al tercero dia, lo cual en faltando, se remediará con cosas benignas, como son calillas ó ayudas ú otras cosas leves, puestas en el capítulo 39 de la estiquez ordinaria, con lo cual no solamente se consigue el efecto de obrar, sino que también lentamente se llama el humor que molesta . la cabeza y se divierte.

Pasiones del animo.-Finalmente, asi se pudiera conseguir como es muy útil, escusar algunas pasiones ó afectos del ánimo, como es la tristeza, el enojo, la incontinencia y semejantes, porque exasperan y fomentan mucho las enfermedades, precipitando el humor melancólico ó colérico á las

partes mas débiles como son las achacosas.

Todas estas advertencias de la dieta y guarda con poca diferencia, como queda dicho, militan en las enfermedades originadas de la pituita ó flema ó de frialdades, por lo cual no será menester el repetirlas.

Cura general del dolor de la cabeza, originado delapituitaófrialdades.-En cuanto su cura del dolor de la cabeza, se ha de observar la causa que ocasiona dicho dolor, atendiendo las señales arriba mencionadas y según aquella, se aplicarán los remedios. En el dolor de la cabeza originado de la pituita de flema ó frialdades, rara vez se admiten sangrías, solo en personas muy repletas de sangre; pero purgar el humor pituitoso, ya con ayudas, ya con purgas ó vomitorios, estando el paciente fácil para ellos aprovechan. Estas ayudas, purgas y vomitorios, que conducen para evacuar el humor pituitoso ó frialdades, se hallarán en el '¡catálogo de los medicamentos adonde me remito; pues allí con el titulo de «medicamentos que purgan la pituita etc. se hallarán en varias formas, como en polvo, en bebidas, en pildoras etc., para elegir lo mas conveniente ó lo que mas bien se hallare á la mano: el fin de estas citas ha sido por no alargarme con una misma cosa, que tantas veces en varias enfermedades se ofrece y por cuanto en cada ocasión era menester añadir el modo de componer los dichos medicamentos.

Y estas purguilas se repiten y lo mismo las ayudas según mas ó ménos fuere rebelde el humor ó el paciente pudiere buenamente aguantarlo, preparando al principio al humor viscoso ó crudo con los jarabes apropiados y puestos junto con dichas purgas en dicho catálogo de los medicamentos.

Medicamentos específicos para el dolor de la cabeza, originado de frío ó de la pituita - Solo so advierte, que á las ayudas ó bebidas citadas ó para los jaraves, para mayor encada v por apropiar mas el medicamento

OBRO I CAPITULO I.

para las enfermedades frias de la cabeza, se pueden añadir unas de estas yerbas capi tales siguientes, aunque sea en poca cantidad, como son la betónica, el mastranzo, el

a con bastante clara de huevo en forma de emplasto, y poner dos semejantes en las sienes y uno en la nuca: ó poner unas hojas de nogal debajo del sombrero, ó aplicará las

romero, salvia, cantueso, lomillo, alucema, plantas de lospiés raiz de rábano machaca orégano, poleo, hojas de laurel, manzani- da, con sal y vinagre, en forma de emplasto

Ha, cascara de cidra: una ú otra de estas yerbas ó flores también podrán servir para baños de los estremos, como son los brazos ó las piernas desde las rodillas abajo.

Friegas, ventosas y caustico.— También fuera de los dichos baños, ayudan unas friegas de las espaldas, desde la nuca hasta la cintura ó de todo el cuerpo abajo, ó poner ventosas secas ó sajadas en las espaldas; y si no bastare, poner suavemente un cáustico de fuego en la nuca del cerebro en donde se suelen abrir sedales, ó en lugar del cáustico de fuego poner dos vesicatorios que son dos parchecitos del tamaño de media nuez, y su composición y modo de aplicar se hallará en el catálogo de los Medicamentos.

Advertencia de los cáusticos ó ventosas.— Pero se observa que ántes que se hagan friegas ó se use de las ventosas ó cáusticos, se haya limpiado el cuerpo con purga ó alguna ayuda.

Baños,— Para bañar los estremos, como arriba queda dicho, de piernas ó brazos, cocer hojas de malvas, del sauce, de las parras y unos cogollos ó guías del carrizo y una ú otra de las yerbas capitales arriba mencionadas, de cada cosa partes iguales, y bañar las piernas ó los brazos bien caliente, en particular en el invierno, y guardarse por algún tiempo del aire.

Preservativo—Asi para preservar como para mitigar el dolor de la cabeza, beber tres ó cuatro onzas ó como medio puño del cocimiento de la verbena, y como media cucharadita de vinagre, que se añade á dicho | cocimiento.

Apósitos.— Poner unos parchecitos sobre una badanita del tamaño de un tostón con 'sla masa.- lomo pimienta molida v amasar-

Dolor antiguo de la cabeza.— Vara, el dolor antiguo véanse al fin de este capítulo sus

Cura del dolor de la cabeza originado de sangre ó de cólera.— Cuando el dolor déla cabeza proviene de sangre ó de cólera según las señales dichas, enlónces prevenir una ayuda mediana para relevar ó llamar, como se verá en el catálogo de los Medicamentos, con el título de Ayudas frescas y emolientes ó hacer esta ayuda. (Ayuda fresca.) Tome un cañutito de cañafistola y hojas de lechuga ó de calabaza, como dos puños, otro puñito de las pepitas de melón ó de calabaza ó de sandía bien machacadas, flor de la rosa (ó lo que de estos ingredientes se hallare) y unos pocos granos de anís, cocerlo en dos cuartillos de agua, que quede en uno ó algo mas, lo cual se esprime por un paño, y se le añade azúcar prieta ó chancaca, cómodos onzas de manteca de vaca como un huevo de gallina, y sal de la mar como el peso de un tomin, y echar esta ayuda en una ú otra ocasión tibiecita cuando el dolor apretare.

Sangría cuando conviene.— Habiendo obrado la ayuda, si apretare el dolor intolerablemente ó habiendo juntamente calentura, ó la persona se hallare muy repleta de sangre, ó cuando se temiere alguna inflamación, enlónces sangrar la vena de lodo el cuerpo de tres hasta cuatro onzas; pero en persona que padeciere supresión de la sangre de las espaldas, habiéndola tenido en otras ocasiones on alguna copia, enlónces se sangrará en lugar del brazo la vena del tobillo, según las fuerzas del paciente. Esto mismo se observará en las persogas que tuvieren detención de regla. (Cuando no

DEL DOLOR DE LA CABEZA

conviene sangrías sino purguitas.) Fuera de¡nen las ayudas y purgas, puestas en el caesto conviene observar en las sangrías, que tálogo de los Medicamentos para evacuar el estas solo conducen siendo el paciente muy humor melancólico y otras que están puessan-uíneo y con poca cólera; pero escedien- tas en el capítulo 47 de la hipocondría modo la cólera, de ninguna manera conven- lancólica, adonde me remito, así por cuandránlas sangrías, por cuanto la sangre sir- to la cura como por la diela y guarda, que ve como de frenoála cólera: enlónces mas allí se pono para las enfermedades or.g.naprovecho harán unas purgas frescas y sua-jdas del humor melancólico, ves puestas en el catálogo de los medica-j Dolor originado de flatos. -Cuando dol.ementos para evacuar el humor colérico, en re la cabeza de flatos ó ventos.dades, usa de donde también se hallarán sus jarabes pre- las ayudas arriba dichas contra la pituita ó

|de aquellas purguitas; y después refriega También pueden suplir á las sangrías en | bien las sienes y la comisura déla cabeza ólos coléricos! las friegas ó ventosas sajadas la corona con un pañito, y luego untarla con

en las espaldas ó abriendo fuentes en el bra zo ó piernas.

Medicamentos específicos, originado el do-

ajos deshechos en vinagre ó en orina de mu chacho.

Polvo para el dolor antiguo y rebelde de

Meaicanitiiwz Z'->í->cv<,j^w, *<j » - ... , „„KnM<,

lor de oíor.-Medicamemos ,ue por delue- la <^->™«™«™^ ¡££Z ra se aplican, siendo originado de calor, son como oler muchas veces agua rosada ú otra agua, mezclada con un poco de vinagre

de la cabeza, se podrá tomar por tiempo de un mes ó mas del polvo siguiente. Tome tres onzas de la cáscara de la zarza, de anís media onza, semilla de culantro y db las

Pósitos -También aprovechan los defen- media onza, semina oe cunui u , uo sivlf u ves ampára la frente como para icáscaras de las cabezas de las adormidera,,

— • 'de cada uno el peso de dos tomines: de azúcar blanca onza y media, todo junto bien molido y cernido por un cedazo; de ello se

las plantas de los pies, de aquellos defensivos que se pondrán en el capítulo 2.° de la Frencsía.

O poner la yerba del sapo mojada en una tomará cada dia por la mañana en ayunas pane de vi agre y tres de agua. Lo mismo y también una hora antes de cenar, por cabe la yerba de verbena puesta de esta ma- da vez una cucharad ta en algún caldo ó Qera J ¡chocolate, ó en agua de zarza. En inter-

O aplicar á la frente de sien á sien unosirne(]io que se lomare de este polvo, condupañitos picados, mojados en agua rosada ú ' eirá mucho tomar una ú otra purgnilla ó otra mezclada con un poco de vinagre y al- pildoras ó ayudas arriba mencionadas. [Con go de la clara de huevo batida. Kospeclia de gálico ó de mojadas.) En parli-

° Dieta y guarda en el dolor de la cabeza, cular pn,eba bien este polvo en los que tuoriginadode sangre ó cólera.— En cuanto á v¡eren alguna sospecha de gálico ó de mola dieta y guarda para este dolor -de la cabe- jadas doliere la 2^ot^^7Zl Pa— ^ J c.-a ;¡::; de polvo, ^aDestemp,^

bro primero. ia hnm almisli"» 6

cLdel dolor orinado del te» "O,, como masca U l«u ImasW ¿««ico-Lacra do. dolor de la cabeza, incensó fino 6 a, J *>< " originado de! humor melancólico, es casi la nuez moscada u b a de laba o ,„¡°m.i como la de la „ilnila,solo le convie-¡ z),/e,m«.-Dofcns»o para

LIBRO I CAPITULO I

la cabeza. Tome hojas de durazno, de po- CAPITULO II leo i) de yerbabuena, unas almendras amargas ó á falta de ellas, unas pepitas del hue-j °E LA JAQÜECA ó ™«»ania. so de durazno, de cada cosa un poco y bien \San Ensebio Samosateno, es abogado para ¿a majado y molido en un mortero, mezclar Jaqueca. todo ello con otro tanto de pan mojado en

vinagre? aguado, y tender de ello sobre un ^ ES Li U^EC^

lienzo, y aplicarlo libio sobre la frente de T,. iamill(1(lAfc . .

sien á sien p*A J^ueca ó hemicránea, no se diferen-

Osangrar la vena de la frente, al modo^Jn1 d°,0r ^ U Caheza> SÍ,,° S0,° en como se dice en el capítulo 54 del libro II. í T D° qU6 ,3 mUad de Ia Ca-

0 abrirse dos fuentes encontradas, una i bfa con d«,Qr hf^^l y constante, la cual en el brazo izquierdo y otra en la pierna de- C°7nmenle Padecen ^ <l™ abundan de

recha, al modo comose dice en el capítulo ¡^T T ' "^T ^

52 del libro II de destemplanza del hígado, que derrama

También contra el dolor rebeldede la caJ™^ ^V* d ventrículo> ? esto ha<* beza se pone un medicamento caustico ó nn E¡°l/2¡ » T !°l ^ Ca" boton de fuego (como se dice en el modo de i* ' ^ T ,esU,d,OÚOtros neSocíos abrir las fuentes) en el músculo, entre el ! de "í Z*? dÍSpU6St° do pulgar y el dedo índice, y se ,„ nUene m T " tollina. An.

como una fuente con el espadrapo y un bo- f T 7 IT* ^ ^ C°" * Uf«de hilas, untadas con ungüento amat 0;gr,f'C a'ldadde ,a,UZÓdel S°'> * Ho, por el tiemno dp „n T , ton fuertes; y por cuanto tiene sus rai-

luego se j cTar deia do Tolo d ^ ^ ^ ^ > Ü^ ^ de ,a P¡lüita ^ le bolita de las hilas S0,° de P°ner^a de flatos crasos.es difícil de arrancarse

Faltando el sueño.-En la falta delsueño 6 T?*' ^ Pr°VÍene' Ó Se

que comunmente suelen padecer ú r dé fmeZfC,a ,a sa"^re «u^^ada, y unos espíritus

los defensivos suaves, que se bal n puesto '"n ^ 3116,138 de '°S menin"

contra el desvelo en e capí u.o 7,12 l ^' T ,M ^ ^ COn

cidentesdelas c^t^lZ^^ZSSü * ^

libro I. uidiiiiiu.

Dolor sintomático que depende de otra , Cura ^enemL-^ cura es como queda diparteenfonna.-CuAao el dolor de la ca en,el anlecedenle' «tendiendo

beza íuere sintomático, que es cuando ele parl,CU,ar' ,a Parte envia ^ vapopende su origen de ot a parle ind spue ta ^! E"vanas ocas'oness^a observado que como suele ser del estómago 6 Jtf ¿T.a '* Cab6Zadel lad° de™ho,comun-

ae la madre ele elnl 1 ■ f m6nle 68 de °a,°r' y Se cura con cosas *«- aquellos mM^ñtoZ T CaS' "° bebei" V¡n°' nÍ US3r de m»chas "H»-

'a cura de e os e^sus nrn P°nen.SC°un cias' * de ^ chocolate. Cuando duele la porque curando lañará , CaP'lU,°S'* mUad ****** de,a cabeza es comunmente

^^Tz^^^t ca,ierjas cua!es se •*

10 Suyo' de "os med.camentos dichos en el capítulo

anteceden le.

<<K^fpN>*- j Cura espedfica.~A\Sunos se hallan ali-

jviadosdo la jaqueca con aplicar á la parto

DE LA JAQUECA O HEMICRANIA.

doliente un pedazo de carne de vaca soasa- cerebro, ó sus membranas y meninges, que da y espolvoreada (por aquel lado que se son sus telillas; y así primariamente la, pano'ne) con polvo de azafrán; ó poner una ho-decen, cuando por asoleado ó por enojo fita despellejada de siempreviva en el oido grande se difunde dicho humor, lo cual tamdel lado doliente, lo cual es medicamento bien puede acaecer de un golpe ó heridas fresco Otros deshacen tres ó cuatro pelo- grandes en la cabeza, (Frenesía originada tillas de cabra en un poco de buen vinagre, de la fuerza de las calenturas). Secundanav untan la frente y las sienes con ello,' repi- mente se padece de frenes.a, cuando ella tiéndolo varias veces entre dia. También sobreviene en las calenturas ardientes, porponen un defensivo de clara de huevo bien que entónces toma rapto á la cabeza todo baüda con unos polvos de incienso 6 de el humor, 6 parte de él, la cual es comunniirra,'y mojando en ello un liencesito lo mente peligrosa.

aplican al dolor; ó habiendo usado antes de Señales de la frenesía incoada-Se conoayudas ó purguitas, suele aliviar mucho (es- ce la paraphrenétis ó la frenesía aun no conpecialmente siendo el enfermo algo saoguí- firmada, por un dolor continuo de la cabeneo) rapándolos pelos déla nuca, y pe- za> y toda la cara colorada, como encendigar allí una ventosa chica y sajada, sa- da> los 0jos tiene también encendidos, y en cando como una onza de sangre, pero no se ellos las venas mUy aparentes, y en el mirar ha de sajar hondo, sino por encima, por los fijan mucho, padecen sed y sequedad de no lastimar algún nervio. la lengua, con inquietud, hacen acciones

CAPITULO III no acostumbradas. Habiendo estas sena-

Ies, se podrán prevenirlos remedios como de la frenesía y desvario, ó DELiiuo. se ^ eQ la cura general, para preservar, San Hugo es abogado para la frenesía y !y que no pase a criar inflamación grande, desvarío. ó apostema en el cerebro.

| Señales de la frenesía adelantada.- Las M^miCAO^. 'señales de la frenesía adelantada, son, cuan-

La frenesía, que en lalin se llama phreni- do continúa el delirio, con calor en la cabetis es una inflamación en el cerebro y de za y desvelo en el mucho hablar unos de sus membranas, con desvarío y calentura cosas alegres, y otros del fur en* continua- y de ella hay dos especies, una se variar el modo de mirar á los c.rcu^lanies, llama venadera, y otra se llama simple, ó cuando tienen el resuello ™°J ™£* >° frenesía hética. la orina al principio de la enfermedad

Frenesía simple ó hética, en qué consiste.- grueSa, y sobreviniendo la *"™¡£™ Cuando es frenesía simple solo esta escalen- da trépente en

tado el cerebro, con ocasión de haberse es- puls0 pepeno, que «idica - E P* o * calentado la sangre en las venas del cere-; pequeño, porque compadece el corazón y bro de vapores muy destemplados de ca- duro de la calentura, poique padece la Senté y leco y en esta es el desvario suave, membrana del cerebro, la lengua es speraJ no hablan, y están quietos como si durmie- amarilla 0 negra; no sienten la sed, aunque

ran: pero así continúan sin interrupción

Frenesía verdadera, de qué se origina.— La frenesía verdadera se origina de la sangro biliosa estravasando. ó difundiéndose al modo de la erisipela, por las partes del

la tengan, ni se quejan de dolor ninguno, porque padecen lesión en la misma mente.

PronósHco.-Siempre se halla peligro en el delirio ó desvarío; pero desvariando con risa, y manteniéndose algo las fuerzas del

LIBKO I CAPITULO III

pues arriba; pero no habiendo plenitud de sangre en el paciente para divertir solamente sin evacuar, entóneos se ponen las ven-

enfermo, y cuando hay á su tiempo alguna evacuación de sudor, ó de cursos, ó de sangre, suele haber esperanza de salud; pero gran peligro denota cuando hay temblor de tosas secas sin sajar, primero en la parte lengua y de las manos, crujir de dientes, ó!alta, y luego mas abajo. Lo mismo se en-

cuando tientan la ropa buscando pelillos ó motitas. También es malo, cuando parece

tiende para hacer las friegas. Habiéndose sosegado el paciente, hacer y

a gotita de sangre negra en las narices, ó\ aplicar una ayuda fresca, puesta en el cacurso blanco, orina blanca y clara; enlón-lálogo délos medicamentos, con este nomces es señal que el mal humor tomó rapto álbre.- Ayuda fresca en la frenesia. Después la cabeza y oprime el cerebro. de aquella ayuda, otro dia se podrá echar

, . , una ayuda abstergente, que se hace solo de

Luego al principio que se conozcan algu- J . .A k (iMmi

6 F M • agua de cebada cocida con un buen terrón

ñas señales de frenético ó del delirio, sien- & ,

u<,sac . , " de azúcar y una yema de huevo; echarla

do sanguíneo el paciente, ó con fuerzas,

conviene sangrarlo de la vena de la arca, ó la vena de todo el cuerpo, la que mejor pareciere, y esto varias veces en varios dias; pero siempre en poca cantidad. (Advertencia de la sangría). Y se advierte, que ha de ser la abertura ó cisura de la vena, delgada; lo primero, porque salga la sangre mas ca líente y delgada; lo segundo, para que se cierre mas brevemente la herida, para lo cual importa atarle luego un parchecilo que lo sane y abstringa, para que el enfermo

templada, no caliente, y volverle á hacer después unas buenas friegas desde los hombros en las espaldas por todo el cuerpo abajo hasta los piés.

Darles de cuando en cuando confortativos, ahora sea de coral, ó del polvo raspado ^jy molido de la asta de venado, ó si hubiere de los polvos diamargarilon frió.

Dieta y guarda.— La dieta será como está puesta paralas calenturas continuas en el capitulo 75 libro I, El agua para beber or-

n la furia ó inquietud, no la vuelva á abrir Enanamente, será agua cocida de cebada;

tirando las vendas. Cuando no hubiere for- |y al*'unas veces se lemDlara d,cba a-ua C0"

j / ■• i „ <. i „ zumo de las granadas agridulces, ó con el

ma de sangrar, pónganse sanguijuelas á las ¿'u,l,,, ur » °

venas almorráneas, ó ventosas secas, ó sa- zum0 de ,as «cederás, (que llaman en mejadas á los hombros ó en la sentadera, ó li- xicano «osocoyoly), ó con unas golas de hgaduras de los estreñios como son los bra- mnn-

/os ó muslos, ó unas friegas en lugar de Procurarles templar la sed, aunque no lo las ligaduras. (Frenesia ó desvario origina- pidan, con jarabe de limón ó de granadas do de la fuerza de la calentura). Nótase agrias. El modo de hacer estos jarabes se también, que en la frenesia simple del vi- halla en el catálogo. O hacer unos de los gor de las calenturas grandes (la cual co- remedios puestos contra la sed en el capitumunmente suele durar poco) de ninguna lo 76 de los accidentes délas calenturas, o manera convienen las sangrías, solo sí las en el capítulo 78 del sinocho, entrambos de

friegas, ligaduras, ó ventosas.

Nota cómo se. ponen las ventosas, y cómo se hacen las friegas. — En poner las ventosas se ha de observar esto: habiendo plenitud de sangre, y queriendo divertir y juntamente evacuar el humor, se han de sajar las ventosas primero en la parte mas baja, y des-

este libi o I., de la calentura conlmua.

Defensivos para el principio de la frenesia ó desvarío.— Usar muy á los principios este defensivo, que se compone de aceite rosado dos onzas, y de vinagre y agua rosada, de cada una media onza; poner un liencecilo picado y mojado en ello sobre la parte an-

DE LA FRENESIA Y DESVARIO O DELIRIO.

lerior de la cabeza, cortándolo ánles en aquella pai te el cabello á punía de tijera; y so renovará do cuando en cuando semejante defensivo, en el verano algo fresco, y en el invierno algo tibio, ó lavar la cabeza | anterior como queda dicho, con solo vinagre bien agnado, faltando el aceite rosado.

Baños.— También se puede bañar la cabeza anterior, los pies y las manos, con este baño: Cocer lechuga, rosa, y una ó dos cabezas de las adormideras con semilla y todo: machacados todos estos ingredientes, añadirle un puñito de manzanilla, y hervirlos en bastante agua, y echar del dicho cocimiento, libio en el invierno, y algo fresco en el verano, desdo alto sobre la cabeza anterior: las manos y los piés en otra ocasión se lavarán de la misma manera

Otro baño do piernas se hace cociendo en bastante agua malvas, hojas de sauce, h o jas de parra, rosa, y con una ó dos cabezas de adormideras para dicho baño.

Defensivos/íceseos.— V uva refrescar y atemperar, el mucho calor que padece el enfermo en la cabeza, se coje la siempreviva grande, y calabaza fresca, machacado junto ó cualquiera de los dos, se pone así fresquecito en forma de emplasto á las plantas de los piés, y hace buen efecto para la cabeza, por los nervios y venas grandes que de allí corresponden. También se coje parte de esto, y mezclado con leche de muger, se pone á la frente para conciliar el sueño; pero al empezar á dormir, se ha de quitar luego, porque no ocasione sueño profundo.

O poner en forma de defensivo á la frente de sien á sien, unos liencesitos picados y mojados en leche de muger (que parió hija) solo, ó mezclada con zumo de lechuga, y un poco de aceite rosado.

También refrescan puestos unos pañitos mojados en agua rosada ú otra, y un tan tito de vinagre subre los compañones en los hombres, y en los pechos alas mugeres, ó poner sobre la comisura ó parle anterior de

la cabeza, (rapada según el pelo, y no contra) pichones vivos, abiertos por el espinaso aun calientes, los cuales al enfriarse se quitarán: ó en su lugar uuos galitos de un mes abiertos por la barriga, ó los bofes recien sacados de cordero, ó do castrado, ó de marrano.

Unturas frescas.— Conduce también refrescar el hígado y los ríñones con unturas frescas, como se pone en el capitulo 40 de ¡la destemplanza del hígado, de este libro I. j Provocar sangre de las narices —O procurar con unas cerdas ó cañón de plumas, sacar alguna sangre de las narices, como se dice en el capítulo 54 del libro II de las san grías.

Diligencia para orinar.— Entre otras cosas, pues llegan á morirse muchos de la detención de la orina, porque couestá so inflama aquella parte, y así conviene insinuarles mas veces que hagan la diligencia, y ayudarles con fomentar y apretar el empeine con cocimiento de liánguis pepetla, ó de verdolaga mezclándole un poco de aceite.

Para dormir— También se ha de atender el que se corrija el desvelo con las medicinas ligeras de las que están puestas en los accidentes de las calenturas continuas en el capítulo 76 de esle libro I,pero esto hade ser con mucha discreción, por no introducir sueño profundo*

Purgas para cuando cesó la frenesia.— Sosegado el enfermo do la frenesia ó del delirio, se podrán dar unas purguitas frescas, según se verán en el catálogo de los medicamentos para evacuar la cólera. Habiendo estitiquez en tiempo de la frenesia, se aplicarán las ayudas susodichas, siempre suaves que no irriten, y sin aceite ni manteca.

LIBRO I CAPITULO IV.

CAPITULO IV. ,

DEL VAHIDO.

San Lupo es abogado para el vahído.

¡pituita, sangro, cólera 6 molancolia.se podrá conocer por las señales dichas en el capítulo i. ° , del dolor de la cabeza; y asi mismo seigun el humor que predominare, se guardairá la dicba dieta en el mismo capítulo, y se tomarán también (según el humor fuere) sus purguílas, jarabes y ayudas etc. J¿L vábido, que en latin llaman vértigo, es , nel estómago.— Cuando se origina del esuna falsa imaginación, en la cual los objetos tomago por indisposición suya, se conoce y la misma cabeza parece que se vuelven al \¿0 \a desgana de comer, unas veces con vasderredor como un circulo, que algunas veces cas 0 vomitivos, ó eructaciones saladas ó se cae uno en tierra, si no es que se arrime agrjas, estar aventado el estómago, y doloá una pared ó persona. Otras veces suelen r¡d0 ó ahilado; y otras veces por la inmediadar váhidos solo pasando un rio, ó mirando cjon del corazón, con grandes golpes de éL con atención alguna cosa que se voltea con j De\ mso ¿ hígado.— -Cuando sube del vaso prisa. En estas ocasiones conviene cerrar 0 hígado, entónoesse padece muchos flatos, los ajos ó apartarlos, mascar anís ó cubebas, y ruid0 en los vacíos, con una opresión en ó cardamomo, lo que hubiere á la mano, y i0s hipocondrios debajo de las últimas eosrecibir mascando el vaho de la boca en la ,tillas, ó habiendo durezas de obstrucción en bola de la mano, y atraerlo por las narices, :ja region del vaso ó del hígado, que por espara corroborar el cerebro, y disipar los tas tjerras llaman entablazon.

otros vapores malos, que allí se juntan. Estos tales váhidos son fáciles de remediar.

Pronóstico.— Pero cuando hay váhidos sin ver correr el agua, ni voltear otra cosa, enlónces necesitase de mas reparo, porque siendo continuado, amenaza á los mozos el mal de gota coral, y á los viejos apoplegía, si no se cura con tiempo. Los váhidos que

Del mal de madre.— Cuando procede del mal de madre ó de otras enfermedades, como es la detención de la regla, porque muchas veces se origina de estos males y sus señales, se verán en el capítulo G4 de este libro I del mal de madre.

Cura general.— Xa cura de los váhidos fuera de atender la cualidad del humor pecan-

dependen del mismo cerebro ó cabeza, son te, como arriba queda dicho, conviene en lo mas difíciles de curar, que dependiendo de general con la cura déla epilepsia, ó déla otra parle del cuerpo. También es mas di- gota coral, como se dirá en el capítulo 5 do fícil siendo originado de humores fríos, que este libro I.

de calientes. Habiendo plenitud de sangre, y robustez

Señales cuando depende del cerebro.— Mu- en el paciente, se sangrará la vena do la e;ieho importa saber el origen del váhido, parajbeza, ó la de todo el cuerpo, dedos basta la cura de él, como en el primer capitulo sejcuatro onzas, después de haberse prevenihizo mención. Cuando depende el váliido de do con alguna minorativa, ó purguila, <"> la mala disposición del cerebro, lo denota el \ ayuda. El purgar ha de ser según la cualidolor de la cabeza, zumbido de los oidos, ó dad del humor que predominare, según mas algún defecto en la vista, gusto ú olíalo, y ¡arriba queda dicho, con esta advertencia, cuando pulsan recio las arterias de la cabe-jqne en esta enfermedad son mejores las purza, sin otra enfermedad del cuerpo. gas en formado pildoras; y el liempo me-

De tos cuatro humores.— Cuando hubiere jor para tomarlas, é¿ en el último cuarto de

vicio en uno de los cuatro humores, como luna menguante.

Dli LA GOTA CORAL

Kl agua para beher ordinariamente en esta enfermedad, es buena en la que coció el palito raspado y limpio de la cascara del visco, ó de la liga que crece en los encinos, lo cual aquí los indios llaman toxi, que tiene una frutilla viscosa; ó beber el agua de canela, colgando una rajita de ella en agua hirviendo; ó cocer una ú otra raiz de la zarza en una olla mediana de agua, siendo originado de frialdades.

Siendo el origen en la cabeza.-Unbivndo vahídos que dependen de la misma cabeza ó cerebro, hechas las evacuaciones arriba mencionadas en la cura general, poner unos cáusticos, ó de fuego ó de vesicatorio (como se dice de las fuentes en el capítulo 52 del libro II.) tras de las orejas del tamaño de un tomín.

Siendo de vapores gruesos del estómago ó raso. -Teniendo su origen de los vapores gruesos pituitosos del estómago ó del vaso osar después de las purgas mencionadas, el agua de huayacan, ó los jarabes de la zarza, puestos en el capítulo 86 de este libro I, añadiéndoles algunas yerbas, según la cualidad del humor, como es el culantrillo de pozo, la pimpinela, doradilla, palomina, ó del aguarico si hubiere.

Otros medicamentos para los vá hidosse podrán usar, como son los que se siguen en el capítulo siguiente déla gota coral: y se usarán fuera del tiempo de la accesión actual del váhido todos los susodichos medicamentos.

Remedios para el mismo tiempo de la accesionactual del váhido.— En la accesión actual, ó en la caída del váhido, procurar luego poner al enfermo en un lugar obscuro y quieto, hacerle friegas por las espaldas, y unas ligaduras en los brazos y muslos; también habiendo lugar, ponerle unas ventosas secas ó sajadas en las espaldas; darle á beber unos tragos de aguafria,ó un poco de pan mojado en zumo de agraz, ó en vinagre ó darle á oler un poco de vinagre, en particular teniendo su origen de calor.

CAPITULO V.

DE GOTA COUAL, Ó MAL DK CORAZON

Santa Gertrudis, B. Joaquín Orden Servomm, B. Jmadéo Duque de Saboga, son o Logados para la gota coral, ó mal de corazón.

La gota coral, ó mal de corazón, que en latín se llama morbus comicialis,d mor bus caducus, en los niños epilepsia, ó alferecía, es un movimiento convulsivo, interpolado, con lesión de la mente, y de los sentidos.

Causa,— Unas veces se origina de humores, otras de vapores; y estos ya provienen del mismo cerebro, ya del estómago, ya de otras partes del cuerpo, como se dirá en adelante.

Señales antes de la accesión actual, siendo el origen de la cabeza.— Antes de caer el hombre derepente hay algunas señales, y así cuando proviene de la misma cabeza, hay ánles un olvido eslraordinario, los sentidos entorpecidos, tropezando la lengua, tristeza, sueños pesados, y padecen de este mal comunmente estando la luna en su menguante.

Del estómago.— Cuando proviene del estómago, ú otra parte del cuerpo, entónces Jo conoce el enfermo cuando le ha de dar el mal, porque siente subir de abajo á la cabeza como un airecillo; y pu particular cuando viene del estómago, siente desgano, hastío, padece vómitos, dolor del estómago, palpitación del corazón de la coletilla que suele ocupar la boca del estómago; y así algunas veces vomitan al fin algunas cosas flemosas, ó coléricas.

Del hígado y vaso. — Cuando proviene del hígado ó del vaso, hay mucha ventosidad, y eructaciones agrias, dolor despecho, que corresponde á las espaldas. (De la madre.) Cuando se origina de la madre, es cuando precedió detención de los meses, ó de oirás enfermedades que padecen del mal de madre.

De la mano, ó de la pierna.*- También al-, Después de la accesión, habiéndose sosegagunas veces proviene de una parte eslerior, do algo, unlar el espinazo, ó los miembros como mano, pierna, dedo, y se siente ánles que hubieren padecido con aceite, ó cebo que da el mal, que desde allí empieza; y en que se frieron lombrices lavadas, ó ruda,

cuando hay lugar de apretar aquella parte con ligadura fuerte, no suele dar el mal.

De lombrices.— También de las lombrices se ocasiona esternal, cuyas señales se hallarán en su capítulo 53 de este libro 1. Señales de la accesión acíwa¿.-Cuando ac

ó salvia, añadiendo á la untura un poco de vino, ó de aguardiente, darles un poco de piedra bezar en agua de canela para confortar, ó un poco de la raspadura de la asta del venado molido. Darles a oler buenas flores, ó un limón claveteado con cla-

tualmente da el mal, cae el enfermo inopi- vos de comer. A los que comunmente es-

nadamente, esliranse los nervios, y con varios movimientos del cuerpo, cerrando las manos, voltean ferozmente los ojos, sin oir, ni ver, echando espuma por la boca con ímpetu, y esta es la especial señal; y apretando mas el mal, se oye un cierto murmullo en las fauces, con la respiración congojosa; y algunas véces se vacían, y no se acuerdan de nada de aquel tiempo; y es de notar, que no siempre hay todas estas señales, no siendo el mal muy conñrmado, y exquisito; pues hay unos, que ni caen en el suelo, ni echan espumas, sino solo se les tuercen algo los

tan sujetos á este mal, les conduce mucho comer de la carne del lobo, y colgarse un pedacito de dicha carne salada, y seca al cuello.- no les está bien mirar el agua, ni cosas muy coloradas, ni hallarse entre mucha gente: escusar todo género de enojo, tristeza, etc. y preservarse con los medicamentos que se siguen.

Cura fuera de la accesión actual. — La cura fuera de la accession actual, aunque todo el año se puede usar de ella, sin embargo, el tiempo mejor es el de la primavera, atendiendo siempre al humor que mas

ojos, párpados, y cejas, ó la boca, con una predominare, y cuál es la parte que envía breve concesión de la cabeza, y con un gé-jlos vapores al cerebro; y según aquello, se ñero como que les da un váhido, se caen, observará la cura, y su dieta, como queda

pero vuelven breve otra vez en sí

Cómo se cura en la accesión actual.—

dicho en el capítulo l del dolor de la cabeza, como son las pildoras de los tres ingre-

En tiempo de sus accesiones, ó parasismos dientes, cuya cantidad, y modo de tomarlas actuales, se hacen los remedios estertores, se verá en el Catálogo de los Medicamentos, como son las friegas, ligaduras de los estre- donde se hallará la descripción, ó la receta mos, como brazos, muslos, ó piernas; tam-j de ellas. También es bueno una, ú otra bien, habiendo lugar, se echan ventosas en j vez se dé un vomitorio de los que se ponen las espaldas, ó echarles humo de tabaco en en dicho Catálogo, no habiendo en el pala boca varias veces, ó darles unos polvos cíente dificultad, ó particular renitencia para vomitar, y mucho ménos cuando padeciere algún mal en el pecho, ó en los livianos, porque entónces es muy peligroso el dar para vomitar.

Cuando se tomaren otras purgas, se preparará según la cualidad de los humores pecantes con sus propios jarabes, puestos junto con las purgas en diebo Catálogo. Teniendo la dicha enfermedad su origen

para estornudar, soplándolos en las narices, 6 dar por la boca un poco de mistela, ó agua de canela; ó echarles una ayuda ordinaria, ó una de las que se ponen para la cabeza en el Catálogo do los Medicamentos; ó aplicar unas calillas, pero no cosa muy fuerte; y para que no se muerdan, ó lastimen la lengua al tiempo de la fuerza de la accesión, meterles entre los dientes un palito.

»E LA PEULESIA Y TULLIMIENTO.

de otra pane del cuerpo, como por i«s se- muchos dias, aplicando sobre lo quemado naleadichas se podra inferir, curar aque- una hoja de berza, 6 de le 21 ntad Ha parte según sus propios capítulos. con mantequilla fresca, 6 con n^t ca ,a

Medicamentos especijicos. 'Jarabes de la 6aa>.-Algunas medicinas hay especificas pa-

vada, y renovando la dicha hoja cada día. También cuando se sabe que es el eslo-

ra este mal, como es beber por treinta dias mago de donde se origina el dicho „ del cocimiento de ébano, 6 palo santo, des- cauteriza, 6 se quema con una cu I 'c pues de algunas purgas; 6 tomar por otros líente en la región de. estómago y Cuentos días de. jarabe de tabaco, hecho de re el vaso, la región del vaso; peVo "unc^ esta manera: lome una onza de tabaco se caustica con seguridad e híg do por

no destemplarlo. P

Cuando no se sabe fijamente de donde, ó de que parte tiene su origen, entonces abrir dos fuentes en las dos piernas. También suelen poner cauterio en la comissura coronal de la cabeza, ó un sedal en la nuca; lo cual solo un cirujano muy esperimentado podrá ejecutar por ta circunspección que esto requiere. Preservativos para los niños.— En cuanlo

bueno, cocerlo en un cuartillo de agua, colarlo, y con doce onzas de azúcar volverlo á cocer, y despumar basta el punto de jarabe ordinario. El modo do hacer los jarabes se hallará en el Catálogo de los Medicamentos. O coger uno, ó dos Cuervos chicos del nido, quemarlos en una olla nueva, y hacer polvo de ellos, y dar de ello en peso de medio tomín en agua de ruda, ó en agua de la bebida ordinaria, repitiéndolo

muchos días; ó secar el hígado de Zorra, lá los niños, y muy chicos, es menester tamhacer polvo de él, y darlo á beber al modo bien mas discreción para cauterizarlosdicho del polvo de ¡os Cuervos.- para las mu-'para los cuales es bueno, por preservarlos geres se seca, y se da al mismo modo el hí- de esta enfermedad, darles á los recien nagadode una Loba; ó beber el cocimiento cidos un poco de aceite de almendras dulde romero, ó de ruda, el polvo molido del ees, con un polvo 8e azúcar candi, ó en falpalo del visco cuercino, ó loxi, que se criaen la del aceite, darlo en mantequilla fresca las encinas, limpiando antes el palo de su Medicamentos para los mT^.-Tambien corteza, en cantidad del peso de medio to- se dá á los chicos, cuando les dá la alferemin, ó algo mas. También conduce beber cía, uno ó dos granos de amizcle en un popor repetidos dias de diez hasta quince gra- co de vino suave, repitiéndolo en diferennos de trigo de peso del cuajo de la Lie- les tiempos dos, ó tres veces; ó ahogar un bre, deshecho en vino aguado; ó ceñirse galito, que aun mame, y se le saca la hiél, conuncíngulode la piel del Lobo, moja- ]a cual suele tener tres ó cuatro gotas de do algo caliente con el zumo ó cocimiento jugo, estas en una cucharada de agua se de la verbena. jdan a beDer al n¡ño en ,a accession actua];

Cáusticos, ó fuentes.— También son muy y siendo niña, se ha de coger una gatita. provechosas las fuentes abiertas, una en ' el brazo, y otra en la pierna, en particular ¡ cuando proviene la gola coral de alguna

parle inferior, y depende de ella (como ar riba queda dicho) que suelen sentirlo ántes que Ies dé la accession: entonces conviene dar un cáustico en la misma parte de donde depende, y mantenerlo abierto por

CAPITULO YI.

DE LA PERLESIA, Ó TULLIMIENTO.

San Pedro Apóstol, y San Servido son abogados para la perlesía, y tullimiento.

La perlesía, que en latín se llama parálisis ó tullimiento, es privación del movimiento,

LIBRO I CAPITULO VI.

y del sentido en alguna, ó algunas parles entonces está el origen del mal en los prindel cuerpo, por hallarse embarazado el in- ripios délos nervios, en el mismo cerebro, flujo de los espíritus animales; y hay dos cerca de la nuca. Cuando padece perlesía géneros: una es perfecta, y cumplida, ylajó tullimiento alguna otra parte del cuerolra diminuta, ó no cumplida: la no cum- po, sin haber precedido herida, ó cosa seplida, es cuando no se pierde totalmente el. mejante. entonces está el origen en el essenlido ó movimiento, sino solo se entor-¡ pinazo, ó en la médula espinal; y cuando pecelatal parle del cuerpo, y algunas ve-jpadece medio lado del cuerpo, solo ocupa ees de esta se pasa á la cumplida. En- ej mal aquel medio lado del espinazo, treámbos afectos unas veces nacen por sí, Cuánto conduce saber el lugar de su oríotras veces suceden á laapoplegía, ó al mal ^e?l — Esta noticia conduce mucho saberla, de corazón, ó gota coral, ó al dolor.cólico>|para poner los medicamentos, no solo al ó al mal de madre, ó de algunas calentu-|iUgar que a |a v¡sta padece, sino también ras. También unas veces se pierde solo el para poner los mismos medicamentos en movimiento, y no el sentido del tacto; y¡el m¡sm0 iUgar donde tuviere el mal su olías al contrario, cuando se pierde en tal or{ge„t j0 cual muchas veces es muy neparteel taclo, y le queda el movimiento. ¡cesario de observar; por lo cual se espeCausa.—L'd mas frecuente causa de la ; cificai á algo masen esle particular; como perlesía es el humor pituitoso, que corre ;cuan(]0 padece de la perlesía la lengua, endel cerebro á los nervios, y médula espi- l0nces eS(a su origen del mal en el primer nal, que es la médula, ó tuétano del espi- hues0 del espinazo (que llaman los latinos nazo, en uno, ó en otro lado, mas ó me- verleDra) que se halla luego debajo de la

nos, el cual humor obstruye, ó comprime los nervios, y consiguientemente impide la distribución de los espíritus animales, que son los que dan sentido, y movimiento á ios nervios, aunquo también fuera de la pituita lo ocasiona el humor colérico después de las calenturas, pero rara vez acaece.

Señales.— Conócese ser tal parte paralítica, cuando cae, como con su peso natural, y no se levanta fácilmente; también se enfría dicha parte fácilmente, y con el tiempo se seca, y suele llegar á estar sin sentido, y sin movimiento.

misma cabeza, ó cráneo; y en tal caso se han de aplicar los medicamentos, ó cáusticos sobre dicho primer hueso, en una, 11 en otra parte, ó en las dos, según la parte, lado, ó lados, padecieren.

Megilla, ó labios de la boca.— Cuando padece la megilla, ó quijada, ó el músculo ancho de ella, entónces tiene su origen en la segunda, ó tercera vértebra, ó hueso del espinazo. {La voz.) Y cuando se pierde la voz, entónces se aplica el medicamento, ó cáustico al cuarto hueso.

Dificultad en la respiración, ó brazos perláticos.—Cuanáo hay mucha dificultad de

Pronóstico.— Cuando la parte afecta, ó tu- respirar, y padecen los brazos, entónces llida tuviere algo de calor natural al tacto, se aplican los medicamentos al quinto, entónces hay esperanza de ser curada, ó sesto, sétimo, y octavo hueso, ó vértebra, aliviada; pero si continúa en estar fria, no Dedos perláticos.— Cuando padece el dela hay con facilidad: lo mismo pasa cuan- do pequeño, y el dedo del anillo, solamcndo se seca la parlo enferma. ¡ te se aplica el medicamento en la sangrade-

En qué lugar se halla el origen de la par-va, ó parte caba del codo de aquel brazo. te perlática.— Cuando de la perlesía pade-¡ Muslos ó piernas perláticas.— Cuando pace parte do la cabeza, en uno, ú otro lado, decen los muslos, ó piernas, se aplica el

medicamento a los últimos huesos, que están encima del hueso sacro, que vulgarmente llaman rabadilla.

Función lesa de las partes naturales. — H aliándose obstruidos los nervios de la misma rabadilla, entonces se balda la función, y el régimen do la parte natural, y de la orina; por lo cual en este caso se aplican los medicamentos á la misma rabadilla.

ve en algún almíbar, ó miel tragándolas enteras, sin mascarlas, porque no amarguen. Cuando no bastaren estos dichos medicamentos, y el enfermo no estuviere muy consumido de carnes, en general usará ó beberá los jarabes de la zarza, ó del guayacan, que también llaman palo santo, conforme se dice en el capítulo 86 de este libro I del Humor Gálico, tomando con

Cura general de la perlesía.— 'En esta en-¡dichos jarabes, cuando hubiese estitiquez,

de las susodichas pildoras, ó ayudas.

Dieta.— -La dieta se guardará al modo que queda dicho en el capítulo Io del dolor de la cabeza, originado de pituita. Beber el agua de ordinario cocida con cebada ó con un poco de anís, ó salvia, ó lomillo. Un guisado

fermedad rarísima vez conviene el sangrar, y aun entonces en poca cantidad; pero evacuar el humor pituitoso en particular, y otros, según en el paciente abundaren, es muy necesario, y esto repelidas veces, siempre empezando al principio con medica-

mentos suaves, ya tomando el peso de me- ! particular hay para los que padecen la perdi o, ó de un tomin, del polvo de la jalapa, lesía, y son los cesos de la liebre, asados ó ó de la raiz maUalislle, ó del salgualticpan,| fritos, con unas hojas de salvia, y un poco ó de la leche de mechoacan, añadiendo al- 1 de canela, clavos y pimienta, y comerlos en go mas de estos polvos en personas mas ro- 1 lugar del almuerzo por la mañana, bustas, tomándolos en ayunas con caldo, ó i Cura específica para la lengua perlática.— a gua caliente, preparando el humor ántesLosmedicamentosespecífieos, óparticulares de tomar uno de los polvos dichos, cogien-jpara curar la lengua perlática son estos: redo por dos, ó tres dias, en lugar de los ja- fregar dicha lengua perlática con hoja de sal

rabes, una ó dos cucharadas de la miel virgen, con cocimiento de salvia, ó de oréga-

via remojada y espolvoreada con polvo de la pimienta, ó con polvo de azufre; tener en la

no, ó de la yerbabuena, en cantidad de me- boca comunmente una ú otra hoja de salvia;

dia taza; ó tomar, habiendo forma, los jaraves, purgas y ayudas dichas en el Catálogo de los Medicamentos, rotulados para e vacuar el humor pituitoso. Hallándose el paciente inclinado para vomitar, se podrá dar un vomitorio délos suaves, ó medianos, puestos en el mismo Catálogo.

Fuera de estas purgas, conduce mucho, por cuanto suele ser la pituita muy renitente, el evacuarla lentamente por epicrasin, con unas pildoras de acíbar, preparadas con zumo del estaOate ó ajenjos, ó con pildoras de los tres ingredientes, cuyo modo de componer se hallará en dicho Catálogo. De estas mencionadas pildoras se podrá tomar media hora ántes de cenar en número de tres ó cinco, hasta siete, ó nue-

sorber varias veces borlas narices, del cocimiento de malvas ú de acelgas, ó de las hojas de berza de china, cocido con la mitad de vino y la mitad de agua; para mas eficacia se podrá añadir al cocimiento un poco de azúcar ó de acíbar, repitiendo el dicho sorber varias veces, para divertir y evacuar la pituita que carga sobre la lengua.

Para otras partes perláticas del cuerpo. — En las otras partes del cuerpo refr egar el lugar enfermo con paños calientes medianamente, porque el refregar muy recio consume, y destruye lo que se atrae con suavidad, y repetir las dichas friegas todas las mañanas.

Abrigar todo el tiempo de la enfermedad la parte enferma con pieles do zorra, ó dn

LIBRO 1 CAPITULO IV.

liebre, ó decorderilos, ó de coyotes, en particular después de las unturas que se hicieren.

Mucho suele aprovechar meter la parte perlálica, en una res recien muerta; 6 si es parte pequeña, en un carnero, notando que esta diligencia se haga en parte abrigada de las inclemencias del aire, y que ánles de enfriarse la res ó carnero, se saque, y luego se envuelva con unos paños sahumados con salvia, ó romero, ó incienso, ó anime copal etc., y se recoja á la cama para guardar el sudorcillo, que algunas veces suele sobrevenir.

Hallándosela parte enferma, como piernas ó brazos muy fríos, y si no se calentaren con los baños, vapores ó unturas que se si-

guen, ayudará el calentar un ladrillo, ó guijarro, y rociarlo con vino blanco, y un poquito de vinagre, y envuelto en unos paños, aplicarlos después de dichos medicamentos á los pies ó manos, cuanto buenamente pudiere sufrirlo el paciente.

Vapores.— Recibir vapores en la parte en ferma de la perlesía, de esta manera: Cocer en bastante agua, con un solo buen ber vor, las yerbas siguientes ó las que de ellas se hallaren, como salvia, romero, manzanilla, laurel, mejorana, estáñate ó agenjos; yerbabuena unos cuantos puños; y al hervir, llevar el dicho cocimiento en un cazo, ú otra vasija acomodada junto á la cama del enfermo: poner encima del cazo ó vasija, una tablila atravesada para descanso de los pies ó brazos, y procurar recibir aquel vapor caliente en aquellas parles que padecieren, (esceptuando la cabeza) abrigando muy bien al rededor con colchas, paños ó mantas, para que no se salga el vapor, y estarse I referido de esta manera como un cuarto de hora mas Tome como media libra del sebo, y manlTlSjJ!eJn bu—}° ,0 P»<"ere teca de perro, 6 de la zorra, ó del carnero,

Mentes, con lo cual subirán mejor los vapores.

También se advierte, que es bueno un cacastle grande ó lapestle, que es como un enjugador ó estufa, para poner encima al enfermo, poniendo debajo el agua caliente del baño, cuando se quieren lomar vapores generales de lodo el cuerpo, siempre sacando ó defendiendo la cabeza. Después de los dichos vapores, meterse luego en la cama, y abrigar bien la parte tullida con paños sahumados, y procurar sudar algo debajo de la cubierta; si no se sudare por sí, podrá ayudarse bebiendo un poco del cocimiento de la contrayerba, ó de la escorzonera, ó de la theriaca, para sudar suavemente por media hora, poco mas ó menos.

Baños— Para bañar la parte paralítica, cojer raiz de la ortiga grande como dos ó tres puños, de la manzanilla un puño, dej comino ó del hinojo media onza, sal déla mar tres onzas, machacado todo, y cocerlo en diez cuartillos con poca diferencia, de orina de muchacho, hasta quedar en siete ú oc ho cuartillos, y bañar con este cocimiento la parte perlática y envolverla con unos paños mojados en dicho cocimiento caliente, y luego encima con otros secos, los cuales al sentir que se han enfriado se quitan, y se ponen otros paños secos y sahumados en su lugar, repitiendo dichos baños por tres ó cuatro dias.

Unturas.— Ungüento para untar la parte paralítica, y también en particular aquellos huesos del espinazo, ó las vértebras arriba mencionadas, de donde salen los nervios para dicha parle enferma como origen del mal, según en las susodichas señales queda

aguantar el enfermo. Cuando no estuviere bien caliente el baño, se le pueden echar estando actualmente el paciente recibiendo el vapor, unos guijarros, ó pedernales ca-

ó á falta de éstos, del castrado ó la cantidad que hubiere de cada cual, que monte junto como media libra; echar en infusión en dicho unto ó manteca, por uno ó dos dias

DE LA PERLESIA Y TULLIMIENTO.

(poniendo la vasija de ello en lugar templa do de calor) como es salvia, laurel, hyperi con, ruda, manzanilla ó lo que de estas yerbas se hallare, cuatro ó cinco puños, con lina buena cantidad de las lombrices (lavadas ántes en agua, y luego en vino) y después de dos dias de la infusión, freirlo todo junto sobre fuego manso, hasta que solo la humedad se consuma y que no se quemen los ingredientes, después colarlo por un paño, esprimiéndolo recio, y con ello untarse una ó dos veces al dia, así la parte que se ve perlática, como el lugar de aquellos huesos ó

rentosas. — También aprovechan las venlosas, aplicando una ventosa seca en los principios de los músculos que padecen; pero no se ha de dejar mucho tiempo, porque no consuma ó gasle lo atraído; y quitada la ventosa, hacer un emplastro de pez y resina, como hacen las vizmas ordinarias, y ponerlo sobre el lugar de la ventosa, con advertencia, que la ventosa en esta enfermedad, no se pone en el cerebro ó nuca.

Vizmas.— O poner en el lugar del origen del mal, como queda dicho, este emplastro ó vizma: Tome azibar, myrra, incienso,

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vertebras de donde tienen su origen, hacien- estoraque, almástiga, de cada uno el peso

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do ántes de la untura unas friegas suaves sobre la parte enferma.

Queriendo hacer dicha untura mas fuerte se le podrá añadir de el aceite que suele quedar en el bote ó fondo del azafrán; ó media onza, con poca diferiencia, del polvo déla raiz de los lirios ó déla raiz pelitre que hay en varias partes, ó del estoraque, ó de los clavos de comer, ó de la nuez moscada, ó del

galvano ó castóreo si hubiere. También ha- ría, como estando valdado el lado derecho, biendo enjundia de galo, del lobo, del oso, poner las fuentes en el brazo ó pierna izdel león, ó de la nutra, es bueno añadir á di- quierda; y al contrario, escogiendo el lugar cho ungüento para fortificarlo. Mucho mas ó sitio ordinario de las fuentes

de un tomin, de azafrán el peso de medio tomín, todo ó de lo que hubiere á la mano, bien molido, é incorporado con trementina sobre unas brasas muy templadas, y tender de ello sobre badana y lienzo fuerte, y tibio, aplicarlo del tamaño de la parte donde se ha de aplicar.

Fuentes.— Así mismo conducen para esto as fuentes, abriéndolas en la parte contra-

avivan estos ungüentos añadiéndoseles aguardiente, como á una onza de esta untura media cucharada de aguardiente, ó de mistela fuerte.

Advertencia en los vapores, baños y unturas.-Y estos vapores, baños y unturas, siempre cuando se usaren, sea ántes de comer, ó ántes de cenar, habiendo aquel dia ó el antecedente, gobernado el cuerpo por si ó con alguna medicina.

41 principio de la enfermedad no se usen apositos muy calientes. -También se ha de observar el que en las cosas calientes que se aplican muy al principio de la enferme dad, no sean de las muy calientes, porque abiertos los conductos, y muy Huida la materia ó el humor, no obstruya ó embarace, ú oprima mas los nervios que de ántes.

Cauterios.— Si no bastaren estas diligencias, será muy acertado hacer cauterio actual de fuego en la nuca, ó en aquel hueso del espinazo de donde tuviere el mal su origen; (como arriba queda dicho) de manera, que si fuere perlático el lado derecho, so dará el cauterio en la nuca, ó en tal hueso de su origen en el mismo lado derecho pegado, ó cerca al medio del espinazo, como un dedo de diferencia, y no en el mismo medio del espinazo.

Y cuando el lado izquierdo fuere perlático, se pondrá dicho cáustico en el lado izquierdo al modo dicho; y se procurarán tener abiertas dichas llagas cauterizadas muchos dias, porque salga el humor por allí, aplicando lodos los dias sobro las dichas llagas hoja de berza ó de lechuga, untada

LIBRO I CAPITULO VII.

con mantequilla fresca, ó manteca lavada.

El que tuviere miedo al cáustico de diego, oí cual, aunque es mejor, puede abrirse con este cáustico potencial, tome mostaza molida, cal viva fina, de cada cosa un poco como media onza, del sumo de cebollas solo cuanto fuere preciso para amasar los dichos polvos, á que queden bien unidos en forma de masa durilla, y llenar con esta masa medias cascaras de avellanas ó de otra cosa del mismo tamaño, y aplicarlas sobre el lugar de donde tuviere el mal su origen por veinticuatro horas, poco mas ó ménos, y después mantener las llagas con miel virgen untadas unas hilas ó hojas, y puestas encima de las llagas.

Baños en ojos de agua caliente.— También son buenos los baños de los ojos calientes; pero han de tener azufre, salitre ó alumbre, y refregar (estando en el baño) muy bien los miembros tullidos.

Perlesía de cólera.— Cuando la perlesía se originare de la cólera derramada por crisi, como suele suceder en algunas ocasiones por un enojo, ó de una calentura, entonces evacuar dicha cólera con las purgas y ayudas, que están puestas para evacuar el humor colérico en el catálogo de los medicamentos; y en particular conducen las pildoras de los tres ingredientes, así mismo allí puestas, usando de ellas como queda dicho en la cura general de este capítulo.

También se usan las unturas, baños y vapores, como para la perlesía de pituita que queda dicho; pero nohah de tener ingredientes tan copiosos, sino en ménos cantidad, para que no sean tan calientes.

Secando ó entecándose taparte enferma.— Cuando se conociere el que se seca la parle enferma, azotar ánles de la untura, dicha parte entecada levemente, con unas horligas verdes, y luego untarla, según mas largamente se pone en el capitulo U del libro II del Enlecamiento, después de los accidentes de las fracturas en general.

Tullirse de el gran frío. — Cuando se origina el tullirse alguna parte de grandes fríos, con solas friegas largas, y en varias [ocasiones repelidas, pero siempre suaves y ¡no violentas, se aliviará el paciente; y si no usar de los vapores ó unturas dichas de la perlesía, ó untarse con el aceite de sahuco, puesto en el catálogo de los medicamentos.

Calambre.— Para el calambre ordinario que suele haber en las piernas ó brazos, hacer friegas fuertes, y arrimar tochomile colorado, ó seda encarnada ó colorada (siendo en las piernas) debajo de la rodilla, y sobre ol codo siendo en ios brazos; y no bastando esto, hacer lo dicho cuando se tullen del frío grande.