Hampa : antropologia picaresca · Unidad 46 de 221

Unidad 46 · PSICOLOGÍA PICARESCA 97

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tendencia, y ni en los hombros, ni en la columna vertebral, ni en las caderas, se advierte ni la indicación de los movimientos transversales, que dan, por decirlo así, morbidez á la figura.

Y esto se traduce en el baile. Se baila como se anda, se anda como se canta, se canta como se piensa, porijue desde el pensamiento a la acción, sobre todo tratándose de un pensamiento colectivo, que influye tradicionalmente en la motilidad característica de los pueblos, no se desmiente ni una vez el desarrollo de la línea que une todas esas manifestaciones de la actividad personal.

Antes hemos dicho, al comparar tres bailes por sus localizaciones anatómicas, que el baile flamenco tiene una localización dorsal. Esa localización corresponde aparentemente a un movimiento .sensualista, y si fuera así, aun resultaría que el baile andaluz es el menos sensual de los tres bailes comparados. La sensualidad de los bailes hay que buscarla en su expresión y en su combinación. Para este objeto me permitiré clasificar los bailes en cuatro grupos: individuales, do pareja, de cópula y de coro. Los bailes de coro, ó colectivos, puede decirse que son bailes de representación ó de manifestación. Los bailes de pareja constituyen siempre una tendencia de relación sexual, tendencia que, en las parejas separadas, reviste aspecto de un simulacro de persecución ó demanda amorosa, y en las parejas unidas el simulacro es de cópula, de unión. Kadie ha representado este aspecto de cópula con más naturalismo que el

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pueblo de IMadrid. Bailes exóticos como el wals, la polka, el skotis, se subordinan á un compás lascivo. La unión de las parejas reproduce las más íntimas adaptaciones. I^a boca del hombre casi se coloca sobre la frente de la mujer; el bi-azo, en vez de ceñir la cintura, se sitúa de modo que la mano abierta haga presión adherente en la parte más relacionada para producir la verdadera cópula sexual; la pierna derecha del hombre se interpone entre los muslos de la mujer, y los movimientos se han calificado por lo que son y representan de cachondos (1). .

(^>uien tal viese supondría por esta manifestación exagerada de los bailes chulos ó achulaxlos^ ijue el baile flamenco es de naturaleza' esencialmente lasciva, y no es así. Esa ondulación no es ])ropiainente nacional, como no es de la metrópoli la habanera . La ondulación propiamente española ha sufrido cambios en América, que no deben llamarse radicales, porque arrancan de la raiz de nncsti*a propia inflóle natural. Sin duda el' estímulo exagerado de aquel sol ha producido, por irritaciones continuadas, la exageración de las tendencias nativas. El medio americano, en lo que tiene de transporte peninsular, puede considerarse como dilatación del medio andaluz, de igual modo que el medio andaluz es un transix)rte de Castilla. En el transporte y por intluencias del

(i ) r.At'HONDO. (Del lalín catiditHMy <|uo cslú cn celo.) adj. Douiinado de a|ii'Lil«) venéroo.