Hampa : antropologia picaresca · Unidad 47 de 221

Unidad 47 · P<ICOI.OOfA PICARESCA 99

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medio físico y del contacto con otras gentes, la naturaleza castellana sufrió cambios que, á mi parecer, consisten en la exageración de las condi- <5Íones primarias. Do este modo y por acrecentamiento en la energía del estímulo, se pueden señalar de Castilla á Andalucía determinadas zonas en que sufren alteración unas mismas cualidades, y esas zonas se pueden seguir después en el mundo hispano-amcricano- Entre esas zonas cabe -estudiar el desenvolvimiento de una ondulación que toma origen en lo más castizo de la raza y que luego después, al emigrar, se regional iza. Si se estudiaran, por ejemplo, las manifestaciones vocales caracterizadas en la modulación peculiar de cada una de esas regiones, se vería que la voz y el dejo americano mortifican por extrañeza el oído de un castellano viejo; y no obstante, si de abajo arriba se sigue el desenvolvimiento de esa tonalidad, resultará entroncada con la andaluza, que es su exageración inmediata, como la andaluza entronca con sus antecedentes. Y así ocurre que, peninsularmente, por lo -'^lacionadas que se encuentran esas zonas de difusión, su movimiento vibratorio se comunica de unas á otras; pero como toda exageración implica un acrecentamiento, éste, por acumulo y por presión, es el que siente la necesidad de dilatarse y ^e dilata, no buscando corrientes nuevas, sino siguiendo las corrientes de^su origen, que son las más fáciles; y así se explica la penetraciím del medio andaluz en el castellano y su irradiación á otras regiones de la Pe-

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psicología picaresca

nínsula, no tan preparadas para recibirlo, y que solo indÍFectamente lo reciben.

También el medio americano, por la presión á que su acrecentamiento le obliga, siente impulsosde retornar por la línea de su origen, y si se comunica poco, hay que atribuirlo principalmente á la enorme distancia á que se encuentra. Ko obstante, la comunicación es un hecho, y para demostrarla en el orden á que se limitan mis investigaciones, citare cantos americanos desprendidos de la ondulación flamenca y retornados con su nueva personalidad (las peteneras) y bailes americanos,, correspondientes á la misma ondulación, y con igual retorno (el tango) (1).

El tango es un baile lascivo. Su localización,. sin dejar de ser dorsal, como la flamenca, desciende hasta hacerse postero-pelviana. Sus movimientos son característicamente ambladores. El ju^ode caderas se generaliza á contracciones abdominales que lo aproximan á la danza de vientre, y la representación total es un simulacro etótico. Se baila individualmente y en parejas, pero sin cópula.

La habanera, en mi opinión, es la cópula del tango. Su compás es el mismo; la localización de sus movimientos también la misma. Se dirá que ú habanera también se baila honestamente; pero> esto es la indicación de que su movimiento ondú-

(1) Kl Diccionarío de la Lciipia define impropiamente el caráclcr y h sigBÜicaeiüo de este baile. Dice que es «reunión y baile do gitanosi.