Histeria y sugestión · Unidad 51 de 68
Unidad 51 · JOSÉ INGENIOSOS
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JOSÉ INGENIOSOS
jándose llevar por prejuicios demasiado idomunes, {se empeñó en asistirla en su domicilio.
3. ° Entre los recursos especiales indicados por los diversos autores que trataron este tema, nada quedó por ensayar. Se le practicaron, varias veces, tracciones rít¬ micas de la lengua y respiración artificial modificando el ritmo respiratorio; compresión de los ovarios; com¬ presión, del frénico, faradización del frénico y del epi¬ gastrio; compresión del neumogástrico; inyecciones de pilocarpina, etc., etc.
Tales ensayos terapéuticos solamente fueron consen¬ tidos por nosotros al doctor Augarde — que escribió su tesis sobre este caso — en vista de que podrían influir por sugestión sobre el hipo de la enferma. En cuanto a acción fisiológica, es evidente que no podían ejercer ninguna, pues al diagnosticar hipo histérico se localiza el proceso mórbido en, la corteza del cerebro, haciendo del hipo un tic funcional.
4. ° La cuarta indicación, la sugestión, ¡practicóse con regularidad desde el primer día. Se ¡efectuó de dos ma¬ neras: 1.*, en vigilia; 2. a , durante el sueño hipnótico.
En vigilia repetíase a la enferma que su dolencia ce¬ dería pronto; además, cada vez que se la sometía a al¬ guno de los tratamientos especiales enumerados más arriba, se le afirmaba con insistencia la certidumbre de una breve y fácil curación.
El sueño hipnótico era obtenido en las primeras se¬ siones por la fijación de un cuerpo brillante; más tar¬ de por la simple compresión de los globos oculares. El sueño se mantenía de dos a cinco minutos. No se le hacía ninguna sugestión verbal, por considerarla inne¬ cesaria, pues la enferma, al ser hipnotizada, sabía de antemano que era para curarla.
Como dijimos, la enferma fué objeto de investigacio¬ nes experimentales en el Laboratorio de Fisiología de la
IIISTEBIA Y SUGESTIÓN
Facultad, sin que el aparatoso engranaje que la rodea¬ ba influyera en lo más mínimo sobre su hipo.
La enferma continuó concurriendo a las sesiones de sugestión hipnótica con regularidad, una o dos veces por semana. El 30 de mayo de 1903 despertó sin hipo. Hasta la fecha no tenemos noticia de que haya reapa¬ recido.
¿Curó espontáneamente o por la sugestión hipnóti¬ ca? Para afirmar lo segundo, debería reconocerse que la acción no fué directa ni rápida.