Histeria y sugestión · Unidad 52 de 68

Unidad 52 · EL MUTISMO HISTÉRICO

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

EL MUTISMO HISTÉRICO

I. Los trastornos histéricos del lenguaje; la afasia y el mutismo — II. Aparición repentina de la afemia funcional — III. El examen de la enferma — IV. Diagnóstico del mutismo histórico — V. Reeducación de la palabra du¬ rante el sueño hipnótico.

I. — LOS TRASTORNOS HISTÉRICOS DEL LENGUAJE; LA AFASIA Y EL MUTISMO

Todos los trastornos del lenguaje, en sus formas com¬ pletas, así como en las más delicadas disociaciones, pue¬ den ser expresión de un desorden funcional, de origen histérico.

Los autores clásicos, al estudiar la patología del len¬ guaje, fijaron principalmente su atención en los sindromas debidos a causas orgánicas; pocos vieron la posibi¬ lidad de examinar esas disociaciones en los histéricos, dejando inexplorado uno de los más vastos campos de investigación y contralor que se ofrecía al estudio de esas funciones, harto complejas e interesantes.

Una de sus formas mejor conocidas parece haberse observado desde la jmás remota antigüedad; basta leer, en Heródoto, la historia del hijo de Creso, verosímilmen¬ te interpretable como caso de mutismo histérico. El pro¬ pio Hipócrates (1) refiere que “la mujer de Polémaco.

(1) Hh»f. ; LáW* ▼. • •*

enferma de artritis, sintió un súbito dolor en la cadera, habiéndole faltado las reglas; -como bebiera agua de re¬ molacha, quedó sin voz durante toda la noche, hasta el mediodía siguiente; oía, comprendía, indicaba con la mano que su dolor era en la cadera. ” Y en la historia de las religiones se narra, con frecuencia, de santos y mesías que curaban el mutismo sán remedios, gracias a la sugestión verbal, ; el contacto de las manos o la misma sugestión hipnótica; fueron, por lo general, casos de mutismo histérico, fácilmente curables por sugestión, contribuyendo <a mantener la creencia en el carácter mi¬ lagroso de ciertas curaciones rápidas e impresionantes.

Es relativamente moderno el estudio científico de los trastornos histéricos del lenguaje. Briquet (2) refiere un caso tratado por Sédillot, de una enferma que permane¬ ció muda y afónica durante doce años, curada por la faradización directa de sus músculos bucales. Revilliod

(3) , en 1883, publicó un artículo sobre este accidente histérico, aunque sin definir las diferencias entre ©1 mu¬ tismo y la simple afonía, atribuyéndolo a una parálisis de los músculos laríngeos. Cupo a Charcot principalmente —y tratándose de la histeria su nombre surge a cada pa¬ so — el mérito de trazar las líneas generales de este ac¬ cidente, en su clásica lección sobre el mutismo histérico

(4) . El director del servicio laringológico, Oartaz (5), publicó una monografía muy completa sobre el mismo tema, analizando veinte observaciones, y proponiéndose principalmente la diferenciación -definitiva del mutismo y la afonía. Poco tiempo después apareció otra monogra¬ fía, publicada en Burdeos por Natier (6), reuniendo y

(2) Briquet: Traité Clíniqtte. etc., cit., póg. 715.

(3) Revilliod: “Du mutisme hystérique’' en Kóv. Méd. de la Suis. Román de.

(4) Charcot: Lecons sur les maladies du Systéme Nerveux, tomo III, lección XXVII.

(5) Cartas: "Du mutiatue hystérique'’, en Trogréa medical, Febrero 1886.

(6) Natisr: Centribution a Vétude du mutisme hysteriqus Burdeoi,

comentando una estadística de setenta y un casos.

Posteriormente nuevas observaciones y (estudios en¬ sancharon el campo de este grupo de sindromas histéri¬ cos, determinándose los diversos tipos de afasias histéri¬ cas y pudiendo repetirse a su respecto la frase de Kaymond sobre las afasias en general: 44 Así como no hay un lenguaje, no hay una afasia; hay tantas variedades de afasia como manera de comunicarnos con nuestros semejantes” (7). Tenemos, pues, sordera y ceguera verbal, afemia y agrafía histérica. También podemos encontrar las formas de trastornos correspondientes del lenguaje musical, de origen 'histérico, correspondiéndonos el honor de la primera publicación sobre amusias histéricas (8).

El caso que nos ocupa representa uno de los tras¬ tornos del lenguaje más frecuentemente producidos por la histeria, el mutismo, síntoma que define Déjeriñe: “Es la imposibilidad de articular y emitir un sonido. El mudo es incapaz de hablar, ni siquiera en voz baja; no puede cuchichear. El mutismo importa, pues, la pérdida absoluta de la voz.” (9). El mutismo histérico se caracteriza por su carácter completo y total; es la afasia motriz llevada a su límite extremo. Como ya observara Charcot (10), el sordomudo todavía es ca¬ paz dle emitir gritos, más o menos violentos, pero el histé-

(7) Raymond: Maladies du Systeme Nerveux, vq!. V, lección XXXII.

(8) Ingenieros, “Psicopatologia del lenguaje musical ”, en Archivó* de psiquiatria y criminología, y Anales del Circulo Médico Argentino, Buenos Aires, 1902.—Pueden consultarse nuestras publicaciones poste¬ riores sobre ese tema en las siguientes revistas europeas: Revue de Psychologie nórmale et palhologique , París, 1906; NouveUe Iconographie d§ la Salpétriere, París, 1906; Revue de Psychiatrie, París, 1906; Revue de Phylosophie, París, 1906; Anuales medico-psychologique , París 1906; Atti de\ Y. Congresso Internationale di Psicol&gU 1 , Roma, 1905; II Manicomio, Nocera Inferior©, 1905; Revista Ibero Americana de Cien~ das Médicas # Madrid, 1906; Nuestro Tiempo, Madrid, 1905; Gaceta Médica Catalana, Barcelona, 1906; Revista Frenopática Española, Bar¬ celona, 1906; Archives de VAnthropologie Crimindle, Lyon, 1903;; La Vi* Nórmale, París, 1906.—Véaso también nuestro volumen Le langage wuaical et ses troubles hystériques, editeur Alean, París, 1906 (Ñota de la 2a. edición).

(9) Dejebinb: En la PathoJogie Generóle, de Bouchard, vol, V., pig 446.

(10) Lección citada.

JOSÉ lNGEKIEltOS'

rico está afónico y sólo con grandes dificultades podría llegar a la emisión de leves sonidos roncos. Sin embargo, la afonía no basta para caracterizar y constituir el mu¬ tismo histérico; todos los neurólogos y alienistas hemos podido confirmar muchas veces el aserto de Raymond (11); los histéricos afónicos, relativamente frecuentes, consiguen perfectamente hacerse comprender hablando en voz baja, cuchicheando, mientras que los histéricos mudos están imposibilitados para hablar, pues no pue¬ den articular palabras ni imitar la articulación ajena, no obstante conservar la posibilidad de efectuar movi¬ mientos simples con la lengua y los labios. En defini¬ tiva, el mutismo histérico es una afasia motriz, análoga a la afemia: es una afemia funcional histérica.

Algunos autores pretenden atribuir o asociar el mu¬ tismo histérico a parálisis laríngeas, como ya intentó Revilliod. Así Marcel y Marinesco (12) admiten tres tipos de mutismo histérico: l.°, simple, sin perturba¬ ciones laríngeas; 2.°, mutismo con parálisis parciales; 3.*, espasmódico, acompañándose de contracturas de ciertos músculos dilatadores o constrictores de la glotis. Gilíes de la Tourette (13) rechaza esa opinión, pues se trata de fenómenos concomitantes; es lógico rechazarla, puesto que en el mutismo no es posible el cuchicheo, para cuya producción es innecesario el funcionamiento de la laringe. Además, según el actual concepto pato¬ génico de los accidentes histéricos, ellos dependen de una disociación de los centros cerebrales que. presiden las diversas funciones perturbadas, en cuyo caso los trastornos laríngeos, si los hay, no son causa del mutis-

di) Lección citad*.

(12) Marinesco: “Un coa de nmtian»e fcyBtérique”, en Árck. Roum. 4m JT#¿. et Chir Paría, 1887.

(13) Gules db la toubettb: Trtité, etc., cit. f p*g. 165-