Historia de la Real Junta Particular de Comercio de Barcelona (1758 a 1847) · Sección preliminar
Preliminares
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 2 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
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HISTORIA
DE LA REAL JUNTA PARTICULAR
CÁMARA DE COMERCIO Y NAVEGACIÓN DE BARCELONA
PREMIO CONDE DE LAVERN
HISTORIA DE LA REAL JUNTA PARTICULAR
(1758 a 1847)
POR
D. Ángel Ruiz y Pablo
BARCELONA Talleres de artes gráficas: Henrich y C.» Teléfono G. 524
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NOTA PRELIMINAR
La Cámara de Comercio y Navegación de Barcelona al ser reorganizada, en 15 de Marzo de 1912, afirmó solemnemente, por boca del Excmo. Sr. D. Pedro G. Marisiany, entonces su presidente efectivo, hoy su presidente honorario, el propósito firme y resuelto de continuar la obra de cultura realizada por la antigua Junta de Comercio, «con la persuasión de que sólo ella asegura superioridad a los pueblos en las actuales luchas económicas.» Y el Sr. Conde de Lavern, queriendo avalar el noble propósito, tan elocuentemente expresado, con su sello personal, poco tiempo después hacía un donativo de veinte mil pesetas a la Corporación, distribuidas en diez anualidades, para premiar obras o trabajos de carácter económico.
Uno de los libros que han merecido el honor de ser galardonados con una parte del cuantioso donativo del Sr. Maristany es la Historia de la Real Junta Particular de Comercio de Barcelona que ha escrito D. Ángel Ruiz y Pablo por encargo de la Cámara, en virtud de un designio hacia tiempo acariciado, que tomó forma concreta en un dictamen de la Comisión del Premio Conde de Lavern.
VIII HISTORIA DE LA REAL JUNTA PARTICULAR
D. Ángel Ruiz y Pablo ha debido de escribir esta obra con una doble fruición: con la fruición patriótica de contribuir al enaltecimiento de la entidad que fué protectora liberal de uno de sus paisanos más ilustres, de renombre europeo, el menorquín Orfila, y con la fruición artística de ir descubriendo en los legajos del archivo de la Junta de Comercio, no sólo materiales para una monografía interesantísima, sino una parte considerable de los elementos sustanciales de la historia de Barcelona durante más de media centuria y la sólida cimentación del actual renacimiento de Cataluña, pues la gloriosa Junta de Comercio fué, sin duda alguna, durante mucho tiempo, el foco más vivo y esplendoroso, el motor más enérgico y eficiente de los adelantos positivos, del desenvolvimiento científico, artístico y económico del Principado.
Apenas hubo en aquella época manifestación noble de las actividades humanas a que no consagrase la Junta intenso esfuerzo o al menos cdención solicita. Fomentó y protegió el comercio, las industrias, la agricultura, las bellas artes, las ciencias experimentales, la náutica, fundando cátedras, premiando inventos, restaurando y ampliando escuelas, editando obras con esplendidez aristocrática, pensionando a jóvenes estudiosos para que fueran a traernos del extranjero, no sólo conocimientos útiles, sino espíritu de progreso, ideales de expansión que dieran amplitud a nuestros horizontes intelectuales y sociales; tuvo proyectos para la mejora del puerto de Barcelona; realizó un vasto ensayo de comercio con el Orienté; concibió un plan
magnifico de visita de todo el Principado para estudiar detenidamente su economia y registrar en fieles estadísticas su consumo y su producción anual, sus artes y oficios, su comercio, su navegación y sus industrias; prestó su apoyo a empresas y sociedades que tenían fines coincidentes con los que el Poder público le había señalado a ella, así como a los proyectos de establecimiento de ferrocariles, de la navegación a vapor y del alumbrado por gas; salvó en 1835 importantes obras de arte con solicitud que jamás le será bastante agradecida; realizó estudios para el establecimiento de un puerto franco; fundó montepíos y llevó a cabo otras obras de beneficencia; abogó constantemente en pro de medidas favorables a la expansión comercial de Cataluña por América; luchó con denuedo para remediar crisis industriales; combatió abusos de la desenfrenada competencia y egoísmos desconsiderados; remedió grandes escaseces con laudable generosidad, y fué defensora enérgica y constante de la protección a las industrias, combatiendo sin descanso las tendencias libre cambistas, Y todos esos actos, todas esas empresas, todos esos estudios, todas esas fecundas labores, con otras muchas de que da cuenta detallada en este libro D. Ángel Ruiz y Pablo, las realizó la Junta de Comercio entre guerras y conmociones políticas o en un ambiente muy poco estimulante, a causa del espíritu cominero y de intriga y de las malquerencias de autoridades vani dosas e ignorantes, más que de la incomprensión y pasividad de la masa social.
La admiración y el respeto que engendran en núes-
X HISTORIA DE LA REAL JUNTA PARTICULAR
tra alma las obras conservadas y las noticias transmitidas de la Real Junta Particular de Comercio de Barcelona se acrecientan en términos, leyendo las páginas del libro de Ruiz y Pablo, que nos parece asistir como a una transfiguración; los epítetos consagrados por el uso para calificar a la Junta se nos antojan entonces cosa ajada y descolorida, y sentimos impulsos vehementes de proclamar con exaltación que tanta grandeza en el ánimo y en los actos bien merecen de la mediocridad presente culto más fervoroso. Porque, a medida que se va avanzando en el conocimiento de cuantas magnas empresas acometió, de a cuantas dio cima con perseverante esfuerzo aquella Corporación, y se adquiere concepto de la alteza de miras en que inspiraba su gestión fecundísima, de la amplitud de sus concepciones, de la generosidad de su espíritu, de la abundancia de sus iniciativas sensatas y atinadas, de sus nobles entusiasmos por todo cuanto significase progreso real y fomento de los grandes intereses patrios, de sus abnegaciones, de su labor generalmente metódica, ordenada, reflexiva, de la dignidad con que supo sostener sus prerrogativas y sus prestigios y defender con ánimo valeroso y sereno su obra redentora, no puede menos también de sentirse ennoblecido y dignificado quienquiera haya concebido el propósito de seguir, como parte integrante de una colectividad, o de aconsejar que otros sigan, las huellas de tan excelente institución.
El Sr. Ruiz y Pablo ha tenido la suerte de sentir su temperamento de escritor artista fuertemente estimulado por esa historia, de la que solamente sabíamos
DE COMERCIO DE BARCELONA XI
fragmentos y generalidades, tan interesante, tan heroica, sin embargo; y nos la refiere en este libro con fidelidad e imparcialidad objetiva, sin duda, pero también con un estilo animado por la sorpresa, por la admiración y por un contenido entusiasmo, y aun a veces por una emoción suave, delicada y comunicativa.
Es posible que no trascienda a todos los espíritus esa delectación literaria, que es como el aroma del libro; pero se puede tener la convicción más firme de que ningún comerciante barcelonés, al pasar los ojos por las páginas que siguen, dejará de sentir el orgullo de serlo viendo lo que fueron y cómo, lo que realizaron y con qué grandeza de ánimo, sus predecesores, particularmente aquellos que ocuparon los primeros puestos en el orden corporativo.
Por eso es muy natural que la Cámara de Comercio y Navegación de Barcelona se considere enaltecida y con derecho a mostrarse ufana de rendir a su antecesora la nobilísima Junta de Comercio un homenaje de admiración, respeto y gratitud, en nombre de todos los comerciantes barceloneses, editando a sus expensas y dando a luz una obra que, aun por el solo hecho de reflejar la de aquella benemérita corporación compendiosamente y con arte exquisito, ya es digna de las mayores alabanzas,
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L^scuiío cíe ÁiiíiiU', ijue jv ha dujacuío S.lW. aprobar para Los ¿rc.r Cucrpoj^ de Conicrdo del Prüicipaulo cá^ CalJuj/una, c/uc rcridc^i crv Buréelo /la. Oixí. ?/2.
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