Historia económica · Unidad 11 de 160
Unidad 11 · 28 HISTORIA ECONÓMICA
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dicas, que se hacían reservas en los tiempos de fertilidad para atender á la subsistencia pública en los de escasez ó de miseria. Por esto los egipcios conocieron la institución económica de los Pósitos ó almacenes de granos, según se lee en varios pasajes de la Biblia (I). Esta institución fué de tal trascendencia que transformó por completo la propiedad territorial de Egipto.
En efecto, practicóse ya en aquellas remotas edades una doctrina económica que en la actualidad fué recibida como cosa nueva y estupenda: nos referimos á la nacionalización de la tierra (nationalisation of land), que expuso el norteamericano Henry George en su afamada obra Progreso y Pobreza (Progress and Poverty). Y no se crea que esta afirmación nuestra es pura fantasía ó genial atrevimiento: el hebreo Joseph, Ministro de Faraón, fué quien realizó el ideal de la adquisición de las tierras por el Estado y la concesión de su aprovechamiento mediante una posesión legal y una retribución á título de impuesto. La diferencia está en que la doctrina económica de Joseph, justa y providencial en aquellos tiempos y dada aquella civilización, sería hoy un anacronismo aplicada como pretende
(1) Yenitqx^e fertilitas scptem annorum: et in manipulas redactce segetes concjrcgaloe siint in horiuca Mgypti: (Génesis cap. 41, V. 57). —En Galicia se les llama hórreos á las trojes donde el labrador deposita los granos. De los libros sagrados se deduce que en cada ciudad había unpósito: oinr.is etiamfriigum abtindantia in singulis ui'bibus condita est. (Génesis, id. v. 48.)
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H. George, que defiende el socialismo agrario y es enemigo de la actual organización de la propiedad.
Llenos de frutos los pósitos, y habiendo recogido Joseph todo el dinero de Egipto y Canaán, acudieron los pueblos pidiendo víveres. Exigióles Joseph ganados á cambio de alimentos, y al poco tiempo quedaron los pueblos sin dinero, sin frutos y sin ganados. Entonces Joseph les obligó á vender las tierras á cambio de dinero, adquiriendo todas las posesiones de Egipto para el Faraón, excepto las que pertenecían á los Sacerdotes, á los cuales se les distribuía cierta cantidad de alimentos, de los graneros públicos. Después de esto dijo Joseph á los pueblos: Ya veis que el Faraón (es decir, el Estado) queda dueño de vuestros campos. Tomad ahora semillas y sembradíos. Daréis al Rey la quinta parte y las otras cuatro os las dejo para simiente y para mantenimiento de vuestras familias.
Según esto, el Faraón, el Estado, era el único propietario: las tierras estaban concedidas en feudo perpetuo mediante el canon anual de una quinta parte de los frutos. Ciertamente que esto era una verdadera nacionalización de la í ierra. (1).
Los egipcios, que tanto brillaron en la geometría, tenían un catastro general y registros especiales donde constaba la calidad, linderos y clase de cultivo de las
(1) Véase el Génesis, cap. 42 desde el versículo 13 basta el 26 iuclusive,