Historia económica · Unidad 14 de 160
Unidad 14 · PRIMERA ÉPOCA 35
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PRIMERA ÉPOCA 35
trinidad de Brahma, Shiva y Vishnú, el dogma de la inmortalidad del alma, el juicio délos muertos, el culto exterior, la forma de los santuarios, la preponderancia de la casta sacerdotal, el uso de las mismas vestiduras sagradas, todo esto y mucho más comprueba que una religión procedía de la otra.
S.'"»^ La propiedad territorial estaba dividida en la India en la misma forma que en Egipto, el cultivo de los campos era igual, é idéntica era la forma del arado en ambos países. Ciertas industrias como las de tejidos de algodón, la cerámica y otras habían llegado al mismo grado de perfección. Por último en la India se construyeron pirámides á semejanza de las de Egipto, y los templos ofrecían por sus colosos, sus genios y sus estatuas bastante analogía con los egipcios (1).
4.a La India estaba dividida en casias ó ciases como el Egipto. Los nombres de los supremos legisladores de ambos países se parecían bastante: Manú se llamaba el de la India y ManeiJié el de Egipto.
Contra estas razones puede emplearse el argumento
(1) El insigue Cesar Cantú que dedica á estas semejanzas el brillaútísimo capítulo 47 del libro 2.° de su Historia Universal se pregunta: «¿Cabe que fueran estas relaciones meramente accidentales? ¿No indicarían más que una simple derivación común? ¿O procedía de la India la colonia que civilizó al Egipto?».— Así lo cree Cesar Cantú, en nuestro concepto sin justificación alguna, fumlándose para ello en la tradición, ni bieu comprobada ni generalmente admitida,
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de que la semejanza de las dos naciones no basta para decidir cual de ellas civilizó á la otra, aunque una tenga mayor antigüedad histórica. Contra este argumento, que es el de César Cantú y otros historiadores, alegamos como concluyentes, las siguientes razones, apoyadas en las reglas de una buena crítica racional:
Primera: Sobre la tradición y las inducciones del historiador deben colocarse los libros sagrados. En ellos, especialmente en el 3.° y 4.° de los Reyes, se habla de las guerras de Sessac, Rey de Egipto, con los israelitas, y de las irrupciones egipcias en tierra de Canaán. De lo cual resulta que los egipcios llegaron hasta más allá del Eufrates. Por el Norte y por los puertos de Abisinia salieron navegando hasta las costas de la Indias buscando la línea más corta por el mar de Omán. De este modo se explica que en los territorios de la Nubiay de Abisinia se hallasen restos de la civilización india. Segunda: Convienen muchos historiadores, y César Cantú no lo niega, que los indios tenían horror á las expediciones lejanas: para ellos el rio Indo era el limite del mundo. No hay noticia de que los indios saliesen á comerciar con las naciones extranjeras: al contrario tenían, como veremos, sus santuarios y fiestas á donde concurrían los mercaderes de otros pueblos. El mar les inspiraba horror: jamás se exponían á una navegación por corta que fuese; solo algunos aventureros llamados por ellos báldanos, se alejaban algo para traficar. Dedicados los indios á la contemplación y á los recogimientos místicos vivían